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BIENVENIDO
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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
♦️
Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

♦️
Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

♦️
Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

♦️
Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

♦️
Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

♦️
Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

♦️
Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

♦️
El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

♦️
Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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¿NECESITAS AYUDA?




Comenzaba un nuevo día en Kirigakure no Sato con la salida del sol que mostraba sus pocos rayos de sol a través de las zonas en donde la densidad de la niebla que cubría el lugar era menor y el cantar de los pájaros. Kixur había decidido levantarse temprano para salir temprano a entrenar y poder aprovechar así mejor el día, pues le gustaba aprovechar el tiempo al máximo. Había desayunado poco, pues no le gustaba sentirse pesado a la hora de entrenar, aunque tampoco le gustaba ir sin nada en el estómago. Kixur vistió su atuendo habitual y cogió todo su arsenal disponible antes de salir de su residencia y cerrar la puerta. Aquella mañana no se observaba demasiado tránsito por las calles de la aldea, algo normal, pues a esas horas la mayor parte de la población de la aldea se encontraba aún en sus respectivos hogares o preparando todo para abrir sus respectivos negocios. Todos los días era lo mismo, la rutina en el lugar era la misma, día tras días.

Media hora después de haber salido de casa el Senju llegó al puerto real del País del Agua, el cual era conocido como el puerto comercial y militar más grande que ha existido en el Daichi, ubicado entre el país de origen de Kixur y el País de la Nieve. También era conocido en los diversos rincones del mapa por ser el lugar en donde descansaba la flota militar y comercial más grande que ha existido a lo largo de toda la historia, fuertemente vigilada. El clima en aquel lugar no era muy diferente que en Kirigakure no Sato, en lo único que se diferenciaba en que allí la humedad era todavía mayor y en el ambiente se respiraba el olor a brisa marina. A diferencia de en la villa, allí la muchedumbre ya se encontraba realizando sus respectivos quehaceres y varios de los barcos que habían estado atracados allí comenzaban a zarpar rumbo a sus respectivos comerciales y militares.

El Senju caminó por las empredradas calles del lugar, esquivando a los transeúntes, intentando no llamar la atención porque no quería verse inmiscuido en problemas sin comerlo ni beberlo. No tenía ningún motivo para estar caminando sin rumbo por las inmediaciones del puerto, pero como había escuchado varias historias maravillosas contadas por los habitantes de la villa, a él se le había ocurrido la fantástica idea de acudir a aquel lugar del que tanto había oído hablar para comprobar si todo aquello que decían era verdad o solo una exageración para llamar la atención. Fue en ese momento cuando sucedió lo que tanto había intentado evitar, caminaba mirando para todas partes y se chocó con alguien accidentalmente, quien a primera vista le pareció una chica menor que él. Giró su cabeza para ver de quien se trataba y comprobó que se trataba de una joven pelirroja de ojos azules y de aspecto miserable. La reacción de Kixur fue casi instintiva, mostrando su preocupación por aquella chica:

Perdona, estaba distraído mirando para todas partes y no te vi venir, espero no haberte hecho daño. ¿Necesitas ayuda? — dijo apenado el Senju.


31








Parámetros:

Resistencia
=
15
+
0
+
0
+
0
=
15
Fuerza
=
10
+
5
+
0
+
0
=
15
Velocidad
=
15
+
0
+
0
+
0
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15
Percepción
=
15
+
0
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0
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0
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15
Ninjutsu
=
10
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5
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Fuinjutsu
=
10
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0
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0
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Genjutsu
=
10
+
0
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0
+
0
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10
Kenjutsu
=
4
+
0
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0
=
4
Taijutsu
=
10
+
0
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0
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10
Iryoninjutsu
=
1
+
0
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+
0
=
1

│¿Necesitas Ayuda?│





Tras un buen rato buscando a su pequeña chinchilla, Sheru había calculado que las probabilidades de encontrarla eran ínfimas, así que decidió dedicarse a buscar a algo con lo que atraerla; en ese aspecto la estadística estaba un poco más de su parte. Sin embargo, una vez se fue acercando más y más a la zona comercial sempiternamente abarrotada de mercaderes sin escrúpulos con un chanchullo siempre entre manos, decidió que quizás fuese mejor esperar a verse inmersa en una situación más sencilla en la que poder encontrarla, como por ejemplo cuando el propio Boru se avergonzase de su comportamiento y acudiera a pedirle disculpas, o mismamente cuando le entrase hambre y no le quedase más remedio que hacer de tripas corazón y dar la cara. Y, aunque en un principio le agradó la idea (incluso llegó a localizar un modesto banquito cerca del rompeolas que podría servir de punto de espera), inmediatamente pensó en que sí, tarde o temprano su compañerito terminaría volviendo a sus faldas, pero antes de que eso ocurriera bien podría ser atropellado por un carromato despistado, o cocinado por un carnicero con muy poca ética, o machacado de nuevo por alguno de los abusones que la habían tomado con él últimamente. Aquello, más que un paseo por un fondeadero, era la sinopsis de una novela negra nueva.-Boru, ¿dónde estás? Hablemos del tema.-el hilillo que tenía por voz apenas consiguió hacerse audible a medio palmo del suelo. Trató de sonar agradable, de borrar cualquier rastro de su anterior y, todo hay que decirlo, bien justificado enfado. No obstante, ahora ya le daba igual la pelea; se sentía cómo una 'mamá pato'  buscando a su pequeño retoño. ¿Y qué era un hijo sin una madre? Sheru agachó la cabeza, centrando la mirada -qué raro, normalmente solía perderla- en el vistoso empedrado del suelo.-Tengo que encontrarlo...-se reprendió a sí misma otra vez, riñiéndose de antemano por si se le ocurría la espantosa idea de regresar a la biblioteca con el hombro vacío. Lo único que tenía eran ganas de llorar. Inmensas como un castillo-.

Se juró a sí misma que, después de aquello, no se separaría nuevamente de la chinchilla ni siquiera para entrar en los establecimientos públicos -si de todas formas su higiene era ciertamente cuestionable sin que permitieran el acceso a animales domésticos, una mascota tan pequeña no iba a marcar una gran diferencia, ¿no?-; merecerían la pena las broncas teniendo en cuenta que así nunca jamás volvería a perder de vista a la única criatura que se esforzaba por soportarla y mantenerse a su lado. Sin darse cuenta, vagando de losa en losa como Dorothy Gale en el Mago de Oz, llegó justo a los pies del camino que marcaba la entrada a la zona del puerto más transitada con diferencia: la que se encontraba diseñada por y para retener a los turistas inquietos de bolsillos demasiado pequeños para la cantidad de dinero que llevaban encima. Contra todo pronóstico, ¡encontró un hueco por el que colarse! Intentó centrarse en los repuntes finales de su plan de búsqueda y no en que medio centenar de personas la estaba mirando como a un pavo al que trinchar.-A lo mejor se ha escondido entre los cubos de basura de la pastelería de la esquina, o se ha atrevido a robarle un pedazo de bollo de canela a algún niño distraído, o directamente ha vuelto a casa...-en ese momento se sintió como un pez fuera del agua. Y, para el colmo, seguía sin encontrar ni una sola pista del paradero de su compañero.-Disculpe.-le respondió a un hombre trajeado que se interpuso en su penoso avanzar, con una sonrisa escueta y educada, antes de rodearle con cuidado mientras le temblaban levemente las pierdas. El individuo hizo un pequeño gesto con la cabeza y desapareció de escena. Algunas personas la aterraban-.

-Qué difícil está resultando, maldita sea.-no sabía cómo más lamentarse, así que prefirió apretar los labios con tanta fuerza que se tiñeron de un matiz pálido muy poco salubre. No se atrevía a decir ni mu, sentía que iba a explotar de pura frustración. Es como buscar una aguja en un pajar. Fue entonces, no antes ni después, cuando al final de la senda le pareció entrever una colita peluda tan familiar que hizo que se le saltasen las lágrimas inmediatamente.-¡Boru!-exclamó emocionada, a la par que extendía el brazo izquierdo, el dominante, y le brindaba un más que cálido saludo. Dio un tímido paso en su dirección y... el animalito se giró, la miró directamente a los ojos, le dedicó un desaire con su cabecita peluda y corrió a ocultarse entre las callejuelas. El desplante de Boru la hizo sentirse atacada. Se lo podría haber esperado de Howazari haciendo el capullo, por supuesto, también de cualquiera de sus antiguos compañeros de pupitre al igual que de costumbre, incluso de Saizen teniendo en cuenta que ya no los unía nada, pero de alguien que había comenzado a creer su único y verdadero amigo, pues no. Para que te fíes de nadie. Si Sheru, es que eres tonta, no te lo decían por decir.-¡Te voy a castigar muchísimo! ¡vuelve aquí! Seguro que no quieres que esto empeore: huir sólo agravará la situación.-le devolvió al bichejo, intentando centrarse justo en eso, en devolvérsela, y no en que le empezaba a doler el corazón.-¡Dos semanas sin caramelos!-se estaba empezando a poner muy nerviosa, porque nunca había llevado bien eso de las discusiones. En ningún caso. Se instó a sí misma a apretar el paso, pero, antes siquiera de que pudiera animarse a moverse un centímetro, una figura mucho más alta y fornida que ella se chocó de lleno contra su menudo cuerpo. Retrocedió cerca de cincuenta centímetros a causa de la colisión: con la cabeza bien alta, sin poder evitar observarlo con ojillos apenados y con una marcada decepción, se aclaró la garganta.-Si estabas mirando hacia todas partes, entonces también deberías haberme visto a mí.-remarcó con apatía, a la par que se encogía de hombros como quien no quería la cosa.-No creo que puedas darme la ayuda que necesito.-hasta el momento había conseguido retener el tartamudeo, pero no sería por mucho más tiempo. Se rehusaba a confiar en un desconocido para una misión tan importante-.
65 líneas.







Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
19
+
0
=
40
Fuerza
=
10
+
0
+
30
+
0
=
40
Velocidad
=
25
+
0
+
15
+
0
=
40
Percepción
=
5
+
0
+
35
+
0
=
40
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
39
+
0
=
40
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
32
+
0
=
40
Taijutsu
=
2
+
0
+
29
+
0
=
31
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[b]

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
[/size]





TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
¿NECESITAS AYUDA?




Aquella chica mostró un comportamiento bastante apático ante aquel pequeño traspiés. El Senju no le recriminó por su forma de actuar porque entendió que le hubiese molestado que él no hubiese estado más atento para evitar el choque y, teniendo en cuenta la constitución de ambos, era de suponer que ella era la que había llevado la peor parte. Kixur respiró hondo para intentar tranquilizarse, lo último que quería era tener un conflicto, y mucho menos con alguien menor que él y aparentemente más endeble, o se metería en serios problemas. Además, era un poco exagerado ponerse a discutir por un choque fortuito entre dos personas, debía tener calma para manejar aquella situación. El ninja originario de Kirigakure no Sato se quedó pensativo unos cuantos segundos, ensimismado, sin prestar atención a aquella chica: — “Tengo que pensar en la forma adecuada para enfrentar esta desagradable situación. Primero debería intentar que se tranquilizase, debo demostrarle que soy una persona de confianza, quizás esté manteniendo esa actitud por miedo o por desconfianza” — reflexionó Kixur haciendo un breve análisis de aquella situación.

El chico de ojos color azul turquesa y cabello largo y plateado le dedicó una pequeña sonrisa a aquella chica, manteniendo en todo momento el contacto visual con sus ojos. No podía deducir que le pasaba a aquella chica, a pesar de mirar en el “espejo del alma”, sus dos preciosos orbes de color verde oscuro. De lo que si se dio cuenta era de que la mirada de aquella adolescente no tenía vida, ni brillo, ni ilusión por vivir, no demostraba ningún tipo de sentimiento, quizás solo tristeza, pero de eso no estaba seguro. El chico de tez pálida como la nieve suspiró muy hondo para liberar tensiones, se cruzó de brazos y comenzó a hablar antes de darle la oportunidad a la chica que tenía ante él para que le replicase aún más o para que siguiese su camino, quería saber que le ocurría e intentar ayudarla en medida de lo posible para compensar su torpeza de antes:

Siento haber sido tan despistado, la verdad es que es la primera vez que vengo a este lugar y me sorprendió tanto que no paraba de mirar para todos lados. Es tal y como lo relatan en sus historias los habitantes del lugar del que vengo, este puerto es increíble, no me extrañaría nada que en unos cuantos años la economía del País del Agua se haya desarrollado más que la de las otras grandes naciones, ¿no crees? — comentó intentando evadir el suceso de antes — Deberías darme la oportunidad de intentar compensarte de alguna manera, a fin de cuentas, he sido yo el despistado que ha chocado contigo, además, siempre es una buena ocasión para ayudar a una niña que está buscando… ¿qué estás buscando? Oh, disculpa, todavía no me he presentado, mi nombre es Kixur, es un placer — comentó después de forma desenfadada, intentando transmitir confianza a aquella chica tan extraña.


30








Parámetros:

Resistencia
=
15
+
0
+
0
+
0
=
15
Fuerza
=
10
+
5
+
0
+
0
=
15
Velocidad
=
15
+
0
+
0
+
0
=
15
Percepción
=
15
+
0
+
0
+
0
=
15
Ninjutsu
=
10
+
5
+
0
+
0
=
15
Fuinjutsu
=
10
+
0
+
0
+
0
=
10
Genjutsu
=
10
+
0
+
0
+
0
=
10
Kenjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Taijutsu
=
10
+
0
+
0
+
0
=
10
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

│¿Necesitas Ayuda?│





Pese a que el desconocido despistado parecía más que convencido de que podría salvar una situación tal como un tropiezo como en las novelas por entregas (cambiando de tema e iniciando una charla intrascendente), Sheru no lo estaba en absoluto. Ya no porque tenía muy claro que los libros eran libros y que los finales felices de los mismos eran idílicos y surrealistas, sino porque, desde luego, su vida no era ni remotamente parecida. Las chicas que salían en aquellas historias distaban mucho de parecerse a ella en cualquier sentido; a su manera, todas poseían algo distinto, por lo que destacaban y eran especiales para los demás. ¿Y qué tenía Sheru? ¿Medias lunas bajo los párpados? ¿Ojos insulsamente vulgares? ¿Estatura de muñequita de porcelana? Seguramente cualquiera se sentiría atacado si lo comparasen con alguien así. Pero lo que más le extrañó de las palabras del muchacho no fue eso, incluso las vetas verdes de sus iris se mostraron sorprendidas ante esa afirmación: 'siempre es una buena ocasión para ayudar a una niña.' Las palabras que Saizen le hubo dedicado la noche de su destierro golpearon en su mente a la par. Uno le decía que se merecía apoyo y otro le pedía que se marchara de su vida. Si hubiese sido mayor, capaz de hacer oídos sordos, probablemente habría desestimado ambas odiosas comparaciones, pero en esos momentos pesaban sobre sus jóvenes hombros más que cualquier otra cosa. ¿Y por qué iba a querer acercarse a mí un desconocido cuando la persona a la que más quería en el mundo me dijo que poner distancias sería un acierto? Luchó por entenderlo, con su cabecita, con todas sus neuronas. Pero quizás es que todavía no estaba preparada del todo para comprenderlo, para desentrañar los misterios de lo que las palabras callan y las miradas gritan.-No creo que sea buena idea...-recalcó, segura de que, si ella misma era una compañía tóxica, cuanto menos permitiera a los demás arrimarse menos daños colaterales ocasionaría sin querer.

-Por cierto, no me digas... así.-se quejó, con ese toque meditabundo y molesto que le salía cuando la llamaban eso, niña. El joven no lo sabía, pero esa palabra en tales momentos hacía daño; daño porque recalcaba que nunca recuperaría a Saizen por eso mismo, porque seguramente para él tan sólo había sido una amistad pasajera, un estúpido romance de infancia que olvidar con el paso de las semanas. Su amor era lo único que había tenido suyo siempre, enteramente propio, y en esos momentos se le estaba desmoronando, convirtiéndose en unas ruinas que aguaban sus ojos. La lengua se le hizo un nudo, uno de esos difíciles de desatar. Se preguntó en silencio, para sus adentros, entre pecho y sombra, si el motivo por el que su voluntad habría decidido abandonarla a su suerte sería tan obvio que lo hubiera pasado por alto demasiado pronto; quizá la puerta cerrada ante sus narices no le era dada a su interior, sino a su exterior. ¿Por qué entonces si no el niño habría querido pegarle la patada amparado tan sólo por historias de fantasmas? Seguramente, se habría acercado a ella en un primer momento pensando que, aunque la definición de 'guapísima' no se le pudiera aplicar precisamente bien, a la larga eso que llamaban 'tener personalidad' se impondría sobre los defectos. Tras pasar un período de prueba, probablemente se llevó un disgusto de aúpa; no sólo era fea por fuera, sino que también lo era por dentro. Sus ojeras eran clara prueba de ello.-Kixur, suena extranjero.-aseguró, ante todas esas palabras amables pronunciadas de golpe sin orden ni concierto que creía no merecer en absoluto.-N-No digo que seas un espía ni nada por el estilo, sólo que...-pero sus ojos se cubrieron de tantas lágrimas que si hubiese seguido hablando las habría derramado todas y cada una. Se tomó un momento de descanso: no había ninguna razón para meterse prisas... ¿o sí?-.

Boru. De pronto, se sintió terriblemente culpable por haber olvidado una parte tan importante de su vida, así que se puso de puntillas intentando divisar el panorama más allá del hombro del muchacho.-¡Aparta!-exigió, con los ojos nuevamente pegados al suelo, esta vez en una baldosa cuyo estampado se le hizo acogedor. No era su intención sonar como una chiquilla maleducada, pero había ciertas cosas que estaban por encima de todo lo demás, incluso de los buenos modales.-¡O vente, si quieres!-sin pensárselo demasiado, casi por instinto, o tal vez porque realmente así lo quiso, se asió a la mano del desconocido, tironeando de ella hacia delante mientras trataba de emprender una carrera alborotada en dirección a la intrincada red de callejuelas que rodeaban el puerto. Se la apretó inconscientemente, tal que si se estuviese agarrando a un salvavidas.-¡S-Sheru!-exclamó en mitad del frenético recorrido, mientras se golpeaba el pecho con la extremidad libre para señalarse a sí misma. Al menos podría decir que no era una maleducada del todo.-¡Mi chinchilla se ha escapado esta mañana porque hemos mantenido una discusión muy intensa!-prosiguió, intentando forzar el avance del chico. Invadir su intimidad no era lo que ella quería, simplemente deseaba compañía, que sus momentos estuvieran adornados con alguna conversación insustancial y que su afluente encontrara un cauce mayor en el que descansar aunque fuera un instante. Porque sí, Sheru mentiría si dijese que no le habría gustado en aquellas tres semanas de soledad el hablar con algún transeúnte cualquiera, el que la hubiesen invitado a tomar un helado al menos en una ocasión. Pero al parecer eso sólo estaba reservado para aquellos que sabían hacer amigos, y la verdad es que nunca se le había dado bien, a pesar de haberlo intentado a su manera. Se decía a sí misma que no era importante, que verdaderamente no quería tenerlos como amigos porque no la entenderían como Saizen, pero a pesar de eso... sí quería. Era muy duro sentirse solo, mucho más con trece años-.

62 líneas.









Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
19
+
0
=
40
Fuerza
=
10
+
0
+
30
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0
=
40
Velocidad
=
25
+
0
+
15
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0
=
40
Percepción
=
5
+
0
+
35
+
0
=
40
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
39
+
0
=
40
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
32
+
0
=
40
Taijutsu
=
2
+
0
+
29
+
0
=
31
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[b]

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
¿NECESITAS AYUDA?




Kixur se sorprendió al escuchar la respuesta de aquella chica, no comprendía porque mantenía esa actitud tan distante y desconfiada con él solo por culpa de un pequeño traspiés, o al menos eso era lo que él pensaba. No se le ocurría nada más para intentar convencerla, estaba dispuesto a tirar la toalla y a seguir con su camino, cuando escuchó como ella le replicaba por como la había llamado antes, niña. El ninja no pudo evitar que se le escapase una leve sonrisa, no cabía duda de que la pelirroja tenía carácter, eso era algo que siempre le había llamado la atención al albino. En su humilde opinión, el creía que no tener personalidad era de los peores defectos que podía tener cualquier persona, había que saber cuándo expresar una opinión, saber decir no en ocasiones y no dejarse llevar por las corrientes como una oveja más del rebaño. Miró a aquella chica de arriba abajo y enseguida comprendió algo de lo que no se había percatado, quizás fuese así de fría en su comportamiento con los demás porque la vida se había comportado mal con ella, o quizás era tan solo porque estaba hablando con un completo extraño que casi le doblaba la edad y eso a algunas personas le resultaba incómodo y más en los tiempos que corrían en esa época. Antes de que el Senju pudiese decir algo aquella chica soltó el comentario más raro que había oído en su vida sobre su nombre, ella creía que era de origen extranjero y aclaró que ella no pensaba que el chicho fuese un espía ni nada por el estilo. El ninja originario de Kirigakure no Sato no pudo evitar soltar una gran carcajada, la cual detuvo en seco tras darse cuenta de que la chica estaba a punto de echarse a llorar.

Antes de poder preguntar que le pasaba o si había hecho algo que no le había gustado, la chica le exigió que se apartase de sopetón y con la misma velocidad rectificó y le dijo que podía ir con ella si quería. Ni siquiera pudo aceptar o denegar su propuesta porque aquella chica se agarró a su mano y tiró de él con fuerza, en dirección a una red de callejones cercanos al puerto. Apretó la mano del chico con más fuerza, sin motivo aparente y se presentó formalmente mientras se golpeaba el pecho para señalarse, su nombre era Sheru. El chico se desplazó casi al unísono que ella para no retrasarla y volvió a hablar otra vez:

Así que tienes nombre… Es un placer conocerte Sheru. Tu nombre tampoco es muy habitual, es irónico que hables del mío — comentó usando un tono juguetón y divertido para intentar que aquella chica confiase en él.

Lo que le ocurría era que estaba preocupada porque su chinchilla se había desparecido aquella misma mañana porque habían tenido una fuerte discusión. No quiso ahondar en detalles porque no quería hacerse ver como un entrometido, además, lo que importaba era buscar y encontrar a su mascota. Otra persona en su lugar habría seguido su camino y no se habría importado por una indefensa muchacha, pero el chico de ojos color azul turquesa no era así, haría todo lo que estuviese en su mano para ayudar a Sheru. Fue en esa ocasión él quien tiró de la mano de la pelirroja para acercarse a un árbol cercano y apoyar la palma de su otra mano sobre el tronco del mismo. Cerró sus ojos y se concentró para entrar en armonía con la naturaleza. Notaba varias presencias, pero había una que era diferente que las demás, estaba casi seguro de que se trataba de la chinchilla. Miró a su acompañante y le dedicó una sonrisa amable y tranquilizadora, luego dijo:

No te preocupes por tu chinchilla, creo que la he encontrado. ¡Sígueme! — dijo Kixur intentando subirle el ánimo a su nueva conocida.


38








Parámetros:

Resistencia
=
15
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0
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0
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0
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15
Fuerza
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Velocidad
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Percepción
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Ninjutsu
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Kenjutsu
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Iryoninjutsu
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0
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1

│¿Necesitas Ayuda?│





Boru seguía sin aparecer. Lo buscó una vez más entre la gente antes de desistir, fijar la vista en el suelo y entrelazar las manos. ¿Por qué habría querido detenerse tan abruptamente su nuevo compañero? No era por ser pesimista, pero vista la suerte que había tenido en innumerables búsquedas anteriores, dudaba que Kixur fuese a ser dueño de un método infalible que garantizase el éxito de la misión de rescate. Cosa que desmintió la animosa voz del muchacho al anunciarle que, efectivamente, sus bajas expectativas estaban muy mal fundadas. No creía estar ni preparada ni de humor para comenzar una disculpa, así que decidió que lo más sensato y correcto sería callarse los reparos que se había aguardado al respecto de sus intenciones. Ojos que no ven (o en este caso oídos que no escuchan), corazón que no siente. Cuando el hombre terminó de hablar, Sheru se quedó estática. No por no saber qué hacer, sino porque tenía los músculos tan tensos que hasta le dolía moverse. Creía empezar a oír las patitas de su mascota rascando el empedrado del paseo, o a su naricilla olisqueando sin reparos las delicias que se vendían en los puestos ambulantes, mas, cuando consiguió escapar de su estupor y enfocar la mirada en sus alrededores, supo que el poder de la sugestión le estaba jugando de nuevo malas pasadas.-¡¿Y a qué estás esperando para decírmelo?! ¡Vamos!-espetó, quizá, con demasiado y desmedido ímpetu. No lo pudo evitar: una vez se reencontrara con la fondona chinchilla, no pensaba soltarla hasta que llegasen a la entrada de la biblioteca, por lo menos. Seguro que aquel nauseabundo olor a basurero tardaba en irse días de su pelo y de su cuerpo, aunque eso jamás cambiaría el hecho de lo mucho que lo quería. Incluso apestando, lo mantendría a su lado por las noches. Porque a los amigos no se les falla, nunca. Sheru podría estar en ruinas, pero, aún así, había ciertas estructuras que sencillamente no podía permitir no mantener en pie-.

No pretendía sonar exigente, pero el hombre ya estaba tardando en mostrarle el camino.-¿Es que acaso quieres dinero por la ayuda? Puedo... puedo pagarte, de veras.-puntualizó, alzando la cabeza como si hubiese renovado fuerzas, aunque la verdad es que ya tenía ganas de achuchar a su animalito entre sus brazos.-Por mí no te preocupes, no me vas a arruinar ni nada.-agregó en un tonillo agudo como el de un ratón, intentando que la voz no le vacilara ni lo más mínimo. ¿Se le notaría demasiado desesperada? Suponía que, en parte, un poco sí que lo parecía. Era lo que traía consigo -como equipaje de mano, tal vez- el perder hasta lo único que dabas por sentado: la desolación, esa pegajosa sensación de siempre estar buscando algo de manera infructuosa. Se alisó un pliegue de su camisa, no fuese a mancharla antes del gran reencuentro. No le apetecía ni un ápice ganarse una regañina por parte de la quisquillosa criaturita, mucho menos darle un pretexto para escaquearse de la bronca que le estaba por caer. Desertar se castiga con una reducción del salario: no más galletas de chocolate durante un mes.-¡Cuidado!-después, un grito por partida doble. El del otro niño de angustia, el de Sheru de espanto. ¿Pero qué le pasaba a todo el mundo? ¿Qué era esa moda horrible de ser tan maleducado y soez? Se apotronó contra la pared convencida de que, si nadie conseguía contener el balón despistado que se dirigía en su dirección, iba a salir muy mal parada. Estaba tan pálida que sus ojeras se marcaban incluso más que de costumbre.-¡A-Ayuda!-imploró, bajito, justo a tiempo para darle un maravilloso pie de entrada al variopinto albino para que se comportara como los héroes en las más grandiosas leyendas. Una lástima que una bola se sebo se interpusiera antes en la trayectoria del impacto y le robara cualquier clase de momento de gloria que hubiera pretendido acaparar para sí. No, tampoco iba a ser el día de suerte Kixur, ya lo había dicho-.

La pequeña Sheru afiló su mirada cuando consiguió salir un poco de su asombro y el niñato salió espantado ante la perspectiva de haber cometido un asesinato.-¡B-BORU!-chilló, de manera penetrante y aguda, mientras se abalanzaba en dirección a la diminuta bola de pelo que yacía sobre el pavimento mojado. Valiente y caballeroso, como siempre. Cómo si una pequeña discusión pudiese cambiar su alma noble y decidida. Seguramente ni siquiera una vida.-N-No tenías que haberte interpuesto en su t-trayectoria... habría c-conseguido esquivar la pelota por m-mis propios medios, i-idiota.-sollozó, intentando entonces abrazar su cuerpecito tembloroso contra su pecho sin hacerle más daño. Con las rodillas rozando el empedrado andrajoso, cerró los párpados con fuerza porque, sencillamente, le costaba mirar la figura titilante de su pequeño tesoro en aquel cochambroso estado. Entonces se dio cuenta de que lo estaba aplastando con demasiada fuerza y eso la preocupaba bastante. Fue tanto así que optó finalmente por levantarse, volviéndose en dirección a Kizur y dedicándole una mirada suplicante. Se temía además lo peor: que su mascota necesitase cuidados médicos que no podía permitirse pagar. No estaba en condición de aceptar más deudas.-N-No parece e-estar muy b-bien...-susurró en un tonillo quebradizo, liviano y frágil como una hoja de papel.-A-A lo mejor tendría que llevarlo al hospital o...-¡por fin se movía! Le giró la cara a su camarada y posó su mirada cristalina sobre la chinchilla, quien comenzaba a desperezarse como si nada fuera de lo normal acabara de sucederle.-¡La grasa le ha salvado la vida!-exclamó, de pronto llena de una alegría inconmensurable. La presión que normalmente se apoyaba inclemente sobre su pecho relajó un poco el agarre: durante un diminuto instante, apenas un suspiro, no se sintió infeliz del todo.-¡Te has portado muy mal!-aunque, ¿salvarle la vida no contaba como empate? Quizá, pero no pudo evitar el comentario, no pudo evitar el reproche; pero, sobretodo, no pudo evitar volver a mirar a Boru. Sentía ganas de llorar-.
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Parámetros:

Resistencia
=
21
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0
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19
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40
Fuerza
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Velocidad
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Fuinjutsu
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Kenjutsu
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Taijutsu
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Iryoninjutsu
=
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[b]

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

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¿NECESITAS AYUDA?




Como era de esperar, la chica perdió los nervios al escuchar como Kixur le explicaba que sabía en donde estaba su mascota y le ordenó que le llevase junto a su chinchilla. No era una forma correcta de comportarse, sin embargo, él también había tenido esa edad y comprendía como debía de sentirse su nueva conocida. El chico estaba dispuesto a indicarle en donde se hallaba lo que buscaba con tanto ahínco, no obstante, Sheru le interrumpió porque pensaba que el chico quería algo a cambio para decirle la ubicación exacta, nada más lejos de la realidad. Fue en ese preciso instante, cuando el albino estaba dispuesto a aclarar todo cuando un balón amenazó con impactar en el rostro de la pelirroja. El dueño del esférico y la chica gritaron al unísono, el ninja originario de Kirigakure no Sato no tuvo tiempo suficiente para reaccionar, sin embargo, el balón fue interceptado por la quisquilla de la nueva conocida del prodigioso ninja del clan Senju.

La adolescente enseguida gritó el nombre de su mascota liberando un sonido de angustia y de horror para poco después echarle una pequeña bronca, denotando un claro sentimiento de gran preocupación por la pobre criatura. Sheru pensaba que su quisquilla no se encontraba bien y le dijo a Kixur que habría que llevarla a un hospital y así habría sido, de no ser porque la grasa de su cuerpo había amortiguado gran parte de los daños colaterales que hubiese podido sufrir de no tenerla, estaba dolorida pero estable. Como era de esperar, la de los ojos verdes no dudó en reñirle a la adorable criatura por su comportamiento. El Senju observó la escena conmovido por el tremendo cariño que se respiraba en la atmósfera entre humana y criatura, estaba más que claro que a pesar de las discrepancias que pudiesen tener eran como uña y carne. Kixur no pudo evitar sentir alegría por aquella recién conocida, a pesar de que ella no se había comportado nada bien con él.

El chico esperó el tiempo pertinente para permitirles tanto a mascota como a dueña disfrutar de aquel dulce reencuentro. Sin contar el disparo interceptado por la quisquilla, todo había salido a pedir de boca, podían haberla secuestrado, matado, torturado o que, simplemente, se hubiese muerto de hambre vagando por los inhóspitos recovecos que había en todos los lugares del Daichi. Kixur aprovechó el momento preciso en el que el silencio se hizo dueño de la escena para hablar de nuevo, aunque quizás ya se hubiesen olvidado de que estaba allí, o igual la chica ignoraría a aquel desconocido transeúnte con el que había sufrido un pequeño traspiés porque ya no le necesitaba para nada. Trago saliva, carraspeó unas cuantas veces y volvió a hablar una vez más:

Me alegro mucho de que hayas encontrado a Boru y que esté sano y a salvo tras ese duro golpe. Todo indica que ya no me necesitas para nada, pero por estos lares se encuentra gente con la que no debería mezclarse una chica sola e indefensa. ¿Necesitas qué te acompañe a algún sitio? — dijo con tranquilidad y de forma amable el mayor de los dos chicos.

32








Parámetros:











Resistencia
=
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+
0
+
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=
15
Fuerza
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Velocidad
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Percepción
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Ninjutsu
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Fuinjutsu
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Genjutsu
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Kenjutsu
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Taijutsu
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Iryoninjutsu
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1

│¿Necesitas Ayuda?│





Bonhomía. Una de esas palabras enrevesadas, quizás algo rimbombantes, que el diccionario de la librería de su habitación coleccionaba. Se le vino a la memoria justo cuando el descendiente de los Senju cuestionó acerca de la necesidad de ser escoltada a alguna otra parte. Aquel chico parecía bondadoso con el mundo en general, y mucho menos debería extrañarla entonces que lo fuera con ella en particular. Sin embargo, por muy a la altura que quisiese estar, la pequeña Sheru no pasaba del metro cincuenta. Aflojó el agarre entonces sobre su mascota no por pretender acceder a la velada pregunta disfrazada de sugerencia, si no porque, como a todos, a Sheru le afectaba aquella boonhomía. Estar tan habituado a que los demás no sean agradables contigo significa que, cuando alguien te enseña un retazo de amabilidad o consideración, duele. Son cosas profundamente distintas: acostumbrarse a una implicaba, por más injusto que fuera, renunciar a la otra.-No creo que deba seguir abusando de tu diligencia...-respondió a su proposición con cierta dureza, cansada ya de que el mundo estuviese compuesto de demasiadas clases de personas.-Además, no he hecho nada para ganarme esa amabilidad.-murmuró en voz baja, también ya harta de que el verbo merecer cobrase tanta importancia a su alrededor. Comenzaba a detestarlo, pero sabía que tenía un porqué. '¿Necesitas que te acompañe a algún sitio?' ¿Palabras al azar que se volvían contra uno? No, más bien, era ella quien las volvía contra sí nada más escucharlas-.

Sus iris cristalinos se posaron, muy pero que muy tristes, sobre la mirada cortés del desconocido; querría haberle echado en cara el doble significado de su proposición, el arma de doble filo en el que se había convertido sin pretenderlo. Aún así, Sheru era plenamente consciente de que aquello no era algo de lo que se pudiera culpar a un tercero, resquemaba más.-No sabía que todavía quedaban personas de tu tipo, de esas que pierden el tiempo socorriendo a otras que, en realidad, no le importan lo más mínimo.-musitó, con tono y gesto sobrios.-Me desenvuelvo muy bien yo solita, no necesito que me custodien o protejan de supuestas amenazas.-podría ser que se estuviese comportando como una desagradecida, en efecto, pero la gentileza del muchacho la había calado tan hondo que ya no sabía cómo seguir resguardándose de ella sin salir herida. No era exactamente necesidad de sentirse desestimada lo que la impulsaba a retroceder... a decir verdad, no sabría definirlo muy bien. A fin de cuentas, poco importaba, ella nunca sería sinónimo de nada-.

A su favor, la pequeña chinchilla supo comportarse. Apenas se movió entre sus manos, no opuso resistencia a sus declaraciones, y eso hizo que el comportarse de aquella manera insufrible fuese fácil. Sheru deslizó la mirada hacia un lado, incapaz de seguir actuando de ese modo durante mucho más tiempo, pues comenzaba a notar el sentimiento de culpa y debilidad asomando en las medias lunas bajo sus ojos. No obstante, en el fondo, ¿no resultaba, cuanto menos, sospechoso que un muchacho de aquella edad se mostrase tan sencillo y complaciente con una persona antipática como ella? Casi hasta le hubiese podido oler a trampa si, tras toda una vida, la pelirroja no siguiese siendo tan ingenua respecto a aquel peligro escondido tras comentarios benévolos y simpatías varias. Resulta curioso y paradójico como una persona puede aferrarse a una noción de sí misma tan infausta y, al mismo tiempo, negarse en rotundo a aplicar adjetivos con connotaciones negativas en cualquier otro individuo. Crispada por su propia actitud, la media vuelta que dio sobre sus talones no fue tan elegante como solía. Cualquier situación mala para ella resultaba buena para Saizen, y, fuese cierto o no, sentía que ello no tenía ninguna pinta de cambiar. ¿Y por qué iba a cambiar? Las cosas no cambian, sólo eso, lo parece. Se lo imaginaba espiando tras las paredes, omnipotente, omnipresente y omnímodo; en sus pesadillas, desde aquella borrascosa noche, el niño se alimentaba única y exclusivamente de sus sentimientos nocivos. Su odio le daba la vida, igual que el agua se la daba a la tormenta. Intentó pues hacer de tripas corazón y enfilar la callejuela más cercana para tomar un atajo directo a la biblioteca. Se le habían quitado hasta las ganas de pasear y perder la mirada en el mar.-No me mires así, Boru, sólo he hecho lo que tenía que hacer.-le reprochó en un hilillo de voz, mientras lo sentía recriminarle sus acciones en el más absoluto de los silencios.-De todas formas, sólo acabaría causándole más problemas que beneficios. No... merezco la pena.-prosiguió, como si estuviese proclamando una certeza incontrastable. Cuatro de cuatro: una estadística redonda. Su mala suerte era lo único perfecto en su vida, y eso era innegable como que las luces se difuminaban en la niebla. Y a pesar de torturarse constantemente, no tenía la sensación de haber hecho algo tan malo como para merecerse aquella nefasta fortuna, ni siquiera una tercera parte-.

Fue entonces cuando, en su cercano camino, se dio de bruces contra una nueva figura envuelta en sombras.-¡Por el amor de Kurawaisu! ¿Qué pasa hoy? ¿por qué todo el mundo decide chocarse conmigo?-inquirió, pero no hizo falta que acabase su soliloquio. Enseguida se percató de que aquel desconocido no se parecía ni en el blanco de los ojos al anterior.-¿Te importaría acompañarme un momento, Sheru?-la sangre se le heló en las venas, su pulso adquirió un ritmo descoordinado, roto. ¿A santo de qué conocía aquel hombre su nombre? Era absurdo. Antes siquiera de darse cuenta, el nudo en su garganta que había estado intentando arreglar se enredó todavía más alrededor de sus cuerdas vocales.-¿Dónde anda la estrella que siempre te vela?-la última pregunta no se la esperó. De todas las cosas que podría haber preguntado aquel desagradable individuo, habría jurado que esa no figuraría ni en las últimas posiciones. Tragó saliva y siguió sin mirarlo, para que el miedo en sus ojos se viera menos aún.-No está.-respondió, con una mal fingida entereza que se adivinó en el titubeo de su voz.-Ya no va a estar más.-y entonces, descompuesta, lanzó un grito al aire. Socorro.-.

66 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
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19
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=
40
Fuerza
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10
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0
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30
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40
Velocidad
=
25
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Percepción
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5
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Ninjutsu
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10
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Fuinjutsu
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Genjutsu
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Kenjutsu
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40
Taijutsu
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31
Iryoninjutsu
=
8
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13
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21
[b]

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
¿NECESITAS AYUDA?




Kixur se sorprendió al escuchar las palabras de Sheru, quién haciendo alarde de una madurez ausente hasta aquel momento, declinó la proposición del Senju porque consideraba que no era correcto que siguiese abusando de su amabilidad. No sabía si realmente pensaba eso o si tan solo se trataba de una excusa para zafarse de la compañía del ninja de cabellos largos y plateados como la luna, pero fuese como fuere, no podía obligarla a aceptar la proposición si ella no quería. Los preciosos ojos color azul turquesa del chico se abrieron más de lo habitual, demostrando un semblante sorprendido por culpa de las declaraciones de la pelirroja, luego cerró sus dos orbes y orientó su cabeza hacia el cielo. Inspiró profundamente cargando sus pulmones de aire y sus fosas nasales del agradable olor de la brisa marina y lo soltó poco a poco, disfrutando de aquel momento sin relevancia alguna como si fuese único. Cruzó una última mirada con la adolescente y se dio media vuelta, dándole la espalda a la chica. Comenzó a caminar y levantó su brazo en un ademán para despedirse de ella, a la vez que le dedicaba unas palabras de despedida:

Que te vaya bien Sheru… ¡Hasta que nos volvamos a ver! — mencionó mientras se alejaba con paso calmado.

Todo parecía indicar que cada uno de los dos iba a seguir con su camino y con sus respectivas vidas como habían hecho hasta el momento en el que había sucedido el traspiés, pero al poco tiempo de que se hubiesen separado Kixur escuchó a aquella chica gritando desde algún sitio, no muy lejano. A juzgar por aquel desgarrador sonido y por la palabra que había pronunciado, el Senju supo que necesitaba ayuda, no cabía duda de que Sheru estaba en aprietos. El chico echó a correr como alma que lleva el diablo para socorrer a la pelirroja de cualquier peligro que pudiese acecharle, no fue difícil descubrir el lugar exacto en donde se encontraba porque siguió el ruido producido por aquel grito, no obstante, no fue directo a la zona en donde se encontraba porque podía tratarse de una trampa, lo mejor era actuar con cautela, por ese motivo escaló una de las paredes de uno de los edificios para llegar a la azotea del mismo y desde allí pudo comprobar que en el callejón se encontraban dos personas: Sheru y su agresor. Sin dudar ni un solo instante el albino realizó un sello para crear un clon de madera y ambos, real y clon se lanzaron corriendo pared abajo hacia el callejón. A dos metros del suelo ambos se lanzaron hacia sus objetivos, el clon lanzó un puñetazo dirigido al rostro del agresor y el real se situó entre la pelirroja y los otros dos individuos, adoptando una pose defensiva para proteger a aquella chica de cualquier posible ataque de aquel canalla. Fue en ese momento cuando el clon comenzó una conversación con aquel cobarde que osaba atacar a una pobre chica sola e indefensa:

¿Tienes algún problema con esta muchacha? — preguntó con un tono de voz agresivo — Ten cuidado porque es mi hermana y como oses intentar algo malo contra ella acabaré con tu mierda de vida, así que vete por donde has venido y ni te le acerques, ¿me has entendido? — mintió luego para intimidar a aquel tipo de poca monta.


32








Parámetros:

Resistencia
=
15
+
0
+
0
+
0
=
15
Fuerza
=
10
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15
Velocidad
=
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Percepción
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15
Ninjutsu
=
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15
Fuinjutsu
=
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10
Genjutsu
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Kenjutsu
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4
Taijutsu
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10
Iryoninjutsu
=
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1

│¿Necesitas Ayuda?│





Sheru se había quedado con su cara. Incluso con la irritación que rebosaba contenida por sus pupilas y contagiaba al resto de su gesto; era una expresión que recordaría durante mucho tiempo. ¿Por qué? Aparte de su memoria eidética, se le quedaban grabadas las expresiones, tanto las buenas como las malas. La ayudaba a fijar esos sentimientos que no quería que volviesen a aparecer por su cuerpo. Los mismos que la hacían tartamudear pese a ser un problema pasado; sí, definitivamente se había quedado con la cara de aquel hombre. Estaba incluso asustada. Se veía reflejada en sus iris musgo, tan semejantes a los suyos, y se decía que jamás, jamás sería como él. Ella no era mala. Ella tenía alma. ¡Era una chiquilla! Aún le quedaba mucho por lo que ser feliz y sufrir, mucho más allá de un portazo en las narices o una caída desafortunada que, años más tarde, se hubiese quedado en mucho menos comparado con otras cosas. Pero es que era tan importante para Sheru no defraudar a los demás, el mostrar que también podía aspirar a merecerse algo (aunque no sabía muy bien el qué), que se olvidaba de que sus catorce años eran muy pocos para encajar a las personas que le hacían mal. Nunca había entendido muy bien por qué la huían en la academia o simplemente por qué sólo una de cada cien personas decía quedarse con ella. Sólo quería ayudar, a su manera. ¿Era eso tan horrible? Marcó un poco más ese gesto mortecino y un tanto desconfiado, reprimiendo el impulso de, por primera vez en su vida, querer echarse a llorar frente a un adulto.-¿Y ese grito, Sheru? Creía que estábamos manteniendo una conversación civilizada, qué decepción. Me merezco un poco de respeto... al menos, tanto como .-no quiso ni siquiera imaginarse la verdadera magnitud de aquella declaración protocolaria.-Lo que te mereces es una p-patada en la entrepierna por a-acorralarme en un callejón.-su cara podría ser todo miedo, pero al menos se mantenía firme en su posición. ¿Quién diantres se estaba creyendo aquel tipo para exigir una atención que no se había ganado? La rabia atravesó la expresión del hombre como una flecha negra en mitad de un día radiante; Sheru retrocedió un nuevo paso, empalideciendo de puro espanto-.

No obstante, el desconocido se volvió a serenar con relativa rapidez, reteniendo el brazo de la niña contra sí como si se lo quisiese quitar de encima. Alzó la cabeza tal que si volviesen al momento en el que se habían encontrado, intentando no hacerle caso a su ruego de que aflojase su férreo agarre.-¿Dónde andan tus padres, Sheru? ¿los has perdido?-quiso defenderse cuando él volvió a zarandear su extremidad sin cuidado alguno, pero antes de abrir la boca para quejarse pensó en que era justo. Él se estaría comportando como un auténtico villano de manual, pero razón no le faltaba. Así que decidió plegar sus labios en un gesto de disgusto y desaprobación.-Sí, los he perdido.-recalcó muy lentamente, despacito y con buena letra.-Ya no existen.-enfatizó, concluyendo pues la explicación.-No esperaba tanta sinceridad por tu parte, Sheru. Tengo entendido que, normalmente, eres bastante mentirosa.-la verdad es que sonar diplomático se le daba de vicio, aunque con todo el sombrero arrugado y el traje casi que para tirar no daba la impresión de ser un hombre culto, mucho menos educado. Pero bueno, ya se decía por ahí que las apariencias engañaban, y que uno nunca podía estar verdaderamente seguro de nada cuando se trataba de alguien y no de algo. Antes de poder decir nada más, ya estaba siendo arrastrada por el estrecho callejón, haciendo que varios músculos de su brazo dieran de sí y suplicasen por clemencia. Un hombre empujando a una chiquilla desprotegida, un pasadizo nauseabundo por escenario y unos iris cargados de lágrimas que no pensaba derramar. No había mucho más que comentar al respecto, ¿verdad?-.

Todo acaba donde comienza. Al llegar a la boca de la siguiente callejuela, Sheru sólo se sintió con las fuerzas necesarias para seguir oponiendo cierta resistencia ambigua a su marcha, mientras el hombre le repetía una y otra vez que se quedase quieta. La estaban armando, y bien, pero ella no pensaba cesar en su empeño por gritar y revolverse. Seguía observándolo con total aversión mientras, sin dudarlo, lanzaba manotazos al aire con su extremidad libre, reclamando espacio.-¿Puedes dejar de revolverte, niña? Es importante que te estés calladita y cooperes.-no había empleado la palabra necesario, ni siquiera urgente; había dicho importante. En su vida había tantas acepciones y tantos contextos para aquellas diez letras que, en principio, no supo dónde ubicarse. El tono no le agradó.-¿Q-Qué...?-aquello no se trataba de defenderse, ni de lograr escapar de aquella desagradable situación. Se trataba de que Sheru no se sentía cómoda hablando de la palabra importante como si ella tuviera algo que ver. La sombra de la inquina hizo que su tono de piel fuese palideciendo hasta rivalizar con el color de los huesos.-.Me da lo mismo lo que tengas que hacer, ¡suéltame!-evitó decir que no le importaba; desde aquel mismo instante, decidió que prefería no utilizar a la ligera ese término. Fue un alivio que, en ese nítido momento, una silueta le asestase un golpe certero en la mandíbula al extraño individuo; pocos segundos más tarde, el agarre estaba deshecho y su propio cuerpo protegido por Kixur.-¿Hermano?-el hombre se llevó una mano al rostro, contrariado ante la repentina declaración.-¿Desde cuándo tú...? No te creo, chico..-enfatizó, ofendido ante el hecho de que se mostrase tan natural al respecto.-Para tu información, tengo muchos hermanos.-a mayor porcentaje de nervios, peores argumentos. Si no fuese porque ella estaba temblando de los pies a la cabeza, igual hasta habría colado.-Oh, ya entiendo.-no hubo ni comprensión, ni sorpresa en su afirmación.-Hermanos, ¿eh? Qué curiosa es la genética, ¿verdad, Sheru?-se rozó apenas el cabello en un gesto despreocupado, realizó un ademán con el rostro y, sin mediar palabras, se fundió entre las sombras del callejón.-M-Muchas gracias por tu ayuda, Kixur.-se le encendieron levemente las mejillas bajo la capa tenue de base de maquillaje que cubría sus ojeras. Imperceptible de lejos, no así de cerca-.

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Parámetros:

Resistencia
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Fuerza
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Velocidad
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Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
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El golpe del clon de madera de Kixur fue certero y contundente e impactó con fuerza en el rostro de aquel sucio canalla. El agresor se llevó una de sus manos al rostro, dolorido y contrariado por las aclaraciones que le había dedicado el salvador de Sheru, no se mostró muy convencido tras lo que había oído, sin embargo, todo aquel teatro había sido más que suficiente para espantar a aquel cobarde, quien no tardó demasiado en desaparecer tras las sombras de aquel callejón. El clon de madera le siguió sigilosamente para comprobar que se marchaba de verdad y que no se trataba de una sucia triquiñuela para evitar la confrontación con Kixur y el original se quedó con la chica pelirroja y de ojos verdes, intentando mantener la cautela y no confiarse demasiado porque sabía que podía tratarse de una trampa preparada por aquel individuo para que Sheru quedase desprotegida y poder actuar. Si se atreviese a aparecer de nuevo le partiría los dientes.

Una vez el clon hubo comprobado que ya no había peligro alguno de que aquel individuo siguiese molestando a la nueva conocida del albino este desapareció y el original supo enseguida todo eso. El silencio inundó la atmósfera durante unos cuantos segundos, el aire sopló con fuerza, llevando consigo el agradable olor de la brisa marina y meciendo la melena del ninja originario de Kirigakure no Sato y de Sheru. El chico acomodó su cabello y se sacó unos cuantos pelos de delante de la cara y después cruzó las que serían sus últimas palabras con aquella chica hasta que se volviesen a encontrar, algún día:

No me tienes que agradecer nada, así es como deberían actuar todos los hombres que quieran ser considerados como tal, no obstante, por desgracia no es así — respondió quitándole importancia al asunto — He observado el panorama y parece que de momento estás a salvo, pero te recomendaría que te marchases de aquí, estas calles no son seguras. Hasta que nos volvamos a ver — dijo finalmente a modo de despedida.

20








Parámetros:

Resistencia
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0
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0
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0
=
15
Fuerza
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10
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15
Velocidad
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15
Percepción
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Ninjutsu
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Fuinjutsu
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Genjutsu
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Kenjutsu
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Taijutsu
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Iryoninjutsu
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0
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1

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Infeliz era aquella persona a quien sus recuerdos infantiles sólo le traían miedo y tristeza. Desgraciada aquella que volvía la mirada hacia horas solitarias en bastos y lúgubres recintos de cortinados marrones y alucinantes hileras de antiguos volúmenes, o hacia polvorosas vigilias a la sombra de estanterías descomunales y grotescas, cargadas de conocimientos prohibidos, que agitaban silenciosamente en las alturas sus hojas retorcidas. El amargo sabor que dejaba una noche sin sueño tan sólo era equiparable al vértigo que sufría un corazón al ser rechazado por vigésima ocasión en tan solo trece inviernos de vida. Ante la repentina despedida del que creía su salvador, Sheru apretó las manos y contuvo las ganas de pedirle que se quedara. No lo hizo porque, en el fondo, y como ya era costumbre, no sentía que se mereciese aquella atención; no se aferró al dobladillo de su camisa porque, en la superficie, no se creía lo suficientemente valiente como para reinvindicarle que, al menos, la acompañase hasta la biblioteca.-Vale.-repuso en un hilillo de voz, apático e indiferente a partes iguales. Apretó los labios con tanta fuerza que se tiñeron de un color insalubre, enfermizo; de pronto, tenía hasta ganas de perderle de vista. Sin mayores miramientos ni despedidas, giró sobre la punta de sus talones, afianzó el agarre de la pequeña chinchilla contra su pecho y emprendió una frenética carrera hacia su refugio inseguro. ¿Por qué todo el mundo, incluso el mayor de los desconocidos, buscaba poner distancia entre ambos enseguida? ¿qué había de malo en ella para que absolutamente nadie quisiera acompañarla aunque fuera tan sólo un ratito? Se llevó una mano al vientre, notando un pinchazo en la zona baja del abdomen que poco o nada tenía que ver con una indigestión. O a lo mejor sí, y lo que pasaba era que se le había atragantado el inefable encuentro con el albino. ¿A esto me han destinado los dioses? Ni ante la entrada del majestuoso e infame edificio se detuvo: sin pensárselo demasiado, empujó la plomiza puerta hacia delante y se precipitó en su interior inspirada por un temible sentimiento de amargura. Las lágrimas le ardían en las mejillas, rojas de rabia, ira, humillación y, por encima de todo lo demás, de aciago desprecio-.

La estructura interna de la biblioteca era infinitamente horrible, llena de pasadizos oscuros y con altos cielos rasos donde la mirada sólo podía hallar telarañas y sombras. Las piedras de los agrietados corredores estaban siempre odiosamente húmedas, y por doquier se percibía un olor putrefacto, como de pilas de cadáveres de generaciones muertas. Saizen te ha contagiado sus impresiones. En la esquina que había adoptado como escondrijo jamás había luz natural, por lo que, durante las noches más negras, solía encender velas y quedarse mirándolas fijamente en busca de alivio; no recordaba cuántos anocheceres llevaba durmiendo arropada por el viscoso abrazo de aquellos retazos de memorias pasadas, pero suponía que una o dos fases lunares tenían que haberse dado la mano un par de veces ya. Se le estaba olvidando hasta cómo se medía el tiempo.-R-Ro...-musitó contra el aire que osó interponerse en su camino. En aquel preciso instante, cargada de un resentimiento que no atendía a razones ni a opiniones, la única presencia que hubiera podido colmar sus lagunas y serenar sus mareas hubiera sido la de Saizen. Pegó un manotazo al aire, quizá repudiando el abstracto cortejo del oxígeno... o, a lo mejor, buscando aferrarse a una estrella incolora. Se dejó caer sobre sus rodillas en el suelo de mármol y, en lo que tendría que reconocer como su abigarrado reflejo, no se encontró. No se sintió identificada en aquella refracción aturdida, frustrada, yerma y arruinada; y, sin embargo, en lo más hondo de sus propios iris roídos por la inquina, halló una chispa de satisfacción. Se aovilló en su tela raída y se aferró con desesperación a aquellos recuerdos marchitos para impedir que el sueño llegara a su encuentro: estaba cansada, su mente amenazaba con irse más allá, hacia los delirios de la narcosis. Pero no quería, no podía, no... ¿se lo merecía?-.

A medida que se desplazaban las manecillas del reloj invisible que marcaba el transcurso de su inexpugnable tormento, en sus torturados oídos resonaban incesantemente un chirrido y un aleteo de pesadilla. La palma de su mano izquierda se posó, en un ademán tenue y aterrorizado, sobre su pecho, a la altura del corazón; creía sentir un oscuro rumor serpeteando alrededor de sus órganos, tal que si llevara allí enterrado más siglos de los que querría contar. Luego, llegó el terror. Una sensación asfixiante se enredaba en sus constantes vitales, le revolvía las entrañas y elevaba su ritmo cardíaco sin orden ni concierto; en aquel momento, retorciéndose en la más inmunda de las soledades sin nadie que le pudiera susurrar palabras reconfortantes, se negó a tratar de decidir si se estaba volviendo loca, tan sólo soñando o, por el contrario, adquiriendo una insoportable lucidez. Envuelta en la más negra de las aprensiones, apretó los dientes hasta que dejaron de castañetear y desató el nudo que mantenía sus lágrimas prendidas a las vetas claras de sus ojos. La impresión de asfixia ascendió a través de su garganta hasta posarse en la curvatura de sus casi tiernos labios, la envolvió en un manto de algente apacibilidad y le concedió aquel respiro conciliador que le da la muerte a los moribundos antes de exhalar su último suspiro. Sollozó estúpidamente, hasta que sus llantos se disolvieron en estallidos de risa histérica. A medida que sus párpados se iban cerrando, era capaz de sentir con mayor ahínco la descarnada monstruosidad revolverse en los confines de su cuerpo... finalmente, se durmió. Se hundió en un mundo de pesadillas, su único refugio contra lo desconocido-.
62 líneas.







Parámetros:

Resistencia
=
21
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0
+
19
+
0
=
40
Fuerza
=
10
+
0
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30
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0
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40
Velocidad
=
25
+
0
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15
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0
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40
Percepción
=
5
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0
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40
Ninjutsu
=
10
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5
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45
Fuinjutsu
=
1
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40
Genjutsu
=
10
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5
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0
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25
Kenjutsu
=
8
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0
+
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=
40
Taijutsu
=
2
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29
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=
31
Iryoninjutsu
=
8
+
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+
13
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0
=
21
[b]

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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RECUENTO DE LÍNEAS: 387.
Todas a mi contador de Líneas Acompañadas, lo que sumarían un total de 535.





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✓ENTRENAMIENTO ACEPTADO
Shinobi's Justice


Kixur: 183 líneas | Enviadas al registro (acompañadas)

Sheru: 387 líneas | Enviadas al registro (acompañadas)

PD: Como el tema será cerrado las líneas de Kixur son agregadas en su perfil, en caso de querer ocuparlas solo debes pasarte por el Registro de Recompensas y allí poner los detalles.
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