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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
♦️
Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

♦️
Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

♦️
Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

♦️
Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

♦️
Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

♦️
Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

♦️
Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

♦️
El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

♦️
Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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│The flame has no living heart│





Pese a que su instinto de supervivencia la instó a que pusiese buena cara cuando la manaza del primer mandril se acercó peligrosamente a su cadera, Sheru no se vio capaz de obedecer. Se sentía ofendida, aterrorizada y ninguneada, ¿es que ni siquiera se las podía apañar sola dos minutos? Apretó fuerte los puños y se mantuvo muy pero que muy quieta, observando los movimientos que ocurrían a su alrededor sin atreverse a pestañear. Tuvo intención de replicar a sus agresores, de dejar claro que ella siempre tenía -y tendría- esa última palabra firme y recalcitrante, esa que, probablemente, le acabase causando más problemas que otra cosa. Mas no se mantuvo en silencio por tal connotación, sino porque no era capaz de moverse siquiera. Dejó que el miedo la invadiese, decidió permitir que esa sensación de soledad la tomase por completo al fin. Sería mejor acostumbrarse cuanto antes, así dejaría de doler tanto. Gran error. Otro más. Buscó a tientas, con una de sus pequeñas manos, el vaso de zumo posado en la barra, y cuando lo encontró, lo tiró de lleno contra el cuello del mastodonte arrepintiéndose de haberse dejado dominar por una emoción primitiva, rudimentaria. Por suerte, la ayuda no tardó en llegar; una especie de alargada serpiente de cascabel, blanca cual lirio seco, se abalanzó contra una de las extremidades del individuo, sentenciándolo a muerte sin concederle el derecho a interponer un recurso de casación. Y por si no quedaba lo suficientemente claro, un segundo reptil se ciñó alrededor de su fornido torso, coincidiendo en su veredicto. A medida que una tercera invitada de honor se cernía sobre el último de los hombres, el temblor en las extremidades de Sheru se acentuó; no sabía exactamente a qué atenerse.-Tú.-la palabra se le escapó acompañada de un suspiro desahogado nada más rebelarse el misterio sobre el origen de los animales, liberando en su única y monocorde sílaba cada diminuta escama que había conformado su particular capa de terror. Su intención había sido no tartamudear, quizá por ello sonó un tanto brusco, directo.-Dice muy poco sobre ellos.-puntualizó, quizá demasiado airada, mientras se deshacía el nudo que atenazaba su garganta y se acercaba un par de tímidos pasos al hombre de cabellos descoloridos.-Sí, soy yo.-le dedicó una mirada profunda, muy lejos de estar asustada-.

La realidad era distinta: sentía tantas ganas de despedirse y volver al refugio seguro que había construido en la biblioteca que lo único que se lo impidió fue pensar en que no podía renunciar a la única oportunidad que tendría al alcance de su mano de mantener una conversación madura con el zorro vestido de persona.-No.-aseguró, cortante, a su última pregunta. Tenía tan asumido el objetivo principal de su reunión, que ni siquiera se le pasó por la cabeza mantener una intrascendente charla inicial. Su padre se habría llevado las manos a la cabeza, espantado; 'esos modales, hija'. Alargó su brazo, titubeante, con la intención de que su dedo índice se posase ligeramente junto al del adulto. Se puso nerviosa.-Quiero decir... n-no sé muy b-bien lo que m-me ocurre.-trató de explicarse, incapaz de reunir los términos adecuados para describir satisfactoriamente su situación.-E-Empezó hace p-poco.-se pasó la lengua por la cara interna de la mejilla, conteniendo las ganas de mordérsela como cuando era pequeña y no entendía alguna palabra de un libro especialmente complicado.-C-Creo que m-mi padre t-tenía razón... l-los disgustos e-envejecen antes d-de tiempo.-nada más emanó de sus labios durante los instantes posteriores a su revelación, incluso cuando notó la suave caricia del viento sobre sus temblorosas rodillas. Ni siquiera se había dado cuenta de que ya estaban en la calle de nuevo. Por primera vez desde hacía muchos días, Sheru comenzaba a ser dolorosamente consciente de que algo iba mal con ella, de que cada pedacito de su esencia no funcionaba como tenía que ser. Y, más bien inconscientemente, también se percató de que si había una cosa peor que estar roto, esa era venir defectuoso. No ser más que una persona imperfecta de fábrica-.

Sólo tenía ganas de llorar. Inmensas. Se revolvió en el sitio, devolvió su extremidad a su posición original, detrás de su espalda, y lo observó con mirada amplia y gesto apagado, todo medio escondida tras un velo de apatía. La presencia de Atsushi, lejos de resultar confortante, siempre le infundía respeto, y mucho más cuando le acababa de hacer una exhibición de cuán lejos estaba dispuesto a llegar incluso por una pelea de taberna.-No... s-sabía cómo e-encontrarte.-comenzó, mientras se sentía cada vez más pequeña y poca cosa. ¿Por qué no puedo olvidarme de todo esto?-¿H-Hay alguna o-otra forma de l-localizarte?-se apresuró a continuar, asiéndose a su libro como a un chaleco salvavidas.-P-Por favor, n-necesito que m-me ayudes.-imploró, ante lo que se acercó un único y meditabundo paso en dirección a su camarada de guerra.-N-No sé a q-quién más a-acudir.-fue apenas un susurro, pero acto seguido se apresuró a enterrar la mirada en el suelo, tan sucio y empedrado como el de una cloaca cualquiera. Se sintió desentonar, un error en aquel puzzle irresoluble.-¿D-Dónde podríamos h-hablar mejor?-últimamente no se encontraba del todo bien, no ya a nivel físico, que también, sino a lo que a salud mental respectaba. Se imaginaba mil y una sombras inenarrables acechándola tras cada esquina, persiguiéndola incluso cuando trataba de perder la mirada en cualquier línea desgastada de un libro olvidado; ya no sabía si achacárselo a las falsas confesiones que Saizen le había escupido a la luz de la luna (pues el poder de la sugestión era incluso mayor que el del miedo en sí) o a algún motivo más palpable, real.-Es decir, sé que no tengo ningún derecho a exigirte nada, pero... por favor.-y lo dijo de verdadero corazón. Estaba cansada de dar vueltas en círculos, de vagar perdida, de ser-.

63 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
19
+
0
=
40
Fuerza
=
10
+
0
+
30
+
0
=
40
Velocidad
=
25
+
0
+
15
+
0
=
40
Percepción
=
5
+
0
+
35
+
0
=
40
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
39
+
0
=
40
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
32
+
0
=
40
Taijutsu
=
2
+
0
+
29
+
0
=
31
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
[/size]





TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
│ THE FLAME HAS NO LIVING HEART │




Barrios bajos, lugar de muertos. Calles llenas de tristezas, fracasos y personas desgraciadas, nadie allí puede decir que ha tenido un buen vivir y solamente viven el día a día, intentan llegar a la cama con su vida intacta o ahogados en alcohol, algunos ganándose un par de monedas haciendo el trabajo de matones, otros simplemente robando, es raro encontrar allí a personas que de verdad tengan una vida exitosa o no anden por malos pasos.

¿Por qué el zorro frecuenta esos lugares? Tiene que hacerlo ¿No? Su trabajo como jounnin es mantener el orden de los barrios más peligrosos y hace un buen trabajo, gracias a su gestión las muertes y robos innecesarios cesaron, es más, hace mucho tiempo que no se encuentra ningún cuerpo por las calles, todo gracias a que cada uno de los líderes pandilleros le teme, más que mal él puede ser la perdición o la salvación de las personas que viven en esos lugares, todo dependerá de cómo lo lleven.

“El Rincón del Desgraciado” Un lugar agradable para los vagos del lugar, allí encuentran un refugio en los días lluviosos y un plato de comida a cambio de algunas monedas o elementos valiosos, pero lo más importante y lo que todos buscan allí es un buen trago, el brebaje les ayuda a olvidar sus miserables vidas y de paso otorgarles unas horas de falsa felicidad, incluso algunos alcanzan el punto de desinhibición y sacan a relucir una personalidad jamás vista. La llegada de la pequeña atrajo todas las miradas, incluso un par de sujetos se levantaron de sus asientos para acercarse a ella… se veía que traía buenas ropas, por lo tanto es muy probable que tenga cosas de valor en sus bolsillos y eso significa un plato de comida o alguna cerveza más, no pueden dejar pasar aquel momento.

El encargado de la barra fue el único capaz de escuchar la petición de la pequeña ¿Atsushi? ¿Por qué alguien como ella buscaría a un ser tan despreciable como Atsushi? Se sabe que dentro del mundo ninja es conocido como el jounnin bromista y siempre tiene una sonrisa dibujada en su rostro, pero… en los barrios bajos no es precisamente esa persona, allí su sonrisa es escasa y su actuar mucho más violento –Si yo fuera ustedes no lo haría…- El robusto hombre ni siquiera respondió a la petición de la pequeña, se limitó a regalarle un consejo a los sujetos que se sentaron a su lado, uno de ellos se tomó el atrevimiento de alzar su mano en intentar alcanzar la mejilla de Sheru, simplemente quería acariciarla y de paso demostrarle que allí se encontraba totalmente indefensa… o al menos eso pensaba.

-Se los advertí muchachos- Terminó de servir un pequeño vaso de jugo para la pequeña y lo dejo con cuidado sobre la barra, el robusto hombre miro a ambos sujetos y soltó una sonrisa, el diablo estaba a punto de caerles encima y ellos no se habían dado cuenta, parece ser que producto de los incontables grados de alcohol que habían en sus cuerpos ya no podía percibir nada de lo que pasaba a su alrededor, solo podían centrarse en lo que tenían delante de sus ojos. Brillantes ojos adornaron una esquina del lugar mientras todo se inundaba en silencio, solo se podían escuchar los ofrecimientos de los borrachos “-No debes venir aquí sola-“, “-Acompáñanos y te sacaremos de estos barrios-“ Todos quienes les escuchaban sabían cuáles eran las verdaderas intenciones de esos dos asquerosos animales, pero nadie decía nada… nadie se levantaba… todos guardaban silencio y miraban como la serpiente les acechaba desde la oscuridad.

Un según intento por tocar a la pequeña fue lo que gatillo el ataque del depredador, la mano que se aproximaba a la cintura de ella fue interrumpida a mitad de camino por una hermosa serpiente blanca, no hubo tiempo para quejidos de dolor pues una segunda y más grande serpiente comprimió su cuello y silencio sus cuerdas vocales. Al ver que su compañero había sido alcanzado por las serpientes, el otro sujeto intento levantarse para huir pero ya era demasiado tarde, una constrictora rodeo su cuerpo e hizo crujir cada uno de sus huesos… basto de un abrir y cerrar de ojos para que ambos fueran arrastrados hasta la oscuridad de una habitación contigua, todo quedo en absoluto silencio y es que ya no podían gritar de ninguna forma, las serpientes no perdonan y allí donde nadie las podía ver… terminaron con sus miserables vidas.

-Siento que tuvieras este tipo de bienvenida, en estos barrios las personas no conocen de modales- Desde las sombras de la habitación salió el imponente jounnin, incluso se logró ver como una de las serpientes terminaba de volver con él a través de una de sus mangas -¿Dos?- El asustado rostro de la pequeña le recordó a la tierna criatura que había tranquilizado su alma en la guerra ¿Por qué se ve más grande? ¿Acaso pasaron años desde la guerra y no se dio cuenta? ¿Realmente es ella? –Salgamos de aquí- No se detuvo a analizar nada, fuera o no fuera la verdadera dos, la pocilga de Bar en la que se encuentran no es lugar para ella.

El aire que se respira en los barrios bajos no es precisamente limpio pero al menos es mejor al que se encuentra dentro de sus construcciones –Estoy seguro que eres Dos, pero algo te paso… estas diferente ¿De verdad los niños de ahora crecen tan rápido?- Sin duda que aún era una pequeña pero sí que había crecido… la última vez era mucho más baja y sus rasgos más parecidos a los de una bebe, ahora algo cambio… además de su altura sus rasgos son mucho más marcados, pareciera que rápidamente se estaba convirtiendo en una adolescente y eso descolocaba un poco al zorro, sabe que los jóvenes cambian muy rápido, incluso a veces crecen de un año a otro… pero desde la guerra no ha pasado mucho tiempo y el cambio es totalmente brusco en consideración al tiempo trascurrido.


64 líneas







Personaje de rol de Amaru




-Habla || //Piensa || Narra
│The flame has no living heart│





Pese a que su instinto de supervivencia la instó a que pusiese buena cara cuando la manaza del primer mandril se acercó peligrosamente a su cadera, Sheru no se vio capaz de obedecer. Se sentía ofendida, aterrorizada y ninguneada, ¿es que ni siquiera se las podía apañar sola dos minutos? Apretó fuerte los puños y se mantuvo muy pero que muy quieta, observando los movimientos que ocurrían a su alrededor sin atreverse a pestañear. Tuvo intención de replicar a sus agresores, de dejar claro que ella siempre tenía -y tendría- esa última palabra firme y recalcitrante, esa que, probablemente, le acabase causando más problemas que otra cosa. Mas no se mantuvo en silencio por tal connotación, sino porque no era capaz de moverse siquiera. Dejó que el miedo la invadiese, decidió permitir que esa sensación de soledad la tomase por completo al fin. Sería mejor acostumbrarse cuanto antes, así dejaría de doler tanto. Gran error. Otro más. Buscó a tientas, con una de sus pequeñas manos, el vaso de zumo posado en la barra, y cuando lo encontró, lo tiró de lleno contra el cuello del mastodonte arrepintiéndose de haberse dejado dominar por una emoción primitiva, rudimentaria. Por suerte, la ayuda no tardó en llegar; una especie de alargada serpiente de cascabel, blanca cual lirio seco, se abalanzó contra una de las extremidades del individuo, sentenciándolo a muerte sin concederle el derecho a interponer un recurso de casación. Y por si no quedaba lo suficientemente claro, un segundo reptil se ciñó alrededor de su fornido torso, coincidiendo en su veredicto. A medida que una tercera invitada de honor se cernía sobre el último de los hombres, el temblor en las extremidades de Sheru se acentuó; no sabía exactamente a qué atenerse.-Tú.-la palabra se le escapó acompañada de un suspiro desahogado nada más rebelarse el misterio sobre el origen de los animales, liberando en su única y monocorde sílaba cada diminuta escama que había conformado su particular capa de terror. Su intención había sido no tartamudear, quizá por ello sonó un tanto brusco, directo.-Dice muy poco sobre ellos.-puntualizó, quizá demasiado airada, mientras se deshacía el nudo que atenazaba su garganta y se acercaba un par de tímidos pasos al hombre de cabellos descoloridos.-Sí, soy yo.-le dedicó una mirada profunda, muy lejos de estar asustada-.

La realidad era distinta: sentía tantas ganas de despedirse y volver al refugio seguro que había construido en la biblioteca que lo único que se lo impidió fue pensar en que no podía renunciar a la única oportunidad que tendría al alcance de su mano de mantener una conversación madura con el zorro vestido de persona.-No.-aseguró, cortante, a su última pregunta. Tenía tan asumido el objetivo principal de su reunión, que ni siquiera se le pasó por la cabeza mantener una intrascendente charla inicial. Su padre se habría llevado las manos a la cabeza, espantado; 'esos modales, hija'. Alargó su brazo, titubeante, con la intención de que su dedo índice se posase ligeramente junto al del adulto. Se puso nerviosa.-Quiero decir... n-no sé muy b-bien lo que m-me ocurre.-trató de explicarse, incapaz de reunir los términos adecuados para describir satisfactoriamente su situación.-E-Empezó hace p-poco.-se pasó la lengua por la cara interna de la mejilla, conteniendo las ganas de mordérsela como cuando era pequeña y no entendía alguna palabra de un libro especialmente complicado.-C-Creo que m-mi padre t-tenía razón... l-los disgustos e-envejecen antes d-de tiempo.-nada más emanó de sus labios durante los instantes posteriores a su revelación, incluso cuando notó la suave caricia del viento sobre sus temblorosas rodillas. Ni siquiera se había dado cuenta de que ya estaban en la calle de nuevo. Por primera vez desde hacía muchos días, Sheru comenzaba a ser dolorosamente consciente de que algo iba mal con ella, de que cada pedacito de su esencia no funcionaba como tenía que ser. Y, más bien inconscientemente, también se percató de que si había una cosa peor que estar roto, esa era venir defectuoso. No ser más que una persona imperfecta de fábrica-.

Sólo tenía ganas de llorar. Inmensas. Se revolvió en el sitio, devolvió su extremidad a su posición original, detrás de su espalda, y lo observó con mirada amplia y gesto apagado, todo medio escondida tras un velo de apatía. La presencia de Atsushi, lejos de resultar confortante, siempre le infundía respeto, y mucho más cuando le acababa de hacer una exhibición de cuán lejos estaba dispuesto a llegar incluso por una pelea de taberna.-No... s-sabía cómo e-encontrarte.-comenzó, mientras se sentía cada vez más pequeña y poca cosa. ¿Por qué no puedo olvidarme de todo esto?-¿H-Hay alguna o-otra forma de l-localizarte?-se apresuró a continuar, asiéndose a su libro como a un chaleco salvavidas.-P-Por favor, n-necesito que m-me ayudes.-imploró, ante lo que se acercó un único y meditabundo paso en dirección a su camarada de guerra.-N-No sé a q-quién más a-acudir.-fue apenas un susurro, pero acto seguido se apresuró a enterrar la mirada en el suelo, tan sucio y empedrado como el de una cloaca cualquiera. Se sintió desentonar, un error en aquel puzzle irresoluble.-¿D-Dónde podríamos h-hablar mejor?-últimamente no se encontraba del todo bien, no ya a nivel físico, que también, sino a lo que a salud mental respectaba. Se imaginaba mil y una sombras inenarrables acechándola tras cada esquina, persiguiéndola incluso cuando trataba de perder la mirada en cualquier línea desgastada de un libro olvidado; ya no sabía si achacárselo a las falsas confesiones que Saizen le había escupido a la luz de la luna (pues el poder de la sugestión era incluso mayor que el del miedo en sí) o a algún motivo más palpable, real.-Es decir, sé que no tengo ningún derecho a exigirte nada, pero... por favor.-y lo dijo de verdadero corazón. Estaba cansada de dar vueltas en círculos, de vagar perdida, de ser-.
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Parámetros:

Resistencia
=
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0
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19
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0
=
40
Fuerza
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10
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30
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40
Velocidad
=
25
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15
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40
Percepción
=
5
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35
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40
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
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45
Fuinjutsu
=
1
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39
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40
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
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25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
32
+
0
=
40
Taijutsu
=
2
+
0
+
29
+
0
=
31
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21

Inventario:
Mochila (13,5 kg / 30 kg)
Alivio Cenéreo (2.5 kg)
Kunais x4(2 kg)
Cascabeles x8(4 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
│ THE FLAME HAS NO LIVING HEART │




La mirada calmada del zorro analizaba cada uno de los nuevos rasgos que presentaba la pequeña, sin duda estaba sorprendido, pero luego de unos minutos había logrado recordar que el escuadrón de investigación en Junketsu había reportado crecimientos acelerados e intentaban averiguar de dónde salían estos niños ¿Acaso Sheru es una de esas niñas? ¿Será una especie de experimento que termino filtrándose con el mundo real? O quizás… se trate de algo mucho más místico, algo que tenga que ver netamente con la panteón divino, lugar que el zorro aspira ver con sus propios ojos algún día. Su mente lo tenía tan atrapado que escuchaba las preguntas de la pequeña pero no respondía, simplemente seguía mirándola y buscando la explicación de su crecimiento, fue su lenguaje sincero el que termino por traer de vuelta al zorro y lograr que plantara nuevamente los pies en la tierra –Te ayudare- Seco, sin expresiones y casi sin sentimientos, le dio la espalda y se agacho frente a ella –Estas más grande, ya no puedo cargarte directamente, así que ahora tendrás que subir tu misma- Le regalo una sonrisa sincera mientras esperaba que subiera a sus hombros de la misma forma que lo había hecho cuando se conocieron, quizás con su crecimiento acelerado le daría vergüenza que el zorro la llevara pero era algo que él quería hacer, si se negaba seguramente insistiría y es que está es una de las formas en que alcanza una extraña conexión con ella… quizás le recuerda a alguien.

Era seguro que no aceptaría un no como respuesta y no gesticularía ninguna palabra más hasta que subiera a sus espaldas, por lo mismo, tras conseguir su cometido realizo un simple sello y luego levanto su diestra para hacer contacto con la de Sheru –Sé que en ocasiones es complicado encontrarme pero desde ahora en adelante yo te encontrare a ti- Al contacto con la mano de la pequeña dejaría grabado un sello invisible, ella quizás sentiría un pequeño ardor que duraría unos segundos pero no podría ver nada, el sello es completamente invisible a los ojos de otros shinobis y aunque no pueda contactarse al estar lejos, Atsushi siempre sabrá cuál es su ubicación, por ello podrá deducir o intentar deducir si se encuentra en peligro o no.

-Antes de aceptar ayudarte también voy a pedirte algo… deja de tartamudear- La caminaba del zorro los llevaba fuera de los barrios bajos, aunque parecía no querer detenerse, su objetivo es una pequeña área verde a orillas de un río que colinda con la aldea –Eres fuerte, me lo demostraste y solo por eso confío en ti- Mentira, Sheru despierta en él un sentimiento paternal que aún no logra explicar, quizás su propia mente le impide acceder a los recuerdos relacionados a dicho sentimiento –Y las personas que se ganan mi confianza no deben temer a nada… ahora cuéntame ¿En que necesitas de mi ayuda?- Su bloqueo de sentimientos le estaba prohibiendo ser amable, quizás anteriormente el aire de la guerra había logrado que tuviera un poco más de tacto, mismo que en estos momentos tenía muy poco, o directamente no tenía.

-Te pusiste en peligro involucrándote en una guerra innecesaria para ti, solamente con el fin de cuidarme ¿O me equivoco?- Atsushi sabía que prácticamente la habían obligado a aceptar la misión de ayudarle pero de cualquier modo podría haberse negado o interferido en ella para que no robaran la información –Por eso, puedes pedirme lo que quieres, siempre ayudare a mi pequeña Dos, aunque crezca muy rápido, para mi seguirás siendo la pequeña que conocí en los bosques de Konoha- Levantó su cabeza para encontrar los ojos de dos y volver a regalarle otra sonrisa, poco a poco sus sentimientos comenzaban a florecer y la frialdad en sus palabras comenzaría a desaparecer. Gran hazaña por parte de la pequeña pelirroja, lograr que el zorro deje a un lado un par de máscaras y de esta forma puedan hablar con mayor liberta, la pregunta es ¿Lograra alguna vez conocer el verdadero rostro de él? Sin mascara alguna…


43 líneas







Técnica usada:
• Gan'i ( Vinculación)
• Rango de alcance:-
• Entrenamiento:1º Especialidad: 0 líneas || 2º Especialidad: 15 líneas.
• Sellos: Caballo.
• Duración:Un turno, el de ejecución.
• Gasto de chakra:80.
• Descripción: El usuario pone un sello invisible a los ojos de cualquier ninja que no sea jounin o superior de taipu kanchi, sobre un objeto. Este sello no tiene rango de alcance, por el cual podrá traspasar todo el mapa ninja si lo desea. Este objeto tendrá una fuerte vinculación con el usuario, y contra más lejos menos certera será la señal, pero conforme el ninja se vaya acercando sabrá perfectamente donde esta. Esto sirve para que este objeto cruce paises completos y saber como llegar a x lugar.
• Extras; Esto se ha usado para la creación de mapas más o menos exactos.Y un usuario jounin o tokubetsu de taipu kanchi podrá anularlo, con solo tocarlo.

Personaje de rol de Amaru



-Habla || //Piensa || Narra
│The Flame Has no Living Heart│





No estaba de acuerdo con su propuesta.-Me rehúso en rotundo.-negó ante sus palabras, pasando cuidadosamente las hebras de su cabello despeinado tras los oídos. Esperaba que a aquel hombre no le diese también por burlarse de su estatura, o de su apariencia.-No tengo edad para esas cosas.-propuso en su defensa, claramente cohibida ante semejante desplante. ¿Qué pensaría Saizen si me viera subida a caballito en su espalda? El rubor que había cubierto sus mejillas hasta el momento se difuminó como las luces en una tormenta; su tez empalideció hasta rozar un tono casi insalubre, enfermizo. Ni le interesa, ni le importa lo que hagas o dejes de hacer. A  Sheru le dio por pensar que llevaba toda su vida equivocada: las palabras poderosas dolían, sí, pero las realidades hundían. Apretó las manos en un acto de impotencia, no quería llorar.-Es lógico creer que, con el tiempo, todos aprendemos a caminar solos.-en apenas un susurro audible para ambos, aquel pensamiento simplemente se le escapó. Se miró las manos y se le hicieron más pequeñas y menudas durante un momento; la figura inclinada de Atsushi se reflejó en los iris verdes de la niña y se volvió, durante un momento, menos ecléctica y más familiar. Allí, suspendido en lo más hondo de sus propios ojos, Sheru vio a su padre. Y, cuando volvió a mirar sus manos, a las de siempre, cuando volvió a mirar al hombre agachado frente a ella como un reflejo del cuarto menguante, sintió la tristeza más profunda que alguien puede sentir. Eso a lo que llaman daño. Sus argumentos fueron perdiendo fuelle, la excusas se le murieron en la garganta antes siquiera de llegar a darlas a luz; su imperio se tambaleó, y, aún a riesgo de causar una catástrofe, soltó el aire retenido en sus pulmones y relajó los hombros. El huracán pasó, los cimientos dejaron de temblar... sin embargo, la bandera roja continuó ondeando en su castillo-.

La verdad es que su comportamiento la sorprendía, pues Atsushi no parecía de esa clase de personas que mostraban una actitud benevolente con los más pequeños; no obstante, a pesar de su aparente empatía y diligencia, se prometió no bajar la guardia. Ya se sabe que lo que menos lobo parece, afilados colmillos esconde.-Subiré, pero... ¡chitón! Ni se te ocurra contarle nada de esto a nadie.-le concedió en tonillo agudo, siempre queriendo tener esa última palabra que le acabaría trayendo más problemas que remedios.-T-Te aviso d-de que p-peso mucho.-Sheru habría dado todo lo que fuera por no haber pronunciado aquella frase, pero ya no se podía hacer nada. No tenía posible arreglo.-O-Olvida eso.-se defendió, con gesto aún más ofendido que anteriormente. Para no variar las viejas costumbres, se sentía frustrada consigo misma. Se acercó un único paso en dirección al peliblanco, posó ambas manos sobre sus hombros y, en aquella ocasión, por considerarlo menos indigno, optó por quedarse en su espalda en lugar de más arriba. Tampoco se creía merecer un puesto de mayor envergadura, todo hay que decirlo. Sheru podía hacer muchas cosas, pero nunca eludir lo evidente; si lo hiciera, no sentiría los ojos hinchados después de llorar durante largo rato al pensar en aquel desastroso viernes doce. Desde ese día no había vuelto a comprar una docena de nada.-¿A qué te refieres con eso de que a partir de ahora...?-ni terminar la frase la dejó. Apenas un momento después de articular la doceava palabra (que también era ya mala suerte), un sordo pinchazo de dolor le recorrió el dorso de la mano. La alejó como accionada por un resorte, por instinto.-¡¿Qué me has hecho?!-increpó en un chirriante susurro tan puntilloso como el de un ratón. A punto estuvo de perder el equilibro sobre su espalda y provocar un accidente. Total, por otro más, ¿qué más daba?-.

Pese a que su honesta petición no fue a malas, se lo tomó un tanto a lo personal.-No es culpa mía que me f-falle la voz c-cuando me pongo n-nerviosa, ¡se t-trata de un t-trastorno de la c-comunicación diagnosticado!-pese a que seguramente habría mejores maneras de decirlo, tampoco fue su intención responderle en un tono tan vehemente. Estaba demasiado encerrada en sí misma como para notarlo, pero le era muy agradable poder hablar con alguien después de tantas semanas de confinamiento y exacerbada paranoia.-Y... e-estás muy e-equivocado.-musitó contra su macerada coronilla, al borde de un ataque de nervios; hacía mucho tiempo que no era sincera con nadie.-No soy... valiente.-ni quiero serlo. Sintiendo que acababa de defraudar a la única persona que actualmente la conservaba en alta estima (o algo parecido, esperaba), un sentimiento intenso se deslizó desde sus pestañas; probablemente nadie hubiera podido descifrarlo. Bajó entonces la mirada cuando sintió que los iris vulpinos e insondables de Atsushi tiraban de los suyos propios, exigiendo una atención que creía merecer, con un mohín en los labios que remarcó hoyuelos en sus cansadas mejillas. En otras circunstancias la habría molestado bastante el que la mirasen tan fijamente, pero aquella vez fue la promesa retenida en sus palabras la que captó su total atención. ¿Por qué se disponía a ayudarla sin recibir nada a cambio? Nunca nadie hacía eso. Atsushi se ganó una incógnita por su parte.-Me gustaría que nadie... pudiera escucharnos.-ni siquiera ella misma estaba segura de querer escucharse contándolo en voz alta, por mucho que necesitara hacerlo para acallar las sombras que la perseguían en cuerpo y alma. No acostumbraba a tener esas confianzas con nadie, e incluso pensó que aún estaba a tiempo de disculparse y salir corriendo.-¿Puede una persona... enloquecer por culpa de una monomanía? Creo que me he obsesionado con algo que no debía.-reconoció a regañadientes, tentada de esconder su mirada en cualquier distracción que apareciese en medio del camino. Y, aunque no quisiese admitirlo, la compañía le entibió el pecho. Un poquito-.
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Parámetros:

Resistencia
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21
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0
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19
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Fuerza
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10
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Velocidad
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25
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Percepción
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5
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Ninjutsu
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Genjutsu
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Kenjutsu
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Taijutsu
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9
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Iryoninjutsu
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1
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13
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14
[b]

Inventario:
Mochila (18,5 kg / 30 kg)
Mochila (18.5 kg / 20 kg)

Madurez temprana (Fragmento de Inmensidad)

Alivio Cinéreo (2.5 kg)

Kunais x4 (2 kg)
Cascabeles x8 (4 kg)
Shuriken x4 (2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1 (0,5 kg)
Bomba de Humo x1 (1 kg)
Katana x1 (5 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
│ THE FLAME HAS NO LIVING HEART │




-Es un pequeño regalo, con eso podre encontrarte en cualquier parte del mundo, no importa que tan lejos estés- Tercera vez en su vida que daba ese “regalo”, aunque en la actualidad solamente dos de esos sellos se encuentren activos, no pierde las esperanzas de encontrar el paradero del primer sello ¿El portador fue eliminado o el sello fue borrado? No sabe contestar a esa pregunta y ni siquiera se esfuerza en hacerlo, no aceptara nada de aquello hasta verlo con sus propios ojos. Cada uno de los pequeños arrebatos y mañas de la pequeña le hacían mucha gracia, había crecido y estaba más pesada que antes pero en el fondo seguía siendo la misma niñita que conocía -¡No me vengas con tonterías! De diagnóstico nada, eso se te quitara cuando comiences a creer en ti- Palabras secas nuevamente, parecía incluso que la estaba intentando regañar como si de un padre preocupado se tratase –Yo jamás me equivoco pequeña, si estoy aquí dedicándote mi tiempo es porque de verdad eres una persona valiente y muy especial- ¿Extrema seguridad o un ego por las nubes? Un poco de ambos, el zorro siempre piensa que sus acciones son las correctas y es que lo son, es raro que se equivoque y cuando de verdad lo hace termina por dejar su ego a un lado, que de por si también es muy alto pero no lo suficiente para nublarle la vista.

Llegaron a orillas del rio pero aún se podían ver personas caminando por el lugar, no estaban totalmente solos y alejarse más de la aldea les tomaría tiempo -¿Quieres un lugar para ti sola? Puedo regalarte un poco de altura- “Perro, Mono y Buey” Planto ambas manos sobre el piso e inmediatamente una gran muralla de tierra comenzó a levantarse bajo sus pies –Sostente- En un abrir y cerrar de ojos se elevaron 10 metros, ya no se podía ver las personas y mucho menos escucharse, cualquier cosa que hablaran allí no podría escucharlo nadie… quizás si se ponían a gritar llamarían un poco la atención –Toma asiento, puedes hablar todo lo que quieras con total libertad- Antes que la pequeña aceptara el tomo la delantera y dejo sus pies colgando desde la gran muralla, se podía ver todo desde allí, la aldea, los campos fuera de esta e incluso el mar a lo lejos, el zorro se decantó por está último vista y la posición que tomo fue dándole las espaldas a Kirigakure.

-Es normal que te obsesionas con algo o alguien, lo que nunca debe pasar es que producto de eso pierdas tu rumbo y esencia- Apretó sus dientes con fuerza pero sin borrar la sonrisa de su rostro, conoce muy bien lo que son las obsesiones y lo difícil que es vivir con una, siempre terminan por consumir la mente de las personas débiles y las llevan a cometer actos de locura que les arruinan la vida –No importa si debías o no obsesionarte, ahora solo debes de preocuparte en que eso no te consuma, sigue con tu vida normal, despeja tu camino y ya verás cómo poco a poco las cosas se arreglaran- Al decirlo parecía muy sencillo, como si de la noche a la mañana todos los problemas se pudieran solucionar, las palabras del zorro se alejaban mucho de la realidad pero en algo si tenía razón, “sigue con tu vida”, el tiempo continuara contigo o sin ti, le da igual si pierdes la cabeza en el camino… -Antes de que te explayes quiero que sepas que te ayudare, no importa lo que sea, estoy en deuda contigo… en un futuro quizás sepas la razón y me entenderás u odiaras, esa será una decisión que tendrás que tomar con el paso del tiempo- En el fondo estaba rogando que eso nunca pasara, que sus demonios nunca lo alcanzara... porque si eso llegaba a pasar todas las personas que hoy tiene a su alrededor le terminaran juzgando y odiando, eso es seguro.


39 líneas







Técnica usada:
• Doton: Chidōkaku (Tierra: Movimiento del Núcleo de la Tierra)
• Rango de alcance: Jōnin: 10 metros || Tokubetsu: 15 metros.
• Entrenamiento: 1º Especialidad: 0 líneas || 2º Especialidad: 15 líneas.
• Sellos: Perro, Mono y Buey.
• Duración: Un turno, el de ejecución.
• Gasto de chakra: 80.
• Descripción: La tierra que rodea al usuario podrá ser levantada tras hacer los sellos pertinentes, pudiendo manipular parte del paisaje de modo que la tierra puede ascender o bajar, causando agujeros en la misma o murallas de tierra.
• Extras: -.

Personaje de rol de Amaru



-Habla || //Piensa || Narra
│The Flame Has no Living Heart│





Ojalá fuese cierto que su odio hacia sí misma era una recriminación barata. Ojalá. En tan sólo un mes y un día había aprendido a aborrecerse como nunca antes, a detestarse; a odiarse. Y es que eso era lo que ocurría cuando no paraban de dedicarte palabras como cobarde, o mismamente aquel no quiero volver a verte la cara que afloraba todos los días junto a su reflejo en el espejo. Atsushi lo debía decir por bien, pero desde luego no estaba funcionando. Más bien al contrario.-Yo no soy especial, ni lo quiero ser.-le recriminó en un tonillo agudo, quebradizo. Él, al igual que Saizen, era una de esas personas poderosas que influían en la vida de los demás sin apenas percatarse de ello, de esos artistas infames que daban una pincelada aquí y allá en una obra que no llevaba su nombre ni les pertenecía, pero que, en última instancia, terminaba pareciendo más suya que de su legítimo autor. Sheru sabía de primera mano que aquel tipo de individuos jamás llegaría ni siquiera a rozar con la punta de los dedos el verdadero concepto de empatía: y lo peor de todo, es que no sería su culpa. Lo hacían sin querer, sin darse ni cuenta; te tocaban un único instante y, al siguiente, cuando desaparecían de tu vista, se quedaban de por vida en tu mente. Se marchaban y se llevaban un pedazo de ti consigo: sin preguntar, sin avisar, sin prevenir. Te robaban, y luego no te quedaban en la sangre más que reproches impronunciables, suspiros atrasados y promesas en el aire. Y a sus ojos no hacían nada malo a propósito: no se podía culpar a un copo de nieve por causar una avalancha. Su mirada cristalina, tan fácil de atravesar como de derrotar, se posó en la tez perfecta del adulto; ni una imperfección, ni una mota. Cuando quiso darse cuenta, la desazón se la había comido entera, y sin guarnición ni nada. Tragó saliva con fuerza, quedándose callada largo rato, mientras a su interlocutor parecía estar dándole algo así como un arrebato de instinto paternal. No, Atsushi no era su padre. Ya no sólo por su apariencia, sino porque su forma de actuar no era su estilo. Y, sin embargo, sólo con verlo se le llenaba el pecho de recuerdos fortuitos, de momentos arrebatos; existía entre ambos un nexo invisible, un hilo transparente que unía algo en ellos. Quizá, en esencia, compartían alguna identidad de razón, un principio inspirador que los convertía en análogos hermanados. Se perdió en sus palabras y, cuando quiso encontrarse, le tembló el labio-.

Antes siquiera de poder protestar al respecto, la tierra se removió, crujió de manera antinatural y una muralla los alzó a ambos varios metros de altura. Un chillido agudo como el de un ratón se escapó de su garganta: penetrante, profundo.-¡No hacía falta que te lo tomaras tan en serio!-le regañó de inmediato, aún sin saber muy bien qué estaba danzando por su pecho. Al menos, allí arriba, no tendría problemas de confidencialidad.- N-No se irá a c-caer, ¿v-verdad?-interrogó sin tenerlas todas consigo. Se llevó una mano al pecho de puro espanto cuando el adulto la depositó, como si fuera lo más normal del mundo, con los pies colgando hacia el vacío. Nunca se le había dado bien eso de la escalada: siempre había sido de esa clase de almas durmientes que prefieren una lectura predecible que una aventura indeseable. En lugar de permitir que sus piernas colgaran sobre una muerte segura, replegó las rodillas sobre su pecho y adoptó una posición que más recordaba a la de un animalillo asustado que a la de una persona madura. ¿Y qué le iba a hacer, si no podía evitar no estar a la altura?-B-Bueno, mi madre siempre decía que un poco de distancia le da perspectiva a un problema.-misteriosamente, logró domar (o arrinconar) al tartamudeo en una esquina de su declaración. Poco a poco, se había propuesto luchar contra esas situaciones incontrolables que poblaban su vida. Se removió inquieta en su asiento, haciendo que su pantalón se arrugase un poco, justo en el sitio donde había vivido con anterioridad una pequeña rama de ciprés. No supo a ciencia cierta si habría ganado el asalto contra su distimia, pero después de todo no le resultó gratificante, ni mucho menos se sintió vencedora. Era mucho mayor el sentimiento de animadversión hacia lo que estaba a punto de relatar, la inquina.-Esto... no se lo he contado a nadie. Ni siquiera a...-se mordió la lengua hasta hacerse sangrar, arrepentida de haber estado a punto de mencionarle.-... nadie.-se corrigió, a la par que notaba sus ojos volverse condenadamente acuosos, violentos. Olvídale.-Yo... nací en un pueblo muy pequeño, en el norte del país. Hace cerca de... de una década, una plaga de hambre y enfermedad sembró en sus habitantes y se los llevó a todos por delante.-se le hacía raro referirse a su hogar de aquella manera, como si realmente nunca hubiera formado parte de él.-Pero, como puedes imaginarte, yo me quedé.-apenas logró atraer a la comisura de sus labios una media sonrisa arrepentida. Ojalá no hubiera sido así.-Durante mucho pero que mucho tiempo, no le di demasiada importancia a la causa en sí de la pandemia. ¿A quién le importa el origen de una tormenta? Lo relevante está en lo que hace, no en lo que la ha creado.-musitó contra sus rodillas, incapaz de alzar la voz medio palmo del suelo. Susurraba, pero, al mismo tiempo, se sentía gritar en cada palabra liberada.-S-Sin embargo... hace poco, cuando visité el Registro Civil para preguntar por el paradero del cuerpo de algunos familiares, me... me miraron raro. No quisieron darme explicaciones, ni siquiera responderme lo mínimo. Y... desde entonces, me pasan cosas.-se mordió el labio inferior, muerta de horror, espanto e inconmensurable zozobra-.

No, no, no, no, no lo atraigas. Pero, como de costumbre, su presencia era imparable. Las palabras de Saizen se enquistaron en su pecho por enésima vez y se volvieron afiladas, insoportables. ¿Por qué siempre tienes que pensar en él? ¿por qué, cada vez que te sientes perdida, recurres a su nombre como si significase algo? Ni siquiera se atrevió a continuar su historia. ¿Y ahora quién eres tú, Sheru?¿Hacia dónde navegas? ¿Por qué te desvías? Tragó saliva y retiró aún más la mirada mientras la perdía en el helado, cruel y devastador paisaje. Si de alguien es la culpa, esta vez es mía.-.

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Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
19
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=
40
Fuerza
=
10
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0
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30
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0
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40
Velocidad
=
25
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15
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40
Percepción
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Ninjutsu
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Kenjutsu
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40
Taijutsu
=
9
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36
Iryoninjutsu
=
1
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14
[b]

Inventario:
Mochila (18,5 kg / 30 kg)
Mochila (18.5 kg / 20 kg)

Madurez temprana (Fragmento de Inmensidad)

Alivio Cinéreo (2.5 kg)

Kunais x4 (2 kg)
Cascabeles x8 (4 kg)
Shuriken x4 (2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1 (0,5 kg)
Bomba de Humo x1 (1 kg)
Katana x1 (5 kg)

Acceso directo a la Tienda
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TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
│ THE FLAME HAS NO LIVING HEART │




En un principio los relatos de la pequeña parecían una historia normal, la gran mayoría tiene un lugar de origen que por razones de la vida ya no puede visitar o darle la importancia que en un principio había planeado hacer, el tiempo es cíclico y tarde o temprano se encargara de hacer que las personas se reencuentren en sus orígenes pero es allí cuando se encontraría con un “tope”, se darían cuenta que las cosas habían cambiado y ya no eran como las recordaban… o directamente no las recordaban y no había nada que pudiera darles alguna pista de lo sucedido, ese es el instante cuando se debe recurrir a terceros, dejar la vergüenza a un lado y pedir ayuda para solucionar las cosas. La mirada del zorro se perdía en la eternidad al escuchar las palabras de Sheru, el pueblo del que hablaba… nunca lo había visto personalmente pero el anterior Capitán de inteligencia tenía múltiples reportes sobre ese lugar… reportes que seguramente están bajo llave en Doragon y tendría que convencer a Fergus para que le dejara ojear. Lo único que sabía en estos momentos es que cosas muy oscuras habían pasado en aquel lugar, tan oscuras que terminaron provocando la muerte de su antecesor en el puesto, nunca antes se le había ocurrido pensar en aquello, en los secretos que esconde ese pueblo… tampoco le interesaba vengar la muerte de su ex capitán, no eran lo suficientemente cercanos para hacer tal cosa.

¿Una tormenta? Dudaba… no matarían a un capitán solo por investigar una simple tormenta, lo peor de todo es que recuerda que Fergus les prohibió continuar con las ideas de Han, puede que aun siga cerrado en lo mismo o quizás ya lo olvido, después de todo han pasado casi 8 años de aquel suceso inesperado. -¿Te pasan cosas?- A estas alturas ya se podía notar un poco de preocupación en su rostro, sus pensamientos habían ganado la batalla y terminaron por apoderarse de sus gestos, y es que frente a un tema de tanto misterio es imposible no preocuparse -¿Qué cosas?- Algo en su interior le decía que no siguiera pregunta, que simplemente intentara calmar a la pequeña con palabras bonitas y mucho apoyo, pero no, no es su estilo y menos aun considerando que su división se encuentra involucrada de algún modo u otro.

Dudas, muchas dudas atacan su cabeza y le incitan a investigar del tema pero no quiere que la pequeña se vea involucrada en fuego cruzado, en otra ocasión habría intentado reclutarla a como dé lugar para mantenerla bajo su poder y protección, ahora es distinto, cree poder protegerla desde la distancia y manteniéndola fuera del radar de su organización… el jounnin no es tonto, sabe muy bien que cualquier miembro de Junketsu corre el riesgo de morir y es verdad que los ninjas igual, pero los ninjas tienen la suerte de poder encontrar aliados en aldeas diferentes y contar con ellos como si fueran una verdadera familia, en Junketsu se puede encontrar algo similar dentro de los escuadrones pero siempre deben cuidarse de los demás, no se sabe cuándo otro escuadrón puede traicionarles y mentir respecto a lo sucedido… después de todo son mercenarios y siempre trabajaran para el mejor postor, aun cuando el trabajo incluya acabar con la vida de un compañero.

La pálida zurda del zorro acaricio suavemente la mejilla de la pequeña al ver el horror en su rostro –Respira… tranquilízate y vuelve a juntar las ideas en tu mente, ¿Sabes algo más de aquel lugar?- Imposible, no puede hacer cosas que pongan en riesgo a la pequeña pelirroja, el vincularse a ella es el regalo más grande que puede ofrecerle en estos momentos y obviamente su ayuda… aunque en su interior ya da por hecho que terminara investigando aquel lugar y descubriendo que paso realmente, quizás pierda la vida en el intento, al igual que Han… pero de algún modo se las ingeniara para hacer llegar la información a Sheru.


42 líneas







Personaje de rol de Amaru



-Habla || //Piensa || Narra
│The Flame Has no Living Heart│





El mundo le cupo en el pecho, como si estuvieran hechos para permanecer juntos. Un mundo frágil, quebradizo y tenue, pero cálido; era su sensación más cercana a seguir estando en casa, pero en esa ocasión no la consoló. No había consuelo para un mal que no la había asolado nunca. No sabía combatirlo, y ese desconocimiento dolía por encima de todas las cosas. La voz del adulto no sonó como una agresión. No pretendía actuar como un derribo: el cuchillo con el que estaban arropadas sus palabras no se encontraba afilado, pero esa ausencia de malos propósitos no conseguía acabar con los efectos colaterales. ¿Te pasan cosas? ¿qué cosas? Sheru se puso en tensión: notó un profundo mareo y algo similar a un hachazo a la altura del pecho. Su mundo se tambaleó, los cimientos que mantenían en pie su hogar amenazaron con perder el control de la situación. Sabía que aquellas sensaciones eran simplemente psicológicas: pero también era conocedora de que eso no las hacía inofensivas. Apretó los labios: los juntó con esa fuerza que se utiliza cuando quieres acallar un grito de dolor o un sollozo que se quiere escapar. Sus ojos no se volvieron acuosos: no sintió ningún velero suicida atravesar el pantano de sus iris, mas sí que fue capaz de notar cómo la tristeza nacía en todo su cuerpo. No pudo ver cómo subía hasta sus vetas color musgo. Lo que pasó, pasó. La imagen del cuerpo de su padre convulsionándose hasta morir tomó de la mano a la visualización de una puerta cerrándose ante sus narices para impedir que viera cómo el algente Saizen se desangraba sobre un lecho indigno.

Atsushi tenía razón: no podía cambiar lo que había pasado. No era posible hacer que aquel dolor y ese daño se evaporasen, pero sí estaba en su mano ordenarlo, darle una forma coherente y tratar de extraer algo positivo de su recuerdo. Cogió aire: respiró profundamente para evitar que otra ilusión se añadiese a esas dos torturas. Porque si otro rostro aparecía, tampoco iba a poder ser capaz de aplicar anestesia sobre las heridas que sembraban sus pensamientos. Se sintió profundamente helada y asfixiada durante aquellos instantes: no quiso echarle la culpa a Atsushi, porque, en el fondo, sabía que el hombre no podía adivinar el efecto que tendrían sus palabras en ella. Deslizó la mirada hacia el panorama que se extendía ante su vista opaca: se tragó el golpe y se puso en pie, negándose por completo a tomar asiento. Rechazó cualquier intento de buscar apoyo, porque en aquel preciso momento sentía que debía soportar el tener la sensación de estar a miles de kilómetros de su hogar. O de cualquier sitio que la hiciese sentir a salvo. Tal vez porque, en parte, ella misma se sentía una injusticia hecha persona. Un efecto colateral de un accidente: tragedia que, quizá, debería haber sucedido con otro reparto de papeles. Y, a lo mejor, ese detalle, el saber eso y creer en ello, era, junto con la expresión apesadumbrada de Atsushi, lo que dolía tanto. Lo que estaba ocasionando que quisiera llorar: lo mismo que le prohibía hacerlo.-¿Puedo contarle un secreto? Temo la posibilidad de que, si las digo en voz alta, se hagan realidad.-murmuró bajito, con miedo incluso de reconocer sus temores.

Intentó apaciguar y enterrar ese dolor concentrándose en las cuestiones de su... ¿compañero de guerra?: no notó un cambio demasiado grande en el tono de voz del hombre, pero sí que lo vio en su mirada. Sí que se pudo percatar de que al rozar su mejilla, algo pareció encenderse en su expresión.-Sé muchas cosas, pero no creo que ninguna sea especialmente útil.-comenzó a explicarse mientras apoyaba el rostro sobre la palma de la mano del adulto. Alzó una ceja con timidez y naturalidad: el brillo de sus ojos pareció volver a recobrarse poco a poco de su repentino apagón. Inclinó el cuerpo un poco hacia delante, acercándose algo más al vacío: la superficie tembló durante un momento y estuvo a punto de caerse, pero consiguió recobrar el equilibro. Se salvó por los pelos de romperse los dientes. Esperó un par de segundos.-¿Sabe? de pequeños todos nos queremos semejar a nuestros familiares. Recuerdo que me quería parecer un poco a mi padre: creo que no en lo de cascarrabias, gruñón y sarcástico, pero...-se quedó callada durante un instante. Miró hacia atrás apenas un momento, como si se quisiese asegurar de que no había nadie más que ellos dos. Como si se desease cerciorar de que aquello sería un secreto. Le volvió a mirar.-... me gustaba la idea de robarle sus ganas de querer salvar el mundo. No me parecía un mal plan.-le susurró, para luego volver a echar el cuerpo hacia atrás y reposarlo sobre la figura alargada del adulto. Pero los sueños, sueños eran.

Movió la mano como si estuviese intentando cazar una mosca al percatarse de que, en realidad, poco le estaba contando al hombre acerca del motivo de su inesperada visita. Ignoró la sombra impía que se cernía sobre su oscura cabecita: más que por no querer enfrentarla, porque no se veía capaz de hacerlo. Porque, aunque la pelirroja lo negase hasta el cansancio, sí que había un par de cosas que conseguían dejarla sin palabras. Como, por ejemplo, algunos deseos. Aspiraciones no imposibles, sino que no deberían existir. No obstante, sí que parpadeó ligeramente ante la admonición del albino. Tanto fue así, que incluso llegó a abrir ligeramente la boca: como si quisiese que la mosca antes mencionada se colase ahí.-Tiene razón.-reconoció. El siguiente comentario que estaba a punto de dejar escapar de entre sus labios dolería, pero en aquella ocasión se negaba a verse derrotada. O, por lo menos, no quiso caerse al suelo sin tratar de darse un antídoto.-La aldea de la que hablo... nunca ha tenido muy buena reputación. Tan mal hablaban de ella, que tan sólo puedo recordar el apodo que en la capital le pusieron; la Aldea de los Dientes Largos. ¿Lo entiende? Por la hambruna.-tras decir eso, agachó la mirada y se concentró en la base de piedra que los sostenía de manera precaria. Tenía ganas de saltar.-Mi madre decía que las gentes elegantes nos ignoraban porque nos tenían envidia: supongo que quería consolarme porque la hija del alcalde no me dirigía la palabra...-explicó mientras jugueteaba con un mechón suelto de su alborotada cabecita.-Usted... ¿alguna vez ha sentido que le seguían?-tanteó, de pronto, movida por un acceso de sinceridad. Sin darse cuenta, había empezado a tratarle de Usted. ¿Por qué? Quizá, porque el respeto era el camino más corto a la confianza.

68 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
19
+
0
=
40
Fuerza
=
10
+
0
+
30
+
0
=
40
Velocidad
=
25
+
0
+
15
+
0
=
40
Percepción
=
5
+
5
+
35
+
0
=
45
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
39
+
0
=
40
Genjutsu
=
10
+
0
+
10
+
0
=
20
Kenjutsu
=
8
+
0
+
32
+
0
=
40
Taijutsu
=
9
+
0
+
27
+
0
=
36
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
13
+
0
=
14
[b]

Inventario:
Mochila (18,5 kg / 30 kg)
Mochila (18.5 kg / 20 kg)

Madurez temprana (Fragmento de Inmensidad)

Alivio Cinéreo (2.5 kg)

Kunais x4 (2 kg)
Cascabeles x8 (4 kg)
Shuriken x4 (2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1 (0,5 kg)
Bomba de Humo x1 (1 kg)
Katana x1 (5 kg)

Acceso directo a la Tienda
[/size]





TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
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