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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

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Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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¡Corre muchacho!:
Nombre: ¡Corre muchacho! (Disponible solo una vez)
Rango de la misión: B.
Paga de la misión: 1400 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Iwagakure no sato.
Número de post: 110 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Un ninja ha robado un documento en tu frontera (Documento del que no tienes ni la menor idea), pero el Kage y tus superiores te mandan al segundo a ir tras él. Ten en cuenta que su velocidad es muy alta y te las tendrás que apañar de cualquier manera para llevarlo ante tu Kage, como todo buen ninja. Una vez cojas el pergamino, aparecerá un clon de ti, una imagen totalmente real, que se iguala a tí en absolutamente todo, y realizará tus mismos movimientos. Ten cuidado y busca como vencerlo.


El pálido shinobi saltaba de rama en rama. Miraba a su alrededor en busca de cualquier cosa que pudiera indicarle que no estaba tan solo como él creía. El viento no soplaba, y los charcos rojos bajo él eran lo suficientemente espesos como para que nada pudiera reflejarse en ellos. Se paró en seco. Sentado, apoyado en una rama, vio a un niño de aspecto inocente. Se acercó a él. El infante le miró, pero no había vida en su rostro, un rostro apagado. Aunque su pecho se movía junto a su respiración, parecía un ser inerte. Su garganta se abrió como si hubiera sido cortada, mas no había cuchilla alguna que lo hubiera atravesado. Su cabeza rodó por la rama y cayó al suelo mientras la sangre se deslizaba a través de su cadáver. Jisamu estiraba su mano intentando alcanzarlo y una tétrica sonata comenzó su compás. El shinobi estaba petrificado, y cuando vio el cadáver del niño ceder ante su propio peso y caer de la rama, se despertó.

No había sangre, ni árboles, ni esa odiosa música. Estaba en su cama y no se oía nada en absoluto. Los días pasaban, pero seguía teniendo pesadillas, algo de esperar cuando contemplas la crueldad del Shuha Shinto por primera vez. Desde aquel día en que se convirtió en Chunnin, eran muchas las preguntas que abordaban al Suneku. Se encontraba perdido, no sabía cuál era su cometido. Era una realidad que como ninja progresaba y se convertía en alguien cada vez más fuerte, pero, ¿dónde iba a parar? Siempre había querido ser alguien de renombre, capaz de proteger a su familia y a su aldea. Buscaba la paz… *La paz, ¿a costa de qué?* Reflexionaba. Hasta qué punto era lógico permitir a los países del viento, los volcanes y la hierba actuar de tal manera. Sus costumbres, claro, eso dicen. Cuestión de religión.

La tos de su madre al otro lado de la pared interrumpió su pensamiento por unos instantes de forma muy breve. *La guerra, ¿qué supondría la guerra* Meditaba, pensando en las consecuencias que tendría un enfrentamiento contra los países del Shuha Shinto. Como tantas personas se salvarían, el hambre sería incluso mayor y las ciudades se desmoronarían, pero… *¿Cuántas podrían salvarse? ¿Cuánto progresaríamos?* De nuevo, una tos enfermiza le desconcentró. Iba siendo hora de levantarse de la cama y así lo hizo, de nuevo, sin respuestas.

Tras tomar un desayuno y vestir su atuendo ninja, el Chunnin salió de casa. Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando pasó bajo el dintel de su puerta y sintió el frío en cada poro de su cuerpo. El invierno había llegado a Daichi y la bufanda que siempre acompañaba a Jisamu tenía al fin algo de sentido. Llevó su mano hacia esta para ajustarla con algo de presión a su rostro, tapando así su nariz y sus labios antes de que se congelaran. Frotó ambas manos para que la fricción causara en él una sensación de agradable calor corporal y se puso en marcha hacia las oficinas del Tsuchikage esperando encontrar a algún alto rango que le encomendara alguna misión. El camino, tan tranquilo como de costumbre. Pasando frente a un restaurante no muy lujoso, pudo ver sentada en el suelo a una mujer que, aunque tendría la edad de su madre, aparentaba ser mucho mayor. Su piel era pálida, reseca y arrugada, totalmente pegada a su estructura ósea haciendo que cada hueso de su rostro fuera fácilmente distinguible. A sus pies, un cesto deshilachado acogía dos míseras monedas. La imagen era desgarradora; la mujer no tenía fuerzas siquiera para pedir limosna, parecía que en cualquier momento caería dormida o inconsciente. Jisamu sabía de la crueldad del hambre, ya había pasado por una situación similar y precisamente por eso valoraba lo que había conseguido desde el día en el que se convirtió en shinobi y pudo traer dinero a casa. Era un mal que no deseaba a la gente de su pueblo. Iwagakure era el refugio que el País de la Tierra necesitaba, la salvación para muchos cuyas vidas habían cambiado desde que Shinichi Kamibara comenzara su mandato, pero la pobreza seguía siendo una realidad. Al pasar junto a aquella mujer, el Suneku sacó de su bolsillo tres monedas y las dejó caer en el cesto. No se detuvo, y no fue hasta que hubo avanzado varios metros cuando pudo escuchar las palabras de agradecimiento de la señora, una voz sin fuerza alguna. Al menos, tenía lo suficiente para poder pagarse algo en aquel restaurante.


Not today.

#660099 -Hablo- #990066 *Pienso* Narro
Se acercaba al gran edificio del Tsuchikage donde confiaba en recibir algún encargo. No había sido citado desde hacía ya varios días y todo lo que desde entonces había progresado había sido por cuenta propia. El sol acababa de salir y golpeaba de lleno en las escaleras exteriores del edificio, en forma de caracol, las cuales Jisamu comenzó a subir de una en una pero con presteza. Oía pasos acelerados, alguien bajaba las escaleras de forma apresurada. El peliblanco se detuvo y frunció el ceño, pero cuando quiso darse cuenta, una figura chocó de frente con él. Ambos cayeron al suelo. El Suneku, que estaba agazapado desde que comenzó a escuchar los pasos, apenas rodó un par de escaleras, pero el desconocido que bajaba a toda velocidad pasó por encima de su cuerpo y rodó en círculos varios metros. *Inútil, como hayas muerto por esto, me mataran a mi.* Pensaba de forma irónica mientras se ponía en pie comprobando que estaba en perfectas condiciones y bajaba, esta vez más raudo, para socorrer al extraño. -¡Inútil!- Pudo escuchar su voz dolorida conforme bajaba. Cuando llegó a su cuerpo, pudo ver un joven que ni siquiera llegaba a los treinta años de edad el cual le resultaba familiar, pero no sabía su nombre, sólo que era un Chunnin veterano de la aldea. Su pierna había quedado atrapada entre dos barras de metal que formaban la barandilla de la escalera, y aunque su pantalón, largo, ocultaba su pierna, la forma que podía intuirse bajo este no tenía muy buena pinta. –Jisamu, te voy a matar.- Agonizaba. Al parecer, el sí que sabía quién era, probablemente porque era uno de los recién ascendidos a Chunnin. La calle que daba al edificio del Tsuchikage podía verse desde la escalera exterior. El recién lesionado desvió su mirada hacia allí y abrió sus ojos como platos mientras se estiraba de los pelos del bigote muy rabioso. -¡Mierda! No hay tiempo que perder.- Gruñía mientras, todavía tumbado, señalaba una figura cubierta por un manto grisáceo que acababa de salir del edificio y corría a toda velocidad por la avenida. –Detenlo, y hazte con ese pergamino.- El peliblanco, mucho más calmado que el desafortunado veterano, miró entre los barrotes de las escaleras para contemplar al supuesto delincuente, el cual agarraba cargaba en su espalda una mochila negra de la que sobresalía un trozo de papel cilíndrico. -¡Pero corre, mierda!- El lesionado estiró su mano para agarrar a Jisamu de la bufanda y arrastrarlo escaleras abajo. Si no hubiera tenido cuidado, se hubiera caído y entonces sí que hubiera sido una estampa bastante cómica, con dos lesionados en las escaleras, pero por suerte no fue el caso y el Chunnin supo aprovechar la inercia para bajar las escaleras tan rápido como pudo. *¿Pero qué mierda está pasando?*

Tan pronto como hubo salido del infernal descenso en caracol de las escaleras, Jisamu observó a su alrededor en busca de la figura del ladrón. Continuaba en línea recta por la calle principal, pero si era alguien medianamente inteligente, no tardaría en desviarse entre las callejuelas que facilitarían su huída. El peliblanco corrió, hacía mucho tiempo que no sentía tanta adrenalina, sus piernas daban zancadas que más bien parecían saltos y, poco a poco, acortaba distancias con el extraño. Pudo ver cómo, cuando ya solo les separaban unos diez metros, este giraba la cabeza para observarle. No hubo cruce de miradas, pues sus ojos se ocultaban bajo una máscara de color negro en su totalidad con una franja blanca a la altura de la mandíbula. Cuando el ladrón vio que era perseguido, no dudó ni un instante y giró a su derecha, entrando así como ya había previsto el Suneku, en las callejuelas más estrechas y pobres de la aldea. *Te tengo.* Por suerte, tras tantos años viviendo en la zona pobre, no había manera de que pudiera esconderse ahí, y si lo que buscaba era un atajo hacia la salida de Iwagakure, ya estaba perdido. Jisamu estiró su brazo dos metros gracias a su innata flexibilidad para agarrar la helada teja de una caseta. Encogiendo de nuevo su extremidad, alcanzó dicha nueva posición y, desde ahí, se desvió saltando entre los tejados y buscando cualquier ruido que delatara al infractor.


Not today.

#660099 -Hablo- #990066 *Pienso* Narro
Mientras se aproximaba hacia el que seguramente sería el destino del hombre misterioso, la salida de la aldea, continuaba buscando desde las alturas algún indicio del paradero de este, sin resultado alguno. *¿Cómo es posible?* Se preguntaba el peliblanco, hasta que vio al fin como el ladrón se escabullía entre una muchedumbre, abandonando al fin las callejuelas para atravesar una plaza a toda velocidad en dirección a las grandes puertas de Iwa. *Mierda, es rápido.* Sí, no había optado por esconderse, al parecer el ladrón confiaba en demasía en sus propias piernas, pero estaba asustado, o eso aparentaba cuando cada tres o cuatro segundos volteaba su cuello para asegurarse de que Jisamu ya no le perseguía. Y si, le perseguía, pero no era fácil distinguir la figura del Suneku saltando entre las chimeneas y tejados. El extraño estaba a punto de salir de la aldea. Mientras se acercaba a la puerta, disminuía la velocidad de sus pasos para no causar ningún tipo de sospecha entre los guardias, se le daba muy bien eso de pasar desapercibido. Dejó atrás las puertas y, en cuanto alcanzó el exterior, comenzó a correr. Jisamu hizo exactamente lo mismo, estaba pisándole los talones pero debía ir con pies de plomo; ya no había nadie más a su alrededor. Corría por la ladera de la montaña, bañada en blanco y con un viento cortante golpeando su cara. El ladrón se escabullía entre rocas cuyos picos se dejaban ver entre la nieve, pero eran obstáculos inofensivos para el Chunnin. Estirando su cuerpo una vez más, alcanzó un saliente rocoso un par de metros en diagonal por encima suyo y, gracias al impulso que le dio, salió volando en línea recta. El extraño delincuente no contaba con que la figura de su perseguidor caería encima de él como una avalancha. Cayó inconsciente cuando Jisamu le aplastó y, pisando su nuca, estampó su cráneo contra la dura y gruesa capa de nieve. El pergamino se escurrió al agrandarse el bolsillo de la mochila y rodó cinco centímetros, a la espera de ser recogido. –Uf…- El Suneku jadeaba.- Serás…- Susurró mientras estiraba su brazo para alcanzar el pergamino, sin despegar la suela de su zapato de la tez del ladrón.

Una extraña sensación recorrió todo su ser en cuanto rozó el papel liso. De forma refleja lo soltó y de nuevo rodó hasta detenerse al alcanzar el cuerpo inconsciente tendido en el suelo. Un ruido seguido de una explosión y una nube de humo alarmó a Jisamu, que dio un salto hacia atrás de un par de metros al tiempo que sacaba de su bolsillo su kunai y lo colocaba frente a él, a la altura de su pecho. Cuando el viento invernal hizo que el humo desapareciera poco a poco, el Chunnin no daba crédito. Parecía estar frente a un espejo. Una bufanda ajustada al rostro de una extraña silueta bailaba al compás de la montaña. Los copos de nieve caían sobre un pelo blanco haciendo que la fusión de ambos fuera armoniosa y discreta. La réplica adoptaba una pose de combate extrañamente familiar. Cuando el humo se disipó por completo, la marca roja bajo el ojo izquierdo del impostor apuntaba a que era una copia exacta de él mismo. Sin soltar su arma en ningún momento, el auténtico Jisamu Suneku abrió los ojos de par en par, y lo mismo hizo con su boca, aunque esta se ocultaba tras su bufanda. Desvió su mirada a los pies del clon; no era un jutsu de transformación, pues el ladrón seguía tendido en el suelo. ¿Una alucinación? ¿Una trampa? ¿Un sello grabado en el pergamino? -¿Qué vas a hacer, impostor?- Murmuraba el de Iwagakure intentando predecir los movimientos de la copia.

Y el impostor actuó. Realizó tres sellos manuales y, tras ello, hizo que un bastón de tierra naciera del suelo bajo sus pies, atravesando la nieve, y terminara en su mano. La bufanda del “otro” tapaba gran parte de su rostro, pero todavía podía verse su mirada, una mirada vacía y sin alma. Se lanzó contra el original, que tan solo portaba su kunai. No le serviría de mucho en aquel momento. Lo guardó. *Jabalí, tigre.* Pensó mientras contemplaba a su copia saltar contra él con el bastón terroso en mano. –Sen’eijashu.- Silbó al tiempo que apuntaba con ambas manos hacia este. Las serpientes nacieron bajo sus mangas y dos de ellas se enredaron en el bastón para inmovilizarlo, mientras las otras dos continuaron en línea recta para atacar al impostor. Pero para colmo, este era previsor, y en la secuencia anterior de sellos había preparado también un Sen’eijashu. Del antebrazo de la réplica surgieron cuatro serpientes que mordieron a las creadas por el Jisamu original, desvaneciéndose todas ellas en una humareda negra. Tras el ataque, el contraataque, y el contraataque al contraataque, el falso Suneku podía atacar de nuevo, tenía la iniciativa, y alzó ambos brazos para asestar un golpe con el bastón terroso en la cabeza del Suneku original. Este solo pudo girar levemente su cuerpo, evitando ser golpeado en la cabeza pero recibiendo el impacto en su hombro derecho. Emitió un leve quejido y saltó hacia atrás de nuevo. La réplica ganaba terreno.


Not today.

#660099 -Hablo- #990066 *Pienso* Narro
*Es irónico.* Pensaba el Chunnin mientras apretaba su bufanda una vez más y observaba su reflejo. *No sé qué quiero ser, ni cuál es mi cometido, no sé a dónde voy.* El viento agitaba su pelo, y fusionado con el paisaje blanco el azul de sus ojos brillaba. *Pero aquí estoy, puedo verme a mí mismo y sigo sin respuestas.* No, la réplica no iba a darle un descanso, no era el momento de pensar. No era el momento de ponerse filosófico. Lanzó un par de golpes ciegos al frente con el bastón terroso intentando alcanzarle, pero Jisamu pudo esquivarlo. Logró concentrarse. El impostor saltó y, seguidamente, intentó desde la lejanía, estirando su pierna gracias al Chigaemasu hacer una zancadilla al original. Imitaba a la perfección sus movimientos, pero por muchas dudas que el Suneku pudiera tener, no tenía problemas a la hora de identificar sus puntos débiles en combate. *Y no va a ser menos con una copia barata.* El de Iwagakure evitó la zancadilla saltando al unísono con su réplica y, al caer, pisó el tobillo de esta con su planta derecha. *Es un hecho que si aprovechas el Chigaemasu para golpear desde la lejanía, expones una de tus extremidades…* Jisamu torció su tronco superior varios grados, preparando un golpe. El impostor aprovechó la inercia, el efecto muelle de que su pierna estuviera aprisionada, para acercar todo su cuerpo hacia el original. *…y entonces solo puedes hacer una cosa…* Mientras el “otro” se acercaba como un resorte a gran velocidad con la intención de dar un puñetazo en el rostro del Suneku, el original volvió a torcer su cuerpo hacia el frente para cargar con un codazo a la altura del estómago del falso peliblanco. *..acercarte e ir con todo.* El codazo golpeó de lleno y bloqueó los movimientos de la réplica. Los siguientes segundos circularon a cámara lenta desde la perspectiva de Jisamu. Primero, comenzó a enroscar ambos brazos y piernas alrededor del enemigo. Este forcejeaba, y la pierna con la que intentó hacer la zancadilla al sujeto original ya estaba libre, pero no fue capaz de deshacerse del nudo que aprisionaba todo su cuerpo. Miró a su izquierda, donde quedaba el muro de nieve y enormes rocas que visualizó la roca con la que pudo impulsarse para alcanzar al ladrón. Miró a su derecha, y vio a un par de metros la ladera, cuesta abajo, con su correspondiente caída de cientos de metros. Con cautela para no dejar de ejercer presión, el de Iwa estiró su mano para acercar sus dedos cuanto pudo a su bolsillo, del que sacó su kunai. Realizó un corte profundo en la muñeca izquierda del impostor, brazo con el que dejó de hacer fuerza. El forcejeo ya estaba a favor de Jisamu. Un segundo corte desgarró la muñeca derecha de la copia. *Ya no puedes estirarte, ¿verdad?* Deshizo el Suneku el nudo hecho con sus extremidades como si fuera un paso de baile, con tal rapidez, que la réplica voló hacia un costado hasta alcanzar la ladera. Cayó por la pendiente. El viento hizo que el impacto del cuerpo, si lo hubiere, fuera mudo, y la ventisca que fuera invisible.

Jadeaba, tendido boca arriba en el suelo. Habían pasado un par de minutos desde el forcejeo y el enfrentamiento con la réplica. ¿Cuántas cosas raras había vivido el shinobi desde su graduación? Giraba la cabeza de vez en cuando para asegurarse de que el ladrón permanecía inconsciente. La nieve se amontonaba poco a poco encima de su torso. Decidió levantarse cuando hubo recuperado fuerzas y se acercó a él. Buscaba cuerdas en su bolsillo, pero lo único que encontró fueron unas vendas. Podía hacer un apaño, si, le serían útiles. Ató los tobillos y las muñecas del misterioso ladrón, tocaba llevarlo hasta Iwagakure. *Espero una buena explicación y una buena paga.* Pensaba mientras hacía arrastraba su cuerpo como si fuera un carro. De ninguna manera iba a llevarlo en brazos. *¿Habrá atendido alguien a ese inútil de las escaleras.*

Datos:

PARÁMETROS

Resistencia = 24
Fuerza = 10
Velocidad = 45
Percepción = 12
Ninjutsu = 16
Fuinjutsu = 22
Genjutsu = 1
Kenjutsu = 6
Taijutsu = 20
Iryoninjutsu = 1

Chakra inicial: 312/442

Técnicas empleadas:

Chigaemasu:
Chigaemasu (Dislocarse)
• Descripción: Mediante la misma, el usuario será capaz de dislocar e incluso estirar partes de su cuerpo a placer, permitiéndote incluso girar su cabeza trescientos sesenta grados.  Esto también puede ser utilizado por el usuario para moverse en forma de serpiente, ayudándolo a desplazarse con mayor facilidad por el campo de batalla.
Sen'eijashu:
• Nombre de la Técnica:  Sen’eijashu (Manos de serpientes ocultas en las sombras).
• Rango de técnica: Gennin.
• Progresiva: Efecto.
• Entrenamiento: 15 líneas.

• Chakra: 20.
• Duración: Un turno (el de ejecución) y el siguiente turno del rival..
• Tipo: Fuinjutsu.
• Sellos: Jabalí, Tigre.
• Rango de alcance: 0'80 metros (longitud que pueden estirarse las serpientes).
• Descripción: Jisamu crea un sellado de serpientes en cada uno de sus antebrazos. En combate, realiza los sellos del jabalí y el tigre para hacer que de sus antebrazos aparezcan serpientes bajo las mangas de su ropa que le ayudaran durante el siguiente turno de combate. Estas serpientes miden 80 centímetros, son sumamente ligeras, y aparecen dos de cada manga en Chunnin. Son serpientes completamente normales que no obedecen a Jisamu, sino que una vez son invocadas atacarán por inercia y de forma directa al enemigo que tengan delante.
• Extras: Chunnin: De cada manga salen 2 serpientes, haciendo que sean 4 en total.
• Ventajas: Permite realizar un ataque inesperado por parte de Jisamu contra su enemigo en combate cuerpo a cuerpo, haciendo que las serpientes ataquen mediante su mordedura (no venenosa) o mediante la constricción, pudiendo por ejemplo inmovilizar ciertas partes del cuerpo del enemigo durante el turno del jutsu. Además, al estar “escondidas” bajo las mangas de la ropa de Jisamu, funciona bien como ataque sorpresa.
• Desventajas: Las serpientes invocadas por el Sen’eijashu no son inteligentes como una invocación de un pacto de sangre, por lo que no realizarán técnicas ni tendrán la capacidad de hablar, sino que serán capaces de tan solo morder (sin veneno) u oprimir al enemigo mediante la constricción. Además, tras el turno de ejecución del jutsu y el siguiente turno del enemigo, las serpientes se desvanecerán en una nube de humo negro (no incapacita a la visión ni nada por el estilo, tan solo es un indicativo de su desaparición). No son especialmente vulnerables a ningún elemento, pero tampoco resisten ninguno de ellos.

Chakra final: 292/442


Not today.

#660099 -Hablo- #990066 *Pienso* Narro
Líneas totales: 189
Líneas requeridas: 110
Líneas sobrantes: 79

Peticiones: 7 puntos a Fuinjutsu, de 22 a 29 (70 líneas).


Not today.

#660099 -Hablo- #990066 *Pienso* Narro
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