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No te olvides de visitar la Guía de Combate que proporciona el foro, ahí está todo muy bien detallado y es una guía bastante completa. En Shinobi's Justice utilizamos un sistema de combate de rol interpretativo donde empleamos técnicas y un sistema de parámetros, así como un medidor de chakra. Recordamos que las técnicas y los parámetros son interpretativos, no deben tomarse siempre al pie de la letra. Se puede ganar un combate cumpliendo las normas y describiendo bien tanto el escenario como la situación aunque se esté en desventaja, del mismo modo que se puede perder un combate ganado al no cumplir las reglas.






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No te olvides de visitar la Guía de Ambientación que proporciona el foro, ahí está todo muy bien detallado y es una guía bastante completa. A la hora de crear tu personaje es muy importante que pienses la religión, el país, y la aldea, pues cada una es, a su modo, única. Aconsejamos una lectura pausada para poder elegir lo mejor para el personaje que desees crear.






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No te olvides de visitar la Guía para Novatos que proporciona el foro, ahí está todo muy bien detallado y es una guía bastante completa. A la hora de hacer los registros, no olvides que debéis hacer el registro de pb, aldea, y expediente primero antes de poder rolear. Podéis rolear sin ficha ninja y sin cronología, sin embargo, para participar en un evento o vayáis a terminar un tema debéis tener creada ambas, tanto la cronología como la ficha.




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Entre las calles andrajosas y pelágicas de Kirigakure, donde la humedad parece alcanzar cotas de dominio mas allá del conocimiento humano difícil era encontrar a alguien que no hubiera sido arrastrado por el insensato humor del marinero. Aquella voluntad fuerte por los peligros y sacrificio a los que hacían frente, la soez manera de hablar, comer y comportarse que había surgido tras años en plena mar, donde no existen las leyes de los hombres con la misma intensidad con la que anidan en la tierra humedecida por sus botas. Con regularidad, los mercados eran atestados con toda clase de productos allende los mares, peces de ojos vacíos en una inmensidad aciaga. En los arrabales, hogar de extranjeros, prostitutas y miserables, fueron enviados Sheru y Saizen a buscar un monje. Un hombre del Taoísmo que se había propuesto traer sus enseñanzas a los despreciables despojos de Kirigakure. Saizen no estuvo excesivamente interesado, pues las cuestiones de la religión hacia mucho que se transformó en algo ajeno e indiferentemente aleccionador. No buscaba el consuelo en el regazo de ninguna deidad, sencillamente lo veía una muestra de necedad.
Por supuesto, al recoger la misión en aquella oficina burocrática sembrada de olores que muy fácilmente habrían sido contrastados con el orín, aquel hombre mal encarado no dudó un instante en gritarles toda clase de reprimendas efusivas por el como se había entregado a aquel malnacido obeso del Sr. Whikers, el único gato en toda la existencia que hizo dudar a Saizen por su amor a los felinos. Entre las muestras de exagerado desprecio de aquel hombre, Saizen acertó a responderle unas cuantas. Fue un error fatal, pues desencadenó una discusión del todo desconcertante en el que se terminó hablando de la ascendencia caprina de antepasados muy lejanos de ambas partes.
Si bien no era alguien entregado al impetuoso ritmo de la palabra fácil que cae en el insulto e intento de ofensa, Saizen detestaba a aquel señor indeseable. Sin zanjar el tema y haciendo extremadamente precisas alusiones a como su cabeza parecía una berenjena enferma terminó por darle la misión al joven, que le respondió con un gruñido airado y dándole la espalda. Ya en el camino, no se contuvo en quejarse denodadamente de aquel esperpento.

- ¿Me dices como demonios alguien de esa condición ha alcanzado semejante puesto de seguridad? Probablemente cobre el triple que nosotros por sentarse tras un mostrador de madera ajada dedicándose a entregarle papelitos a niños. Encima tiene el valor de increparnos por nuestro trabajo... - Se aclaró la garganta, pues habían sido muchos pasos y un numero bien parecido de palabras dirigidas como dardos ponzoñosos hacia aquel individuo.

Transcurrieron las calles con un desconocimiento manifiesto, pues Saizen apenas transitaba la ciudad y cuando lo hacia no solía alejarse del mercado. Al ver las dantescas figuras de la miseria urbana no hizo mas que poner muecas de disimulada repugnancia con miedo de que al ver su desprecio, alguno de los arrastrados miserables se sintiera ofendido. Las condiciones de vida eran casi insoportables, con desechos apilados sobre mismos desechos, casas destartaladas a veces provistas tan solo de cuatro paredes sin techo o en ocasiones tres. Hombres de cuerpos delgados y ensuciados por sustancias que Saizen no se atrevía a preguntar, mujeres devastadas por la situación, cargadas de niños moqueantes y sembradas de los achaques de la penalidad monetaria. Saizen temblaba al comprobar sus estados, pensando irreflexivamente que quizás pronto acabaría como ellos.

- Por eso aceptamos estos trabajos... ¿No? - Terminó por soltar en tono bajo, al tiempo que deslizaba su mano entre los dedos de Sheru y la agarraba con delicada firmeza. No quería que se alejase y los ojos avariciosos de algunos hombres la miraban de formas incomprensibles y repugnantes. Descubrió en su asombro, que aquellos arrabales podrían ser sin ninguna duda, un verdadero infierno en la tierra.
Finalmente alcanzó a verlo, el sonoro gentío, las túnicas bordadas en materiales bastos para evitar situaciones desalentadoras, las palabras de sosiego... eran los predicadores.

Pudo vislumbrar entre ellos a uno que se alzaba por encima de todos, un hombre anciano, de rostro contraído por los años y gesto de sobriedad y sosiego. Le inspiró probablemente, la misma sensación de confianza que al resto de personas que se arremolinaban en torno a el, preguntando, alzando las manos para ser oídos y el anciano, cercano y parsimonioso les daba la mano y les respondía con sinceras sonrisas. Saizen dudó un instante, se detuvo y se acercó a Sheru.

- Creo que hemos dado con él... -
Misión:
Nombre: En busca del ser espiritual.
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post: 30 líneas. (Calibrí, 11).
Descripción: El taoísmo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.

Parámetros:
Resistencia = 12 + 0 + 1 + 0  = 13
Fuerza = 13+ 0 + 0 + 0 = 13
Velocidad  = 25 +0 + 0 + 0 = 25
Percepción = 12 + 0 + 0 + 0 = 12
Ninjutsu = 8 + 0 + 0 + 0 =8
Fuinjutsu = 10 + 5 + 10 + 0 = 25
Genjutsu = 4 + 0 + 0 + 0 = 4
Kenjutsu = 10 + 5 + 6 + 0 = 21
Taijutsu = 5 + 0 + 0 + 0 = 5
Iryoninjutsu= 1 + 0 + 0 + 0 = 1

Inventario:
Mochila (0 kg / 10 kg)
Acceso directo a la Tienda


TEAM CHINCHILLA:
Maybe... maybe i'm just a mess.

El mundo le cupo en el pecho, como si estuvieran hechos para permanecer juntos. Un mundo frágil, quebradizo y tenue, pero cálido; era su sensación más cercana a seguir estando en casa, pero en esa ocasión no la consoló. No había consuelo para un mal que no la había asolado nunca. No sabía cómo combatirlo,y ese desconocimiento dolía por encima de todas las cosas. Desde que habían regresado de su primera misión remunerada, a Sheru se le estaba poniendo realmente difícil no empezar a creerse el mensaje oculto que suscitaban las primeras palabras que Saizen le había dicho sin pensar. Le estaba resultando difícil no etiquetarse a sí misma como una persona débil, endeble, quebradiza al igual que un barquito de papel en medio de una tempestad que no puede, ni sabe, controlar. A ojos de todos, Sheru parecía -o eso se suponía- una niña resiliente, pero una cosa es lo que se ve y otra muy diferente lo contrario; lo invisible. Invisibles eran sus ganas de volver días atrás, rehacer sus pasos, limpiar todas las abyectas huellas que había dejado grabadas en el pavimento y borrar (o arrancar de raíz con sus propias manitos) la dura sentencia pronunciada sin clemencia aquel inenarrable atardecer de invierno. Porque por mucho que ella no se diera cuenta de las cosas, por mucho que le resultara sencillo hacer oídos sordos a los mensajes subliminales, por mucho que se creyera intocable, lo cierto era que sus iris mortecinos todavía recordaban el color de la decepción, de la rabia y del asco. Pero sobretodo el del rechazo. Porque invisible era también lo mucho que escocía el haberse sentado sola toda su vida, el haber sido rechazada por todo aquel que la conocía salvo Saizen. ¿Qué sería de ella si algún día la repudiaba? Que no estaba a la altura eso ya se habían encargado las circunstancias de dejárselo claro. Por eso, las palabras escupidas por el niño esa fatídica tarde no fueron nuevas, pero sí se hicieron igual de invisibles que todo lo que le dolía mucho y la hacía llorar. Hicieron que, a partir de entonces, el pulso le temblara más a cada movimiento precariamente seleccionado y provocaron que sus viejos anhelos de calma y sus nuevos principios de vida se pusieran en la balanza. Prueba de ello fue que, cuando Saizen se acercó a ella para cogerle inocentemente la mano, su primer impulso consistió en realizar lo propio pero hacia atrás, tal que si fuese un imán del mismo polo. No hagas eso. Nunca había sido su intención.

No hagas eso. El mundo de su pecho se hizo pequeño, como una lenteja. No tenía derecho de hacerla sentir así de culpable, sobretodo cuando ella había sido la que había asfixiado, dañado y torturado. No, no lo tenía, pero lo hacía. Y lo conseguía.-Yo...-quiso responder a su pregunta, ofrecerle una explicación digna de una buena persona, mas, cuando puso todo su corazón en encontrar una razón solemne, falló. Fracasó, porque Sheru ya no estaba tan segura de cuál había sido su propósito inicial, el impulso bajo sus alas rotas. Yo... yo quiero que me miren de verdad. Sus mejillas se ruborizaron levemente al percatarse de lo absurdo que sonaba ahora hasta en sus pensamientos, ese supuesto escondrijo en el que los disparates saben a sueños y las locuras a promesas. ¿Por qué aceptas estos trabajos? Desde aquel día, Sheru creía percibir un merecido reproche acechando tras cada frase escurridiza, tras cada deje descuidado, tras cada juego infantil, tras cada sonrisa de verano, tras cada palmadita regalada... Y es que Saizen había conseguido agarrarle del brazo y arrastrarla fuera de su abstracta perspectiva foránea para obligarla a subordinarse bajo el yugo del impío pavor a las palabras. Vivía pendiente de las medias tintas, de lo que se quiere expresar pero no se dice. Sin pretenderlo, casi sin querer, la había empujado desde las bambalinas con la mala suerte de que se había roto una pierna al entrar en escena; se había quedado vendida frente al público, a merced de un miedo al que nunca había sentido la necesidad de enfrentarse. La realidad le propició un golpe entre pecho y espalda a través de seis sencillos y mundanos vocablos: creo que hemos dado con él. El griterío exterior fue un punto de inflexión; mas fue la voz de Saizen, conocida y extraña a ratos, quien la trajo de entre el galimatías de inseguridad y frustración en el que se encontraba. No le miró, mas eso no fue signo de buscar ignorarlo. Estudió la cara del presunto profeta, sus seniles facciones de anciano; sus gestos sobrios y sus aires de austeridad.-Sí.-replicó, lacónica a la par que apática. ¿Serían conscientes, los oídos de él, de que su voz había perdido fuelle y alma desde ese día? ¿la miraría a los ojos y percibiría la duda bailando con la resignación? ¿notaría a su corazón poner en la balanza todo lo que tenía? No, seguramente no.-Vamos a acercarnos a escuchar, él no lo hará por nosotros.-y habló con un deje de malicia inaudito en ella. La rabia le reverberó en los tímpanos y se adelantó hacia el predicador sin volver la vista atrás: no quería una disculpa, quería arreglar sus errores. Quería traer de vuelta a su dignidad, sentirse capaz de nuevo. Quería recuperar su lugar en las pupilas azuladas e insondables de Saizen, pero también dejar de sentirse irremediablemente culpable, como si se hubiera convertido en la persona más fea del mundo. O quizás lo era, después de todo.

Desde su nueva posición, las facciones del orador dejaron de resultarle agradables; los músculos alrededor de su boca se fruncían, arrugaban y retorcían de sobremanera al sonreír. Sus iris brillaban candorosos, mas sus pupilas proyectaban un agujero estremecedor si te fijabas demasiado tiempo en ellos; Sheru se sintió caer en un abismo impronunciable, en una espiral de angustia, asfixia y desesperación. Petrificada, se llevó ambas manos a la altura del pecho y luchó por respirar, por obtener una bocanada de oxígeno que la liberara de semejante tortura. Notaba el pulso disparado, fuera de control; cayó de rodillas sobre el húmedo pavimento, completamente ignorada por la inclemente e indolora muchedumbre, que apenas era consciente de lo que acontecía a su alrededor.-Sai...-mas no terminó de pronunciar su nombre, porque, sencillamente, se negaba a ello. Casi aceptó el final... y cuando los músculos de su cuerpo se relejaron, permitiendo, sin oponer resistencia, que el clamado susurro del final la llamara, cuando encontró la paz, la agonía cesó. No había sido más que una ilusión, un castillo en el aire.
62 líneas.


MISIÓN:

 Misión rango D
- En busca del Señor Espiritual -

Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: El taoismo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.


PARÁMETROS:

Resistencia = 21 + 0 + 4 + 0  = 24
Fuerza=10+0+0+0=10
Velocidad=25+0+0+0=25
Percepción=5+0+0+0=5
Ninjutsu=10+5+10+0=25
Fuinjutsu=1+0+0+0=1
Genjutsu=10+5+0+0=15
Kenjutsu=8+0+3+0=11
Taijutsu=2+0+0+0=2
Iryoninjutsu=8+0+0+0=8


INVENTARIO:

 Inventario
- En busca del Ser Espiritual -

Mochila (0 kg / 10 kg)


Acceso directo a la Tienda


TÉCNICA A LA QUE ME SOMETEN <3:

 Técnica
- •  Nise chissoku (Falsa asfixia)-

• Rango de alcance: 0
• Entrenamiento:1º Especialidad: 0 líneas || 2º Especialidad: 15 líneas.
• Sellos: Ninguno.
• Duración: El post en el que se lance.
• Gasto de chakra: 15.
• Descripción: Empleando correctamente una leve cantidad de chakra, con solo rozar a su oponente él sentirá una sensación de agobio y que le falta el aire, notando que está mal y llegando a frustrarse. Cuanto más frustrado esté, más le costará salir de este jutsu.
• Extras; Si el objetivo es nervioso se verá especialmente afectado.


TEAM CHINCHILLA:
Deseó haber permanecido en casa, sencillamente no acudir al encargo y dejar que este se atragantase en la ancha garganta de la burocracia del feudo. Una pequeña parte se dejó llevar, soñando con un futuro imposible en el que este miserable encargo lograra por si solo colapsar la aldea, el feudo y todo lo que este sostenía. Deseó entonces que todo el entramado se atragantase, que aquel exiguo encargo fuera el último grano de arena en un artilugio ya plenamente colapsado, uno que bloqueara finalmente un mecanismo centenario que se tambaleaba por su propio peso. Y de veras deseó entonces, cuando la mano de Sheru se deshizo de la suya propia, que la estúpida misión fuera el punto de inflexión que atragantara una garganta voraz que tragaba insensatamente a cuantos osaban comer de su boca, que esta reventara, expulsándolo todo de una vez, vomitando sangre, tinta y hambre por igual y entonces, muriese por su propio peso, romperse sus huesos en forma de nobleza, ver sus tejidos siendo esparcidos por el suelo del mundo, ver aquel espantoso invento del dinero convertido en un amasijo de bilis inservible. Que todos los miserables del feudo corrieran a chapotear entre los desechos recién regurgitados, rebuscaran entre los ácidos, quebrándose las manos y alzaran aquellos billetes y monedas ofreciendolos de nuevo a la gran gaznate. Con ojos suplicantes gritarían... “Sálvanos. Tenemos justo lo que quieres. Dinero, fe... ¡Salva nuestras almas, nuestros cuerpos!” Y entonces, imaginó como el rostro de aquella garganta, no mas que un engendro conformado por cientos de semblantes distintos con una central, desconocida, opaca, les dedicaran una sonrisa grotescamente multitudinaria y les susurrará: “No”

Frunció el ceño lentamente, no demasiado, lo justo para que no fuera advertido al tiempo que clavaba la vista al frente. Algo en su interior, temblaba, algo que interpretó como el miedo inherente de alguien que sospecha que comienza a perder algo que le importa, y así era en cierto sentido. Pero tambien sabía que aquellos chasquidos que parecía escuchar, que se diluian entre las preguntas al sacerdote y sus respuestas, los gemidos de los niños hambrientos y la triste orquesta que la miseria le presentaba con los dientes podridos y desiguales de un orgullo merecido por el buen trabajo, unos chasquidos que le recordaron a una carcajada, lenta, cruel, ominosa.

- Vamos a acercarnos a escuchar, él no lo hará por nosotros.-  Ello lo evidenció. Soltó un suspiro de temeroso entendimiento. Pudo recordar esas mismas palabras no hacia demasiados días, donde parte de él, excitado e hinchado por un peligro como hacia mucho que no había experimentado tomaba el control de una lengua ya de por sí independiente. Se sintió un fracaso, un execrable desecho de ser humano, que ofendió con infamia al objeto de sus atenciones, sus sueños y compañerismo. Alzó la vista y quiso disculparse, se adelantó dos pasos con el pecho encogido por la respuesta de aquella chica con los ojos de una pradera entristecida. Temió perderlos.

- Sheru, perdó... - Y su disculpa fue interrumpida cuando la vio demasiado lejos, ya comenzando a sumergirse entre las palabras de aquel sacerdote y de la masa que lo rodeaba. Decidió acercarse a lento caminar. Seguía sintiendo una incomodez manifiesta al tener que exponerse de esta manera, pues por supuesto, no dejaba de pensar en que ocurriría si aquella asociación tan magnificaba hallaba su fin en unas palabras que el mismo pronunció con funestas intenciones. “Pero no fui yo...” pensó, y al mismo tiempo desechó esa respuesta. No quería exculparse pero así lo sentía. Sabia como iba a recibirse semejante falacia. Había sido él, claro.
Al acercarse pudo escuchar las palabras llenas de aliento del sacerdote. Como respondía preguntas acerca de donde venía, quien era y cual era su credo. El hombre, que a aquella distancia no parecía la misma persona, comenzó a presentarse como un desengaño doloroso. Vio aquellos contoneos, aquellas sonrisas exageradas llenas de falsedad, que forzaban a su rostro a adoptar formas extrañas y desposeídas; los senderos de la gentileza y lo afable. Desencantado, sintió como parte de él también acababa por desprenderse. Leyendo sobre el Taoísmo se sintió transportado, acariciado por una doctrina que le aseguraba que dentro de cada uno moraba una parte de singular pureza y otra, una mácula irreconciliable que convivía con nosotros. Una perversión ineludible, se dijo, justo como la que experimentaba. Eso lo colmó de una dubitativa esperanza que comenzaba a tambalearse. Al ver a uno de los miserables que había acudido a escuchar al sacerdote, tocar el hombro de Sheru de forma discreta sintió un resquemor.

- No... - Susurró. Se acercó justo a uno de los lados de Sheru, donde pudo contemplar horrorizado como Sheru se desplomaba de rodillas contra el detestable pavimento. Aceleró el paso, observando con ojos enfurecidos a quienes le miraban y aquel hombre, que estuvo a punto de acercarse, fue espantado ante esta visión, que atravesó sus intenciones con una certeza devastadora y decidió internarse entre el gentío.

-Sai... - Escuchó justo cuando alcanzaba a su amiga. Con el semblante surcado de auténtica preocupación se arrodilló junto a ella, le colocó las manos sobre los hombros con delicadeza y le hizo saber que ahí estaba.

- Aquí. Siempre. No voy a dejarte sola, Sheru. Por favor, quiero pedirte disculpas por lo que hice, no me apartes de ti... - Y en sus palabras imploró, justo al escuchar como el sacerdote alzaba la voz hablando sobre la trascendencia del alma, de como la paz nos hallaría a todos. Y aquellas ponzoñosas mentiras terminaron de convencer a un niño insensato que quiso, pero no pudo creer.
Arrodillado junto a Sheru, la ayudó a incorporarse lanzando aviesas miradas a los lados. Ya lo sabían, podían abandonar.
Misión:
Nombre: En busca del ser espiritual.
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post: 30 líneas. (Calibrí, 11).
Descripción: El taoísmo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.

Parámetros:
Resistencia = 12 + 0 + 1 + 0  = 13
Fuerza = 13+ 0 + 0 + 0 = 13
Velocidad  = 25 +0 + 0 + 0 = 25
Percepción = 12 + 0 + 0 + 0 = 12
Ninjutsu = 8 + 0 + 0 + 0 =8
Fuinjutsu = 10 + 5 + 10 + 0 = 25
Genjutsu = 4 + 0 + 0 + 0 = 4
Kenjutsu = 10 + 5 + 6 + 0 = 21
Taijutsu = 5 + 0 + 0 + 0 = 5
Iryoninjutsu= 1 + 0 + 0 + 0 = 1

Inventario:
Mochila (0 kg / 10 kg)
Acceso directo a la Tienda


TEAM CHINCHILLA:
No voy a dejarte sola, Sheru. Se olvida demasiado que todo autentico decir no solo dice algo, sino que se lo dice alguien a alguien. Se olvida demasiado que, por mucho que uno intente hacerse el fuerte, las verdades duelen, los errores queman y uno nunca está exento de seguir sufriendo. Con los ojos firmemente cerrados y las falanges de los dedos descoloridas y rígidas, viva o no, Sheru supo que lo que Saizen había dicho sobre nunca dejarla sola era verdad y que, a partir de ese momento, su promesa se instalaría justo junto a su ventrículo izquierdo hasta tiempos impronunciables. Como una flor imperecedera, echaría raíces en su yermo corazón y se pudriría o marchitaría a su lado si era necesario; no fue eso lo que causó la desazón. No me apartes de ti. La culpa se extendió por su pecho de manera dolorosa, inclemente, hostil; se doblegó ante ella tal que un siervo ante su amo. Daba igual cuanto pusiera de su parte, cuanto pusiera en la balanza para equilibrar el contraste entre ambos; al final, siempre era Saizen quien terminaba arrodillado a su lado sufriendo por su causa. ¿Y por la suya? ¿quién peleaba en la guerra de Saizen? ¿acaso ella le había manifestado en alguna ocasión el mismo apoyo recíproco? ¿susurrado quizás alguna palabra de aliento o de comprensión? ¿un “puedes contar conmigo”? La vergüenza tiñó sus entrañas de un rojo aún más profundo que el interior de un volcán en plena erupción; se detestó un poquito más. No puedes aspirar a ayudar a nadie. Se habría reído de pura pena si ser sarcástica fuera su fuerte, si así consiguiese expulsar esa sombra ennegrecida y lúgubre que comenzaba a ser su yo interior: pero era pequeña, muy pequeña para eso -y lo seguiría siendo durante mucho tiempo-. Plegó los labios y siguió impertérrita, quizás más porque se estaba muriendo de frío que por cualquier otra cosa, pero todavía conservando aquella inflexible emoción candente alojada en lo más recóndito de su identidad.-...-¿qué podía una decir cuando no le quedaba nada más de lo que arrepentirse? ¿sería acaso una disculpa suficiente? Sonaba a poco, o, directamente a nada.-... quiero que te quedes conmigo, por favor.-y ahí fue realmente consciente de lo egoísta y sucia que podía llegar a ser. Lo arreglaré, lo prometo. Más valía tarde que nunca, ¿verdad?

Inspiró cuanto aire le cupo en sus magullados pulmones: por poco se atraganta con uno de los muchos e inofensivos copos de nieve que comenzaban a desparramarse a lo largo del estercolero al que muchos vagabundos llamaban hogar. Lo interpretó como una tardía señal navideña.-Saizen, no quiero que te quedes conmigo.-susurró contra su hombro, todavía con los párpados sallados cuan puertas herméticas, quizás tratando de conservar el calor en la sangre o el valor en las palabras.-Porque, lo que de verdad quiero, es estar yo al tuyo.-y lo dijo de corrido, tan rápido como el temblor que sembraba sus ojeras le permitió, temerosa de que el tartamudeo apareciera y terminara echándola para atrás. No quería darles vela en ese entierro a los límites, remordimientos e inseguridades.-¿T-Te parece bien?-y ahora sí que no pudo contener el ligero sismo que dominó a su labio inferior. Sintió el sollozo recorrer su garganta, mezclarse con su saliva y pedir permiso para salir, pero no le dejó; lo convirtió en una mordedura de lengua, unas uñas clavándose en el asfalto y una resolución precisa. Sheru podía haber dado y tropezado, a lo largo de su corta y miserable existencia, innumerables ocasiones con la misma piedra en medio del camino, pero se juró a esa remota parte de sí misma cargada de contradicciones sin sentido, que esa en concreto no volvería a hacerla caer. Primaba recuperar su confianza.-P-P-Puedes contar conmigo.-era pequeña, débil, incoherente y quizás su conciencia tuviera toda la razón al decirle que no podía aspirar a ayudar a alguien, pero era igualmente cierto que, mientras existiera un resquicio de duda, la palabra imposible era inexacta. Incorrecta. Se convertiría en ese margen de error, en ese “tal vez” pronunciado sin confianza.

A veces es necesario parar el mundo por dentro para entender el ruido de fuera, pero no había prisa. Abrió los ojos y le costó apenas un segundo acostumbrarse al resplandor de la nieve ante sí: aquel polvillo blanco que llovía sobre ellos no tardó en metérsele entre las pestañas. Mala idea. Se puso en pie con la respiración entrecortada y, antes de dar siquiera un paso hacia delante, le tendió la mano a su mejor amigo. Le invitó a sellar un nuevo pacto, una alianza de naturaleza diferente a la anterior; sólo quedaba firmarlo. A su deficiente oído, llegaban, de cuando en cuando, palabras pronunciadas con anticuado fervor, llenas de una esperanza incierta que ocupaba los espacios vacíos en los corazones de los desesperanzados oyentes. Algunas almas en pena se dejaban caer en la acera al igual que ella momentos atrás: se llevaban las manos a la cabeza y gritaban con desesperación hasta que algún otro hermano los acallaba con premeditadas ilusiones de calma, serenidad y paz. Inmediatamente, los hombros atormentados de los hombres sometidos al yugo de la ilusión se relajaban, conscientes de pronto, inmersos en una suerte de falsa epifanía, de la totalidad del mensaje predicado. Sheru miró a la muchedumbre martirizada bajo el yugo de una sociedad que no les brindaba la más mínima expectativa de escapar de la inmundicia, de una religión proclamada como cierta que no les ofrecía ni siquiera la esperanza de que los dioses estuvieran pendientes de sus pobres desventuras y de unas personas más afortunadas que no les guiñaban ni un ojo al pasar por su lado. Sheru fue consciente de todo ello y de mucho más que no llegó a comprender todavía del todo, pero que la sobrecogió de igual manera que el hambre en su niñez.-Saizen... ¿nos vamos?-sugirió con voz tranquila, casi parsimoniosa.-No creo que estemos en posición de recriminarle nada a esas personas sacando a la luz que forman parte de una gran pantomima: sólo tratan de encontrar consuelo, de vivir por algo.-repuso en un hilillo de voz cohibido. Pocas eran las veces en las que trataba de ofrecer una explicación que respaldase sus decisiones, y eso decía mucho del confuso dilema en el que se encontraba inmersa. Y es que, a veces, los problemas de otros tienen múltiples efectos, no sólo en quien los sufre, sino también en quien los presencia. A veces, sólo a veces, invocan un recuerdo que se tenía enterrado bajo la tierra del olvido y que apenas parecía tener importancia. Sheru recordó el momento en el que su padre le dijo una vez que lo más preciado que una persona tenía era su capacidad de elegir.
64 líneas.
MISIÓN:

 Misión rango D
- En busca del Señor Espiritual -

Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: El taoismo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.


PARÁMETROS:

Resistencia = 21 + 0 + 4 + 0  = 24
Fuerza=10+0+0+0=10
Velocidad=25+0+0+0=25
Percepción=5+0+0+0=5
Ninjutsu=10+5+10+0=25
Fuinjutsu=1+0+0+0=1
Genjutsu=10+5+0+0=15
Kenjutsu=8+0+3+0=11
Taijutsu=2+0+0+0=2
Iryoninjutsu=8+0+0+0=8


INVENTARIO:

 Inventario
- En busca del Ser Espiritual -

Mochila (0 kg / 10 kg)


Acceso directo a la Tienda


TEAM CHINCHILLA:
Un golpe discordante, un resquemor insospechado. Entre el gentío alborotado por las gloriosas enseñanzas del anciano predicador se formulaban ahora cánticos de alabanza. Exaltados por sus palabras, algunos se levantaban del suelo entre espasmos de júbilo, gritando como una paz les había tocado ante la orden del místico extranjero. Tendido junto a Sheru, Saizen se sintió completamente ajeno a toda aquella situación, completamente fuera de lugar, mas allá de cuanto pudiera discernir. Como si aquellos niños arrodillados entre el suelo y los desperdicios, rodeados de gente que se agolpaba por tocar el manto del predicador como si con ello, parte de su divina gloria quedara impregnada en sus cuerpos y los elevara de un estado de absurda e incomprensible miseria. Motivados, presos de un gozo que desconocían en una zona repleta de vistosos significados económicos, residiendo en un cruel país que señalaba a los ricos como las personas mas virtuosas y espirituales de la creación ellos se hallaban en claro desconcierto. Veían sus excesos, veían sus necesidades y se preguntaban qué habían hecho tan mal.
Saizen se halló confundido, rodeó a Sheru con sus brazos, alzando la mirada hacia los cielos de plomo suspendido, lleno de incertidumbre sobre lo que ocurría a su alrededor. Era como si en un instante, aquel anciano refulgiera con un brillo extraño, una incandescencia mas allá de la sucia porquería que se acumulaba entre las calles, algo divino que había descendido de las mas altas esferas para visitarlos a ellos, parvos, exiguos y completamente innecesarios. Lastre de una humanidad que avanzaba, que los desechaba y aplastaba bajo sus botas forradas de monedas mientras ellos luchaban por arrancar unas pocas con los dientes ensangrentados y desviados por los golpes. Ese día, todo se olvidó. Entre empujones algunos avanzaban, otros comenzaban a elevar el tono de las conversaciones.

- ¡Es totalmente cierto! ¡Es el taoísmo, nos van a salvar! - Exclamaba un hombre enjuto de rostro iluminado por la esperanza.

- ¡Oh grande, dinos! ¡Nosotros te escucharemos, no nos abandones! - Gritaba una mujer de mediana edad con el rostro desfigurado por una fea cicatriz descendente que había decidido arrastrar al resto de su cara consigo.

En esa tesitura, Saizen luchaba por proteger la integridad de Sheru, era pisado, empujado y aun así se aferraba a ella con resiliencia indoblegable, tan cerca de ella como le resultaba posible por mantener su seguridad.

-... quiero que te quedes conmigo, por favor.-  

- No me voy a ninguna parte, Sheru... ¡Estoy aquí contigo! - Grito en busca de alzar la voz entre el incontenible muchedumbre que se estaba congregando.

- Saizen, no quiero que te quedes conmigo.- Confundido, quiso creer que no había oído correctamente. Una galopante sensación de miedo impactó contra él, devolviendole a un estado de precaria emoción. Tal como estaba, relajó sus miembros y a punto estuvieron de caer sobre ellos, tan solo un hombre de rostro afable y gran corpulencia los salvó al interponerse entre el pavoroso gentío y los niños. Con el gesto desencajado parecía tan asustado como Saizen, el hombre desconocido, sin saber porque se hallaban en el suelo no se permitió preguntar, tratando de abrir un hueco entre la gente, gritando, señalando a los jóvenes y exigiendo que los dejaran salir. No muchos le escucharon, pero en su empeño, comenzó incluso a apartarlos con una fuerza admirable. Poco de esa escena pasó por las reflexiones de Saizen, que se hallaba con el rostro petrificado por lo que podría haber oído. -Porque, lo que de verdad quiero, es estar yo al tuyo.-  El aire, cargado con las esperanzas renovadas y los músculos tensados del recién alzado, restauró su consciencia, e incluso pudo sentir como sus labios temblaban de emoción.

- Yo... - Quiso decir, con la garganta torpe y las palabras escasas.

-¿T-Te parece bien?- Y el no pudo responder mas que asintiendo lentamente con la mirada agradecida y reconfortada. El alboroto entonces se magnificó, pues el anciano comenzaba a repetir sus dogmas en voz alta, la gente los repetía y ello era difícil de ignorar para Saizen. Alzó la vista y contempló como los indiferentes cielos comenzaban a hacer caer lentos copos de nieve, dotando a la situación de un dramatismo que incluso en su estado, quiso apreciar.
No pudo oír con claridad lo siguiente que Sheru le transmitía, pero levantándose lentamente entre los dos, gracias a los esfuerzos de aquel desconocido cuya existencia había sido tragada por la multitud, alcanzó a oír de nuevo a su compañera. -P-P-Puedes contar conmigo.- Sonrió, la miró con renovada confianza y se acercó para susurrarle.

- Sácanos de aquí, Cascarita. - Dijo, con una cálida sonrisa surcándole el semblante. El resto fue algo difuso. Elevado en una nube de catarsis como se encontraba Saizen decidió confiar de pleno en su compañera, observándola con suma atención y tratando de asistirla como le resultara posible. Juntos, lograron salir de aquel atolladero de desesperados que se reunía cada vez con mas virulencia. Allí Saizen, al lado de su mas inseparable y necesaria compañía sintió lástima por quienes hallaban tanto consuelo en simples palabras. Estúpido por pensar que un simple credo calmaría sus pesares mas profundos e insanos. Agradecido por que los cielos amplios y sabios que ahora descargaban una lenta sucesión de nieve sobre sus cabezas, lo había cruzado en el camino de aquella chica.

La observó mientras se alejaban y acordaban lo sucedido, hablando con mas fluidez de la que recordaba, observando sus gestos preciosos, atesorando sus miradas, deseando acercarse aún mas y...
62 líneas

Misión:
Nombre: En busca del ser espiritual.
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post: 30 líneas. (Calibrí, 11).
Descripción: El taoísmo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.

Parámetros:
Resistencia = 12 + 0 + 1 + 0  = 13
Fuerza = 13+ 0 + 0 + 0 = 13
Velocidad  = 25 +0 + 0 + 0 = 25
Percepción = 12 + 0 + 0 + 0 = 12
Ninjutsu = 8 + 0 + 0 + 0 =8
Fuinjutsu = 10 + 5 + 10 + 0 = 25
Genjutsu = 4 + 0 + 0 + 0 = 4
Kenjutsu = 10 + 5 + 6 + 0 = 21
Taijutsu = 5 + 0 + 0 + 0 = 5
Iryoninjutsu= 1 + 0 + 0 + 0 = 1

Inventario:
Mochila (0 kg / 10 kg)
Acceso directo a la Tienda

Recuento:
- Líneas exigidas: 30
- Líneas totales: 185
- Líneas restantes:155
- A repartir: 5 en Fuinjutsu + 5 en Velocidad + 6 en Resistencia + 2 en Percepción


TEAM CHINCHILLA:
Las palabras poderosas dejan huellas igualmente poderosas, imborrables a diferencia de las perecederas pisadas en la nieve; aunque, eso sí, no siempre eran las que uno se esperaba. Cascarita. Las manos de él sobre su espalda y el contacto de sus labios contra su oído consiguieron que se olvidase de dónde estaba. Su corazón dejó de latir durante el suficiente tiempo como para sentir la necesidad de dedicarle los siguientes latidos a él. Tras la brillante sonrisa brindada, su mente se nubló lo suficiente como para olvidar lo que les esperaba fuera. Le sintió tan cerca que, curiosamente, le supo a poco. Inconscientemente, arrugó la nariz cuando la soltó y, conscientemente, buscó su mirada. Lo que vio en ella la dejó sin aliento: confianza. Una seguridad desconocida hasta entonces tiñó sus mejillas de un color escarlata, casi natural, a la par que un valor otorgado, cedido, regalado, comenzaba a bombearse por su cansado torrente sanguíneo.-Claro.-repuso con sencillez, tal que si las cosas nunca hubieran sido complicadas y los problemas absurdos malentendidos. Quizás, muy a la larga, y sólo gracias al transcurrir del tiempo, Sheru llegaría a comprender que, si hay algo más temible que una palabra poderosa, si existe algo más temible que un nombre vinculante pronunciado al azar, eso es una persona poderosa. Esas que, sin casi pretenderlo, influyen constantemente en las vidas de los demás, engañándolos, sugestionándolos, aleccionándolos para que terminen viendo el mundo a su alrededor tal y como ellos mismos lo han pintado para que lo hagas. Y muchas veces ni siquiera lo logran queriendo: forma una parte intrínseca de su condición, de su naturaleza, saber escoger las palabras poderosas adecuadas para tirar de tus hilos. Y, aunque ahora mismo le resultaba inimaginable concebirlo así, Sheru acabaría dándose cuenta de que Saizen era una de ellas. Un artista.

Rodeados, casi acorralados, por una marea amorfa y desorientada de fieles anhelantes de recibir unas palabras de aliento o alguna clase de bendición prometida, Sheru no pudo evitar pensar en lo contradictorio que resultaba para el taoísmo en sí mismo que sus devotos creyentes trataran de obtener el favor de la naturaleza, del destino tal vez, pasando sobre las cabezas de sus hermanos, padres, hijos, vecinos y amigos. Más que tristeza, le inspiró cierta empalagosa repugnancia; pocas veces había tenido tantas ganas de poner pies en polvorosa para abandonar un lugar. Elevadas sus alas gracias al susurro de Saizen, inspiró tan hondo como sus pulmones infantiles le permitieron, concentró en el aire retenido sus más puros deseos de libertad y, finalmente, lo exhaló con vehemencia contra la monstruosa muchedumbre. El efecto fue instantáneo: el furioso impulso de la corriente creada empujó a aquellos que se interponían en su camino y, al cabo de unos segundos, dejó una senda hecha a medida para ambos.-Gracias.-murmuró en dirección al grandullón que les había ofrecido protección y clemencia en medio del caos y el sálvese quien pueda.  Mientras abandonaban la congregación, tres dedos en la mano de Sheru se elevaron imperceptiblemente; necesitaba menos de una mano para contar a todas las personas que le habían prestado ayuda alguna vez. Cabizbaja, con la mirada enterrada en la punta de sus zapatitos negros, le mantuvo la animada conversación a Saizen el resto del camino de vuelta, notando cómo el peso sobre sus hombros se aliviaba remotamente y su espalda se enderezaba apenas unos milímetros. Poco a poco, despacito y sin prisas, se iba librando de sus cargas.

Una vez de regreso en la oficina, el señor Boca Abierta les puso delante de la cara, de muy malas maneras, un papelito oficial y un sobrecito en el que, por lo visto, estaban obligados a dejar sus impresiones más sinceras sobre la experiencia vivida esa tarde. Con la pluma en la mano, vacilante, le dirigió una mirada aterrada a su mejor amigo, pero descubrió que éste dormía ya apaciblemente recostado contra su hombro. No me queda más remedio... Suspiró, sintiendo como el mundo se hacía pequeño hasta caberle en el pecho, sobrecogida ante la posibilidad de fastidiar todo el encargo por una pequeñez tan irrisoria como tener mala caligrafía o confundirse con las letras. Miró la hoja en blanco, indecisa, le dio vueltas a la pluma entre los dedos y, finalmente, posó la punta sobre la superficie y se puso manos a la obra. No se dejó ningún detalle, por muy irrisorio que fuera, por miedo a que más tarde la llamaran mentirosa si llegaban a descubrirlo; luchaba con todo su corazón por dejar de ser una mala persona.-”A la atención de nuestros superiores: escribo... no, escribimos esta nota con la decorosa intención de transmitiros nuestras más humildes conclusiones sobre la práctica llevada a cabo en los barrios más pobres y descuidados de Kirigakure. Si bien es cierto que descubrimos algunas prácticas de moralidad discutible llevadas a cabo por sus cabecillas (como introducir a sus seguidores en ilusiones de las que luego liberarlos para quedar como verdaderos profetas), nos sentimos obligados a comunicar que no consideramos conveniente para la aldea que la congregación taoísta sea desmantelada. Ahora mismo, la situación en los arrabales del pueblo se puede traducir con el principio del deber-ser; si los habitantes se sienten miserables, terminan queriendo imponer justicia por su cuenta y riesgo. Lo que nosotros proponemos es convertir ese problema en una sencilla regla de tres: al igual que pasa con nuestros aristócratas e ilustres mercaderes que disponen de los medios necesarios para honrar a nuestros dioses y sentirse cuidados y bendecidos por ellos, si, por analogía, dejamos que los... que las míseras hormiguitas se entretengan con alguna creencia que les haga sentirse menos miserables, se mantendrá el status quo en la sociedad. Con esta sentencia, esperamos que nuestro consejo se tenga en cuenta y nos despedimos con un... solemne saludo.”

[…]


Media hora más tarde, la misiva estaba terminada, firmada, sellada y lista para ser entregada a sus superiores. Con sumo cuidado, tal que una madre primeriza sostiene, nerviosa, a su frágil recién nacido, posó la carta sobre el atávico escritorio del funcionario y, de la mano de Saizen, abandonó la oficina sintiéndose un poquito más grande. Más ella y menos otros. Cascarita. Se notaba extrañamente vinculada a ese nombre, como si se hubiera convertido en la responsable de su cuidado y protección. Era suyo, y de nadie más.
62 líneas.

MISIÓN:

 Misión rango D
- En busca del Señor Espiritual -

Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kirigakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: El taoismo no es una religión que tenga muchos adeptos en el país del agua, pero últimamente un pequeño grupo de simpatizantes está haciendo un llamado a conocer su forma de ver las cosas, están conformados principalmente por ancianos y algunos jóvenes curiosos, pero aun así existe la duda de si son o no un peligro social. Deberás infiltrarte en su pequeño grupo, descubrir sus verdaderas intensiones y dar un informe completo a tus superiores, está en tus manos decir si son o no un peligro.


PARÁMETROS:

Resistencia = 21 + 0 + 4 + 0  = 24
Fuerza=10+0+0+0=10
Velocidad=25+0+0+0=25
Percepción=5+0+0+0=5
Ninjutsu=10+5+10+0=25
Fuinjutsu=1+0+0+0=1
Genjutsu=10+5+0+0=15
Kenjutsu=8+0+3+0=11
Taijutsu=2+0+0+0=2
Iryoninjutsu=8+0+0+0=8


INVENTARIO:

 Inventario
- En busca del Ser Espiritual -

Mochila (0 kg / 10 kg)


Acceso directo a la Tienda


TÉCNICA:

 Técnica
- •   Fuuton: Tsuyoi shōgeki (Viento: Fuerte impacto)-

• Rango de alcance:Genin: 5 metros || Chūnin: 8 metros || Jōnin: 15 metros || Tokubetsu: 25 metros.
• Entrenamiento:1º Especialidad: 0 líneas || 2º Especialidad: 15 líneas.
• Sellos: Ninguno.
• Duración: Un turno, el de ejecución y el siguiente del rival.
• Gasto de chakra: 30.
• Descripción:  Técnica básica del elemento Fuuton. El ninja es capaz de reunir una gran cantidad de aire en sus pulmones para que una vez allí éste sea cargado mínimamente de chakra, una vez realizada esta acción el aire es expulsado a través de la boca del shinobi en forma de una fuerte ráfaga de viento concentrado que podrá golpear de forma contundente al enemigo empujándolo o funcionando como un golpe a distancia.
• Extras:  Al ser una ráfaga de viento concentrada no servirá para repeler una gran cantidad de armas arrojadizas, sólo podría detener una por cada vez que se utilice la técnica. Su poder es contundente, no es una ráfaga cortante. Si se utiliza cerca del oponente ésta habilidad es capaz de empujarlo bastante lejos del usuario.



RECUENTO:

 Técnica
- •  ¡Yupi! -

• Líneas totales: 210.
• Líneas pedidas: 30
• Líneas restantes: 180.
• A repartir entre: Genjutsu (+10) = 25 // Ninjutsu (+ 5) = 30 // Fuerza (+1) = 11 // Resistencia (+6) = 30.



TEAM CHINCHILLA:

✓MISIÓN CUMPLIDA
Shinobi's Justice


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