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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


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ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

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Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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Buen dinero, hermoso y maravilloso dinero. ¡Si! Le habían encargado una misión de esas que te dejan babeando, nunca había tenido tantas moneditas en sus manos, de tan solo imaginarlas le hacía olvidar que debía conseguirlas, en una misión digna de volverse película de espionaje. Por favor, si, era peligroso y era más probable que terminaran muertos que con la misión cumplida, ¿pero cual era el problema? O eran una ofrenda maravillosa o eran ricos… “Ricos”
Y allí estaba él, caminando por la aldea sin prisa alguna, con su rostro serio y su apariencia implacable, mientras por dentro tarareaba feliz como una niña. Debía encontrarse con sus queridos amiwitos, los tortolos de Khára y Jhin lo acompañarían en aquella ocasión, nuevamente. Y ese dato por más que no lo confesara, le causaba una tranquilidad enorme, no era como si conociera las habilidades de combate de ninguno de los dos, pero simplemente sentía que podía pelear como una bestia junto a ellos y que no lo dejarían abandonado, corriendo con SU hermoso dinero.

En un principio debían tan solo encontrarse con la chica para la cual serian empleadores, Darus Hyuga era una Kunoichi cuanto menos bella, ignorando el hecho de que sus ojos lo ponían de los nervios, tenia un buen cuerpo, alta, esbelta, un rostro de facciones delicadas y un cabello negro, largo y lacio que le fascinaba. —Así debe ser mi esposa —Se dijo por dentro tras pasar un par de minutos observándola. Con razón necesitaba una escolta, si, no era para transportar el bufón que tenían capturado, era para que si le decía algo a esa belleza le vomitaran en la cara. Joder Daimon, que harías si supieras que esa maravilla estaba cargada con un buen paquete. El amor a primera vista es peligroso.

Tan solo restaba esperar a que sus compañeros llegaran. Era la primera vez que le encargaban una misión de tan alto rango, es verdad, no era como si tuviese un papel importante, ni que fuese especialmente riesgosa, pero era la primera, y de hecho también era la primera por la cual necesitaba salir de la aldea. No era algo que le asustara o preocupara, pero tenia en cuenta que iba a necesitar ser más atento que nunca, no era un terreno conocido, la serpiente allí no tenia la misma ventaja.
Por primera vez y por más extraño que sonara, Khára no estaba nerviosa, de hecho la sensación no se asomaba ni por error. Había hostigado a su madre adoptiva toda la mañana con el hecho de que se podía hacer millonaria (aunque pudiese morir en el trayecto) ¡pero se haría millonaria! La avaricia la poseyó en cuanto escuchó que la misión otorgaba no menos de 1200 ryous, la boca se le hacía agua de solo imaginar lo mucho que podría hacer con las preciosas monedas de oro, quizás hasta bañarse con ellas aunque la bolsa no diese para llenar la mitad de la tina. Ya me voy, deseame suerte, y haz esas cosas que haces para los dioses. Le gritó a su madre desde la puerta del hogar, dando a entender una verdadera encomendación para la mayor de 30 y pico de años, en aquel instante no pensaba en el Shuha Shinto, ni siquiera hizo su meditación de cada mañana. Nada. La emoción había perturbado su mente.

Corrió por su aldea, dando brincos y saltos emocionada, gritándole a cada uno de los hombres dueños de establecimientos que se haría rica y aunque respondian con un rostro confuso, a ella poco le importó. Se tomó el lujo de correr por enfrente del hogar de Jhin, gritándole desde afuera que corriera, haciéndolo ella también sin esperarlo. Quería el dinero ya en sus manos, y su euforia lo hacía notar a leguas.

Ni corta ni perezosa, llegó al lugar de encuentro no solo con Daimon, sino con Darus Hyuga. A primera vista era una mujer de elegancia y aspecto digno de una reina, no podía evitar sentirse celosa de la azabache. Quién diría que Darus era una chica. Dijo justo detrás de Daimon, no tenía idea de si su presencia lo sorprendió o no, pero poco le importó, debía ser sincera y es que realmente tenía pensado que Darus era nada más y nada menos que un varón más. Quizás por eso mismo se extraño que un hombre no pudiese encargarse de un criminal cualquiera.

A todo esto, ¿estás listo para salir y todo eso? Miró a Daimon casi desnucándose, odiaba ser pequeña, pero lo que más detestaba es que la gente con la que más compartía fuese tan gigante. Porque yo ya quiero salir. No era mentira, quería probar algo diferente al habitual mundo de Kusa.



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Luego de la exitosa primera misión entre Daimon, Khára y Jhin, el grupo decidió que debían seguir trabajando juntos pues se le daba bastante bien. Ahora bien, puede que cualquier otro ninja hubiese tratado de ganar un poco más de experiencia con dos o tres misiones más del rango mínimo, pero esos tres no eran cualquier cosa. A ellos les encantaba el dinero y los trabajos difíciles. Es por tal razón que para su próxima misión en conjunto solicitaron nada más y nada menos que una de rango C. Creo que estamos locos. murmuró el chico mientras recorría las ramas de aquellos inmensos árbol que servían como calles para su villa colgante. Solo espero que ese tal Darus no sea un cascarrabias. No me gusta andar de malas cuando trabajo. pero más allá de su negativa ante la elección del grupo, Jhin siguió caminando y hablando consigo mismo hasta que llegó al punto de encuentro.

Sus dos compañeros y el escolta se encontraban en el sitio; para la sorpresa de Jhin, Darus era una mujer. Que nombre tan... masculino. pensó una vez junto a ellos. Buen día. exclamó junto a una reverencia para la mujer del clan Hyuga y, justo después, ofrecería un gesto con la diestra a sus amigos. Lamento llegar tan tarde, tuve un problema en casa. mintió con mucha naturalidad. Realmente se había quedado dormido, y aun sabiendo que llegaría mucho después de la hora pactada, se dio todo el puto tiempo del mundo para ducharse, desayunar y vestirse. El muy cabrón.

Al menos ya estaban listos. Lo único que sabía Jhin de la misión era la recompensa pues no estuvo presente el día de la solicitud en el despacho del Kage. Tan solo sabía que era un trabajo un tanto peculiar y que le pagarían un buen monto si lo llevaba a cabo. Estamos a su orden, ¿empezamos? esperaba que su elección de palabras fuese justo lo que la Hyuga esperaba de él o de lo contrario se vería como un completo imbécil. ¿Qué tal si la misión era quedarse parados allí como si nada durante todo el día? Improbable, sí, pero no quitaba el hecho de no estar informado. Solo un completo idiota iba de tal forma a una misión. Solo un Jhin.





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Pues si Khára, la verdad no se lo esperaba —Y que pedazo de chica —Le respondió sin dejar de mirar a su amado y desconocido trap, tenia que invitarla a salir en cuanto completara la misión, con el dinero que iba a ganar podría invitarla a algún bar, en realidad podría invitarla a una cafetería normal o un restaurante, pero como que no le tentaba mucho la idea de malgastar el dinero, aunque fuese por el amor de su vida.
La peliverde a su lado se notaba emocionada, sus palabras ni trataban de ocultar ese entusiasmo. Rio de manera algo tonta mientras volteaba su rostro hacia ella, con una sonrisa bastante loca pegada a su rostro. —¿Y tú que crees? —La tomo con fuerzas de los hombros y la levanto en el aire —VAMOS A SER RICOOOOS— Tuvo que aguantar un poco la emoción para no tirarla al aire, y claro, estaba frente a la persona que los había contratado, era un poco estúpido lo que estaba haciendo, pero bueno, mil doscientos ryos eran mil doscientos ryos, y punto final. —Disculpa cielo —Cuidado muchachos, estamos ante un galán.

Jhin llego, con la misma calma de siempre, a veces verlo le daba ganas de ir a tomarse una siesta, que tipo más lento, si se distraía quizás se olvidaba de respirar y todo. —Es un buen día, da igual. Pero no la dejes esperando —Empujo a la peliverde con su mano, abalanzándola sobre el recién llegado. Fingió ignorar lo que hicieran luego, tan solo se acercó a Darus, ocultando su sonrisa —¿Nos vamos, Madam? —Hizo una pequeña reverencia ante ella, mirándola de reojo —Si. Y soy hombre. —Se le cayo el puto pene, se le cayó y se derritió en el suelo. No es solo que fuese un hombre, que pedazo de vozarrón que se marcaba. El póker face en la cara de Daimon no tenia comparación. Se levanto sin decir una palabra y se puso en marcha camino a la salida, ignorando si los demás le seguían o no.

“Hijo de puta, ¿Cómo puede ser tan sexy? ¿Debería volverme gay? Me cago en sus jodidos y perfectos muertos” Se decía a si mismo intentando superar el estado de shock que estaba pasando. Quería que la tierra se lo tragara, después de aquellos comentarios que había hecho le decía que era un tipo, podía haberlo hecho antes, pero nada, mejor dejar al idiota enamorarse. Después de tanto dicho iba a tener que pedirle que se casara con él, si, adiós Daimon, que macho eras y que de golpe se te había caído esa reputación al suelo. Con suerte aquellos dos no lo habían escuchado por estar distraídos jugueteando.
¿Sería que por primera vez Daimon conseguiría una novia? El muchacho lucía tan entusiasmado con la mujer frente a ellos y no era para menos, pero resultaba tan motivado como la peliverde en el dinero que iban a ganar los tres en la misión estúpida a lo que podían perder en ella. De un segundo a otro el pelirrojo la había alzado del suelo y aún con sorpresa no dejó de reír tomando sus brazos y agitándolos con la poca fuerza que tenía (por mera emoción) ¡YA SÉ! No hacía falta tener la inteligencia de un erudito para saber que aquello que hacían, aparte de irrespetuoso, era precipitado. Pudo sentir la mirada de Darus hacia el par de idiotas gennin que se emocionaban por algo que ni siquiera había empezado y los ojos penetrantes de la… ¿Mujer? Causaban más miedo que sensualidad.

Para suerte o calamidad, Jhin tocó tierra “misión” justo en el momento exacto, sus palabras no hicieron más que entrecerrar los ojos de la chiquilla, no terminó de tragarse su relato pero como buena colega, no diría nada. Aún menos cuando la mano de Daimon la empujo hasta el cuerpo de Jhin, se había agarrado con fuerza del cuello para no caer ella y por ende, no tirar al albino para comer piso. ¡No fui yo, fue Daimon! Se apresuró a decir, volteando su vista al pelirrojo en el momento exacto donde Darus confirmaba ser enteramente un hombre. TE GUSTÓ UN TRAP. Y estalló en risa sobre el pecho de Jhin. Se había enamorado de un tipo, con apariencia de mujer, Y UN PENE. La sola idea no hizo más que sacarle otra carcajada soltando al Suneku albino tan solo para limpiarse las lágrimas, el mismo criminal no había podido aguantar la risa de la misma manera. Esto es una buena historia para el futuro. De nuevo los ojos penetrantes de Darus se fijaban sobre ella como si quisiera asesinarla con ellos. Prefirió callar.

Retomó una posición seria, detallando al criminal que caminaba perezoso, iracundo y con un par de esposas que le cortaban la circulación. Era un hombre largirucho, algo relleno a su parecer con trapos sucios que ella misma pensó que fueron sacados del mismísimo basurero, zapatillas ninja demasiado desgastadas y un colgante peculiar, parecía sacado de una película de terror a tal punto que prefirió desviar la mirada. ¿Qué piensan hacer con el dinero, chicos? Miró al par de amigos suyos muy por detrás, había preferido ir en todo momento en la posición trasera del grupo pero no la limitaba a sacar algo de conversación en el trayecto a la villa, el centro de ella. ¿Cuánto tardaremos en llegar?, quizás 35 minutos si seguimos a este paso, tampoco es tan lejano… ¿Cierto? Poco después se percató que nadie más escuchaba sus pensamientos y sonrió, a veces tenía miedos curiosos.



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Daimon y Khára resultaban increíblemente hiperactivos antes los ojos de Jhin, tan calmado como él solo y jodón solo cuando era debido. Hijos de puta, que estamos en una misión. pensó el chico justo antes de el pelirrojo, en una de sus típicas bromas, empujase a la peliverde e iniciara un incómodo abrazo grupal. Bueno, "incómodo", que Jhin disfrutó cada maldita milésima de segundo junto a la chica y hasta se tomó la molestia de impregnar el olfato con esa fragancia suya, tan única y deliciosa. T-Tranquila. respondió él mientras se alejaba y cubría los labios con ambas manos. Daimon estaba enamorado de un trap y él, bueno, ahí fue cuando la sonrisa desapareció casi inmediatamente. A mi me pareció atractiva y todo el rollo. Maldito imbécil. pensó mientras negaba con la cabeza.

Pero ignorando aquella reunión tan colorida, los chicos se dispusieron a comenzar el viaje junto a Darus y el criminal. Era su primera misión de escolta y no había caído en cuenta de que se trataba todo el asunto hasta ese preciso instante. ¿Por qué debemos asegurarnos de que llegue sano y salvo hacia la aldea se preguntó a sí mismo mientras dedicaba una mirada de asco al sujeto. Ni siquiera esa apariencia derrotada le hacía sentir mal por él; le repugnaba, era una de las pocas veces en las que realmente quería atacar a alguien por el puro hecho de causar dolor. ¿Qué coño pasaba con él? Eso era justo lo que él quería evitar en sí mismo, esa personalidad agresiva y despiadada del Shuha Shinto.

Se vio obligado a apartar la mirada de él, cabreado, y hasta se colocó tan lejos del criminal como le fuese posible. Ya habían iniciado la caminata de regreso a la villa y Jhin consideró que le tomaría un buen rato, en especial porque ahora debían llevar el mismo paso que el de aquel tipo, maniatado y sin ganas de ser encarcelado. Vaya asco. El dinero... murmuró Jhin mucho después de que se formulara la pregunta. Puede que lo utilice en algo de equipamiento, no lo sé. Debería prepararme para los próximos exámenes chunin. respondió sin mucha seguridad. Los famosos exámenes de ascenso no tenían una fecha establecida, pero se la pasaban inundando los pensamientos del shinobi y, sinceramente, quería ir tan bien preparado como fuese posible.





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Y por si no era bastante humillación ya, tenían que reírse, o bueno, ella tenía que reírse. Y no era una de esas risas tiernas que da gusto escuchar, era la típica risa de la vecina loca que a todos nos toca escuchar, que no sabes si está muriendo o si está pasando el mejor momento de su vida. Jhin por otra parte estaba en su nube, a saber por qué agitaba la cabeza, pero bueno, desde que lo conocía siempre había sido así, no sabría si decir que era el más maduro del trio o si era el más adormilado, a final de cuentas daba igual, Jhin era Jhin, se le aceptaba de cualquier forma.
Pero que hasta el jodido prisionero se riera —Tú calla, puton — Le dijo enojado, aunque fue ignorado de forma bastante burlona, con una mirada de reojo mientras reía más fuerte. Le terminaron de quitar el buen humor.

—Dejalos. Matalos. Vendelos. Robales. — No van a tardar en hacer lo mismo que Liz, me tienes a mi, me creaste como lo deseabas. Estamos solos, no hay nadie cerca, ellos están concentrados en el criminal —Mientes —Todos tus pensamientos cercenados, negados a observar. Ahora es cuando y no tienes porque mirar atrás, escúchame, entiéndeme, los dos vamos a quedar atrás.

Y vaya pregunta soltaba la del pelo verde, ¿qué harían con el dinero?... “Comprar comida enlatada, tapar agujeros en las paredes, comprar una puerta” Si, sin duda esa era la mejor invers- —¿Esa mugre? Pues quizás la use de propina para el jardinero — Pero no mientas hijo de puta, y al menos no tan descarado, que los otros podían creérselo con las buenas pintas que llevas, pero tus compañeros sabrían que era una farsa muy gorda, si es que ni patio tienes. —¿Y tú? ¿Qué harás? — No le importaba realmente, pero quería desviar la atención de lo que había dicho antes.

Que te calles joder. Me negué a aceptarte, no lo harán, la diferencia puede estar justo aquí detrás. No han hecho nada mal. Puedo continuar con esto, puedo seguir a su lado. —A quien engaño — Podría destrozarlos… Pero yo los amo. Debería destruirme antes de ir por el camino equivocado… ¿Qué camino tome? No lo sé, dímelo tú, amigo mío, que me observar desentrañando mi realidad, que omnipotente eres capaz de decirme como andar.

—Más le vale a este travesti pagarnos bien. Hasta con propina por ser un mentiroso — Su tono era mucho más serio de lo que se podría esperar, realmente estaba ofendido, aunque le costaba hablarle así a esa belleza. ¿Podría cortarle el pene? ¿Seguiría siendo lo mismo? Estaba tan obsesionado con aquel asunto que ignoro por completo lo que el criminal tiraba a un lado desde su propia boca. Si, noto que escupía, pero en ningún momento fue capaz de ver de que se trataba, ni pensó que fuera nada raro.
Si bien su pregunta no fue más que para romper la tensión del ambiente luego de lo transcurrido en cuestión de minutos (que para ella fueron segundos) se dio la oportunidad de preguntarse a sí misma, ¿qué carajos haría ella también?, ¿acaso gastarlo en armas para el examen chunin como Jhin, o en un jardinero que no existía? Aunque lo último supuso que se trataba de una vaga broma de Daimon y por el mismo motivo río, al menos para que no muriese la conversación que ella misma intentaba sacar en la incomodidad. Yo… Aún no lo sé, ahorraré bastante y veré qué hago con él… Colocó su dedo índice en el labio inferior, pensativa, las palabras siguientes del pelirrojo escupían odio y veneno por donde se quisiera ver pero no lo iba a juzgar, luego de que Darus de una forma tan sucia declarara su género, hasta ella hubiese hecho algo igual o menos radical.

Algo brilló justo en el pasto luego de que el criminal pasara, pero muchas veces había caído en la estúpida broma de tomar un sebon y cortarse pensando que era una moneda. Ya no iba a caer en ese viejo y estúpido truco de los ninjas más bromistas, aún si lo hizo o no el criminal pues no había notado nada más allá con todos murallas gigantes frente a ella (Jhin y Daimon), intentó no tener un mal pensamiento de la situación y continuaron caminando hasta la villa sin más que agregar o distracciones en el camino, todo iba bien y de una manera desesperadamente lenta. Era exhaustivo ir detrás de alguien que no se movía rápido. ¡Demonios, ir lento no asegura que no te vayan a maltratar! Exclamó harta, minutos antes de llegar justo al lugar donde la misión debía acabar. En llevar al criminal a su lugar de tortura en la villa, pero la cosa parecía no terminar ahí.

Tan pronto habían dejado de caminar, Darus había perdido la sensatez. Fue el primero en percatarse de la falta del talismán y el criminal lo único que hizo fue reírse como un loco mientras los guardias del Shuha Shinto lo llevaban dentro del salón de tortura, se podía escuchar como gritaba que el grupo de renegados iría a por el talismán y como “se irán a la puta todos”, es decir, el cuarteto. Por parte del Hyuga, había perdido la paciencia con el criminal y como parte de la paga, envió al trío de vuelta por el camino a encontrar el collar tan pronto como regresaron, era de vital importancia. Procuren no enfadarse… Le masculló a los chicos, aunque lo decía más por el temperamento de Daimon que el de Jhin, ella por su parte mostró neutralidad, estaba lista para ir en camino del collar y por último; su dinero.



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La misión siguió su rumbo con comentarios esporádicos y casi sin ningún tipo de parada. Fue un alivio para el chico que el que nadie se tomase la molestia de ir a por ellos con el fin de robarle o liberar al criminal de mierda ese pero, sinceramente, le habría gustado con poco más de acción en aquella tarea. Su principal distracción fue Khára, como siempre, a quien le dedicaba miradas largas durante todo el trayecto; esto le servía no solo para satisfacer sus deseos de adolescente cachondo sino también para alejar la mente del criminal a quien él mismo quería degollar si se daba la oportunidad. Por suerte para él, su equipo y la recompensa, no llegó a volverse loco aunque estuvo muy cerca en un par de ocasiones. Era tan desagradable cruzar miradas con aquel tipo le hervía la sangre, pero siempre podía controlarse a sí mismo.

Una vez llegaron a la villa, el grupo procedió a escoltar al criminar a lo largo de la poca distancia que restaba. Espero que te diviertas ahí dentro. le susurró Jhin al oído una vez pasó a su lado; una enorme sonrisa se le había dibujado en el rostro ahora que sabía cual sería la próxima parada para aquel imbécil. Sus días estaban contados. Jhin solo quería ir a cobrar su dinero y hacer cualquier otra cosa, después de todo, el trabajo estaba listo. ¿Cierto? Pues no, porque el maldito hijo de perra al que habían mandado a la sala de tortura tenía una pequeña misión extra para ellos. Resultaba ser que el talismán del tipo había sido arrojado durante la caminata. ¿En qué momento? se preguntó el Suneku mientras maldecía en voz baja, cabreado al tener muy en claro que su deber sería regresar y recuperar el objeto.

Estaban tan cerca de terminar con aquello, pero no, algo debía ocurrir. Jhin se esforzó para hacer caso a las palabras de Khára y no cabrearse porque, a pesar de su personalidad, esa misión había sacado lo peor de él. No hizo más que darse media vuelta una vez la orden fue dada y caminó junto a los chicos sin perder la vista del suelo, deseando que el talismán o como sea que el criminal le llamase no estuviese muy lejos de allí. Espero que ese hijo de perra sufra bastante. exclamó Jhin sin poder creer que esas palabras salían de su propia boca. Resultaba evidente que no estaba muy feliz con su situación actual. Pero en fin, consigamos esa cosa antes de que oscurezca. No quiero buscar un collar durante la noche en la puta maleza. un suspiro largo, manos en los bolsillos y el humor por los suelos. Pensar que todo habría terminado mucho más rápido si tan sólo no hubiese apartado la mirada del criminal, tal y como lo dictaba su deber.

La vida no parecía estar muy feliz con eso de ponerle las cosas fáciles a Jhin y a su equipo. Caminaron sobre sus propios pasos y nada, no hubo rastro alguno del collar en el interior de la aldea, algo que el Suneku esperaba considerando la mala suerte de mierda que tenía. Bien, supongo que debemos salir a buscar entre el césped. Me cago en todo. dijo de mala gana ahora que se encontraban en las puertas de la ladea. ¿Por qué debía ser de esa forma?





Hablo  | Narro | Pienso
“DINEROOOOOOOOOOOOOOO” Grito por dentro cuando llegaron, que importaba lo que él le dijera, el dinero era la prioridad para ambos. Era la primera vez que cumplía una misión de ese rango y era la primera vez que recibiría una paga tan jodidamente deliciosa, casi no aguantaba la emoción del momento, pero por suerte, lo hizo. No te lo creas tanto. Ya basta joder, necesito liberarme de esta mierda.

Pedazo de puto que era ese prisionero. Había tirado el amuleto y para colmo ahora el trap los trataba como si fuera su culpa, que no les pagarían si no lo encontraban, ¿qué mierda? A saber cómo se atrevía a actuar intimidante el ninja zorra ese. Ya estaba en cólera, no podía salir bien, que va, tenía que pasar algo para complicarlo. Y ni de suerte encontraban esa mierda de amuleto, Tú nos vas a pagar. No te hagas el valiente, debilucho de mierda Lo levanto en el aire sosteniéndolo del cuello de su ropa, que paliza se hubiese llevado. Realmente tampoco tenía derecho de hacer aquello, podía ir encarcelado, pero que cabreado lo tenía, para colmo de que pedía la escolta de tres jodidos genins se hacia el machito, subnormal. Lo lanzo a un lado con cierta culpa por no haber podido guardar la compostura como Khára les pidió, pero tampoco se lo ponían fácil, para él no era que ese dinero lo fuese a volver realmente rico, que va, pero significaba una remodelación bastante buena de su hogar, y sería hermoso recibir a Liz con una casa prácticamente nueva. Como si fuese a volver.

Y así como llegaron, volvieron atrás, no es que el viaje fuese exageradamente largo, pero realmente se volvía pesado, más cuando era probable que estuviesen ahí todo el día buscando un amuletito que bien podía nunca haber estado ahí. Si hacia falta lo iba a dibujar, que para algo practicaba su fuinjutsu, pero no pensaba rendirse sin su paga, no cuando se esforzaba por cada pequeño trabajo que les tocaba, no merecía perderla. Jhin, Khára Les llamo a ambos, con una voz tan seca y fría que parecía estar enfurecido con ellos. No era así. Tan solo les extendía su cajilla, prendiendo a la vez un cigarro en su boca. Suponía que no querrían, pero con el estrés de tener que volver atrás, no estaba de más ofrecerles, quizás la nicotina les ponía la cabeza un poco más en claro. Curiosamente, siempre le causaba cierto resentimiento consigo mismo ofrecerles aquello, no era como que quisiera pegarles su vicio, pero siendo que ellos eran más listos que él…

Por más memoria que tratara de hacer, era imposible, no había un simple recuerdo que le dijese donde pudo haber tirado el prisionero aquella pequeña tela, de hecho, ni siquiera recordaba haberlo visto, ¿acaso lo tenia cuando llegaron? Podía haberlo tirado antes de que llegaran mientras estaba con Darus, si era así, resultaría imposible que lo encontraran, menuda mierda. Esto es una pérdida de tiempo, estas paseando con estos traidores mientras buscas un papel, bien podría habérselo tragado Exacto, podía haberlo… ¿Tragado? ¡Jhin, Khára! ¡Siganme! Grito sin esperar respuesta, simplemente dio un salto al aire y aterrizo con la mitad del cuerpo dislocado y estirado, comenzando a serpentear a una exagerada velocidad por el suelo. Sabía que en ese estado Jhin podría seguirle el ritmo, pero no estaba seguro con respecto a la peliverde.

Si, si, si, tenia que estar allí, sin duda tenia que estar en ese lugar. Lo recordó, el momento en el que vio a escupir con exageradas fuerzas al reo, era su mejor opción, si no estaba allí, no sabia donde más podría estarlo. Una pequeña sonrisa se le dibujaba en el rostro a medida que acortaba distancia. La ilusión de los 1200Ryos empezaba a revivir ante sus ojos, ni fue capaz de fijarse de si los otros dos los seguían, simplemente exclamo alegre tras llegar ¡Lo escupió ahí! ¡Tiene que estar…! Ahí… Nop, no lo valía. Adiós 1200ryos, adiós casa nueva, pero ni muerto iba a meterse en ese lugar. Era un jodido conducto de desechos, un canal lleno de mier-, de eses. Para alguien tan obsesionado con su higiene y estética como él, simplemente imaginarse impregnado en ese olor le causaba unas ganas de vomitar insoportables. Bueno chicos, les deseo suerte. Me voy a casa Sus palabras ya no resultaban enojadas, más bien quería omitir la situación, mientras se empezaba a alejar casi a marcha militar. Lo ultimo que quería era que lo forzaran a tocar algo ahí dentro.


Yuki Love:


Y me convertí en la persona perfecta, para la mujer incorrecta.
DaixYuki (Thanks Lili <3):




No podía culpar a los chicos de que la situación se estuviese yendo a la mierda, es decir, primero el criminal tiraba el amuleto, luego Darus quería matar(los) y como si fuera poco, debían buscar el tótem o lo que sea que fuese de aspecto similar a la cara de su madre al despertar y sin cafeína en las venas. De todas maneras supongo que esto puede mejorar, es decir, ¿qué tan difícil es encontrar una mierda así? Pero aunque sus pensamientos positivistas no podían hacer felices a ambos, al menos lo intentaría con intentar encontrar el amuleto, no habían hecho un trabajo en vano por más sencillo que fuese, no lo iba a tirar por el caño.

La voz de Daimon a medio caminar llamó la atención de Jhin y Khára, aquello la había sorprendido creyendo que los iba a tratar para el culo aunque en el fondo lo dudaba. Yo así estoy bien, gracias. Rechazó con amabilidad y pegó su vista a Jhin, lucía bastante desanimado y eso le ponía la carne de gallina, no le gustaba en lo absoluto. Se apresuró sutilmente a colocarse a su lado y tomar su mano en lo que Daimon se daba la vuelta y continuaba sumergido en sus pensamientos Daimonescos. Va a aparecer, no tienes por qué preocuparte ni por eso ni por el ladrón. Masculló y finalmente se encogió de hombros. Detuvo el andar del albino tan solo para ponerse de puntillas y dejar en la mejilla un pequeño beso, justo en ese segundo, Daimon tuvo una revelación divina.

Comenzó a correr detrás del pelirrojo al lado de Jhin, aunque lo más seguro es que este último pudiese rebasarla, ella nunca tuvo grandes dotes en velocidad. Ya siento esos 1200 en mis manos y… Mierda. Literalmente, mierda. El tótem estaba justo en dentro del canal y Daimon ya había dado señales de no querer participar en el evento, ¿quién no?  Eso no me va a detener ni a mí ni a mis 1200 ryous.  Puntualizó con el ceño fruncido. Le bastó una kunai y una técnica sencilla del kenjutsu para, con el reflejo del sol intercalándose entre las hojas de los árboles, ver dentro el agujero. Pudo divisar una rama de árbol y bien amarrada la cuerda del amuleto en él. Jhin, sostén esto justo donde tengo la mano, para ayer. Esperó casi impaciente a que el albino tomase el kunai como foco y procedió a sacar otro kunai de su bolsa, tirándolo justo dentro del agujero. En el trayecto, con un solo sello de buey tomó el kunai con pequeños hilos de chakra haciendo pequeños movimientos con sus manos (tal cual titiritera) para no solo amarrar el kunai, sino los 2 hilos creados. Solo basta tirar para sacarlo de ahí. Afirmó y comenzó a jalar. Poco a poco, la rama junto con el amuleto y el kunai se iban asomando hasta  finalmente colocarlo en la tierra. Sintió el alma volverle al cuerpo.

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Líneas totales: 106. (Creo)
Puntos extra: 3.
Stats a repartir: +2 fuerza, +1 percepción.



HablarPensar — Narrar —

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El grupo avanzó con todas las ganas que se podían tener tras el desarrollo errático y pesado de su misión; habían estado muy cerca de tomar su recompensa y pasar a otra cosa, pero fueron incapaces de salirse con la suya luego de que el criminal a quien escoltaban con cierto desagrado les jugase una mala pasada. Sé que aparecerá, es que quería volver a casa lo antes posible. respondió el shinobi sin dejar de pensar en sus entrenamientos, tan dedicado a ellos en los últimos meses que apenas y dejaba tiempo para hacer otras cosas. Y por ese tipo... recordó los gritos del hombre, destinado a una vida tras las rejas si es que siquiera no era utilizado por los miembros del Shuha Shinto para expiar sus pecados. De una forma u otra, estaba condenado al sufrimiento. ...puedo soportar una broma de este nivel, no es nada comparado a lo que le espera. respondió a Khára antes de que la chica le plantase un beso en la mejilla. Ella sabía muy bien como manejar los tiempos y controlar a Jhin cuando otros de seguro pensarían que estaba en perfecto estado. El chico le ofreció una sonrisa a Khára y se planteó devolver el beso, pero su accionar fue demasiado lento pues Daimon, sin previo aviso, llamó la atención del par.

El frenesí que se apoderó del pelirrojo, quién ya de por si se comportaba extrañamente durante toda la misión, alertó a un Jhin quién hasta el momento seguía siendo el chico tranquilo y callado de siempre. Un vistazo a su compañera de grupo fue suficiente para darle a entender que la dejaría detrás, procediendo a dislocar gran parte de su torso y piernas para así unirse a la enorme carrera, o más bien desliz, del otro ninja. El Suneku no tardó mucho en igualar la velocidad de movimiento de su amigo, moviéndose a la par hasta que el pelirrojo pusiera fin al avance para poner toda su atención a una canaleta.

La estructura daba paso a las aguas negras de la aldea y las llevaba a quién sabe dónde, pero poco le importaba el destino de aquellos líquidos malolientes, lo que realmente le interesaba era lo destacado por Daimon: "aquí está lo que buscamos". Asqueroso. Khára ya se había unido a los otros dos y, aunque Jhin ya tenía un par de ideas con respecto a como sacar al collar de las aguas, fue la peliverde quien tomó la iniciativa. Dando uso a su especialidad con las armas, Khára determinó la posición del objeto que los haría mil-doscientos ryos más ricos y llevó a cabo un plan bastante muy sencillo y eficiente para la recuperación.

En menos de lo que cantaba un gallo, Khára sacó el collar del agujero y lo colocó sobre la tierra. Gran trabajo Khárie Jhinh se colocó de cuclillas y observó la pieza de "joyería", una bastante fea, la verdad. Estaba cubierta por trozos de quién sabe qué y las aguas le habían empapado por completo. Por suerte, peliblanco traía junto a él un trapo con el cual pudo tomar la objeto de la misión sin ensuciar sus manos. Venga chicos, ahora si podemos ir a pedir esa recompensa. exclamó felizmente mientras volvía a colocarse de pie e iniciaba la caminata de regreso a la villa.

Su regreso fue mucho más sencillo en esta segunda ocasión por múltiples razones: no debían llevar el ritmo de un tipo que en primer lugar no deseaba llegar a su destino, era seguro que ganarían los mil-doscientos ryos y porque otra misión exitosa sería anexada a sus registros. Así que la marcha se mantuvo viva y llena de energía en todo momento, logrando llegar a la entrada de la villa en cuestión de media hora y al despacho del Kage en un par de minutos. Una vez dentro, el grupo entregó el collar envuelto por el trapo de Jhin y esperaron las palabras de su líder. — Gran trabajo, no podía esperar menos de ustedes. — exclamó Hiro Aburame antes de solicitar a uno de sus guardaespaldas el tomar el collar y guardarlo en un lugar seguro. — Esta es su recompensa. Disfruten el fruto de una tarea muy bien resuelta a pesar de los... inconvenientes. — añadió haciéndoles saber que la pérdida del collar no había sido pasada por alto. Pero a pesar de todo, la sombra de la aldea fue firme con respecto al pago y ni un solo ryo fue descontado al trío de ninjas.

Conteo de líneas en todo el tema: 125

Líneas sobrantes: 45 — 5 Puntos en Fuerza





Hablo  | Narro | Pienso

✓MISIÓN CUMPLIDA
Shinobi's Justice


Khara: +2 Fuerza / +1 Percepción
Daimon: +6 Velocidad
Jhin: +5 Fuerza
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