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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


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ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

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Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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Me levanté hoy temprano, debido a la usual acción temprana de la aldea, con una resaca a  mis espaldas que no me dejaba pensar con claridad y tras haber dormido pocas horas. Miré a mi botella de sake con desdén, odiándola en ese preciso momento, aunque ese preciso momento no era la primera vez que lo vivía, y tampoco sería la última. Recordé a duras penas que hoy tenía que hacer una misión de la clase más baja de los shinobis, acompañado de otro ninja, misiones dejadas a novatos, pese a eso, no es una mala situación, no son malas misiones y no requieren mucho para realizarse. El día anterior estuve mirando misiones para elegir cualquiera de las más fáciles que había, recoger hierba, buscar a alguna mascota perdida, fácil. Fui con desgana al centro de selección de misiones y cogí al azar una de las misiones fáciles, me la guardé y fui a por mi compañero, a mostrarle la misión y puede que incluso planearla. De camino al punto de reunión me encontré un bar al lado, -¿En ese estuve ayer?, o antesdeayer, o puede que el otro día...- no lo recuerdo, puede que incluso fuera el día de la casita del árbol, fuera cuando fuere, le puse una mala cara al bar y seguí andando mientras prestaba atención a la aldea y sus alrededores, a ver si veía algo inusual que me alegrara el camino andando hacia el punto de encuentro, sin resultado, al llegar, me encontré en ese momento con mi compañero, pero no sabía como saludarle, ¿se supone que somos amigos? ¿O personas desconocidas entre sí que habían quedado de las maneras mas frías para ganar dinero? Supuse ambas en mi cabeza a la vez y saludé a Inshun, mientras me realizaba de la segunda posibilidad y cortaba mi propio saludo -Eyyoouuhh....- salía de mi boca de manera cada vez mas opaca y distante. En ese momento decidí abrir el pergamino y enseñárselo mientras en mi rostro se creaba una sonrisilla y pensaba, ¿fácil verdad? Al instante miré su rostro, contrario al mío y reeleí de nuevo el pergamino, espera, ¿arañas?, ¿veneno? ¿un restaurante en peligro? Esto no tiene nada que ver con hierba, oh no, me había equivocado de pergamino, y confiada había aceptado fácilmente la misión. Es curioso, odio las arañas, no, ellas me odian a mi, no, es algo más, las arañas me dan asco y no me gusta ni imaginármelas, y como una tonta había cogido una misión como tal... Mi inusual normal humor de esa mañana se esfumó al instante y mi sonrisilla pasó al instante a decepción hacia mi estupidez, odio y asco. Quería anular la misión y coger otra, pero tenía un compromiso, mi orgullo me impedía cancelarla, puede que esta fuera la ocasión de pasar mi miedo a las arañas, o quemarlas a todas y aniquilarlas, extinguiendo su especie, no se sabe, todo esto lo pensaba mientras miraba en dirección contraria a mi compañero.

31 líneas.
El día comenzaba bastante bien. El sol brillaba sobre la maleza que rodeaba Kusagakure. Un chico salió al balcón de su casa desde donde se veía prácticamente toda la aldea. Era un edificio prestigioso, heredado de sus difuntos padres a los que él mismo mató. Después de ese acontecimiento todos los familiares con los que vivía se mudaron a una casa más cercana al centro y, aunque más modesta, con mejor protección. Había sido por miedo, lógicamente, pero a Inshun no le molestaba para nada la idea de ser temido. Ellos se lo merecían después de todo. Lo único que lamentaba era que sus hermanos y hermanas fueran a vivir con sus abuelos. Solía visitarlos cada pocos días pero no era lo mismo que vivir en la misma casa y verles a diario.

El chico vestía un kimono de andar por casa, viejo y desgastado pero extremadamente cómodo. Lo tenía desde hace ya algunos años y aunque en su momento le quedase algo grande ahora se sentía perfecto, sin nada que cuelgue pero lo suficientemente suelto como para estirarse a gusto por las mañanas. Se apoyó en la barandilla y tomó un sorbo de la taza de té. Le habían asignado una misión con Svel, una kunoichi de la aldea. Aún no sabía de qué se trataba pero supuso que si habían llamado a dos personas se trataría de algo serio. O no. Conocía a Svel de vista, nunca había hablado con ella pero era una chica que destacaba demasiado para pasar desapercibida. Algo tosca para el gusto del chico. Asintió para sí cuando pensaba en esto, como si reafirmara lo que había pensado en un primer momento. Además, había rumores de que era bastante agresiva y que disfrutaba de un trago algo más de lo que lo hace una persona normal. Sea como sea, solo eran rumores, y los que precedían a Inshun tampoco eran los mejores del mundo que se diga.

Preparó sus cosas y se puso su ropa de siempre. Se ató la Ninjato al cinto y salió a la calle con un ritmo tranquilo. El encuentro era delante del edificio de administración, se suponía que deberían encontrarse y de una recibir los datos. A Inshun le parecía un sistema sumamente estúpido ya que sería mucho más fácil preparar la mochila a sabiendas de qué carajos vas a necesitar para la misión. Pero allá ellos, la próxima vez les diría que se la mandasen a casa vía shinobi mensajero. No tuvo que esperar mucho después de llegar al edificio, su compañera apareció en menos de cinco minutos con un saludo desganado y le mostró el pergamino de la misión. Arañas. Al chico no le importaban los insectos gigantes, pero los pequeños eran otra cosa. ¿Estúpido? Quizás. No los odiaba, pero prefería evitarlos todo lo posible. < Maldición… > Masculló no muy alto. Svel no tenía muy buena cara, si te tomabas los rumores como ciertos tal vez tuvieras una vaga (o no tanto) idea del por qué. < En fin, creo que nunca nos hemos presentado como los dioses mandan. > Dijo Inshun mientras empezaba a caminar hacia la localización indicada en el informe. < Mi nombre es Arata Inshun > Se giró para ver si la chica le seguía. < Puedes llamarme como quieras. >

33 líneas


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~
Recapacité, pensé, medité, en menos de un segundo se pasaron por mi cabeza miles de ideas, la finalidad de la misión, mi compañero, al que acababa de conocer y saludar, no había escuchado nada de él, pero no parecía un mal tipo, aunque tampoco uno bueno; nada más girar mi cabeza hacia otro lado, el sol me dio en los ojos y quedé ciega durante un momento, me perdí, al mirar de nuevo hacia el otro lado, Inshun no estaba, había avanzado unos metros hacia el destino, se le veía con prisa, puede que intentara acabar la misión lo antes posible, puede que se alejara de mi, ambas opciones me parecían viables. Me fijé en él un poco más para intentar averiguar más sobre su persona. Me gustaba su espada, en nuestro clan no solían usarlas, o eso escuché, tampoco es que supiera mucho de él, aún estoy en plena investigación; pero me parecía bastante obvio, aunque yo llevara espada me llevaría al fin y al cabo por el sentimiento de la pelea y el combate, la tiraría a algún lado e intentaría encajar algún golpe tan potente que me fracturara a mi los huesos. No tengo paciencia para ellas, por eso admiro a la gente que las usa. O no, puede que por otra parte piense que son armas de cobardes, que necesitan esconderse tras un acero para atacar, no sé, todo depende de la vista y como me encuentre ese día. Por el resto, no sabría decir, parecía muy misterioso, era algo más alto que yo, aunque, pensándolo bien, poca gente no lo es, y físicamente no parecía muy fuerte. En realidad, solo pienso en ello, se me suele olvidar que los ninjas usan otro tipo de habilidades, son atractivas, pero nada como una buena sacudida.

Mientras pensaba todo eso, avancé unos pasos para seguirle de cerca, aunque no a su altura, no eramos amigos, tampoco tenía por qué decirle algo para intentar congeniar, solo avancé, paso a paso, mientras estiraba un poco los brazos, no podía decir lo mismo de las piernas, no podía permitir pararme, no para retrasarle, y tampoco para quedarme atrás. Había pensado en muchas cosas, pero, no le había preguntado ni dicho nada, realmente no me interesaba del todo, pero tampoco podría permitirme sorpresas en el combate, ¿y si de repente una bola de fuego calcinara mi pelo?, no me convencía ese estilo, ¿y si la espada diera cortes de viento y me hiriera a mi también?, bueno, eso no parecía tan malo, pero la idea de tener el pelo calcinado de verdad me irritaba, aunque, también calcinaría las arañas, y acabaría la misión pronto. Me gustaba ver un usuario de espada y quería verle en acción, pero tenía que averiguar algo al menos del resto. -Entonces, por saber, que nunca está de más, a parte de la evidente espada, ¿usas alguna técnica de la que deba estar informada? Hablo de fuentes de lava, o burbujas gigantes, ya sabes, yo soy puro tai, no debería suponer ningún problema al local ni nada del estilo.-, aunque dicho eso, sí es verdad que me gusta hacer las cosas de forma llamativa, pero eso ahora daba igual.

33 líneas
La chica ignoró completamente su intención de presentarse y le hizo una pregunta que no venía a cuento. Inshun se irritó un poco. No le gustaba que le ignorasen. ¿Tenía una personalidad irremediable o simplemente era estúpida? En fin, mantuvo la calma y continuó caminando calle arriba en dirección al local que había mandado la solicitud de misión. < No causaré ningún problema, además... > Se llevó la mano al mango de la Ninjato y la sujetó con firmeza. < No te preocupes, no voy a cortarte por error. > Entendía su preocupación, si algún especialista en ninjutsu se presentara en el restaurante y comenzara a lanzar bolas de fuego contra las arañas el dueño no estaría lo que se dice contento. Inshun ni siquiera podía usar su ninjutsu, había descuidado esa parte de su entrenamiento deliberadamente a cambio de dominar otras formas de combate. Aun así no tenía pensado que esto fuera para siempre. Si podía quería aprender a utilizar las técnicas de su elemento, nunca viene mal tener más opciones durante un combate.

El camino era un poco largo, la calle principal, ancha y concurrida, estaba bastante vacía en comparación a lo que era en días como fiestas rituales o grandes eventos. Incluso parecía más vacía de lo normal. Era en parte lógico para la gente no salir a la plaza en un día tan soleado como ese. Los pequeños comercios a ambos lados de la calle estaban llenos, como siempre, pero no había extensas colas y vendedores promocionando sus productos a gritos. Resultaba incluso relajante, si no fuera porque el sol hacía que cualquiera que estuviera más de treinta minutos en la calle se replantease su vida. Toda su vida. El caso es que les quedaba una buena caminata, así que el chico intentó amenizarla con una pequeña conversación. < Y dime… ¿Svel? ¿Tienes alguna idea de cómo encargarnos de las arañas? > Hablar sobre trabajo parecía la mejor opción, no se conocían de nada después de todo. < No creo que sea tan fácil como ir a pisotones, supongo, y en el informe dice que son potencialmente venenosas. > Esa idea no le agradaba en absoluto, llevaba la ropa de siempre, la que le permitía toda la libertad de movimiento que quisiese, pero eso significaba que la tela era demasiado fina y estaba demasiado suelta como para protegerle de las mordeduras de aquellos bichos. “Si tan solo lo hubiera sabido antes de salir de casa me habría puesto algo más grueso…

Lo cierto es que Inshun no tenía ni idea de cómo completar aquella misión. Usar su espada no parecía muy buena idea, cortar arañas sería menos eficaz que ir a pisotones incluso, a menos que fueran de un tamaño preocupante. No podía usar su ninjutsu porque… bueno… no sabía usarlo. Y no tenía ninguna idea en especial que pudiese ayudar de ninguna forma. “A lo mejor podría levantar una mesa o algo así…” Pensaba mientras continuaba caminando por la calle. Pero su cuerpo no estaba hecho para eso, dominaba sus armas pero en cuestión de fuerza bruta suponía que estaría al final de todos y cada uno de los ninjas de Kusagakure. Era algo triste si lo pensabas de esa forma. “En fin, ya se nos ocurrirá algo cuando lleguemos al restaurante, qué bien me vendría algo de inspiración divina…

35 líneas.


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~
El calor me impedía pensar con claridad, mejor dicho, no quería pensar, no me apetecía imaginarme lo que nos iba a acontecer, lo que nos sucederá en cuestión de minutos, había recibido una pregunta de Inshun que me había cogido totalmente por sorpresa. ¿Idea?¿Plan? No había pensado en nada, obviamente, acababa de equivocarme de pergamino, no tenía un plan pensado de casa, y tampoco creía que hiciera falta uno, podríamos siempre improvisar. A las arañas les gusta los lugares oscuros y inconcurrentes para poder proliferar en paz, siendo un restaurante se puede suponer que estarían en un sótano, eso puede dejarnos espacio para luchar contra ellas. Según había visto, las arañas en general en la aldea o en cualquier lugar no eran demasiado grandes, puede que más de lo que esperara, pero no como para ser unos monstruos, o eso creía. Las arañas del restaurante no eran arañas normales, no eran artrópodos que vivían en una pequeña telaraña fabricada por ellas mismas esperando moscas, eran más grandes, lo suficiente como para que un pisotón no fuera eficaz, posiblemente sean mas grandes que tu pie, y, venenosas. ¿que plan puedes sacar de ahí? ¿Golpes en área que las ataquen a todas? Podrían afectar al edificio, además, no tenía ningún tipo de ataque parecido, no se ni para qué pensaba en esa posibilidad, e Inshun tampoco parecía de ese tipo. Nuestro mejor plan era, atacar mientras evitamos envenenarnos de forma fuerte, las ropas de mi compañero no parecían capaces de aguantar picaduras y que no traspasen, y yo, yo ni si quiera tengo ropa, pero no había un plan, no se puede pensar en algo para luchar en un sitio cerrado, en el que el cuerpo a cuerpo parecía la mejor baza, pero si podía crear una estrategia dentro de ese sitio, puede que, atraer la atención de las arañas y que golpeen únicamente a uno de los dos mientras el otro permanece sano parecía buena idea, y la mejor para comer golpes era yo, hasta cierto punto, puede que cuando el énfasis del combate me empiece a trastocar, sea turno de luchar cuerpo a cuerpo de forma normal. Era lo mejor que se me ocurría, no había mucho más, puede que existiera una mejor opción desde el principio pero que yo no sea capaz de verla, o puede que no, ante ello, expuse la idea a Inshun mientras seguíamos andando hacia el destino. -Pues, ¿plan?, lo mejor que se me ocurre es, dadas las circunstancias, que yo atraiga la mayor parte de las arañas, y tu puedas acabar con algunas fácilmente, y entonces unirte a mí, ¿te parece?- No parecía que el plan le convenciera del todo, -Si se te ocurre algo mejor dímelo, no te lo calles.- Mientras hablaba con él, nos fuimos acercando a nuestra misión, el restaurante estaba justo ahí, entramos y fácilmente nos identificaron, puede que fuera nuestros ropajes, o que supieran de antemano que íbamos a ir, sí, lo segundo parecía muy obvio, la ropa de Inshun no tendría nada que ver. -Buscamos al jefe del sitio, ya saben a qué venimos, solo era por limar detalles y prepararnos, ¿dónde está?.- En ese mismo instante, sin pasar apenas segundos, el jefe apareció.

35 líneas
Su compañera no tenía ni idea de lo que hacer y se le veía en la cara. El plan que propuso era estúpido por no decir que peligroso. ¿Atraer a las arañas? ¿Quería morir? < Ya veremos. > Dijo cuándo la chica le preguntó si tenía alguna idea mejor. Cuando llegaron al restaurante estaba vacío y cerrado. Golpeó la puerta con los nudillos un par de veces y escuchó un ruido de sobresalto desde el interior. ¿Habrían despertado a alguien? Cuando por fin se abrió la puerta quien salió fue una chica con cara adormilada que llevaba un delantal. < ¿S-sí? > Preguntó con la voz entrecortada. “Definitivamente estaba durmiendo…” Pensó Inshun. < Hola, mi nombre es Inshun y esta es mi compañera Svel. > Señaló a la chica que tenía detrás y que llevaba la misma cara de cansancio que la que acababa de abrirles la puerta. < Venimos porque solicitasteis una misión. > Revisó de nuevo el pergamino que les entregaron y se lo enseñó a la chica. < Pone que hay una plaga en el restaurante que queréis eliminar, ¿me equivoco? > Al ver el pergamino la chica abrió los ojos sobresaltada y se dio la vuelta. < ¡Papá, han llegado los ninjas a deshacerse de las arañas! > “Así que era la hija del dueño.” Pensó Inshun. Tenía sentido, si fuera una trabajadora normal dudaba mucho que se le dejase dormir en el trabajo.

En poco tiempo se oyeron unos pasos desde el otro extremo de la habitación. Un hombre corpulento y calvo salió de la puerta que seguramente daría a la cocina limpiándose las manos con el delantal. < ¡Bienvenidos! > Dijo con el tono de voz más alto de lo que se considera agradable. < Sois los exterminadores, ¿verdad? > A Inshun no le agradaba que se le tratase como un simple exterminador. Su trabajo era servir a la aldea, no eliminar plagas, aunque esto último se englobaba dentro de lo primero. Aun así no quería problemas así que lo dejó pasar. < ¿Dónde está el nido de arañas del que habláis en el informe? > Quería acabar el trabajo de una vez por todas. Miró a su alrededor, en busca de algo que pudiese encontrar útil, pero nada destacable. < Están en el sótano, ¡son enormes! Bueno… no enormes como gigantes, pero enormes para una araña… quiero decir, enormes para una araña normal, no enormes en el sentido de anormalmente grandes, ¡Aunque sí demasiado grandes como para ser normales! No sé si me explico… > Se rascó la cabeza calva en vista de que no tenía ni idea de cómo explicarse. Inshun se estaba poniendo cada vez más nervioso. ¿Cómo de incompetentes eran los que llevaban aquel restaurante? < Gracias, veremos el tamaño del problema de primera mano. ¿Podría llevarnos al sótano? > El hombre asintió enérgicamente y se dirigió hacia unas escaleras al fondo de la sala. La puerta estaba atrancada así que supuso que allí estarían las arañas. El chico caminó hasta la puerta y la abrió lentamente. Asomó la cabeza y vio una habitación oscura, apenas iluminada por un par de velas y con una gran maraña de telarañas al fondo. Parecía que en el sótano guardaban las provisiones y por eso los bichos se instalaron allí. Vio algo moverse y de golpe cerró la puerta, pálido. No eran tan grandes pero joder, seguían siendo arañas. < Traed unas chanclas. > Dijo muy serio. < Las más grandes que tengáis. >

35 lineas


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~
Nada más entrar, todo pintaba ya mal, una trabajadora dormida, un cheff de restaurante que se explicaba mal, no del todo, es decir, he visto a gente explcándose peor, es difícil, pero hay, pero se le veía con miedo en el cuerpo como para decirnos con exactitud lo que pasaba, tras bajar al sellado sótano, Inshun miró para atrás con rabia y pidió chanclas. Chanclas, es decir, no parecía buena idea, pero tampoco era mala, aunque vista la situación, y que no le había convencido mi perfecto plan, no quedaba otra. Esperamos alrededor de un minuto hasta que las trajeron, tiempo que aprovechamos para, desde nuestra posición, en la puerta del sótano, intentar ver más o menos como era el sitio que usaríamos de terreno de combate, pedí que encendieran la luz. No había mucho que ver, así que simplemente esperé a las chanclas, y cuando las trajeron simplemente esperábamos que funcionaran y nos sirvieran, y que no estuvieran usadas, me imaginé durante un segundo como sería usar unas chanclas con olor a pie y uuh, preferiría no verme en esa situación. Tan pronto como nos las dieron, avancé lentamente hacia delante hasta avistar los primeros movimientos en el fondo, y tal como vi la primera de ellas, lancé mi chancla contra ella, fallando en el camino y cayendo en un lugar algo alejado a mi posición, y lo que es peor, desconocido, puede que a la vuelta de aquella caja hubiera más, no se sabría, no me gustaba la situación, recordé una de las enseñanzas de mi borracho padre, -el fuego mata el fuego, un clavo saca a otro, y ahora tráeme la botella que me la meto para el pecho-. Me dispuse y lancé la otra chancla en el mismo sitio, quedando ésta aún más lejos. De los nervios ni si quiera se me ocurrió que repetir el mismo plan solo acarrearía más problemas. Debería dejar de seguir las pocas enseñanzas que mi padre adoptivo me dio, solo atraen problemas aún mayores. Me alejé de la caja en sentido opuesto a la primera chancla, para ver en perspectiva si había problema. No vi nada, lo que supuse que era peor, me estarían acechando en la oscuridad, en las sombras, preparadas para atacarme, ahora entiendo porque mi primer plan era una mierda. Fui corriendo hacia la chancla, la cogí, pegué una patada a la pared para saltar hacia atrás y al movimiento que sentí quise tirar mi chancla otra vez, pero no lo hice, me contuve, ya no solo porque estaba mirando en dirección a Inshun y se la iba a tirar a él, si no porque no quería perderla, otra vez. Me calmé, concentré, y me dispuse a andar ya más lentamente hacia delante, y ahí estaba, la primera de muchas, la primera de todas, le di un buen golpe, estaba apoyada en la pared así que no tenía que escatimar en fuerza, la dejé impresa en la pared como si de un dibujo se tratara. Había más, recorriendo tanto paredes como suelo, ataqué a dos de ellas a la vez, una de las que estaban en la pared, acertando y matando a la segunda, y fallando contra la del suelo, los pisotones no parecían tan buena idea. Cuanto más miraba en la distancia, más se aglomeraban las arañas, ese debía ser el nido, todo grupo de arañas tienen uno, posiblemente con atacar y matar muchas de ellas y acabar con el nido bastará, no parecían tantas como me esperaba, se podía hacer, solo había que confiar. Miré a Inshun, y sé que me comprendió al instante, a continuación, fije mi vista en el nido. Su reinado del terror en las tierras del restaurante se acababa en ese instante.

38 líneas
El dueño del lugar se sorprendió mucho por la petición de Inshun, pero se alejó murmurando a buscar lo que había pedido. ¿Era buena idea? ¡Claro que no era una buena idea, estamos hablando de matar un nido de arañas con malditas chanclas! ¿Tenían algo mejor? Ahí recaía el problema. Tanto el dueño como su hija volvieron en un rato, con un arsenal de calzado de todo tipo. Inshun agarró todo lo que pudo, enganchándoselo al cinturón, y con una chancla en cada mano se dispuso a entrar en el sótano. < Esto es ridículo. > Dijo el hombre cuando lo vio avanzar casi a cámara lenta armado con un cinturón de calzado y un zapato en cada mano, como si fuese a cometer una verdadera hazaña. < ¡Silencio! > Gritó el chico apuntando a ambos con la chancla, en gesto de amenaza. < Si no queréis que estos bichos vuelvan más os vale poner a hervir un caldero de aceite. > Sin escuchar contestación se dio la vuelta y bajó por las escaleras, entrando justo después de Svel, quien ya estaba en medio de una épica batalla contra los malvados arácnidos. Solo ellos, los elegidos, podían blandir las únicas armas capaces de derrotar al mal.

Aunque suene algo (bastante (muy)) ridículo, esta mentalidad absurda y narración poco seria era completamente necesaria si Inshun no quería perder los nervios y empezar a gritar como una niña. De nuevo, no le gustaban las arañas. Cuando vio a Svel rebotar por las paredes en parte coincidía con la imagen que se había hecho de la escena, pero por eso mismo le resultaba tan gracioso y ridículo. Contuvo la risa mientras veía cómo su compañera peleaba ferozmente contra un ejército de bichos de no más de 10 centímetros dándolo todo y lanzaba las chanclas de un lado para otro a diestro y siniestro. Inshun volvió a meterse en el papel del gran héroe que venía a librar al mundo de las ocho patas del mal con su arma sagrada “Chanclalibour” y comenzó a aporrear a los insectos como si no hubiera un mañana. Sin lugar a dudas era una batalla digna de una gesta. Los impactos de sus poderosos zapatos reventaban a los insectos que huían despavoridos en todas las direcciones, cuando veía una especialmente grande le lanzaba uno de los zapatos y se sacaba otro del cinturón con una habilidad habilidad extraordinaria. Era imparable.

De pronto vio en el suelo cómo una masa negra y con patas corría hacia él, el enemigo había comenzado su última acometida, estaba yendo con todo a por la victoria e iba a salir victorioso o morir en el intento. Con un chillido muy lejos a lo que se considera varonil Inshun dio un brinco hacia atrás, a la vista de que algunos de sus enemigos habían utilizado tácticas poco honorables y le habían atacado desde arriba, lanzándose a por él desde el techo. El chico se tropezó y tiró uno de los barriles que había por ahí cerca. En un acto de iluminación divina, utilizó sus armas para lanzar los bichos que le atacaban desde arriba lejos de sí y giró el barril en dirección a los que iban por tierra. Era imposible que evitaran este ataques in romper su formación y por tanto perder gran parte de su capacidad bélica. Eufórico, le dio una patada al barril que rodó hasta el otro extremo de la habitación, aplastando a los insectos que había debajo en el suelo y reventando al chocar contra la pared, rompiendo el nido. Pero lejos de una victoria esto abrió el capullo de telaraña liberando una inmensa cantidad de arácnidos pequeños que corretearon por todos lados. ¿Había cometido un error? ¿Sería su genial estrategia la razón de su propia derrota? Solo el dueño y su hija podrían salvarles, llegando al sótano con un cazo lleno de aceite hirviendo que usaría para quemar el nido y todo lo que quedaba dentro pero… ¿Lo harían a tiempo?

40 líneas.


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~
La táctica de las chanclas funcionaba, en parte. Inshun, se había cargado con bastantes de ellas mientras yo, bueno, tenía 2, y una de ellas no sabía donde. Las cosas no pintaban mal, ya que, para ser sinceros, me esperaba una muerte innevitable, es decir, arañas venenosas. Desde un primer momento pensé que nuestra única e inevitable salida era cancelar la misión y dársela a tokubetsus o al kage, o morir, pero no parecía llevar ese rumbo, con una maestría inigualable Inshun estaba lanzando chanclas y matando arañas a diestro y siniestro, pero entonces pasó aquello, la hazaña que quedaría grabada en mi mente, la “Barrilada” en la que mi oscuro y misterioso compañero lanzaba un barril con el propósito de acabar con las arañas para después causar aún más grandes daños y soltar un grito (muy) poco masculino, grito que se quedaría en mi mente grabado y podría reproducir como si de un disco se tratara, y que en futuras ocasiones podría usar para pasar el rato con alguien. Mientras contemplaba todo aquel alboroto no podía contener la risa, aún sabiendo que yo también estaba enfrentándome a aquellas bestias del inframundo con pelos y numerosas patas. El plan del aceite hirviendo había salido y el dueño junto a su trabajadora trajeron un gran cuenco enorme con aceite hirviendo mientras portaban unos guantes que protegían del calor. Vaya esto iba en serio. Mientras los portadores de la salvación corrosiva llegaban al destino numerosas arañas saltaban hacia ellos, como si supieran cual fuera nuestro plan, o simplemente por molestar. Nah, seguramente fuera por ese instinto asesino despiadado que las caracterizan. En ese instante me di la vuelta y le di un chanclazo a la araña en el aire que la mandó contra la pared, quedándose en ella como su anterior compañera, como si de un cuadro se tratara, impresa en aquella sucia pared de sótano. -Uff, si le poneis un marco alrededor podréis recordar este día como el día en el que salvamos la humanidad.- Ja, me la había marcado con esa frase, en ese mismo instante, yo era la chica mas guay del mundo, que digo del mundo, de todos los sitios existentes en la faz del universo. Vi en primer plano como el aceite hirviendo quemaba por fuera y por dentro todas las pequeñas arañas en aquel mismo sitio. Todo había salido bien, pero tenía un pequeño remordimiento, ninguno de mis planes había funcionado, todo en parte había sido idea de Inshun, y eso es algo que en el momento no me gustó, pero podría llegar a dejar pasar con saber que habían sido erradicadas del restaurante.

29 líneas.

Líneas requerridas: 30
Líneas realizadas en total: 166
Líneas sobrantes: 136
Stats pedidos: 17 de fuinjutsu, de 1 a 18 (136 / 8 = 17)
Tanto el dueño como su hija entraron al sótano dándole una patada a la puerta para abrirla (tenían las manos ocupadas con el caldero de aceite) y se pudo ver en su rostro la confusión ante aquella ridícula escena. A lo mejor se enfadaban por romperles el barril, a lo mejor se enfadaban por la idea de acabar con una plaga de arañas con un arsenal de malditas chanclas o a lo mejor no les haría ninguna gracia tener que limpiar luego el aceite una vez se hubiese enfriado. Todo a esto a Inshun no le importaba, y como un general de guerra decidido a darle el golpe final al ejército enemigo derribó una de las arañas que caían sobre él con un zapado, apuntó con el otro el nido de los maléficos bichos y lanzó un grito a pleno pulmón como si ordenara a un batallón de artillería erradicar el núcleo de las fuerzas de la oposición. < ¡Disparen! > El hombre se apresuró a lanzar el contenido del caldero hasta el otro lado de la habitación, quemando por completo cualquier arácnido que estuviese en ese momento en el aire entre Inshun, Svel y el nido de la plaga. El aceite se derramó contra la estructura hecha de telarañas y se coló por las aberturas provocadas por el barril que reventó el chico. Se oía cómo el líquido hirviendo abrasaba todas y cada una de aquellas viles criaturas y humeaba al consumir las almas de sus víctimas. Habían ganado, la batalla había acabado y eran ellos los que se alzaban con la victoria. Inshun, con una nueva oleada de motivación, lanzó chanclazos a diestro y siniestro contra los restos de las fuerzas enemigas, reventando contra el suelo y las paredes los pocos arácnidos que trataban de escapar de su aciago destino. El dueño y la hija estaban boquiabiertos por la estupidez que acababan de presenciar. Svel se reía como una maniática e Inshun posaba, triunfante, con una chancleta en alto y sintiéndose como un auténtico héroe.

¿Que qué pasó con la misión? Fue la mayor estupidez que había hecho Inshun nunca jamas. Se sentía tan ridículo después de aquello que no volvió a pasar cerca de aquel restaurante en mucho tiempo. No podía soportar ver al dueño o a la hija después de aquello. Habían presenciado de primera mano al chico haciendo el ridículo más grande de su vida y Svel le había seguido el rollo. ¿Se había rebajado a su nivel? ¿Era tan estúpido como aquella chica de la que se rumoreaba que se había emborrachado y peleado en todos y cada uno de los bares de la aldea? No se podía creer que había perdido la cabeza de esa forma. En fin, lo hecho estaba hecho y lo importante, que era cumplir la misión exterminando la plaga, había sido realizado con éxito. Inshun no sabía cómo se habían tomado el que rompiera uno de sus barriles pero el que no hubieran presentado ninguna queja era una buena señal. O eso esperaba. Después de todo el escándalo que habían causado suponía que no volverían a pedir ayuda a un par de ninjas gennin nunca más.

31 líneas


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~
misión realizada:
Nombre: Aracnofobia
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kusagakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Un gran nido de arañas se ha asentado en las cercanías de un prestigioso local de comida, la situación ha afectado demasiado al dueño porque la clientela ha bajado desde que se formó dicho nido por lo que la prioridad es deshacerse de él a cualquier costo y lo más rápido posible. Se ignora si las arañas son violentas y potencialmente muy venenosas, se recomienda tener cuidado.

Líneas requeridas: 30
Total de lineas realizadas: 33 + 35 + 35 + 40 + 31 = 174
Líneas sobrantes: 144

Petición de stats:
-Kenjutsu de 15 a 30 (15 puntos): 8 líneas por punto: 120 líneas
-Ninjutsu de 1 a 4 (3 puntos): 8 líneas por punto: 24 líneas

Líneas sobrantes: 0


~ (ff9900) Hablo ~ Narro ~ Pienso (ff6633)~

✓MISIÓN ACEPTADA
Shinobi's Justice


Los puntos correspondientes serán añadidos a Svel de igual forma.
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