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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

♦️
Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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Todo el continente se había paralizado por la situación tan crítica que estaban viviendo, era algo extraño lo que había ocurrido con los niños. Algo que muchos no entendían, y que para ser ciertos, daban por hecho que era culpa de los Yokais. Las religiones en Daichi eran un gran peso a tomar en cuenta, estas se tomaban loa molestia de dar un pensamiento predeterminado a los habitantes de un país, un sitio que se vería afectado por todos y cada uno de las especificaciones que cada religión daba. El mundo shinobi no se quedó corto ni perezoso ante tal acontecimiento, y es que al parecer los Yokais habían escapado de mundo para ir a parar al mundo de los humanos, por lo cual todas la naciones acordaron detenerlos a como diera lugar. El hecho estaba en que todos tenían alianzas temporales, los desacuerdos que tenían todos los feudos y kages eran problemas menores cuando se estaban enfrentando a un problema que podría terminar siendo de proporciones bíblicas.

La aldea de sunagakure como ya se puede especular, estaba participando en dicha alianza temporal para poder arreglar ese problema tan loco en el que estaban. A Kentaro lo habían mandado a un país vecino para tratar de buscar solución o siquiera información, no obstante, fue enviado con otras personas como era notable pensar. Estas eran dos mujeres que al pasar por la vista de Okabe, tuvieron una percepción normal y corriente para él, nada que realmente las hiciera destacarse al menos en su vestimenta. No las conocía, pero eso seguramente ya cambiaría con el tiempo, no sólo porque compartirían esa misión, sino que también eran parte de la misma aldea ninja.

Lo peor de todo era que todo el acontecimiento había sucedido en un momento en cuál sus marionetas estaban en mantenimiento, y sí, eran pequeñas, pero eso no significaba que debían dejar de representar un trabajo para el titiritero. No pudo llevárselas, arrepintiéndose por no haber tal limpieza con anterioridad, aunque la verdad es que nadie esperaba que la esperanza del mundo en general comenzara a pender de un hilo de un momento a otro. No le gustaba mucho la situación pues ese su principal estilo de combate, pero quiso ver el lado bueno, dejándose ver un viaje mucho más liviano para él. Una transición entre países que se hizo bastante silenciosa la verdad, cosa normal, y es que ninguno de los tres se conocía aparentemente, al menos desde el punto de vista del muchacho de cabellos verdes. Se podría decir que lo más interesante que ocurrió fue el cambio de vegetación, ese paso de la arena a las hojas fue algo que de alguna manera o de otra siempre impactaba al ninja de Sunagakure. Le ocurrió cuando viajó por primera vez al país de la cascada y le estaba volviendo a suceder, no estaba acostumbrado a salir del caloroso laberinto del desierto.

Su destino fue pactado en un sitio en la nación de la hierba que era bastante especial la verdad, unas ruinas antiguas que eran conocidas por muchos viajeros. Dicho sitio era algo misterioso dentro de la historia tan extensa de aquél país, siendo lo que el muchacho de cabellos verdes escuchó más que meras especulaciones y chismes que podrían ser ciertas o no. Él no lo sabía, pero lo que sí tenía en cuenta era que debía mantenerse precavido ante cualquier anormalidad que se presentase, pues con esa alerta continental sobre Yokais atacando el mundo humano no se podía estar con tranquilidad – Esto no puede ser bueno – dijo para sus adentros el muchacho marionetista sin marionetas, en relación a la contestación que le había hecho la joven de cabellos negros a su homóloga kunoichi. Ese no era el momento para que se pelearan entre ellas, no parecía haber un comienzo de discusión, pero algo en su interior le decía que ese último comentario podría comenzar una guerra mundial de proporciones catastróficas. Bajó un el paso para quedar detrás de ambas féminas, situando a Kaede de primero, Selene de segundo y a Kentaro de último. El muchacho se detuvo por un momento para ver la vegetación que los rodeaba – A parte de todo, se supone que aquí aparecen insectos gigantes – intentó añadir a la conversación mientras observaba a su alrededor – Nunca los he visto, pero todo el mundo afirma que son reales – se sinceró ante las dos féminas, merecían la franqueza del chico.

Información:

Stats:
Resistencia = 15
Fuerza = 12
Velocidad = 18
Percepción = 26
Ninjutsu = 10
Fuinjutsu = 6
Genjutsu = 7
Kenjutsu = 15
Taijutsu =  8
Iryoninjutsu = 6
Chakra = 295

Técnicas:

Armas:
---
Peso 0 Kg/ 10Kg

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El ambiente permanecía tenso entre las dos kunoichis que resultaron como compañeras del marionetista, este último no sabía muy qué era lo que estaba ocurriendo con aquellas mujeres que a pesar de que no se conocían, se caían tan mal. El hecho de que se conociesen o no, era más que nada una especulación sacada por el muchacho de cabellos verdes al ver a las féminas que, él no conocía, pero razones obvias también pertenecían a la aldea oculta entre la arena. No entendía muy bien por qué aquellas dos se tiraban tanta tierra entre sí, no lo entendía, pero lo que realmente le preocupaba era el hecho de que eso llegara a afectar la misión tan particular que estaban teniendo en ese mismo momento. No era cualquier recado de recado de rango D que podía ser hecho con facilidad, era algo mucho más complicado, siendo que no conocían muy bien qué iba a suceder con un objetivo que era más propio de las leyendas y las religiones. Él era religioso, no tenía problema con eso, mas todo recaía en el hecho de que eran unos gennins; ninjas de rango bajo que usualmente terminaban haciendo el peor trabajo en las aldeas ninjas.

Además de todo, ya no estaban en su tierra natal, cosa que les complicaba las cosas pues se suponía que debían encontrar a un ave mística en un terreno desconocido. – Ojala no se terminen matando – pensó el titiritero mientras escuchaba el repique que tenían las dos jovencitas del país del viento. La vista que tenía el joven Okabe era bella a su parecer, no estaba acostumbrado a ver un panorama tan verde y hermoso como el que tenía a sus alrededores, mas fuerte era la poderosa lanzadera de ataques de sus dos compañeras que la paciencia interna que tenía el jovencito.  – Oigan, deberían dejar de pelear si no quieren terminas muertas por su propia imprudencia – aconsejó de manera imprevista Kentaro ante la inminente noche que ya estaba ante los tres. No sabía si el par de locas le harían caso o no, pero se sentiría mejor consigo mismo si algo pasaría por culpa de aquellas palabras que no parecía hacerles gracia. Para su suerte, el hecho de que existiera una alianza entre villas ocultas le quitaba de encima un gran peso, no obstante, el hecho de que estuvieran tratando con criaturas que iban más allá del entendimiento humano.

Esperaba poder sobrevivir, y es como creyente en el Shuha Shinto, el muchacho tenía cierto temor infundido hacia esas criaturas que él tanto adoraba. Le parecía curiosa la actitud de la rubia, le parecía extraño que se tomara ese asunto tan a la ligera siendo que ella también provenía del país del viento. Eso no significaba que fuera parte de esa religión, pero también se tenía que tener en cuenta que la gran mayoría del pueblo desértico pertenecía a esa cruda y sanguinaria religión. Los pensamientos del marionetista se vieron cortados por una curiosa luz que resaltaba de entre el bosque, era ya un ambiente nocturno y como es de esperarse, resaltaría. - ¿Qué es eso? – comentó a sus compañeras mientras miraba hacia el este de su posición, sus ojos denotaban determinación y confusión, no sabía muy bien qué era eso que brillaba en el medio de la noche – Deberíamos ir a ver – dijo casi a modo de orden mientras se disponía a caminar hacia el brillo. No sabía muy bien qué esperarse, tal vez sería un lugareño o alguna otra cosa, pero la verdad era que no tenían muchas opciones de las cuales agarrarse para poder encontrarse a la dichosa ave mística que estaban buscando.
Información:

Stats:
Resistencia = 15
Fuerza = 12
Velocidad = 18
Percepción = 26
Ninjutsu = 10
Fuinjutsu = 6
Genjutsu = 7
Kenjutsu = 15
Taijutsu = 8
Iryoninjutsu = 6
Chakra = 295

Técnicas:

Armas:
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PESADILLAS EN LA OSCURIDAD

 


Los oscuros bosques del País de la Hierba son un lugar trágico. Insectos gigantes y seres monstruosos caminan con total libertad, esperando presas que devorar y con las que saciar su hambre. Algunos dicen que fueron los dioses quienes maldijeron ese lugar, permitiendo a los yokais gobernarlo como si fuera suyo. Un bosque cuya vida destruía la propia vida de quienes entrasen a él.

Una luz comenzó a brillar cerca de tres shinobis que se habían aventurado a ese lugar, un brillo que, cada paso que daban brillaba más, hasta que finalmente se apagó. Un líquido verde, espeso, y las vísceras de lo que antes fue una luciérnaga de gran tamaño cubrían el suelo, los árboles cercanos. Ese líquido también cubrió el cuerpo de una mantis religiosa de dos metros de altos. Se percató de la presencia de alguien más mientras devoraba los restos de su presa. Sus ojos verdes, profundos, se fijaron de inmediato en el marionetista.

Saltó directamente hacia él, con sus grandes fémures como cuchillas preparado para terminar con él por su imprudencia. Antes de llegar hasta él paró. Tras él un ave semejante a un gran cuervo que era más alto de un metro, en su cabeza habían tres ojos; el de la izquierda era rojo, el de la derecha blanco, y el de arriba a veces parecía ser negro, a veces azul, a veces verde, y a veces parecía tener un cuarto ojo. El insecto se marchó, abrumado por la presencia de ese ser, quien posó su mirada en ellos, observándolos fijamente. Miraba a cada uno con un ojo diferente, y al mismo tiempo, con el mismo ojo.

Su voz rodeaba a los shinobis, pero nunca emitió una sola palabra. Podían escucharlo, y podían escuchar los pensamientos de los demás sin necesidad de hablar.

Vuestra presencia perturba la hierba, que descansaba hasta que con tan poco respeto vuestros pies aplastaron. Perturbáis el viento al hablar con tanto descaro. Perturbáis los árboles, y a la propia tierra. Abandonad estos bosques, antes de que vuestros espíritus queden atrapados y vaguen eternamente por estos lares como la criatura que acabáis de ver. Sola. Torturada. Condenada.

En su presencia es difícil respirar. El cuerpo de los shinobis pesa cada vez más, como si colocaran rocas en su espalda. Notan la mirada de las criaturas que pueblan en bosque fijas en ellos, pero no pueden ver más que sombras que se pierden en la distancia. La noche llegó en su presencia. El mismo tiempo no parece tener control. Han pasado unos pocos segundos, pero parece que han pasado varios días desde que están en su presencia. La noche se confunde con el día, y el día con la noche. Ante su presencia nada tiene sentido.


INSTRUCCIONES:

—Podéis rolear todos vuestra reacción y decidir qué hacer (1 rol cada uno) o elegir a uno para que hable con el ser (1 rol de esa persona).
—Cuando hagáis el rol, indicad que necesitáis que continúen el narrador en este tema. No olvidéis pasar el enlace en cuestión.





 



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El joven de cabellos verdes no se esperaba lo que le estaba a punto de ocurrir, y es que él decidió por ir a investigar en compañía de sus compañeras, una luz que se comenzó a avistar en medio de la fría noche. No sabía qué le pasaría y eso en cierto modo le ponía algo nervioso, pero todo eso sentimiento se convirtió en un mar de confusiones en cuanto llegó – Pero que… - el líquido que se apareció por allí fue lo primero que hizo que el marionetista se confundiera, el olor era tan grande y asqueroso que hizo que el muchacho tuviera que taparse la nariz con su mano derecha, no podía soportarlo a pesar de apenas haber ingresado a esa área del bosque. No obstante, dicho líquido pasó a un rango menor en cuanto la vista de Kentaro se encontró con un ser que sin duda alguna le sorprendió, era una mantis increíblemente grande comiéndose a lo que parecía ser una luciérnaga que tampoco se quedaba atrás en tamaño. Eso explicaba el resplandor que había visto, no obstante, eso ya no importaba pues el sentimiento de confusión que cargaba consigo el joven marionetista era más fuerte que nada, no podía creer muy bien qué era lo que estaba viendo, pero pronto todo cambiaría… para peor.

No podía darse cuenta de que el líquido que servía como prueba de toda aquél festín estaba esparcido por los árboles, pero esto se agrandó en cuanto la bestia de dos metros no hizo nada más que fijarse por unos pocos en Okabe. No hacía falta mucho tiempo como para hacer que el titiritero sintiera un verdadero terror, no sabía muy bien porque, pero tenía un miedo tan grande como el que pocas veces había sentido. Estaba paralizado por lo que estaba pasando, y así sucedió hasta que la bestia se lanzó al ataque no dejando espacio para que el chico proveniente del país del viento pudiera reaccionar. No sabía lo que pasaría, tal vez moriría o no; eso era ya algo que estaba fuera de sus propias limitaciones, pero hubo algo que le salvó la vida a Kentaro. Poseía una expresión que simbolizaba perfectamente el miedo que tenía, era la primera vez que veía algo así y no era para menos, sin embargo, justo un segundo antes de que la carnicería comenzara algo pasó.

Él no lo entendía muy bien, pero la mantis se había detenido en el acto por algo, no sabía el porqué, pues la verdad es que se encontraba tembloroso y muy temeroso de lo que podría pasar. Su corta vida pasó a través de sus ojos, sobre como su familia vivió, pensando en sus hermanos, en sus padres y hasta en su abuelo… aquél señor que de un momento a otro había llegado a su vida. Subió la mirada sólo para encontrarse con algo que realmente, daba más preguntas que respuesta a todo - ¿Qué es eso? – pensó Okabe pues todavía estaba en medio de unas sensaciones asustadizas, seguía teniendo miedo y terror por las acciones de aquél insecto gigante que se había presentado. Como era de esperarse, los ojos del marionetista se levantaron hacia lo que parecía ser un cuervo de tamaño más grande lo normal, provocando que la expresión del ser de cabellos verdes hiciera una mezcla entre confusión y miedo. Ya no podía confiar en nada de lo que pasara a partir de ese momento, cosa que aumentó en cuanto notó que la mantis gigante, que estaba a pocos centímetros de él, huía despavorida como un pirata que escapa de la justicia. No sabía muy bien lo que estaba ocurriendo, una ave de tres ojos que parecía ser algo parecido a un Yokai, aunque a la mente del titiritero nunca llegó a aparecer algún tipo de nombre tal vez por el mismo juego de sensaciones que estaba viviendo en ese momento.

Todo pareció un escalón más en el radio de normalidad cuando unas palabras se escucharon en su mente, cosa que le sorprendió más de lo que esperaba. ¿Se estaba comunicando mentalmente?  Se preguntaba el shinobi pues a sus ojos no había nada que mostrara un movimiento de pico por parte de aquél ser. Miró a sus compañeros en cuanto notó que estas salieron con palabras que obviamente intentaban calmar la furia que tenía consigo aquél ser, todo era tan extraño, y es que a pesar de ser creyente de una religión tan recta  como lo era el Shuha Shinto, eso que estaba viviendo en ese país no era normal. Debía intervenir también, tal vez por un mero capricho de orgullo, pero fuese como fuese debía hacerlo para sentirse bien consigo mismo – Lamentamos haber llegado de una manera tan inoportuna – comenzó diciendo el joven mientras caminaba un poco hasta ponerse al lado de la rubia del grupo. No obstante, un segundo bastó para que pudiera sentir las miradas de lo que seguramente serían insectos gigantes sobre ellos, provocando que Okabe diera una ojeada de reojo hacia su derecho intentando conseguir algo a la vista. Al ver solo sombras, retomó su mirada hacia el ave de tres ojos que prácticamente los estaba corriendo del bosque – Necesitamos saber cómo detener a lo que sea que esté perturbando el sueño de nuestros niños – trató de ser conciso mientras esperaba una respuesta positiva por parte de aquél ser.

Información:

Stats:
Resistencia = 15
Fuerza = 12
Velocidad = 18
Percepción = 26
Ninjutsu = 10
Fuinjutsu = 6
Genjutsu = 7
Kenjutsu = 15
Taijutsu =  8
Iryoninjutsu = 6
Chakra = 295

Técnicas:

Armas:
---
Peso 0 Kg/ 10Kg




PESADILLAS EN LA OSCURIDAD

 


El cuervo permaneció mirándoles unos segundos, como si fuera capaz de ver tras su coraza, tras su piel, su carne, sus huesos y cartílagos y lograr ver lo que realmente hay en su interior. Inclinó su cabeza hacia un lado, picoteando el aire, pensando en qué desafío deberían pasar. Se dejó caer de la rama. Planeó con sus enormes alas de más de un metro de largo hasta el suelo. Aterrizó con gracilidad sobre el suelo, a apenas un metro y medio de la posición de los shinobis. Parecía más grande que en el árbol.

Mi deber no es velar por los sueños de los niños. Solo soy un observador. Un mero espectador que desde las alturas ve como Daichi florece con los vientos que arrastran las semillas de la primavera, para luego marchitarse una y otra vez.

Dejó unos segundos en silencio, mirando sus rostros uno a uno, y todos al mismo tiempo. Un frío viento golpeó sus espaldas, mientras que la luna desaparecía del cielo, dejando el ambiente oscuro. El bosque desapareció. Ya no había nada, solo oscuridad, y el gran cuervo frente a los shinobis. Entonces volvió a hablar, como si se lo hubiera replanteado.

Sin embargo sería un ser cruel si no os diera una oportunidad para redimiros. Os haré tres preguntas, y cada uno debe responder una. Si adivináis tres, gozaréis de un don que ningún mortal ha poseído desde los tiempos antiguos, desde que Susano’o vagaba por el mundo derrotando a los yokais más poderosos, entregando bendiciones a los humanos que les ayudaban. Quizás no sea lo que vosotros queréis, pero será más de lo que esperabais. Si adivináis dos, os daré mi bendición y podréis derrotar a los yokais sin esfuerzo, pero regresará ese poder a mi cuando la luna vuelva a aparecer en el cielo. Si adivináis una, os daré un objeto que quizá os ayude, quizás os condene. Si no acertáis ninguna…. Vuestros destinos se entrelazarán con el de estos bosques. Un día os reclamarán, y vosotros acudiréis, o él acudirá a vosotros.

Volvió a dejar pasar unos segundos, observando sus rostros, adivinando lo que pensaban. No les dio tiempo a responder. Las adivinanzas comenzaron.

Soy como una paloma blanca y negra. Vuelo sin alas. Hablo sin lengua. ¿Qué soy?

Una vez la primera pregunta es respondida, bien o mal, va a la segunda sin revelar si ha sido certero o no el resultado.

En el mar no me mojo. En las brazas no me quemo. En el aire no me caigo, y me tienes en tus labios.

Tras ser respondida, bien o mal, continúa con la tercera preguntar.

Tiene ojos y no ve. Tiene pico, y no pica. Tiene alas pero no vuela. Tiene patas y no camina. ¿Qué es?



INSTRUCCIONES:

—Cada uno responderá a una pregunta, podéis decidir quien responde a cada una. Podéis no responder, y no contará el rol a partir de la primera pregunta, pero entonces el ave simplemente se irá volando y no regresará.
—Cuando hagáis el rol, indicad que necesitáis que continúen el narrador en este tema. No olvidéis pasar el enlace en cuestión.





 



Toda esa situación se había tornado totalmente extraña para el joven de cabellos verdes, comenzando por el hecho de que casi es comido por una criatura de más de un metro de altura. Además de que la razón por la que estaban en el país aliado era por lo que estaba pasando con los Yokais, su misión era encontrar información sobre cómo salvar a los niños de la crueldad a la cual estaban siendo sometidos. Dicha información se vio reflejada en el encuentro que tuvieron los jovencitos novatos, encontrándose con un ser de tres ojos y gran tamaño que se asemejaba a un cuervo, una criatura que desprendía de sí un sentimiento de superioridad bastante alto, o al menos era así desde el punto de vista de Kentaro. Su religión era el Shuha Shinto, por lo que realmente creía en esas cosas, pero la verdad sea dicha, él nunca esperó poder encontrarse con algo así en su corta vida. El ser de tres ojos bajó del sitio donde se encontraba, provocando que los propios miedos de Kentaro se hicieran presente, y es que todavía tenía rastros de aquél shock que le provocó el ser casi comido por un insecto gigante.

Desde ese punto, el de tres ojos se veía tan atemorizante como sólo podría verse. Dando una sensación de miedo sorpresa que hacia el muchacho marionetista no pudiera moverse con gran claridad, en teoría ya estaba en peligro absoluto como hace unos pocos segundos, pero por alguna extraña razón sus sentimientos no evolucionaban a algo mucho menos negativo. Ese ser se defendía diciendo que no tenía nada que ver ni hacer para salvar a los dichosos niños, no estaba dentro de sus responsabilidades y hasta cierto punto tenía razón. Ellos no estaban pidiendo que resolviera tan situación, siendo que sólo buscaban información para resolver la problemática que tanto había estado azotando a pequeños seres que no tenían la culpa. No obstante, antes de que alguno de los tres shinobis pudiera replicar o al menos intentar convencer al más poderoso de todos los presentes, algo ocurrió, y es que el mismo Okabe pudo sentir como una brisa fría y hasta escalofriante se apoderó del sitio, dejando a su propio juicio una forma de atemorizarles sin remedio alguno.

No obstante, eso no fue lo único que ocurrió, tomando en cuenta que casi al mismo tiempo, la luna desaparecía con gran rapidez a la vez que el bosque se desvanecía frente a los ojos del titiritero de Sunagakure no Sato. Dicho suceso no hizo más que provocar que le muchacho volteará a su alrededor, tal vez buscando una explicación en lo que ya era la nada, estando sólo junto a sus compañeras y a la gran ave que seguramente era la responsable de todo eso. Miró tanto a Kaede como a Selene sin decir una palabra, demostrando sólo con sus ojos lo que estaba sintiendo y lo realmente confundido y asustado se sentía para ese momento en lo absoluto ¿Iban a morir? Eso no lo sabía, pero ya estaban en los tres ojos del huracán y debían tratar de resolver esos problemas adicionales que estaban presentando.

La voz del pájaro se volvió a escuchar, resonando esta vez en la nada absoluta, provocando que la atención del muchacho de cabellos verdes se desviara por completo al único ser vivo que estaba hablando en ese instante. Escuchó con atención cada palabra pronunciada por el ¿Yokai? No sabía si era uno, pero eso no importaba para ese momento de la misión – ¿Nos ayudará? – pensó mientras terminaba de escuchar  las palabras articuladas por aquél ser de extraña procedencia. Se encontraba perturbado y nervioso por lo que estaba ocurriendo en aquél sitio, todo era tan raro y extraño que daba un poco de repulsión el pensar que podrían quedar convertidos en un insecto gigante que vaga a través de las tierras del país de la hierba. Pensó en articular una palabra de ayuda para al menos pedir una explicación, pero todo pasó demasiado rápido desde su perspectiva - ¿Nos…. – la voz del titiritero fue cortada por la otra parte del monólogo del ser que se asemejaba a un cuervo. Este último no dejó hablar a Kentaro, llegándole de inmediato con uno de los acertijos a resolver - ¿Una paloma blanca y negra? – fue lo único en lo que se pudo concentrar internamente el shinobi de la aldea oculta entre la arena. No tenía muy en claro lo que habían dicho en los otros dos acertijos, pero debía concentrarse en contestar ese por el único que había captado en el momento. La cuestión era que para ese instante, no se le venía nada a la mente del usuario del arte Shirogane, sólo había palabras y frases que iban por mente de un lado a otro como si de unos niños hiperactivos se tratase. No tenía muy en claro cómo afrontar eso, siendo que todavía en encontraba algo perturbado por todo lo que había pasado, tan rápido había ocurrido todo que el muchacho de cabellos se sentía más o menos tonto a la hora de resolver ese acertijo que le fue dado.

Además, estaba también el hecho de que no le había dicho nada a sus compañeras, siendo que cualquiera de las dos podría responder a la primera pregunta, imposibilitando la respuesta del shinobi de la arena. No tenía mucho tiempo, por lo que no dudó en comenzar a analizar la situación lo más rápido que podía – Paloma blanca y negra… - pensaba mientras trataba de apresurar su propio razonamiento – Vuelo sin alas – Nada parecía aparecer entre los pensamientos del muchacho, cosa que ya empezaba a preocuparle en demasía - ¿Hablo sin lengua? – esa última frase hizo que Kentaro lograra tener una idea más o menos buena de lo que él creía que era – La primera respuesta es: La carta – dijo con seguridad, aunque fuera de boca para fuera. No obstante, fallara o no, se iba a responsabilizar por lo que pasara o mejor dicho, por lo que saliera de su propia boca. Obviamente esperaba que la respuesta estuviera correcta para así poder sentirse tan orgulloso como lo era en realidad.  

Información:

Stats:
Resistencia = 15
Fuerza = 12
Velocidad = 18
Percepción = 26
Ninjutsu = 10
Fuinjutsu = 6
Genjutsu = 7
Kenjutsu = 15
Taijutsu =  8
Iryoninjutsu = 6
Chakra = 295

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PESADILLAS EN LA OSCURIDAD

 


El pájaro no habló en ningún momento, observando con cautela a los tres, permaneciendo quieto en el sitio. Era extraño estar en su presencia. Algunas veces parecía estar delante de ellos, y en otras ocasiones no. Era como si el espacio y el tiempo se mezclaran, mientras la oscuridad cubría la zona como un grueso manto negro. No emitió ni un pequeño sonido mientras los shinobis respondían, hasta que la última habló. Emprendió el vuelo y un fuerte viento empujó a los shinobis, sin la fuerza para tirarles al suelo. Batía sus alas con fuerza, mientras su voz retumbaba en toda la zona.

Vuestras respuestas han sido erradas. Ahora sois parte del bosque...

Una luz brillante salió del cuervo, cegando a los shinobis. El cielo estaba despejado. Celeste y limpio, con blancas nubes decorando la bóveda celeste. Estaban en un claro cerca del bosque donde estaban anteriormente, lejos del peligro. Sobre una roca un hombre de cabellos grises. Su rostro pintado como una máscara blanca con colmillos rojos. Vestía de verde, morado, y negro. Apoyada contra la roca una lanza de hierro con extraños símbolos. A pesar de estar sentado era alto. Medía más de dos metros y medio. Sonreía feliz.

Deberíais haber visto vuestras caras. ¡Ja! Más de mil años y seguís cayendo en el mismo truco. Los bosques son peligrosos, más aquellos que están malditos. —se levantó, apoyando la lanza en su cuello— Soy Akutare, el dios de las bromas. Como habéis respondido mis preguntas correctamente os daré lo prometido.

Sacó amuletos formados por una pequeña tabla de madera gruesa, en cuya superficie se hallaba grabado los kanjis (太陽), y una cuerda de cuerdo. Se los lanzó de forma amistosa para que los recogieran con la mano.

Mientras los llevéis encima los yokais se alejarán de vosotros. Solo duran veinte minutos, así que usadlas bien. Es algo que ningún mortal tiene desde hace muchos siglos. Os aconsejo guardarlos aunque los utilicéis, ¿quién sabe? Tal vez tengan otro uso en el futuro... ¡O no!

Tras decir eso, el dios de las bromas desapareció como un fantasma delante de ellos. Había dejado a los shinobis en lugar seguro, alejados del bosque al que se habían adentrado y con la respuesta a sus problemas. Sin que se dieran cuenta, el abanico de Kaede está en la espalda de Selene, mientras que la calabaza de Selene está en la espalda de Kentaro. Ahora el alma de Kaede está en el cuerpo de Kentaro, el alma de Selene, en el cuerpo de Kaede, y el alma de Kentaro en el cuerpo de Selene.


INSTRUCCIONES:

—Os quedan dos roles a cada uno eliminando al os yokais. No podéis entablar lucha física contra ellos, solo sacarles del cuerpo de los niños con vuestros objetos benditos.
—Cuando acabe la misión volveréis a vuestros cuerpos.
—Cuando terminéis los roles, indicad que necesitáis que continúen el narrador en este tema, así se cerrará la misión. No olvidéis pasar el enlace en cuestión.





 



Ya todos habían respondido a los acertijos formulados por aquél cuervo de tres ojos, para Kentaro todo estaba siendo tan raro y escandaloso como podría llegar a ser. Llegando a confundirse con las demás respuestas, no tenía demasiada cabeza en ese momento para detenerse a analizar algo, y es que la vida de los tres shinobis de la aldea oculta entre la arena estaba siendo decidida por una serie de preguntas que a decir verdad, Okabe no entendía muy bien. Dio su mayor esfuerzo para responder a la primera, aunque la verdad fuera dicha, no estaba realmente seguro de que su respuesta fuese la correcta, además de que debía confiar en la palabra de aquél par de kunoichis que lo estaban acompañando en esa misión. Él sólo sabía que si salía de esto vivo, contaría con gran orgullo y arrogancia sobre el cómo salió victorioso de una batalla ante un ser que virtualmente hablando, quería acabar con su vida. Los ojos del marionetista notaron como el ave alzó vuelo con elegancia al tiempo que provocaba una gran corriente de aire, esta última siendo lo suficientemente fuerte como para provocar que el muchacho de cabellos verdes diera un par de pasos hacia atrás para evitar caerse - ¿Qué está pasando? – tenía muchas más preguntas por hacer, no sabía con exactitud qué estaba sucediendo, pero sentía que algo iba a salir mal.

Lo que escuchó dejó helado al pobre Kentaro - ¿Erradas? – el terror que estaba sintiendo en ese instante era tan genuino como la criatura que estaba frente a sus ojos. Comenzó a sudar lentamente al tiempo que su corazón se aceleraba para dar paso a un conjunto de sensaciones que eran horribles - ¿Voy a morir? – se preguntaba el chico al tiempo que se quedaba paralizado en su propio eje, incapaz de mover un dedo del pie para siquiera intentar escapar. Ya estaba escrita su muerte y esta sería allí, en medio de un país muy diferente al suyo aunque con una sanguinaria religión en común. Todo esto se vio opacado en cuanto una luz con excesivo brillo apareció de la nada ante los ojos del titiritero, provocando con obviedad que este tuviera que cerrar los ojos ante tal grado de iluminación. Ahora mucho que menos sabía lo que estaba pasando ¿Sería que así es como era el camino hacia la otra vida? Él no lo sabía, pero seguramente estaba próximo a averiguarlo aunque la verdad sea dicha, no podía ver nada debido a la intensidad que estaba reinando en el lugar.

Continuó con sus ojos cerrados hasta que por fin pudo notar algo distinto, todavía estaba en sus cabales, pero había algo que necesitaba una respuesta - ¿Eh? – abría los ojos con lentitud, tratando de no lastimarse a sí mismo por el ambiente que ahora se mostraba ante él. Se encontraban en un claro que estaba en lo que parecía ser el mismo bosque de antes, Okabe no podía creer muy en lo que veían sus orbes, pero todo se tornó mucho más extraño en cuanto vio a alguien allí, una persona que antes no estaba. Era un hombre de aspecto curioso que el muchacho marionetista nunca había visto, este sonreía a la par que los miraba de manera jocosa, no sabía muy bien qué era lo que ocurría pero todo se resolvería al escuchar hablar a aquél sujeto.

Cuando el joven de cabellos verdes como las hojas escuchó lo que aquél Dios menor dijo, no pudo pronunciar ni una sola palabra en señal de sorpresa. Todo se concentraba en su expresión confusa, se sentía burlado pues en verdad creyó que iba a morir entre terribles sufrimientos. Pero todo resultó ser una broma, él se encontraba molesto pero a la vez sorprendido, todavía no contaba con el hecho de que todo eso le había pasado por ir a un país aliado a tratar de resolver un problema de Yokais. Nada salía de la boca de Kentaro, limitándose solamente a ver como todo el ambiente dejaba de ser tan oscuro y tétrico desde su perspectiva, estaba a la vez más tranquilo por el hecho de que ya no moriría. Un amuleto le fue lanzado al igual que a sus compañeras, todo parecía indicar que aquél ser divino los ayudaría a salir de esa situación tan peculiar y difícil por la cual estaban pasando - ¿A dónde se fue? – preguntó consternado justo después de que el Dios Akutare desapareciera frente a sus ojos. No era capaz de decir que no podía creer en lo que acababa de suceder, pues realmente estaba seguro de que no era un loco cualquiera, además de que había otras dos personas que podían aceptar lo que él había vivido.

No obstante, todo lo vivido no había terminado todavía, y es que aun debían encontrar la forma de salvar los sueños de los niños, de completar su misión. No obstante, esto no sería lo más problemático, pues el Dios de las bromas se fue dejando una pequeña sorpresita para el trío de shinobis que se encontraban en el país de la hierba – Ya deberíamos com… - fue el primero en decir algo en cuanto el Dios Akutare se había ido, cayendo en cuenta de que estaba un poco más pesado de lo normal – ¡¿Qué es esto?! – gritó con gran sorpresa Kentaro mientras veía como su cuerpo ya no era el suyo, era el de su compañera de cabellos oscuros. Miraba su propia ropa tratando de buscar algún tipo de explicación, mas todo empeoró en cuanto subió la mirada para preguntar a sus acompañantes - ¿Ese soy yo? – preguntó mucho más confundido que antes mientras se miraba a sí mismo con una expresión que demostraba todo lo confundido que podría llegar a estar. No entendía nada de lo que estaba pasando, tal vez era otra broma que les habían gastado, pero el problema era que nadie les había comentado nada, limitándose sólo a decir que debían salvar a los dichosos niños de los yokais. Tocó su espalda con algo de incomodidad, no estaba acostumbrado a llevar algo tan grande y pesado sobre sí mismo - ¿Cómo es que puedes llevar esto? – preguntó a quién sea que fuera la dueña de ese objeto al tiempo que trataba de mantener su propia compostura con esa cosa tan pesada a sus espaldas.

Nada se había logrado resolver y lo peor de todo es que según las palabras del hombre de antes, no tenían mucho tiempo – Se supone que sólo tenemos veinte minutos – aclaró Okabe mientras seguía con la mano derecha en su espalda, tratando de acomodar la calabaza para que se le hiciera mucho menos pesada. Dicha acción era por no decir menos imposible, y eso se demostraba en la cara del muchacho que ahora era una mujer de cabellos oscuros.

Información:

Stats:
Resistencia = 15
Fuerza = 12
Velocidad = 18
Percepción = 26
Ninjutsu = 10
Fuinjutsu = 6
Genjutsu = 7
Kenjutsu = 15
Taijutsu =  8
Iryoninjutsu = 6
Chakra = 295

Técnicas:

Armas:
---
Peso 0 Kg/ 10Kg

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Ahora todo era tan extraño para los jóvenes de la aldea oculta entre la arena, habían sido víctimas de la broma de un dios, además de que para ese momento ya no se encontraban en sus propios cuerpos. Todo estaba resultando tan extraño para el joven marionetista, pero él se esforzaba en mirar el lado bueno de toda esa situación teniendo en cuenta que si salía vivo de eso, podría decirle a muchos que prácticamente habría sobrevivido a las acciones de un Dios. Esto obviamente, en una manera de disfrazar la verdad, pero era verdad a lo sumo, había sobrevivido y como tal él consideraba que merecía un grado de orgullo y felicitaciones por esa hazaña. Fuese como fuese, ya los tres shinobis se encontraban camino a la aldea local, aquella que era conocida como Kusagakure – Espero que podamos llegar a tiempo – comentó internamente el chico mientras corría al lado de quienes serían sus compañeras en aquella misión tan particular

Lo que sus ojos veían a sus alrededores era algo que le gustaba en demasía al joven de cabellos verdes, todo era tan verde y solitario como podría ser. No obstante, las pocas experiencias vividas por Okabe en aquél religioso país, hacían que él no dejara de querer a su propia tierra, la que era inerte y llena de desiertos grandes y laberínticos.  Todo comenzaba por el hecho de que allí no habían criaturas gigantes, sí existían ciertos riesgos por tomar, pero nada tan extremo como una mantis religiosa que devora cabezas en un bosque. Todo era tan raro, pero bueno, eso no importaba demasiado cuando ahora mismo no sólo importaba completar la misión ni ayudar a los niños, y es que para ese momento debían resolverlo todo si no querían terminar con los cuerpos de otras personas. La chica de cabellos oscuros, o mejor dicho, su cuerpo; poseía una rapidez parecida a la de su cuerpo real, pero esto no hacía más que pensar en la cantidad de peso que esta era capaz de resistir para traer consigo esa calabaza. Durante el camino no dijo mucho, debían concentrarse en llegar a la aldea más cercana, pero todo sea dicho, el tener que llevar un objeto tan incómodo le resultaba molesto cuando él sólo estaba acostumbrado a llevar dos marionetas pequeñas consigo mismo.

Cuando pudieron llegar a la aldea, los dejaron entrar debido al estado de emergencia en el que se encontraban, todo porque la misión en sí era salvar los sueños de los niños de los malvados Yokais. Como era de esperarse, todo dentro de aquella aldea era muy distinto a lo que él estaba acostumbrado a ver, comenzando por el hecho de que el clima no era tan implacable como lo era en el país del viento, además de que las decoraciones hacían muchísima ilusión a lo que la religión relataba. En sunagakure poseían la misma religión, pero algo distinto por el dimple hecho de que fue en el país de la hierba que comenzó el Shuha Shinto, cosa que provocaba todo lo que el joven Kentaro estaba viendo ante sus ojos. Buscaron a un guardia, explicándole la situación, que eran shinobis que venían con una respuesta para acabar con las pesadillas que estaban teniendo los niños locales. Al estar todos en un estado de alerta, no tardaron demasiado en llegar a lo que parecía ser un orfanato donde, Kentaro, ahora en el cuerpo de la señorita Selene se dispuso a tomar su amuleto para así comenzar a algunos Yokais de los sueños de los niños, esperando que sus compañeros hicieran lo mismo.

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PESADILLAS EN LA OSCURIDAD

 


Apoyado sobre una de las edificaciones, lo bastante lejos como para que no pudiera ser visto por los shinobis, y lo bastante cerca para poder verlos él mismo, observaba cómo salvaban a los niños. Bien por compasión, bien por ser su labor, habían demostrado valor al entrar en esos bosques donde los insectos gigantes imperaban sobre el resto de las criaturas. Sonrió. Al girarse pudo ver un símbolo del shuha shinto, uno muy grotesco. Sonrió.

Da igual cuantos años pasen, los humanos siempre me sorprenden. Para bien o para mal. Es una lástima que vivan tan poco y haya tantos... es imposible conocerles a todos.

El dios se desvaneció, sin dejar rastro alguno. Cuando terminaron de expulsar a los espíritus, un brillo rojizo como el fuego cambió el significado de los kanjis. El que sostenía kentaro se transformó en (幸せ), felicidad. El que sostenía Selene se transformó en (運), suerte. Y el que sostenía Kaede se transformó en (値), valor. Lo que decidieran hacer con los amuletos sería cosa suya, pero su significado es un misterio.


INSTRUCCIONES:

—Vuestra misión ha concluido. Podréis rolear vuestro viaje de vuelta. Lo que hagáis con los amuletos es cosa vuestra, quizás tenga importancia en un futuro, quizás no.





 



RESOLUCIÓN

Aquí podréis ver los premios, que ya han sido repartidos,Pesadillas de la oscuridad.
Os dan unos llaveros, de madera sencilla con unos kanjis para cada uno ''valor, felicidad y suerte''.Se colocará en vuestro perfil como un item especial sin peso, pero este no hará nada, simplemente será algo que dará trama a vuestro personaje.

Shinobi's Justice
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