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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
♦️
Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

♦️
Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

♦️
Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

♦️
Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

♦️
Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

♦️
Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

♦️
El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

♦️
Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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│Misión Rango D│La Puerta de las Máscaras.





“He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir.

Sus más que mal disimuladas ojeras se tiñeron de decepción al comprender que la misión de esa tarde les llevaría toda la jornada; últimamente no estaba descansando bien. Y la culpa, muy a su pesar, la tenían Saizen y sus historias de antes de acostarse o, mejor dicho, sus cuentos para no dormir. Era sólo una etapa, le prometían los libros de mimada cubierta de tapa dura que consultaba, completamente agotada, durante los escasos momentos de descanso entre quehaceres o a lo largo de las solitarias noches de invierno. Mientras, cómodo como un bebé en su cuna, Ro dormitaba a su lado plácidamente, sin ninguna clase o tipo de problema para coger el sueño y hacerlo suyo; observaba su cuerpo subir y bajar al ritmo de su pausada respiración y algo en su paz la hacía sentirse en calma. Ni siquiera se atrevía a pedirle que, por favor, dejara de inventarse macabras historias a la pálida luz de la luna para asustarla; desde aquella malintencionada fábula que mencionaba como protagonista al horrible Namahage, el coco oriental, sus viajes al mundo de los sueños habían dejado de ser conciliadores. Cerraba los ojos y enseguida sentía su aliento húmedo y bochornoso sobre sus pantorrillas; entonces corría, como alma llevada por el demonio, a través de un improbable bosque poblado de arbustos llenos de pinchos y frutos puntiguados que le dejaban cortes a lo largo y ancho de sus extremidades desnudas. Siempre se despertaba con la piel empapada en sudor y unas ganas abismales de ir al cuarto de baño; no lo reconocería, pero le daba un poco de repelús no llegar a tiempo algún día. No todas las cosas podían ser compartidas con tu mejor amigo, sin duda-.

Muchas veces se le había pasado por su atormentada cabecita confesarle su problemilla para con las historias de terror, mas, al final, siempre acababa con los labios sellados a cal y canto, callada como un muerto. Ante todo, decir que Sheru no era una niña miedosa, quizá sí cobarde, pero nunca una gallina timorata. Y lo último que la pequeña deseaba era que Ro, el mismo que se aventuraría a recorrer y descifrar las líneas trazadas por las constelaciones sobre el negro firmamento con el más mínimo aliento, la creyera una cobardica cualquiera. Así pues, de camino al gran edificio en el que se guardaban, con esmerada rigidez e inconmensurable eficiencia, las máscaras que conformaban la colección personalísima del Kage, bostezó por novena vez desde que se había levantado aquella mañana y se frotó los párpados con exagerada lentitud. Escuchaba a su mitad parlotear de cuando en cuando con el resto de menores convidados a participar en la actividad y, aún envuelta en la cómoda bruma de la somnolencia, no pudo evitar sentirse aparte, fuera de lugar... quizá dejada de lado. Sin embargo, se obligó a espantar sus fantasmas de un manotazo, pues esa última línea de pensamiento implicaría que Saizen tomara una posición activa, no sólo pasiva, en la misión de marginarla. No, Sheru sabía que se le escapaba sin querer; no era su culpa, sino de ella misma.-¡Eh! Mira por dónde vas, has vuelto a pisarme.-nunca le había caído bien del todo a Howazari, y eso era algo que el mocoso se empeñaba en dejarle muy claro cada vez que coincidían en un encargo o, mismamente, durante los años que habían sido compañeros de pupitre. Le echaba la culpa hasta de respirarle en la nuca, y se aprovechaba de su más mínimo despiste para tirarle del pelo y luego llamarla loca delante de los demás.-No te he pisado...-pues muy bien, el sentimiento es mutuo, que lo sepas. Volvió el rostro buscando a Ro, pero su otra mitad había quedado sepultada entre media docena de niños parlanchines de mejillas demasiado sonrojadas. Se sintió sola, muy sola-.

-¿Qué pasa? ¿te ha comido la lengua el gato? ¡pídeme perdón!-la grotesca y regordeta mano del abusón (porque sí, una persona así no tenía otro nombre) le levantó un quebradizo mechón rojizo que le cubría una oreja y le lanzó un grito directo al tímpano, a doler, a joder.-¡P-PARA!-exclamó nuestra cascarita, para luego tratar de zafarse inútilmente del agarre. Que le tirase del pelo no era lo más humillante: lo peor de todo, sin duda, era el corrillo que se había formado entre ambos en cuestión de segundos.-¿Qué pasa?-preguntó un crío despistado mientras le tironeaba de la camiseta a un amigo suyo.-Lo de siempre: Zari ha molestado a Sheru y ahora se están peleando. Esa niña siempre ha sido muy rara, ¿verdad? Saca de quicio a cualquiera.-un eco de risillas y síes le dieron la razón al muchachito, que enseguida se sonrojó y torció el gesto hacia un lado al darse cuenta de que se había ganado la aprobación de Aware, su amor de la infancia y... bueno, de nada más, porque, para ser completamente sinceros, aún no había pasado de ahí. Volviendo a Sheru, la pobrecita no sabía si iba aguantar mucho tiempo más sin desmayarse o terminar llorando; ya no sólo porque las piernas le temblaban y el dolor que recorría su cuero cabelludo amenazaba con arrancarle lágrimas de puro escozor, sino porque, además, tantas voces juntas conseguían retorcerle el sentido de la audición y provocarle un terrible dolor de cabeza.-¡Pídeme perdón, fea!-creyó que no le dolería, pero sí que lo hizo. La negra flecha escupida con malicia dio justo en el blanco, a la altura del pecho, en eso a lo que se llamaba corazón. Las verdades dolían mucho más que las mentiras, precisamente, porque sabías que eran ciertas... y algunas, justamente como aquella, no tenían remedio-.

61 líneas.









Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
9
+
0
=
30
Fuerza
=
10
+
0
+
2
+
0
=
12
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
5
+
0
+
26
+
0
=
31
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
2
+
0
=
3
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
22
+
0
=
30
Taijutsu
=
2
+
0
+
9
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[i]

Inventario:
Mochila (6 kg / 10 kg)
Kunai x2(1 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "La Puerta de las Máscaras".:

Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.






TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
We bloom again, so much it hurts




Se trataba de un mediodía nuboso, atávico en lo mundano de sus pinceladas grises, que anegaban el cielo de unos tristes colores, que ensombrecían el espíritu y amortajaban el vigoroso sentido del deber. Aquel día, Saizen se sentía abstraído, mucho mas que de costumbre, en la salvedad, de que esta vez nada tenia que ver con mundanas elucubraciones sobre nimiedades intrascendentes. Hoy, en la demencial observación que le consumía, Saizen pensó sobre el miedo.
Limpiando las mascaras blancas, de piel tersa, suave, atractiva... en sus ojos huecos y desprovistos de un verdadero interior, Saizen comenzaba a sumergirse en ambientes lóbregos, en un río muerto y sin cauce, de aguas profundas y estancadas, que lo ahogaban con suavidad, con mimo. Pues el miedo que ahora le danzaba vivaracho sobre la nuca y los hombros... no se trataba de un terror en si mismo. Se trataba sin duda de aquella sensación indescriptible, esa, que a veces se apodera de nosotros, nos invade con una siniestra sonrisa y afila sus garras en nuestro interior. Temblamos, sentimos una angustia manifiesta, el apetito es ahorcado en un almacén mohoso, la gentileza al verlo, se suicida con un cuchillo de madera sucia y corroída por gusanos, aún entonces cuando esos sentimientos se deslizan con una suavidad pavorosa entre nuestros órganos, acariciándolos, besándolos... no sabemos de donde proviene. En ocasiones, lo achacamos al olvido ¿Es posible olvidar aquello que tanto miedo nos provoca? Pero la duda permanece, pues... ¿Como temer algo que uno no puede recordar? La angustia aumenta. No existe respuesta, la garganta comienza a sentirse indeseable, la cabeza se tambalea. Y ese miedo, ese terror desconocido que nos araña con un rostro inexistente y una sonrisa maliciosa, permanece hasta que finalmente... vuelve de la misma oscuridad ignota de la que provino.
Ese mismo horror, atenazaba a Saizen desde hacia unos días. Puede que fuera el quién le impulsaba a relatar toda suerte de dantescas historias a todo el que le preguntaba por su estado. En un vano intento de compartir se miedo con el mundo, que indiferente a sus pesares, se encoge de hombros como si aquello no fuera a ocurrirle nunca. Los demás no lo entenderían, convino, al tiempo que perfilaba los bellos rasgos de aquella máscara de porcelana con un paño de inmaculado blanco. Y en la discordante cacofonía de los ajetreados niños, Saizen había decidido deliberadamente aislarse, rodearse de un gran número de nuevos allegados tan solo provistos de rostros sin cuerpo. Entre ellos sonreía, les limpiaba el polvo y ellas le dedicaban sonrisas burlescas ¡Pero no hacia él! Le agradecían sus cuidados, le entonaban historias hermosas y susurraban palabras de una diversión aviesa. A veces, si colocaba la oreja justo por donde debían estar los labios... casi podía escucharlas cantar notas de una belleza y gusto arrebatadores. Entre ellas, ignorando las palabras de desprecio y contrariedad que de tanto en tanto era objetivo, se consolaba enterrando la mirada muy profundamente en los abismos de sus nuevas compañeras.

-Os gusta la compañía... justo como a mí. Me pregunto si tenéis problemas similares a los míos ¿Soñáis vosotras? - Preguntaba en un tono suave, como quien se dirige a un enfermo durmiente, o a un moribundo de condenación asegurada. Dejando suavemente la máscara sin labios, se acercó otra de un dantesco rostro contraído por una rabia profana, desorbitada, que hacia que sus dientes parecieran estallar y sus ojos quebrarse de un furor que terminaba matando a su poseedor con la misma violencia que le instaba a provocar. Él, sin embargo, le dedico una amable sonrisa al tiempo que dejaba el trapo y le pasaba el dedo índice por las remarcadas arrugas de expresión. - Creo que tú sabes de lo que hablo. Aunque... - Se pasó el furioso rostro de derecha a izquierda y se acercó otra, sin cara, prácticamente, provista tan solo de un único ojo entristecido por una existencia que apenas comenzaba, pero que tanto dolor le infligía que parecía querer acabar con todo justo... ahí mismo. - … tu te pareces mas a mí, querida. - Esto último, con un tono divertido le arrancó una sonrisa desprovista de dientes y una mirada dulce de sus ojos profundos como el cielo de medianoche. Poco después, frunció el ceño levemente al girarse y contemplar, de nuevo, al indeseable de Howazari atacando con saña a su Cascarita. Aún sosteniendo las máscaras le pareció oir una única palabra, un aliento confuso y gutural que provenía de una de las dos máscaras que sostenía. Las miró unos instantes, confundido, con aquel miedo agarrando sus pulmones con fauces opresivas. Las dejó en el suelo, se levantó y se dirigió con cautela hacia Sheru, esquivando niños y miradas de desasosiego por igual. Lo había oído, sabia quién había sido.

- Olvídalo, Cascarita. - Se colocó justo a su izquierda para cuando Howazari se habia cansado de su fugaz muestra de furtivo desprecio. Con una modesta sonrisa naciendo en la comisura mas oriental, Saizen miró a Howazari a lo lejos, jactándose y quejándose en voz alta, sintiendo como unas cuerdas vibraban en su interior y ensombrecían su rostro. Se acercó a Sheru, pasándole el brazo por encima de los hombros, acercándola a si mismo, tratando de hacerla saber que estaba con ella.
Sintió entonces, vergüenza de no haberse atrevido a dar un paso cuando fue necesario. Rezó para que Sheru no se percatara de su esquiva cobardía y por igual, sopesó el ultimo deseo de la lánguida máscara cuya voz se asemejaba a una cuerda metálica y estriada acariciada frenéticamente por un cuchillo afilado.

- “Sevicia“ - Citaba, esta vez en voz audible, y esa palabra le lleno los labios con un sentimiento de sedación, y el miedo, pareció remitir.










Parámetros:

Resistencia
=
12
+
0
+
13
+
0
=
25
Fuerza
=
13
+
0
+
3
+
0
=
16
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
12
+
0
+
9
+
0
=
21
Ninjutsu
=
8
+
0
+
3
+
0
=
11
Fuinjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Genjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Kenjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Taijutsu
=
5
+
0
+
6
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
1
=
21
[i]

Inventario:
[size=16]Mochila (4.75 kg / 10 kg)


Kunais x4 (2 kg)
Cadena x1 (2 kg)
Sello explosivo x1 (0.25 kg)
Bomba de pimienta x1 (0.5 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "LA PUERTA DE LAS MÁSCARAS"::

Descripción:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.  




TEAM CHINCHILLA:
│Misión Rango D│La Puerta de las Máscaras.





Tras un buen rato ejerciendo como muñequita personal del miembro más pequeño de los Kaguya, Sheru había calculado que las probabilidades de que se cansara eran ínfimas, así que decidió dedicarse a pensar en otra cosa; en ese aspecto, la estadística estaba un poco más de su parte... la promesa de mantenerse parcialmente abstraída mientras el mocoso le tironeaba del pelo y le gritaba enormes verdades hirientes a la cara, demasiado dolorosas siquiera como para pensar en ellas, le sonaba tan tentadora como la idea de dejarse caer de la fina cuerda floja suspendida a lo largo de la inconmensurable grieta a la que apodaba, cariñosamente, vida. Sin embargo, una vez se fueron escapando los minutos uno a uno, le quedó más que claro que no estaba en su mano ignorarlo; si tan sólo Saizen estuviera cerca... algo sería diferente, seguro. Trató de buscarlo entre el gentío, mas su intento en eso se quedó, en una mera y llana pretensión irrealizable. Demasiados deseos para una niña tan fea, sin duda. Ponlo a la cola con los demás, ya te avisaremos. Cerró los párpados con saña, aturdida ante la repentina crueldad de sus mezquinos pensamientos, sintiéndose tan sólo una diminuta marioneta maleable entre sus propias manos; prescindible hasta para sí misma. Decidió que quizás fuese mejor esperar a verse inmersa en una situación más sencilla en la que poder encontrarlo, como por ejemplo cuando no estuvieran metiéndose con ella en todos los grados posibles; por un momento, casi agradeció que su Ro no estuviera siendo testigo de tan humillante posición... Aquello, más que una misión de mantenimiento rutinario, se asemejaba el prólogo de una novela de terror.-¿No te da vergüenza, fruto seco? ¡a tus mayores tienes que deberles sumisión!-el zarandeo le removió no sólo las entrañas, sino también aquello llamado, apáticamente, corazón. A Howazari pareció divertirle su último planteamiento, porque enseguida se apresuró a repetirse.-¡Eh! ¿lo has oído? ¡sométete!-y ahora sí que le dio un empujón con todas las letras. Apoyó la palma de su mano sobre su espalda y oprimió con tanta fuerza que a la endeble Sheru no le quedó más remedio que hincar rodilla.-¡Ja! ¡jura lealtad a tu rey!-el niñato, haciendo alarde de sus fantásticas habilidades inherentes a su familia, malogró sus huesos hasta formar una especie de cuchilla afilada en su antebrazo, que se apresuró a apoyar contra el rígido y tembloroso cuello de nuestra cascarita.-¡Jura, jura!-el corrillo de sinvergüenzas no tardó en sumarse al grito de guerra. Miraste a izquierda y derecha, pero nadie coreaba tu nombre, ¿verdad? Y no pudiste evitar pensar que nadie luchaba por ti, que tus soldados estaban hechos de lluvia, barro y lágrimas.-R-Ro...-pero tu estrella no estaba allí, así que tuviste que agachar la cabeza y tragarte la pena. Le diste la espalda al cielo.-L-Lo... j-juro...-la carcajada le perforó un tímpano que apenas tenía: Howazari Kaguya estaba orgulloso de sí mismo.-¡Más alto, más alto, más alto!-a punto estaba de seguir presionando a su víctima cuando el crío fijó la mirada en algún lugar por detrás de Sheru y salió corriendo despavorido. Los demás no tardaron demasiado en seguir su estela-.

Fue entonces cuando la mano cómplice de Saizen se cerró en torno a su hombro: su abrazo no consiguió limpiar su congoja del todo. Olvídalo. Pero le volvía pedir lo imposible, pues ya hacía tiempo que había quedado claro que eso no dependía de ella; sin embargo, no se opuso a su tacto afable, a su sonrisa conciliadora. ¿Dónde estabas? La pregunta le murió en los labios, se ahogó en su garganta marchita, porque, muy en el fondo, la aterraba más que ninguna otra cosa conocer la única respuesta probablemente cierta.-Niños, ¿qué es todo este alboroto? ¿qué hacéis por los pasillos en lugar de estar limpiando las máscaras?-la agradable voz del profesor Suzuki se hizo audible desde la puerta entreabierta de la sala de administración. Se quedó mudo al observar el panorama, pues la imagen de una niña al borde del llanto tendida en el suelo y de un chiquillo despeinado asiéndola de los hombros no le sonaba a trigo limpio. Frunció el ceño, malogrando su expresión tranquila de manera casi imperceptible.-Saizen, Sheru, ¿recordáis lo que os decía siempre cuando os daba clase? En mi aula no se consienten las peleas: no se lanzan ni palabras feas ni golpes bajos.-se aclaró la garganta, recuperando ese gesto solemne y maduro que solía tener cuando no le sacaban de quicio.-Ese mismo cuento se aplica en las oficinas a mi cargo, pequeños. No me queda otro remedio que castigaros: justo andaba buscando un par de voluntarios que se ofrecieran amablemente a adecentar la sala E. Seguidme, y ni una palabra.-se llevó una mano a los labios, sereno. Dio media vuelta y se dispuso a recorrer los pasillos ligero como la más aerodinámica de las aves, el vencejo real, a la par que mantenía un ojo puesto en los dos muchachitos rebeldes que lo seguían en silencio.-¿Te has hecho daño, Sheru?-la pequeña se puso muy rígida de pronto, intentando mantenerse en la mejor postura que le fuera posible. Y es que el profesor Aozawa, aparte de profesor, era guapo.-N-No es nada...-le restó importancia a sus magulladuras con un pequeñísimo ademán de su mano izquierda. ¿Explicarle lo verdaderamente ocurrido al maestro? Ni se le pasó por la cabeza: quizás porque necesitaba un castigo de verdad, o, tal vez, porque Howazari tenía razón y se le había comido la lengua el gato.-Espero que la presión actúe como aliciente y, cuando terminéis, salgáis con las ideas claras y la mente en calma.


61 líneas.







Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
9
+
0
=
30
Fuerza
=
10
+
0
+
2
+
0
=
12
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
5
+
0
+
26
+
0
=
31
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
2
+
0
=
3
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
22
+
0
=
30
Taijutsu
=
2
+
0
+
9
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[i]

Inventario:
Mochila (6 kg / 10 kg)
Kunai x2(1 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "La Puerta de las Máscaras".:

Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.






TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
We bloom again, so much it hurts




- Y ahora soy el malo... - Resignado a su nueva posición, a aquella degradación injustificada mediante la cual el profesor Aozawa había terminado por adjudicarle. Aún con la mano sobre el hombro de su sollozante Cascarita se sintió como si le hubieran echado un barreño de agua en plena cara sin ninguna razón aparente. Torció el gesto y entornó la mirada dedicándole a su profesor una oda al sinsentido. Quiso replicar, levantar la voz y acallar toda clase de malas lenguas y condiciones por parte de su profesor. Oh, y aquel hombre se llevaba la palma. Hacia gala de un despotismo propio de quien no tiene que justificarse a sus subalternos, con aquella melenita, aquellas formas... como lo detestaba. Y a punto estuvo de desbaratar toda aquella sarta de pantomimas destinadas a minar la intachable reputación de Saizen, cuando, por dos razones bien diferenciadas se sumió en una espiral de estupefaccion sorpresa.
La primera; porque no tenia reputación que defender ¿Cual iba a tener? ¿La del chaval siniestro que le cuenta las penas a los libros o a las máscaras? Siguiendo al profesor hasta la sala E, tuvo tiempo de torcer el gesto dándose la razón a si mismo. Desde luego era siniestro como aquel dibujo que vio hace años. Si, aquel donde un bebe se dedicaba, con un gesto que destilaba demencia a manos llenas, a utilizar a su madre a modo de imposible mangual contra el mundo. No pudo evitar soltar una sonrisa puñetera ante una gracia que solo él percibía. - Ese bebé... - Dijo entre susurros, visiblemente abstraído en sus propios mundos que en escuchar las palabrejas de aquel advenedizo profesor que tan mal le caía.
Fue en el instante en el que pasaron ante la puerta de aquella sala cuando el profesor finalmente se detuvo, asiendo con la mano un manojo de llaves y luchando por encontrar la correcta. Saizen, como buen oponente silencioso que teme enfrentarse directamente, toda una maravilla al arte de la ofensa, pensó en cuanto tardaba y qué torpe que podía ser al no hacerlo. Los momentos después que precedieron aquel pensamiento fueron rápidamente acallados cuando logró hacerlo en un grácil movimiento.

Se giró y trato de cerciorarse de cual era la situación en la que se encontraba Sheru. ¡Joder, Sheru! Casi se había olvidado de lo que le había ocurrido no hacia mas que unos minutos. En su rostro se formó rápidamente un mohin de preocupación y frunciendo el ceño en gesto consternado permaneció atento a la respuesta de Sheru. Al tiempo, agradecía que no fuera capaz de leerle la mente. Era ridícula la cantidad de ocasiones en las que se olvidaba de ella y se dedicaba a sus propias estupideces. “Ventajas del soliloquio mental” convino acertadamente.

-N-No es nada...- Eso lo alivió, un instante. No por proteger al estúpido de Howazari, que cualquier día le iba a dar una patada en esa ristra de higos que tenia por labios, mas bien por la seguridad inherente a su cercana Cascarita. Aunque entonces, entre la rigidez habitual de Sheru detectó algo inusual. Entornó la mirada de forma imperceptible, espoleado por la sospecha y después, un atisbo de inteligencia le surcó la mirada.
Siempre se comportaba de esa manera tan rígida, tan sumamente nerviosa con el profesor Aozawa y aunque en un principio confundió sus maneras con respeto... ¿No sería...? ¡No! Ladeó la mirada, alarmado, hacia la del profesor y contempló entonces sus delicados rasgos, su frondosa melena de joven conquistador y aquel estilazo que traía siempre. Y es que... ¿Como demonios vestía tan bien con su sueldo cochambroso? ¡No, maldita sea! Pensó de nuevo obligándose a centrar la atención en el asunto. Alternó la mirada unas cuantas veces mas al momento en el que comprendió lo que ocurría. “Cielos, que imbécil puedo ser a veces” y eso, como lo demás, agradeció haberlo pensado y no dicho.
Esperó unos instantes de cortesía con el rostro contraído por una duda puntillosa, de esas que se clavan en la nuca y escuecen como una astilla insistente y profunda. A solas, en aquella habitación vagamente iluminada y llena de unas cantidades de polvo que habrían matado a un caballo, Saizen le dedicó una mirada de contrariedad sazonada con incredulidad.

- ¿Te gusta el profesor Aozawa? - Terminó por decir. Antes siquiera de dejarla responder continuó su inefable asalto. - ¡Cielos, te encanta ese majadero! ¿¡Como he podido estar tan ciegooo!? - Y tuvo que reconocer lo exagerado que resultaba cuando se señaló los ojos, abiertos como dos lunas incandescentes y gemelas, al tiempo que se giraba con la boca torcida en un feo gesto de sorpresa desagradable. - ¡Pero si es un estúpido! Seguro que vive con su madre y... ¡Huele a culo! - Cierto es, que estaba nervioso y no fue su mejor insulto. No estaba en forma, desde luego. Pronto se arrepintió de semejante mención al culo, pero ya fue tarde y pretendió enterrar su error entre palabras antes de que se notara demasiado. - Ademas, a mi siempre me ha parecido un poco imbécil. Cielos, no hace falta mas que verle esa cara de pánfilo revenido. Parece un calabacín pocho, por favor. - Agradeció entonces su facilidad de palabra y se dirigió a la entrada para adquirir una escoba con la que empezó a barrer al tiempo que le lanzaba miradas a modo de espada vorpal acusatoria. Seguro de sus acusaciones, barría por aquí y por allá con unos movimientos pélvicos del todo coreografiados; gráciles. No lo hacia mucho, tampoco lo decía a los cuatro vientos; pero Saizen adoraba pavonearse tanto como cualquier capullo de extrarradio. Justo como él, vamos.










Parámetros:

Resistencia
=
12
+
0
+
13
+
0
=
25
Fuerza
=
13
+
0
+
3
+
0
=
16
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
12
+
0
+
9
+
0
=
21
Ninjutsu
=
8
+
0
+
3
+
0
=
11
Fuinjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Genjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Kenjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Taijutsu
=
5
+
0
+
6
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
[i]

Inventario:
Mochila (4.75 kg / 10 kg)

Saber del Apócrifo

Kunais x4 (2 kg)
Cadena x1 (2 kg)
Sello explosivo x1 (0.25 kg)
Bomba de pimienta x1 (0.5 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión “La Puerta de Máscaras”:

Descripción:
 Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.  




TEAM CHINCHILLA:
│Misión Rango D│La Puerta de las Máscaras.





Si había algo que Sheru odiaba por encima de la mayoría de las cosas eran los cuentos chinos, pero más aún que fuera su propio mejor amigo el que se lo inventara y, con todo el morro del mundo, se pavonease de ello en sus narices. Obviamente, no tenía ningún interés real en creerse su disparatada historieta, mucho menos en seguirle la corriente y emplear un lenguaje tan soez como el que llevaba un buen rato utilizando el niñato de las narices -¡si es que ya se le estaba pegando de tanto escucharlo!-. Sin duda alguna, sus groserías eran contagiosas.-Te estás comportando como una mala persona, Saizen.-le recriminó en un tonito extrañamente severo, muy poco habitual en ella, a la par que se esforzaba en remarcar la última palabra con excesivo esmero. Que se notara que estaba enfadada: si quería volver a ser Ro, tendría que ganárselo.-Deberías dejar de pasar tanto rato con Chiriko, vas a acabar tan mal como ella.-espetó con confianza, demasiado segura de su declaración. Puede que su reprochable odio hacia la niñita de las coletas largas estuviera relacionado con el hecho de que sintiera que le estaba robando lo que le pertenecía: últimamente, en las postreras semanas, Saizen siempre tenía una palabra en la boca sobre ella. ¡Sólo es una granjera cualquiera! ¡ni siquiera ha ido a la academia! Porque sí, tristemente, lo único que las diferenciaba era su formación académica; seguramente, desde un punto de vista biológico, fuera la chiquilla quien la ganara en grandeza de linaje. Y eso era mucho decir, teniendo en cuenta sus orígenes paletos-.

-¡Deja esa mentira de una vez! Esta no es la máscara de...-chasqueó la lengua, tratando de recordar el nombre que se había claramente inventado el crío.-... esa.-su entonación se volvió acuosa. Pensó en lo que diría su madre de sus acusaciones, de sus pensamientos crueles, de los problemas que siempre acababa causando, de lo a menudo que faltaba a la última promesa que le hiciera; sé buena. Dudaba mucho que la difunta Mitsu entendiera que las circunstancias se le escapaban de las manos y terminaban haciendo con ella lo que les daba la gana, que había cosas que no dependían de sí.-No existe la muerte por cabra.-puntualizó, porque se quedaba sin argumentos y ya sólo le restaba acudir a sus conocimientos exactos, irrefutables.-¡Para ya, Saizen!-le reprochó al borde de un colapso nervioso. ¿Acaso no comprendía lo seria que era la situación? ¡las máscaras constituían una parte importante del orgullo del Kage! Seguro que les harían cosas malas por haber roto una tan... bonita no, peculiar. Desanimada, desinflada como un pececillo globo que acababa de perder la batalla, se arrodilló junto a los fragmentos de obsidiana y acarició uno con la punta de su dedo índice; su brillo vítreo le recordó a algo negro y feo que dormía en sus propias entrañas. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral, pero, cuando quiso separar su manito de la pieza, una inenarrable descarga la recorrió desde la muñeca hasta las sienes.-¡Ay!.-chilló, horrorizada. Sin embargo, cuando volvía a sostener el fragmento, el dolor cesaba, desaparecía tal que una tormenta se alejaba poco a poco entre trueno y relámpago; no remitía de inmediato, pero lo hacía con tanto cuidado y mimo que, al final, podría decirse que producía una sensación semiagradable. Le costaba entender qué diantres ocurría-.

-Saizen... deja de hacer el tonto y ven aquí.-le pidió, casi suplicante, mientras se ponía en pie muy lentamente con el trocito de mineral azabache bien asido en su mano izquierda. Se acercó a la posición del inquieto chiquillo, extendió el brazo y abrió la palma de su zurda con cierto temor a despertar de nuevo la eléctrica agonía.-No... puedo soltarlo.-tragó saliva, sin saber muy bien cómo continuar su narración.-Cuando lo dejo en el suelo, duele.-se pasó la lengua por la cara interna de la mejilla, tratando de humedecer su seca boca de alguna manera; de pronto, tenía mucha pero que mucha sed.-Mucho.-sintió la necesidad de añadir, para luego cerrar nuevamente sus falanges descoloridas sobre el trocito de obsidiana y probar a introducirlo en su bolsillo.-¡Ay!-recuperó el insondable artefacto y, esta vez, lo retuvo entre sus manitas, atemorizada y asombrada a partes iguales.-¿Q-Qué es lo que pasa?-murmuró más para sí misma que para su imbécil mejor amigo: le pediría ayuda, pero no restablecería su favor tan fácilmente. Recuperando un viejo hábito, enterró la mirada en la punta de sus zapatos color caoba y rehuyó el universo de Saizen a propósito, no sin querer-.

El miedo la invadió; no por temor a la especie de maldición en sí, sino porque sentía que iba a llorar de un momento a otro y no se lo podía permitir. Escrutó las baldosas con los ojos acuosos, respirando muy fuerte y entregándose a los brazos de la histeria, la paranoia, el pánico y de quien más se quisiera unir a tan peculiar abrazo grupal.-¡D-Decías la verdad! ¡¿a que sí?!-exclamó, sorprendida, comprendiendo la inmensidad del problema en su totalidad.-¡El espíritu de Athernivarán Bin Sakamoto se ha molestado conmigo y me ha lanzado un mal de ojo! ¡voy a morir, o a pasarlo muy muy muy muy mal por el resto de mi vida!-ni siquiera se dio cuenta de que, de un momento a otro, el nombre olvidado había acudido raudo a su memoria. Y es que su faceta cobarde, aunque poco respetada, siempre se ponía a su servicio cuando la necesitaba; a diferencia del valor, que se escondía entre dobles sentidos y excusas inexplicables, el miedo se metía en sus huesos como una segunda piel. Leal-.
60 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
9
+
0
=
30
Fuerza
=
10
+
0
+
2
+
0
=
12
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
5
+
0
+
26
+
0
=
31
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
2
+
0
=
3
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
22
+
0
=
30
Taijutsu
=
2
+
0
+
9
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[i]

Inventario:
Mochila (6 kg / 10 kg)
Kunai x2(1 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "La Puerta de las Máscaras".:

Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.






TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
We bloom again, so much it hurts




Su bailecillo triunfal, anegado del aletargado icor de la victoria moral pronto se vio interrumpido por otra clase de danza. Aquella que le hizo detenerse en seco, entornar el ojo izquierdo y finalmente, contemplar el atajo danzarín de respuestas de su cercana Cascarita.
Oh... pero que ilusas podían llegar a ser las chicas jóvenes prendadas del suave contoneo pélvico y las palabras amables de un galán de tres al cuarto de procedencia provinciana. Al tiempo que escuchaba en completo desacuerdo todo aquello, incluso tuvo la intención de abrir la boca y desbaratar toda aquella intentona de rebatir sus acertados y afilados argumentos.

- ¿Envidia de un tipo como el profesor Aozawa? - Fingiendo, exagerando un acento de contrariedad y lleno de matices refinados se echo hacia atrás torciendo las cejas en un arco de suma superioridad. - Reconozco que tiene un par de monedas cochambrosas para pagarse esos disfraces que usa como ropa diaria. ¡Te lo reconozco! Pero... ¿Envidia? ¡Ja! Antes me convierto en la montura de guerra de un ganso con moquillo. - Aseveró al tiempo que sentenciaba la frase con un brusco asentimiento que a punto estuvo de calzarse un buen golpe en la barbilla con el palo de la escoba. Se pasó la diestra por la barbilla interrumpiendo su perla de sabiduría personal, cerciorándose de que no se le había caído la boca, para después volver a mirar a Sheru aceleradamente tras esos momentos de gracia. - ¡Con moquillo de ganso! - Volvió a gritar, como si aquel aspecto de la salud del ganso resultara un factor de importancia manifiesta que aumentara aún mas la vergüenza de ser su montura de guerra. Al fin y al cabo tenia gracia aunque pensándolo en profundidad... ¿Como demonios tenían los gansos moquillo si no tenían nariz? Cuestiones que a punto estuvieron de sumergirle en sus mas que dilatadas reflexiones sobre una de tantas extravagancias. “Luego pensaré sobre la cuestión: moquillo no moquillo. Estamos a lo que estamos” se dijo, en un esfuerzo por que no se le fuera la pelota con otra imbecilidad.

Por supuesto, ese bailecillo adquirió nuevas dimensiones de profundidad en consonancia a su renovada posición de victoria. A aquel movimiento socarrón de caderas al tiempo que barría aquel polvo endemoniado, se le añadió un magistralmente ejecutado paso de baile en el que sus pies adquirían una gracilidad impropia, un movimiento, un contraste perfecto entre la escoba, las caderas y esos pies ¡Mágicos! Desde luego el joven podía ser algo siniestro, demasiado dado a la reflexión y a la contemplación, pero... ¡Como bailaba! ¡Que pavoneo! Digna del mas estúpido y odioso pintamonas de taberna. Y absorto en su danza de la victoria que se consumaba y ganaba complejidad al tiempo que respondía, Saizen se sintió en una gloria elevada, en una suerte de cenit de la estupidez y la ofensa. No había terminado, por supuesto.

- Claro. No es difícil de ver con esa cara de calabacín pochete que me sostiene. Lo raro seria que no fueras capaz de ver semejante cabeza. - Al tiempo que se acercaba y barría con intermitencia entre paso, giro, y mirada zorruna se dedicó a dotar a cada palabra que daba de un movimiento burlesco y quizás, algo exagerado. - Y te diré porque querida Cascarita mia. - Anunciando su siguiente paso de baile, Saizen giró sobre sus talones en un preciosamente ejecutado giro de 360 grados al tiempo que sostenía a la escoba cual bella bailarina. - Con naricilla de berenjena vengativa, ojillos que parecen dos puñaladas en un melocotón fofo, esos labios que son la envidia de orugas en estado de gestación... ¡Y ese pelo extravagante! Podrían escribirse baladas, épicas sobre como su pelo tuvo que ser domado por campeones en gestas de desproporcionado ridículo en el que perecen y no salen ¡Y aun muchos viven en él con familia y todo! - Todo, a modo de épica cancioneril entonada en el mas dulce de los tonos, casi hicieron que Saizen se cayera dos veces. Reconocía justo al terminar y saludar con una escueta reverencia a su escaso público que se había ensañado sin demasiado arte. Maldita sea, si le hubieran dejado preparárselo lo habrían echado a gorrazos de la villa por estúpido. Estaba bastante seguro de sus capacidades para la ofensa, sencillamente... bueno, estaba empezando ¿Vale?
Fue justo al terminar cuando se sobresaltó por un sonoro golpe que hizo que su corazón se encogiera y sus genitales ascendieran como una estrella fugaz hasta su garganta. Miró ávidamente a la puerta temiendo que ese indeseable de Aozawa hubiera escuchado todo aquello. Se tranquilizó al comprobar que su denodado rival no apareció, se recompuso y carraspeó levemente tratando de alejar la sospecha de un temor incipiente. - Creí que... era un oso. - “Buena excusa” pensó.

Al girarse pudo observar con una mezcla de miedo y oportunidad como Sheru había cometido la imprudencia de destrozar una máscara de las tantísimas expuestas. Como buen imbécil de extrarradio desmelenado a niveles insospechados; no dejó que la situación pasara desapercibida. Se acercó y por encima del hombro de Sheru señaló la máscara con un gesto de fingida consternación.

- ¡Oh, Cielos, no! ¡Te has cargado la sagrada máscara de Athernivarán Bin Sakamoto! ¡Nos colgarán por ello! - Dijo, al tiempo que soltaba la escoba y se dedicaba a correr como un poseso por la habitación buscando una ventana, acercándose a ella y tratando de abrirla con fingido esfuerzo. - ¡Rápido, tirémonos al vacío! ¡Será mucho mejor que la pena de muerte por cabra! - Santo Cielo, este chico tenia el don de las lenguas. Que composición de incontestablemente estúpida sucesión ¡Emocionaba!










Parámetros:

Resistencia
=
12
+
0
+
13
+
0
=
25
Fuerza
=
13
+
0
+
3
+
0
=
16
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
12
+
0
+
9
+
0
=
21
Ninjutsu
=
8
+
0
+
3
+
0
=
11
Fuinjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Genjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Kenjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Taijutsu
=
5
+
0
+
6
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
[i]

Inventario:
[size=16]Mochila (4.75 kg / 10 kg)

Kunais x4 (2 kg)
Cadena x1 (2 kg)
Sello explosivo x1 (0.25 kg)
Bomba de pimienta x1 (0.5 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión “La Puerta de Máscaras”:

Descripción:
 Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.  




TEAM CHINCHILLA:
│Misión Rango D│La Puerta de las Máscaras.





Si había algo que Sheru odiaba por encima de la mayoría de las cosas eran los cuentos chinos, pero más aún que fuera su propio mejor amigo el que se lo inventara y, con todo el morro del mundo, se pavonease de ello en sus narices. Obviamente, no tenía ningún interés real en creerse su disparatada historieta, mucho menos en seguirle la corriente y emplear un lenguaje tan soez como el que llevaba un buen rato utilizando el niñato de las narices -¡si es que ya se le estaba pegando de tanto escucharlo!-. Sin duda alguna, sus groserías eran contagiosas.-Te estás comportando como una mala persona, Saizen.-le recriminó en un tonito extrañamente severo, muy poco habitual en ella, a la par que se esforzaba en remarcar la última palabra con excesivo esmero. Que se notara que estaba enfadada: si quería volver a ser Ro, tendría que ganárselo.-Deberías dejar de pasar tanto rato con Chiriko, vas a acabar tan mal como ella.-espetó con confianza, demasiado segura de su declaración. Puede que su reprochable odio hacia la niñita de las coletas largas estuviera relacionado con el hecho de que sintiera que le estaba robando lo que le pertenecía: últimamente, en las postreras semanas, Saizen siempre tenía una palabra en la boca sobre ella. ¡Sólo es una granjera cualquiera! ¡ni siquiera ha ido a la academia! Porque sí, tristemente, lo único que las diferenciaba era su formación académica; seguramente, desde un punto de vista biológico, fuera la chiquilla quien la ganara en grandeza de linaje. Y eso era mucho decir, teniendo en cuenta sus orígenes paletos-.

-¡Deja esa mentira de una vez! Esta no es la máscara de...-chasqueó la lengua, tratando de recordar el nombre que se había claramente inventado el crío.-... esa.-su entonación se volvió acuosa. Pensó en lo que diría su madre de sus acusaciones, de sus pensamientos crueles, de los problemas que siempre acababa causando, de lo a menudo que faltaba a la última promesa que le hiciera; sé buena. Dudaba mucho que la difunta Mitsu entendiera que las circunstancias se le escapaban de las manos y terminaban haciendo con ella lo que les daba la gana, que había cosas que no dependían de sí.-No existe la muerte por cabra.-puntualizó, porque se quedaba sin argumentos y ya sólo le restaba acudir a sus conocimientos exactos, irrefutables.-¡Para ya, Saizen!-le reprochó al borde de un colapso nervioso. ¿Acaso no comprendía lo seria que era la situación? ¡las máscaras constituían una parte importante del orgullo del Kage! Seguro que les harían cosas malas por haber roto una tan... bonita no, peculiar. Desanimada, desinflada como un pececillo globo que acababa de perder la batalla, se arrodilló junto a los fragmentos de obsidiana y acarició uno con la punta de su dedo índice; su brillo vítreo le recordó a algo negro y feo que dormía en sus propias entrañas. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral, pero, cuando quiso separar su manito de la pieza, una inenarrable descarga la recorrió desde la muñeca hasta las sienes.-¡Ay!.-chilló, horrorizada. Sin embargo, cuando volvía a sostener el fragmento, el dolor cesaba, desaparecía tal que una tormenta se alejaba poco a poco entre trueno y relámpago; no remitía de inmediato, pero lo hacía con tanto cuidado y mimo que, al final, podría decirse que producía una sensación semiagradable. Le costaba entender qué diantres ocurría-.

-Saizen... deja de hacer el tonto y ven aquí.-le pidió, casi suplicante, mientras se ponía en pie muy lentamente con el trocito de mineral azabache bien asido en su mano izquierda. Se acercó a la posición del inquieto chiquillo, extendió el brazo y abrió la palma de su zurda con cierto temor a despertar de nuevo la eléctrica agonía.-No... puedo soltarlo.-tragó saliva, sin saber muy bien cómo continuar su narración.-Cuando lo dejo en el suelo, duele.-se pasó la lengua por la cara interna de la mejilla, tratando de humedecer su seca boca de alguna manera; de pronto, tenía mucha pero que mucha sed.-Mucho.-sintió la necesidad de añadir, para luego cerrar nuevamente sus falanges descoloridas sobre el trocito de obsidiana y probar a introducirlo en su bolsillo.-¡Ay!-recuperó el insondable artefacto y, esta vez, lo retuvo entre sus manitas, atemorizada y asombrada a partes iguales.-¿Q-Qué es lo que pasa?-murmuró más para sí misma que para su imbécil mejor amigo: le pediría ayuda, pero no restablecería su favor tan fácilmente. Recuperando un viejo hábito, enterró la mirada en la punta de sus zapatos color caoba y rehuyó el universo de Saizen a propósito, no sin querer-.

El miedo la invadió; no por temor a la especie de maldición en sí, sino porque sentía que iba a llorar de un momento a otro y no se lo podía permitir. Escrutó las baldosas con los ojos acuosos, respirando muy fuerte y entregándose a los brazos de la histeria, la paranoia, el pánico y de quien más se quisiera unir a tan peculiar abrazo grupal.-¡D-Decías la verdad! ¡¿a que sí?!-exclamó, sorprendida, comprendiendo la inmensidad del problema en su totalidad.-¡El espíritu de Athernivarán Bin Sakamoto se ha molestado conmigo y me ha lanzado un mal de ojo! ¡voy a morir, o a pasarlo muy muy muy muy mal por el resto de mi vida!-ni siquiera se dio cuenta de que, de un momento a otro, el nombre olvidado había acudido raudo a su memoria. Y es que su faceta cobarde, aunque poco respetada, siempre se ponía a su servicio cuando la necesitaba; a diferencia del valor, que se escondía entre dobles sentidos y excusas inexplicables, el miedo se metía en sus huesos como una segunda piel. Leal-.

60 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
9
+
0
=
30
Fuerza
=
10
+
0
+
2
+
0
=
12
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
5
+
0
+
26
+
0
=
31
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
2
+
0
=
3
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
22
+
0
=
30
Taijutsu
=
2
+
0
+
9
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21
[i]

Inventario:
Mochila (6 kg / 10 kg)
Kunai x2(1 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "La Puerta de las Máscaras".:

Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.






TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
La Puerta de las Máscaras




- ¿Como que hacer el tonto? - Como le había ofendido aquella insolente acusación. Tanto fue así que se formuló una escueta caída de cejas y apretó los labios en un semblante de contrariedad acusatoria. - Disculpa, pero un caballero como yo, no como Aozawa. - Aún defendiendo su estampa, aún reservaba algo de tiempo para liberar algo de bilis en su receloso objetivo. Se limitó a dejar cierta pausa entre la mención y un maravilloso gesto en el que con ambas manos abiertas señalaba hacia la puerta por la que habían visto al profesor por ultima vez al tiempo que se inclinaba a modo de sarcástica reverencia. - Yo, señorita Cascarita de Nuez, soy todo un elegante hombre de palabra, un verdadero ilustre de la bufonería. - Dijo al tiempo que se echaba las manos a las solapas del cuello y alzaba la barbilla con aires de exagerada superioridad social. Torció el gesto y entornó la mirada tratando de imitar con ridículo resultado aquel esperpéntico semblante que los nobles solían ostentar al contemplar a otros seres humanos de castas inferiores. Siempre le había hecho gracia como fingían un desdeñoso desinterés por cualquiera que no hubiera nacido de la matriz adecuada. Y paseándose por la instancia con paso calmado no se permitió dignificar que pusieran en duda sus estupideces. Que lo eran, lo reconocía ¡Pero eran genialidades dentro de lo absurdo! - ¿Que no existe la muerte por cabra? ¡Ilusa! - Gritó con el ojo izquierdo entornado; en un semblante que parecía representar como el lado izquierdo de su cuerpo parecía mas escandalizado que el derecho ante la duda que se había liberado en el aire hacia la mas que ridícula muerte por caprino. - Y tanto que existe. Verás, te tumban sobre una tabla, te untan los pies desnudos con miel o mantequilla y te acercan una cabra. - Todo esto con una voz sosegada, en tono instructivo y representándolo todo con suaves movimientos de manos, como si aquello resultara tan importante como enseñarle a un analfabeto el leer los diálogos de un folletín pornográfico. - Y luego la hambrienta cabra, con su lengüita rugosa y áspera... - Se encogió de hombros y unió índice y corazón con un gesto delicado, como si aquella lengua de cabra fuera el objeto mas elegante y suntuoso de la existencia, toda una oda al delicado concepto de la manufactura biológica puestas al servició de la ejecución sumaria. Toda aquella magnífica interpretación de la muerte por cabra se interrumpió justo cuando Saizen se puso la zurda sobre la cabeza a modo de cuernos de chivo y a escasos segundos estuvo de balar con la lengua ya al aire para representar aquella muerte que tan espantosa aseguraba que era. Dirigió la mirada a su compañera visiblemente molesto por la inoportuna interrupción. No solía ser tan descriptivo y para una vez que se había decidido a imitar a una cabra lo menos que podía hacer era escucharle.

- ¿Y ahora qué te pasa? - El cansancio era perceptible y el fastidio mucho mas. La súplica de su compañera le decidió a acercarse no sin antes soltar un suspiro de resignación al tiempo que torcía el andar con evidente desgana. Lo que vio no le hizo sentir en lo mas absoluto que la suntuosa descripción gráfica de la muerte por cabra había sido interrumpida con razón. Se llevó la zurda a la boca al tiempo que fruncía el ceño con desapasionada observación del objeto en cuestión. - ¿Como que no lo puedes soltar? ¿La tienes pegada a la mano o algo así, Sheru? - Si no la conociera tan bien se habría atrevido a asegurar que trataba de jugársela como él había hecho con ella. Pero Sheru no bromeaba, no respiraba simple y mundana realidad y la trastocaba en los complejos procesos del humor. Cierto era que él tampoco, pero cuando la situación lo requería y se encontraba en buen humor podía ser tan imbécil como el mejor.
Todo el asunto adquirió un cariz de denodada seriedad cuando la jovencita fue incapaz de deshacerse de aquel fragmento de oscuridad cautiva, un trozo de obsidiana que despertó en Saizen toda suerte de elucubraciones de macabros orígenes mitológicos. Su interés se vio repentinamente inflamado, y aun escéptico dirigió la mirada hacia el resto de fragmentos, acercándose comedidamente y agarrando uno de ellos con la punta de los dedos. Curioso, se dedicó a observarlo de arriba a abajo con el los gritos de su Cascarita como telón de fondo.

- ¿Quién? - Preguntó sin apartar la mirada de la noche cristalizada que sostenía. - Ah, no lo creo. Ni si quiera se si hay algún estúpido por ahí que se llame así. No se, las madres son crueles. Lo mismo habrá alguno pero no creo que haya maldecido esto. - De pronto, sintió todo un cauce de sensaciones encontradas. Quiso sumergirse en la intensa oscuridad, en la opacidad de sus formas rotas pero curiosamente, sus inscripciones permanecieron inalteradas. Bajó la vista y apartó con el índice de la otra mano los distintos fragmentos desperdigados. En todos ellos sobrevivía siempre un signo, una letra, un glifo que se había separado sin que sus sinuosas formas grabadas se hubiera visto interrumpido en lo mas absoluto. Volvió a mirar su adquirido fragmento, sin atreverse a dejarlo ir, sin osar siquiera apartar la mirada de su cautivador abrazo nocturno y dorso, trató de descifrar el símbolo que en el se hallaba inscrito. - “Gaman” - Y ello le hizo pensar en aquellas expresiones de una belleza cautivadora, arrebatadora y asombrosas. Con renovado interés por su inusual descubrimiento, se acercó a Sheru y agarrándole la muñeca con una firme, pero suave delicadeza, inspeccionó su fragmento. - “Ikigai” - Aquellas palabras nacieron con suavidad, colmando su ser de una profundidad mística, esotérica. Toda necedad murió al instante, con aquella palabra, Saizen dirigió una nueva mirada a su fiel Cascarita. - Es una expresión arcaica. Viene a representar el complejo de razones por las que vivimos. Lo que nos impulsa, lo que nos eleva a levantarnos al caernos. -










Parámetros:

Resistencia
=
12
+
0
+
13
+
0
=
25
Fuerza
=
13
+
0
+
3
+
0
=
16
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
12
+
0
+
9
+
0
=
21
Ninjutsu
=
8
+
0
+
3
+
0
=
11
Fuinjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Genjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Kenjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Taijutsu
=
5
+
0
+
6
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
[i]

Inventario:
Mochila (6.25 kg / 10 kg)

Nise no Shiru

Kunais x4 (2 kg)
Cadena x1 (2 kg)
Sello explosivo x1 (0.25 kg)
Bomba de pimienta x1 (0.5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de información x1 (0.5 kg)

Acceso directo a la Tienda





TEAM CHINCHILLA:
│Misión Rango D│La Puerta de las Máscaras.





Ikigai. No se movió ni un centímetro del sitio. Las esquinas del fragmento cautivo de oscuridad arañaron su piel, sensible por tanta exposición al frío inquieto de la estancia. La pudo sentir enrojecer bajo él, tal y como si estuviese desarrollando una reacción alérgica, como la hipersensibilidad al polvo, por ejemplo. Mírame, le suplicaba la negra obsidiana, pero... ¿y si no quería hacerlo? ¿y si no tenía ganas de verse reflejada en su lobreguez? ¿y si le abría viejas heridas comprobar cómo la sombra de sus iris marchitos se reflejaba en su incógnita inanimada? ¿y si sus medias lunas lloraban ante la sola perspectiva de encontrar parecidas sus tinieblas a las del infausto brillo de la obsidiana? Sólo es un mineral normal y corriente... habrá nacido en un volcán, pero ahora está aquí, justo como tú, tan anodina y quebradiza como cualquier otro objeto. No tiene la capacidad de dañarte, no puede... pero sí que la influenciaba, porque bien es sabido que las cosas poseen la fuerza que uno le atribuya; y aquella palabra poderosa grabada a sangre de hollín en la superficie de su fracción de máscara le había robado el derecho a decidir sobre si le concedía la autoridad de dañarla o no. Su voluntad se doblegó ante sus seis lacónicas negras, pero, sobretodo, ante el significado que encerraban sus cuatro consonantes y dos vocales. La casualidad le pareció, más que injusta, cínica. ¿Se reía de ella, de sus miedos y de sus motivos para mantener, tambaleante, su mísera existencia? Quizá deseaba dejarla sin respiración, obligarla a cambiar de rumbo y tomar la decisión que tanto tiempo llevaba postergando; elige, le susurraba ahora la sardónica piedra. Pero Sheru tampoco quería escoger, porque, a pesar del dolor, de la humillación, de la pena, de la miseria, todavía seguía siendo una niña que no sabía lo que realmente  buscaba o pedía de la vida. La miraba pasar, deslizarse despacio y sin prisas a su alrededor, y nunca se atrevía a formularle su súplica, a posar una mano en su hombro, hacer de tripas corazón y decirle en voz alta lo que pensaba cada noche a solas. ¿Indecisión? A sus ojos, cobardía; a los de los demás, espíritu combativo. Oh, cómo se equivocaban-.

Ikigai. El vocablo le sonaba absurdo por momentos y enigmático por horas. ¿Necesitaban las personas una razón para vivir? Para Sheru, la respuesta era casi siempre un rotundo, triste y feo no. Mejor que nadie, nuestra cascarita sabía de primera mano lo sencillo, fácil, que resultaba convertirse en desgraciado humo y dejarse arrastrar por las idas y venidas de terceros, siempre pesando más que el aire pero menos que la lluvia. El principal motivo por el que no precisaba una ferviente justificación que la forzara a ponerse en pie una y otra vez era tan llano como suicida: si no llegaba a tocar el suelo, jamás tendría que levantarse. Jugaba toda su mano a una sola opción: si le salía mal el movimiento, tocaba cerrar caja, declararse en banca rota y retirarse. No habría bises, ni nuevas partidas, ni tan siquiera charla de sobremesa... Sus lacónicas pupilas, más negras que las alas del cuervo de la tempestad, se posaron en las gráciles falanges de artista de su mejor amigo, en esos dedos destinados a crear, moldear y nombrar a su son. Parecía que todos y cada uno de sus movimientos, por breves, escuetos e intrascendentes que parecieran, estaba predesignado para ser hacedor de mundos aparte, de realidades alternativas. Así, aunque a Sheru se le antojara cruel el término maldito, en labios de Saizen rebosaba vida, interés, fortuna; para ella, Ikigai representaba ruina, para él, gloria. Nuevamente, la diferencia entre sus dos yos le cayó como una losa sobre el estómago; se le quitó el hambre, el sueño y la risa. No eran la misma persona, y eso, para bien o para mal, les causaba problemas irresolubles, insalvables para el mejor y más melancólico de los filósofos; oh, sí, pequeña... estabais destinados a cambiar, uno a condensarse en estrella y la otra a diluirse en negro cielo. Y ni la más flagrante de las luces volvería entonces a reflejarse sobre tu luna. Y aunque querías pararlo, destrozar el mismo concepto del tiempo, retorcer la percepción de los segundos, minutos, meses e incluso años, tampoco eso estaba en tu mano, ¿verdad?-.

Ikigai. Respiró hondo, consciente de que llevaba demasiado rato sin musitar sonido alguno, abstraída en sus propias pesadillas diurnas. Las vetas claras de sus ojos se oscurecieron, la chantajearon para que alzara la mirada y se iluminara con la llama incandescente encerrada tras las pupilas rellenas de infinito de Saizen; lo miró profundamente, perdida. La emoción más antigua y más intensa de la humanidad era el miedo, y el más antiguo e intenso de los miedos era el miedo a lo desconocido; la inefabilidad del futuro le produjo tal desasosiego que temió echarse a llorar.-Ro... ¿puedo contarte una cosa?-musitó en voz tan baja que bien podría haber sido robada por alguna de las máscaras antes de llegar a los oídos contrarios. Tragó con pesadez, y la saliva le supo espesa, grumosa, nauseabunda; encontró las palabras, pero no la forma adecuada de pronunciarlas. El concepto estaba ahí, pegado a sus pensamientos, a la sombra de sus sueños, al protagonista de sus pesadillas, al hueco de su sonrisa y a la umbría bajos sus ojos... no obstante, a pesar de tenerlo tan claro en eso que vagamente llamamos yo mismo, al momento de sacarlo a la luz, revelarlo, se le escurría de entre los dientes, se balanceaba en sus cuerdas vocales y se encerraba en su garganta a cal y canto. Tal vez, y sólo tal vez, se trataba de uno de esos secretos íntimos que nos pertenecen sólo a nosotros mismos... una epifanía personal, una premonición regalada, tan terrible, nefasta e incontrolable como impronunciable. Un auténtico concepto inenarrable. Y por incongruente e incomprensible que resultara, esa asoladora impotencia le hizo desear estar muerta, porque de ella no había retorno... oh, pero para aquel que regresaba de las cámaras más profundas de la noche, extraviado y consciente, no volvía a haber paz-.



64 líneas.








Parámetros:

Resistencia
=
21
+
0
+
9
+
0
=
30
Fuerza
=
10
+
0
+
2
+
0
=
12
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
5
+
0
+
26
+
0
=
31
Ninjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Fuinjutsu
=
1
+
0
+
2
+
0
=
3
Genjutsu
=
10
+
5
+
10
+
0
=
25
Kenjutsu
=
8
+
0
+
22
+
0
=
30
Taijutsu
=
2
+
0
+
9
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
8
+
0
+
13
+
0
=
21


Inventario:
Mochila (6 kg / 10 kg)
Kunai x2(1 kg)
Shuriken x4(2 kg)
Bomba de Luz x1 (1,5 kg)
Bomba de Pimienta x1(0,5 kg)
Bomba de Humo x1(1 kg)

Acceso directo a la Tienda

Misión "La Puerta de las Máscaras".:


Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.

RECUENTO:
Líneas totales: 302.
Líneas de la misión: 30.
Líneas restantes:272.
A repartir: 10 a Resistencia (40) // 9 a Fuerza (21) // 5 a Fuinjutsu (8).

[/i]





TEAM CHINCHILLA:

¡Eres el mejor, Kami! <3
La Puerta de las Máscaras




¿Existe un camino para fracasar? Pues ahogado en la infinitud sobrecogedora de la obsidiana, Saizen sintió como en su garganta se formulaba un apretado nudo, una soga metafórica que lo atenazaba. Sintió entonces como aquel simple fragmento, aquel símbolo infausto escrito en un tiempo y lugares desconocidos, como en ellos había verdad. Una certeza extraña que parecía envolverlo, algo, un hálito de profusa envergadura que terminaba por hacerle sentir sumido en la misma oscuridad que se formulaba en los ignotos interiores de la obsidiana.
Por unos instantes, viendo el fracaso y la amargura que suponían sostener con la punta de los dedos lo que en su día fue un objeto de infinita belleza esotérica, Saizen decidió enterrar, ahogar sus pensamientos en la oscuridad insondable que yacía en aquel cristal. En aquel negro profundo que recordaba a las noches sin estrellas que tanto temía.

- Puedes contarme cuanto quieras, Cascarita. Digas lo que digas nada podría hacer que me alejara de ti. - Sin apartar la mirada de aquel fragmento que no dejaba de agitar en el aire, tratando de descubrir si el mas mínimo arrojo de luz pudiera iluminarlo. Su composición, su inenarrable fórmula... ¿Aquello era simple obsidiana? ¿Como un material que a simple vista resultaba tan mundano proferir semejante inspiración en simples niños? Tuvo que reconocer al tiempo que lo acercaba a su pecho, que Sheru y Saizen no eran tan solo unos infantes corrientes. Alzó la mirada para hallarla a ella; a su Cascarita.

Sheru, su compañera, su amiga mas cercana, su confidente, su camarada mas confiable. En ella, ostentaba la mejor de las intenciones, el mas elevado sentimiento de afecto. De ella, no podía esperar nada infausto, nada malo, nada que pudiera dañarle. Se arrepintió de su actitud de inmediato, ahora que el momento había pasado, asesinado por las mareas del inadvertido objeto que ahora sostenían ambos, supo ver la situación con claridad. Con la mente en calma, con los nervios templados y abocados a una observación profusa. Saizen vio en su compañera la imagen de un triste animalillo, uno herido que nunca supo ni quiso curarse. El tiempo no la habia sanado, sus palabras, sus intentonas... ¿Que habían conseguido? En aquella habitación apenas iluminada por unos ventanales casi cerrados, plagados de un polvo que conseguía revelar un aire atestado de infinidad de motas; pequeños universos conformados por saben los cielos qué, oscilando, bailando a nuestro paso, viajando con nosotros. Tuvo que sonreír con una tristeza avasalladora al pensar de esa forma. Saizen nunca fue un poeta, no fue jamas alguien creativo. Él era quien copiaba, quien transcribía la historia de hombres mucho mas grandes, mas nobles y ambiciosos. Lejos de su estela, Saizen perdía el aliento siendo conocedor de semejantes historias. Los veía, y en ocasiones, perdido entre las letras de sus leyendas, casi podía hablar con ellos, sentirlos cerca.
Esa sensación, esa misma emoción que sentía al contemplar a un joven renombrado comenzar un viaje, un sendero de gloria o tragedia que le reportaría la trascendencia. Ese mismo saber, esa certeza... la veía en su compañera. En Sheru, aquella niña de ojos de abeto abrazado por la bruma, la de piel pálida como una estrella tímida a punto de extinguirse, la de los zapatos tan interesantes... él veía grandeza en ella, una luz, un sendero. Por mucho que ella no lo viera aún, por mucho que siempre fuera quien señalara al mismo Saizen como verdadero artífice de la belleza que describía, no era él; era su Cascarita.

- Eh. No voy a ninguna parte. Voy a estar aquí, contigo. Yo... te ayudaré a recoger todo esto. Nunca lo sabrán. Vamos, esta sala esta casi olvidada por todos. - Rabia pesar en sus palabras, tratando de disimular aquella insignificancia que comenzaba a injertarse en su pecho. “No todos podemos ostentar un destino grande, por mucho que lo deseemos” determinó con frio convencimiento, al tiempo que agarraba la escoba sin soltar del todo su propio fragmento. Comenzó a barrer, soltando diversos grados de sonrisas y gestos afables, todos ellos, de un fingimiento tan nítido, que casi podían resultar reales.

En aquella noche ya casi olvidada, Saizen perdió a un padre, perdió su inocencia y su sentido de la realidad fue secuestrado, posiblemente dejó de existir. En un día triste como este, en el que su mirada se fundía con una luz profunda que amenazaba por extinguir su propia llama, Saizen dejó de vivir como una persona. Junto a Sheru, aquella niña que emergía de ninguna parte, sin destino ni ataduras ¿Cual era su límite? Solo ella misma se interponía entre la grandeza inabarcable del mundo y si misma. Resultaba triste, casi hiriente y a punto estuvo Saizen de odiar con razón, a aquella niña marcada por una luz muy distinta a la que a él iluminaba. Los focos eran distintos, Cascarita, la forma de contemplarlos también.
Desde aquella noche indeterminada, hundida en un mar de recuerdos banales y deslustrados, Saizen dejó este mundo de una forma muy distinta a la que el ser humano estaba acostumbrado. Pues todos hablaban de la muerte, te contaban acerca del otro lado... ¿Qué lado era ese? ¿El de los espíritus? ¿Los demonios? Atrapado en este vaivén, en este mundo ordinario lleno de una belleza prestada, Saizen sentía que había algo más. Algo que el Astro Sin Rostro le mostró a cambio de dos vidas: su padre, y la suya propia.










Parámetros:


Resistencia
=
12
+
0
+
13
+
0
=
25
Fuerza
=
13
+
0
+
3
+
0
=
16
Velocidad
=
25
+
0
+
6
+
0
=
31
Percepción
=
12
+
0
+
9
+
0
=
21
Ninjutsu
=
8
+
0
+
3
+
0
=
11
Fuinjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Genjutsu
=
4
+
0
+
0
+
0
=
4
Kenjutsu
=
10
+
5
+
30
+
0
=
45
Taijutsu
=
5
+
0
+
6
+
0
=
11
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1



Inventario:
Mochila (6.25 kg / 10 kg)

Nise no Shiru

Kunais x4 (2 kg)
Cadena x1 (2 kg)
Sello explosivo x1 (0.25 kg)
Bomba de pimienta x1 (0.5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de información x1 (0.5 kg)

Acceso directo a la Tienda

Spoiler:

Nombre:  La puerta de máscaras
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 200 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Bien es sabido que el Kage venera las máscaras, ya que son sus alidas en combate y desde que subió a liderar el país de la niebla colocó un total de 475 máscaras diferentes en la puerta, como simbolo de decoro y no útiles en el campo de batalla. A ti y algunos compañeros más se os ha encomendado limpiar todas las máscaras hasta dejarlas lustrosas.  

Recuento Final:

Líneas totales: 316
Líneas de la misión: 30.
Líneas restantes:286
A repartir: 9 en Velocidad + 6 en Resistencia + 10 en Ninjutsu




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