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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


♦️
ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
♦️
Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

♦️
Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

♦️
Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

♦️
Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

♦️
Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

♦️
Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

♦️
Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

♦️
El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

♦️
Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




Dejar atrás las heladas tierras del gélido país de la nieve fue, en gran parte, reconfortante para el shinobi en cuyo hombro derecho se podía ver el emblema de la aldea oculta entre la nieve. Podía despejar su mente y centrarse en problemas más mundanos, olvidando los sucesos que nublaban su mente con temas más corrientes. El clima era peor, mucho peor. No era más frío de lo que estaba acostumbrado, pero era engañoso. Un día claro y soleado podía convertirse en un infierno helado. Las montañas atrapaban la humedad y hacían que una sensación fría se propagara por las montañas. Era, en algunas ocasiones, mucho peor.

El viaje no fue precisamente sencillo. El país de la nieve no está precisamente rodeada de aliados, y a diferencia de las últimas veces ni era un civil más ni se había declarado la libertad total para moverse por los diferentes países. Tuvo que hacerse pasar por un grumete que acababa de entrar a la tripulación de un modesto barco pesquero para bordear el país vecino del agua, con quienes estaba en guerra, para llegar hasta la pequeña península controlada por su propio país que bordeaba con el país del fuego, con quienes se tenían tratados de paz. Allí desapareció al llegar al puerto, tras descargar el pescado. Llegar desde allí siguiendo los caminos hasta el país de la cascada fue sencillo.

No hubieron mayores problemas. De una caravana a otra el joven fue rotando. Ocultó su bandana solo por seguridad. No quería que nadie descubriera que era un ninja, podía causarle demasiados problemas. Sabía como viajar grandes distancias, lo había hecho en el pasado, y al final lo mejor era estar siempre acompañado y levantar las menores sospechas posibles. Un ninja solía levantarlas. O al menos mostrarse como uno. El mayor enemigo de un viajero es el tedio, el aburrimiento. Por suerte siempre encontraba algo que hacer, por pequeño que fuera.

Era imposible ir por el camino más rápido, pues entre el fuego y la tierra se encontraba la hierba. Un lugar hostil, frío, donde los que no practicaban el shuha shinto conocían un muy amargo final a manos de los lugareños. Siempre los miró con pena. Le daban lástima. Aquellos que encontraban su paz a costa de los demás siempre le parecieron tristes. Personas muy pobres en espíritu que nunca lograrían alcanzar una auténtica felicidad. Era como estar vivo sin estarlo. Era un lugar que había que evitar a toda costa. Desde la cascada logró avanzar en línea recta, pegándose casi a la costa para tener total seguridad, a una modesta aldea donde volvió a colocarse la bandana, sintiéndose seguro en territorio aliado.

Una vez dentro del país, todo fue como la seda. No sabía la dirección de la aldea, pero sí dónde se encontraría un ninja que sí podía proporcionársela. Era lógico. Si le decían la dirección y caía en manos del enemigo iba a ser un auténtico problema. Tras más de tres días y medio de viaje, tras tomarse todas y cada una de las medidas necesarias para su seguridad y la seguridad de su objetivo, llegó finalmente a la aldea.

No era como se esperaba. De hecho, si la hubiera visto desde lejos, o incluso desde más cerca, no se habría enterado de que allí había nada. Estaba en un lugar oculto, extraño. La aldea, la fortaleza, estaba escondida en la roca, construida dentro de la misma. La luz entraba desde lo alto de la montaña por patios de luces que iluminaban ese lugar. Era algo tan maravilloso como extraño. Era un lugar vivo, curioso. Era una de las proezas más grandes que nunca había visto. No sabía de arquitectura, pero estaba seguro que había sido una labor grandiosa. Le hubiera gustado pasar horas recorriendo las calles, observando las pasarelas y los ascensores construidos para comunicar las diferentes zonas. Apenas había miradores desde los que se podía ver todo lo que les rodeaba, pero lo que les rodeaba no podía verles a ellos.

Había ido a ese lugar por un motivo, y era un mero trámite. Pidió una oportunidad para conocer a otros ninjas de esa aldea y reforzar los lazos de amistad y compañerismo entre ambas, basando su solicitud en que él era un viajero, un extraño, y que logrado integrarse en la sociedad de la aldea oculta entre la nieve bastante pronto. Aunque la realidad no era esa. Realmente él quería estar más cerca de su hogar, aunque fuese un tiempo. El país del viento era un lugar que extrañaba a veces, aunque se negara a aceptarlo. Estar cerca, aunque solo sea unos cientos de kilómetros más cerca, era reconfortante.

Diarmuid sabía bien por qué y para qué estaba allí, de modo que se preparó y fue al lugar indicado, donde estaban las diferentes misiones que los shinobis de bajo rango podían hacer. Allí se encontraría con algún compañero de esa aldea al que habrían llamado para encargarse con él de alguna misión. La cual, hasta ese momento, desconocía completamente.

OFF: 52 LÍNEAS







PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
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0
=
25
Velocidad
=
20
+
5
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0
+
0
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25
Percepción
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5
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0
+
6
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36
Ninjutsu
=
1
+
0
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4
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0
=
5
Fuinjutsu
=
10
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0
+
0
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0
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10
Genjutsu
=
1
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0
+
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0
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1
Kenjutsu
=
1
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0
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1
Taijutsu
=
1
+
0
+
0
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0
=
1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)




PASA EL RATÓN SOBRE LA IMAGEN
- ... Uwaaaah!!

Nos encontramos en la habitacion de un joven de apenas 14 años. Ese joven no es otro que el que les narra esta historia, Uzumaki Saigo. Supongo que puedo describiros mi habitacion con bastante simpleza. Las paredes estaban hechas de piedra, como la inmensa mayoria de las edificaciones de la aldea, pero estas no estaban adornadas por imagenes o pintadas en colores vivos. Me gustaba estar entre paredes crudas, como la vida misma. Ademas de la cama, cubierta por sabanas blancas, apenas tenia una silla y una mesa para poder ojear pergaminos, como en mi epoca en la academia (bendito el momento en el que sea acabo mi formacion), y el armario en el que guardaba toda mi ropa disponible.

Nunca he sido de esa clase de chicos que tenian trofeos que reflejaran mis inexistentes hazañas, o de los que tienen las estanterias llenas de cosas inutiles que apenas usaron 1 o 2 veces en su vida. La verdad era que mis padres me habian otorgado una educacion bastante pragmatica y nunca pedi nada que no me sirviese para mejorar en mi objetivo mas inmediato: convertirme en un buen ninja.

Pero aquel no era un dia mas. Era el dia en el que daría mi primer paso importante en la direccion correcta. Era el dia en el que ejerceria por primera vez como un autentico shinobi, porque ese dia me entregarian mi primera mision. Y realmente no me importaba de que se tratara, incluso podia tratarse de cargar cajas de mundanza o hacer recados para algun aldeano de la villa. Solo queria dejar atras definitivamente la academia para ratificar mi gran avance social, y para la ocasion se me habia encargado nada mas y nada menos que hacer una mision conjunta con un ninja relativamente novato de nuestro aliado el Pais de la Nieve.

"En realidad no me han contado mucho mas sobre él ... " pensaba mientras terminaba de recoger mis cosas para salir de casa, dirigiéndome al edificio donde se entregaban las misiones oficiales. "Bien, solo tengo que llegar alli y hacer un buen papel. Demostrare que puedo hacer mas que lanzar shurikens todo el dia."

Al llegar a la entrada del mencionado edificio, no tarde en encontrar al chico con el que haria equipo. Era facilmente reconocible, porque ¿Cuantas personas podia haber alli esperando con una bandana ninja de la Aldea Oculta de la Nieve? El tipo era peculiar, fisicamente hablando, pues su pelo blancucho le hacia destacar aun mas si cabia, seguido de sus dos marcas en forma de lineas dibujadas en color rojo por debajo de sus ojos. Pero como siempre predicaban en mi familia "relacionate con los sentimientos y no con las apariencias"

- Saigo. Es un placer poder compartir experiencia con un ninja de otra Aldea. -dije con tranquilidad despues de acercarme de forma pausada frente a el, extendiendo mi mano derecha.- Tenemos que entrar ahi dentro -señale con la cabeza el edificio frente al que nos encontrabamos.- y preguntar por la mision nº20015, letra D. Nos enteraremos del resto cuando recibamos el acta.

OFF: 35 lineas
ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




Cuanto más tiempo pasaba en el interior de esa aldea oculta más se perdía fijándose en cada uno de los detalles de ese lugar. Era un laberinto. Uno muy grande. Si no le hubieran dado indicaciones más que específicas no habría encontrado en varios días el edificio donde se entregaban las misiones. No hubiera hecho más que perder el tiempo, tratando de encontrar un lugar oculto en una aldea oculta en una montaña cualquiera.

A pesar de la ubicación la luz entraba por amplios patios de luz que permitían ver la mayoría de los rincones y edificaciones de ese lugar. Y los lugares que quedaban a oscuras se alumbraban con antorchas. Era un lugar bastante seguro. Por lo que había podido ver comenzó a imaginarse cómo sería defender este lugar si era descubierto. Destruir la montaña parecía un trabajo que solo un dios podía hacer. En caso de entrar, si por algún casual se podían cerrar los patios de luces, se enfrentarían a un oscuro laberinto. Podrían haber pasajes secretos en la aldea, trampas mortales esperando a ser activadas. Caminos secretos por los que se perderían durante décadas los invasores. No sabía si funcionaba de esa forma, pero en su mente no encontraba una sola forma de que ese lugar pudiera ser conquistado.

Mientras estaba inmerso en sus pensamientos escuchó unos pasos. Era un joven. Debía de tener la misma edad que él, derredor de los quince. Partía del mismo patrón que cualquier otro ninja: Cuerpo tonificado, no corpulento, sin mucho que destacar. Sus únicos rasgos característicos eran su cabello y sus ropajes. No le dio mayor importancia. Estrechó su mano con una sonrisa sincera.

El placer es mío, Saigo. Mi nombre es Diarmuid —su sonrisa se marcó más cuando lo pensó. Retiró la mano tras estrechársela—. Es la primera vez que escucho un código así.

Apreció bastante su ayuda, pues él no conocía para nada cómo funcionaba ese sistema. Y era la primera vez que oía que hubiera un código para cada misión. En su mente el número se repetía una y otra vez. Veinte mil quince, sumado a la letra d. Diarmuid comenzó a caminar hacia donde le fue indicado, sin darse mucha prisa mientras miraba los alrededores.

Este lugar es francamente impresionante. Me lo imaginaba más como una cueva, o una fortaleza sobre la montaña. ¿Llevas viviendo aquí mucho tiempo? —preguntó, tratando de conocer más al que sería su compañero—.

No tardó mucho en llegar hasta el lugar indicado. En el interior no había mucho. Era semejante a la aldea oculta de la nieve. Al entrar pudo ver un hombre sentado en un escritorio, esperando. La verdad es que cuanto más lo pensaba más aburrido le resultaba la idea de quedarse tanto tiempo sentado atendiendo a los demás. Aunque en cierto sentido era el más seguro. Le saludó con la mano y una sonrisa.

Buenos días. Venimos por la misión 20015, letra D.

El hombre posó su vista de forma discreta en la bandana del shinobi de la nieve. No debían haber muchos como él en ese lugar, a fin de cuentas la finalidad de un shinobi es la de dar dinero a su aldea haciendo misiones, que estén en una aldea aliada si bien afianza los lazos no es precisamente rentable. Allí el hombre le entregó un papel con lo que debía ser el acta. Diarmuid tomó el papel y lo acercó para que ambos pudieran leerlo, poniéndose al lado de su nuevo compañero. La misión en sí no parecía muy excitante, ni prometedora. Pero le gustaba su implicación. Estaría logrando que un estudiante de esa aldea se convirtiera en un ninja, lo cual haría que todo un mundo de oportunidades se abrieran ante él.

OFF: 44 LÍNEAS







PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Velocidad
=
20
+
5
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0
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0
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25
Percepción
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25
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5
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0
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Ninjutsu
=
1
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0
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4
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0
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5
Fuinjutsu
=
10
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+
0
+
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Genjutsu
=
1
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0
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Kenjutsu
=
1
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0
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0
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Taijutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
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1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)




PASA EL RATÓN SOBRE LA IMAGEN
Diarmuid, el ninja de la nieve. Sinceramente me costo acostumbrarme al nombre, era bastante desconocido para mi y su pronunciacion era cuanto menos intrincada. Pero el chico demostraba no dejarse amedrentar por la situacion, parecia tener carisma y resolucion, algo muy importante para mi. No estaba seguro de afirmar si era normal o no el que, viniendo por primera vez a una aldea ninja desconocida, con una cultura compartida pero con medios que probablemente diferian por completo de los que se manejaban en su propio hogar, ... Creo que muchos, cuanto menos, se sentirian presionados ante tal situacion.

- No te preocupes mucho, es solo un sistema de clasificacion propio ... Ni siquiera yo se muy bien como va -dije riendome por lo bajo al responder a comentario sobre el peculiar codigo de asignacion de la mision.- Juraría que la letra indicaba la dificultad de la mision, ... -finalice, no muy seguro de mi afirmacion.

Mientras nos adentrabamos en el edificio, comence de nuevo a divagar sobre cual seria el objetivo de la mision. Si, estaba obsesionado, pero ¿Como no iba a estarlo? ¡Era mi maldita primera mision! .... Me di cuenta entonces de que antes de empezar ya estaba incumpliendo una de las normas mas basicas de todo shinobi: nunca mostrar tus sentimientos de manera abierta ante nada, ni nadie. Inspiré profundamente con los ojos cerrados, para acto seguido abrirlos de forma muy pausada y expiré el aire contenido hasta el momento. No debía actuar mas como un niño.

Mi nuevo compañero me saco del trancé al hacer una valoración sobre la infraestructura de Iwagakure que me sorprendió gratamente:

- Llevo toda mi vida viviendo en la Aldea, pero mi casa esta en las afueras. Necesitamos estar en contacto con la naturaleza que nos rodea y, con tanta gente yendo y viniendo, nos es imposible concentrarnos en la meditacion que se requiere. -le explique mientras gesticulaba con los brazos, dandole a entender la gran diferencia que suponia para mi.- En cuanto a lo magnanimo del sitio, no puedo realmente hablar mucho. Como ya digo, no he estado en otro lugar en toda mi vida. -termine con una timida sonrisa.

Una vez que entraramos a la estancia donde el "repartidor" nos haria entrega oficial de la mision, indicando que la aceptariamos como equipo. He de decir que sinceramente pensaba que habria reparos por su parte en entregar el susodicho papel debido a mi compañia, incluso siendo conocedor de nuestra alianza con su pais, y que tendría que explicar cual era la situacion. Pero no podia estar mas equivocado. Es verdad que hubo resistencia, reflejada en su mirada, pero cuando Diarmuid pidio amablemente la mision este acabo por entregar la informacion necesaria sin rechistar. Supuse que ya estaria al tanto de la situacion tan excepcional en la que nos encontrabamos.

- ¿Que dice? ¿Reparto? ¿Cargar con algunas cajas de almacen? -pero al leer la nota que me acerco mi compañero me quede un momento paralizado.- ¿¡Tenemos que volver a la Academia!? -pregunte con estupor.- Tiene que ser una broma ...

Al parecer, teniamos que enseñar a un candidato a la Academia como pasar los examenes de ingreso. Traduccion: teniamos que repasar lo basico de nuevo para que un chico pudiera ser ninja, o al menos tuviera esa posibilidad. Y esto ultimo es lo unico que me alegro del conjunto de cosas que tendriamos que hacer. Al final, serviria para poder cambiar el futuro de alguien, aunque solo fuera un poco.

- Bueno, parece que tendremos que encargarnos de esto con perspectiva ... -dije en tono un poco desanimado al chico de blancos cabellos.- Oye.. ahora que lo pienso. ¿Que clase de cualidades tenias que poseer para entrar en tu Academia? -la verdad es que esta era una oportunidad de oro para poder conocer todo cuanto pudiera sobre Yukigakure.

Al parecer, nuestro nuevo alumno se encontraba todos los dias por la mañana practicando en los campos de entrenamiento del recinto escolar, asi que como unico miembro del equipo que podía hacernos llegar alli en menos de 3 horas, que era lo que esperaba tardar con la guía de un forastero como Diarmuid, lidere el camino.
OFF: 37 Lineas
ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




Comenzó a escarbar en sus recuerdos, tratando de buscar hasta el último detalle de su entrenamiento ninja en la aldea oculta entre la nieve, y para su sorpresa no encontró nada especialmente relevante que no pensara que otras aldeas tuvieran. Les enseñaron a sobrevivir en la nieve, a acostumbrarse a aquel horrible clima al que Diarmuid todavía no había logrado hacerse completamente. La infiltración era, si se le permitía opinar, la asignatura más importante que un ninja debía saber. No solía utilizarse a los ninjas como guardaespaldas, protectores, o justicieros, sino como lo que realmente eran:Saboteadores, ladrones, espías, asesinos si cabía.

No sé como será en otras aldeas, pero no creo que hiciera falta más cualidad que el interés en ser un ninja. No todos los que entran a la academia son miembros de algún clan, ni tienen un don natural. A fin de cuentas es una academia de formación. Allí se enseña desde cero, y depende de ti en lo que te conviertas.

Cuando él había llegado a la aldea conocía un poco de fuinjutsu, por lo que le había sido bastante fácil adaptarse rápidamente y ponerse al día. Nunca se consideró un alumno aventajado, pero sí uno que sabía lo que quería, cuando lo quería, y cómo lo quería. Ese debía ser el secreto para él. Ponerse un objetivo y cumplirlo. Eso le hizo pensar en su misión. Lo cierto era que su compañero tenía razón. Debían encargarse de eso con perspectiva, y lograr ayudar a ese alumno a convertirse en un shinobi. Según el papel ese aspirante a ninja se encontraría en los campos de entrenamiento.

Disculpe —dijo al hombre que le había entregado la misión— ¿Podría decirme dónde están los campos de entrenamiento, si es tan amable?

Lo dijo lo más convincente posible, con una sonrisa. No parecía por su mirada una persona especialmente amigable, y de hecho pensaba que no iba a responderle, pero para su alivio le indicó que no estaba muy lejos. Solo debía caminar recto tres cruces, entonces a la derecha, y todo recto hasta que se lo encontrara de cara. Diarmuid se lo agradeció y comenzó a caminar. Había sido un acto reflejo, no había pasado de su compañero. Estaba acostumbrado a trabajar en solitario. Costaba recordar que estaba trabajando con otra persona, que de hecho debía saber mejor que él como ubicarse por esos lugares de lo que sabría él en meses, o incluso años.

Espero que no te importe que lidere la marcha. No sé cuanto tiempo estaré en la aldea, esto me ayudaría bastante a acostumbrarme a este lugar —Dijo con un tono bastante amigable—¿Cómo fue tu paso por la academia, Saigo? Quizás si me lo cuentas podamos extrapolar tu caso al de este aspirante. Podría sernos especialmente útil para ayudarle a aprobar los exámenes o pruebas que le depare el futuro.

El ambiente de esa aldea era refrescante. Hacía frío, aunque no se esperaba menos al estar en el interior de una montaña. Las corrientes de aire fría que entraban por los ventanales y accesos al exterior eran como latigazos que recorrían su cuerpo. Estaba algo acostumbrado al clima invernal, pero no por ello dejaba de sentir ese horrible frío. Mientras seguía las indicaciones que tan amablemente ese hombre le había dicho, no podía evitar repasar cada uno de los lugares que se cruzaban en su camino con la mirada. Cada tienda, cada grabado, cada mínimo detalle que pudiera ver, lo observaba con la curiosidad de un niño. Solía pensar que todo, sin excepción, era hermoso a su manera. Recordaba las grandes dunas de arena que otrora fueron su hogar, los verdes y vivos bosques de la nación del fuego que se extendían por cientos de kilómetros, y el blanco de la nación de la nieve. La primera vez que vio la nieve no la apreció como debía por la situación que vivía, más no se podía negar que era algo precioso. Si el destino no le hubiera deparado ser un ninja, hubiera sido naturalista, o viajero, quizás ambas.

OFF: 44 LÍNEAS







PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
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0
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25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
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0
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25
Velocidad
=
20
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5
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0
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0
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25
Percepción
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25
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5
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Ninjutsu
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1
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Fuinjutsu
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10
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0
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10
Genjutsu
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1
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0
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0
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1
Kenjutsu
=
1
+
0
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0
+
0
=
1
Taijutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)




PASA EL RATÓN SOBRE LA IMAGEN
Ya me habia dado la vuelta para iniciar la marcha cuando, de pronto, escuche como el ninja extranjero, el chico que venia de una nacion situada al otro lado del mundo, siendo literalmente los polos mas opuestos de este, pregunto al encargado de la entrega de misiones sobre como llegar al campo de entrenamiento.

Me quedé un poco sorprendido al principio, reflejando en mi cara claramente la incomprension de la situacion y abriendo ligeramente los brazos con las palmas hacia arriba, pero no dije nada. Supuse que no sería un problema para conmigo, pues era imposible que en 3 frases que nos habiamos cruzado hubiera generado algun tipo de conflicto. Era posible, pero altamente improbable ¿Quizas se debiera a una alta costumbre de autosuficiencia por su parte? Me parecia lo mas plausible...

Antes de que pudiera abrir la boca, Diarmuid me explico que quería acostumbrarse lo mas pronto posible a orientarse por la villa, lo que apoyaba mi teoria de que no queria depender de nadie ¡Y por un lado no me importaba! De hecho lo consideraba algo necesario y primordial para nuestra profesion, pero es cierto que lo normal hubiera sido dejarse llevar por tu compañero local.

- Ni te preocupes. -le respondi sonriendo, seguido de un gesto con el brazo señalando la salida, invitandole a colocarse a la cabeza de la expedicion.- Despues de ti, compañero.

Si algo habia aprendido desde el comienzo de mi corta vida, era que pocos en muchas cantidades conseguian mas que un solo grande ¿Para que ponerse a pelear sobre una cuestion tan nimia? En el peor de los casos, si queria ser el macho alfa por mi no habria ningun problema. En el mejor de los casos, su rapida adaptacion y sus ganas por aprender me podrian ayudar en el futuro, ganando un aliado.

Tras revelarme que "no habia nada fuera de lo comun" con respecto a su preparacion antes de la Academia, el Gennin me reboto la pregunta, pero esta vez hablando sobre el momento en el que estabas dentro de la escuela de formacion. Por un lado, no queria revelar demasiado por si pudiera haber informacion sensible, a pesar de que nuestros paises fueran aliados. Por otro, el parecia estar siendo sincero conmigo. Finalmente llegue a la conclusion de que no habia nada que un Don Nadie como yo pudiera revelar y que fuera usable por otra Aldea que no supieran ya.

- Creo que mi caso es un poco ... especial. Antes de entrar a la Academia yo tenia cierto control de mi chakra, suficiente como para no pasar problemas. -dije mientras me rascaba la barbilla y miraba a otro lado, intentando recordar cosas utiles.- Creo que mis mayores problemas venian con el manejo de armas ... Nunca me he sentido comodo con las herramientas hahaha -estaba un poco avergonzado, pero esa era la verdad a la que me enfrentaba actualmente, y tendria que trabajar para cubrir esa falta de una manera u otra.- Pero en general todo se trataba de supervivencia, saber ocultarse utilizando el entorno, moverse con sigilo y utilizar tus herramientas decentemente. No tenias que ser especialmente bueno en un campo u otro, y apenas nos enseñaron las tecnicas basicas que todo ninja debe conocer: bunshin, henge, kawarimi, ... Creo que no eres ajeno a estas.


Tras unos minutos conseguimos llegar al area indicada, donde pudimos ver que un chico de apenas unos 10 años, aproximadamente, practicaba el lanzamiento de shurikens contra una de las dianas portatiles que se guardaban en el almacen de la Academia. Sus lanzamientos daban pena, incluso siendo yo quien lso criticaba. Pero tras un momento me di cuenta de cual era el problema ...

- Creo que ahi esta nuestro nuevo alumno estrella ... -dije un tanto desanimado.- A juzgar por su pomposo estilo de lanzar los shurikens, diria que el problema del chico es su extensa imaginacion.

OFF: 40 Lineas
ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




Escuchó con atención sus palabras mientras pensaba para sí mismo. Resultaba tan extraño que dos naciones compartieran gran parte de su entrenamiento ninja. ¿Serían todas las academias ninja exactamente iguales? ¿Alguien había establecido una especie de sistema de entrenamiento único para todos? Aunque él no era un especialista en enseñanza ninja, podía ver algunos detalles que nunca había logrado entender del mundo de Daichi. Cuanto más lo pensaba, más extraño le resultaba. Dejó de pensar en ello cuando reparó que solo sabía que era así en dos naciones. Dos era casualidad, tres… bueno, eso ya era un patrón.

No. Desde luego no soy ajeno a ellas. Supongo entonces que tuvimos la misma educación. O al menos una similar... —se puso a pensar mientras caminaba, recordando algunos sucesos que habían acontecido no hacía demasiado— Siempre vi a muchos shinobis, compañeros de clase, incluso graduados, que desprestigiaban bastante esos jutsus por su facilidad, y buscaban aprender técnicas más avanzadas. Pero que me caiga ahora mismo un rayo si no son las técnicas más útiles y con menos riesgo.

Al adentrarse en los campos de entrenamiento sintió un aroma familiar. No era un aroma que cualquiera pudiera percibir. De hecho siquiera era un aroma, era más bien una sensación. Sintió una corriente de frío recorriéndole el cuerpo. Se acordaba de las noches que había pasado en el campo de entrenamiento de su aldea, a tan altas temperaturas, bajo el manto de la noche. El campo de entrenamiento era uno de los lugares más pacíficos que un ninja podía encontrar, era un locus amoenus, un lugar seguro y tranquilo. El sonido del metal clavándose en la madera, el chakra que abandonaba su cuerpo tras ser moldeado, convirtido en algo más. Ver al chico allí, fallando una y otra vez, le recordaba en parte a sus primeros momentos en la aldea oculta entre la nieve. Aunque nunca lo había hecho tan mal.

Desde luego no se le da bien el lanzamiento. Y ese es un gran problema. Hasta donde sé, nunca un shuriken ha matado a un ninja. Ni un kunai. Todos los esquivan, o se fallan. Son más una medida disuasoria, o una herramienta para posicionar a tu oponente donde tú quieres que esté. Es demasiado importante saber un mínimo sobre ellos... —la conversación le hizo recordar un encuentro, una batalla que había tenido hacía no demasiado— Supongo que aquí parados no vamos a hacer nada. —sonrió antes de empezar a caminar—.

Diarmuid comenzó a caminar hacia el shinobi, con un paso algo calmado, pero sin ir despacio. Veía como el shinobi continuaba lanzando los shurikens, sin acertar uno solo en el lugar que él quería acertarlos. Estando tan cerca de él recordó que no sabía su nombre. No sabía quién era, cómo se llamaba, o cuales eran sus motivaciones. Eran tres desconocidos que no se conocían entre sí, y tenían que trabajar juntos para terminar una misión. En cierta parte le emocionaba, en otra le parecía extraño que un extranjero ayude a un local a aprobar su examen.

¡Buenas! —saludó Diarmuid al chico, que se dio la vuelta, parando su shuriken antes de lanzarlo contra el muñeco de entrenamiento. Estaban a apenas cuatro metros el uno del otro— Somos Saigo, —dijo señalando a su compañero, para después señalarse a sí mismo— y Diarmuid. Nos han enviado a ayudarte con tu entrenamiento, por lo que seremos tus instructores, o mentores si lo prefieres, hasta que consideremos que estás preparado para los exámenes.

El chico miró a Diarmuid y a Saigo a intervalos, como si los estuviera midiendo. No había por qué sospechar, y era fácil reconocerles como ninjas debido a sus emblemas. Aunque se paró un poco a mirar el de Diarmuid. Era normal. A fin de cuentas era un extranjero. Finalmente cedió y se encogió de hombros.

¿Qué te parece si nos dices tus puntos fuertes, los débiles, y nos ayudas a ayudarte? —preguntó con una sonrisa sincera— Antes de que te des cuenta estarás preparado para el examen —tras algunos segundos mirándose, el chico parecía ceder—. Podrías empezar por tu nombre. En el acta no lo pone por ningún lado.

Me llamo Oho Sazaki, estudiante de la academia. Intento especializarme en iryonninjutsu y creo que tengo un buen nivel para ser un estudiante. Se me da bien el combate cuerpo a cuerpo, pero no sé ocultarme, el lanzamiento de… estas cosas no se me da bien —dijo refiriéndose a los kunais— . Creo que soy un desastre. Y los jutsus básicos en algunas ocasiones me cuestan bastante realizarlos, sobre todo si estoy bajo presión.

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PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Velocidad
=
20
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5
+
0
+
0
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25
Percepción
=
25
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5
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0
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6
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36
Ninjutsu
=
1
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0
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4
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5
Fuinjutsu
=
10
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0
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=
10
Genjutsu
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1
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0
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1
Kenjutsu
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1
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0
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0
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1
Taijutsu
=
1
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0
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0
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0
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1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)




PASA EL RATÓN SOBRE LA IMAGEN
"Interesante ... " pensé cuando Diarmuid comparo la similitud en nuestros entrenamientos en los tiempos de Academia. "¿Eso quiere decir ... que hay algun tipo de acuerdo entre aldeas? Debe de ser de lo poco en lo que se pueden poner de acuerdo en estos tiempos." Cabilaba las posibilidades mas extremas dentro de mi mente, tratando de sacar el mayor partido a esa informacion. "No es tan extraño, bien pensado, teniendo en cuenta que los examenes para llegar a nivel Chunnin son una competicion entre todas las Aldeas Ocultas, ¿O quizas este es una forma de demostrar que sistema es mas eficaz? ... "

- Siempre he sido un hombre de posibilidades, y al igual que se que un kunai o un shuriken pueden causar la muerte si atraviesan el sitio indicado, -señale entonces en secuencia mi cuello, sien y corazon.- cualquier jutsu puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. Nunca menospreciare a las posibilidades, y por eso quizas soy un poco paranoico. -sonriendo de nuevo, comente algo que quizas podria reservarme para mi mismo por la vergüenza de admitir un lado negativo de mi personalidad, pero ¿Qué le iba a hacer? Uno debia conocerse y ser consciente de sus fortalezas y debilidades.

Diarmuid nos presento al aspirante a ninja Oho Sazaki, un chico no muy alto en estatura, de cuerpo mas bien delgado aunque no falto de forma y, como nota peculiar, tenia toda la pinta de ser el chico que se sentaba en primera fila en la Academia para poder atender todo lo bien que pudiera. Por supuesto, esto era solo una suposicion, pero no creia alejarme mucho de la realidad. Parecía que el estudiante era incapaz de manejarse bien con las armas arrojadizas a pesar de que el combate cuerpo a cuerpo no se le daba mal, lo que me daba a entender que tenia exactamente el mismo problema que yo cuando estaba en su posicion:

- Te tecnica de lanzamiento es nefasta, chico. Y eso solo se debe a un motivo, y es que intentas imitar tu forma de arrojar el shuriken. -lo que habia visto desde lejos y esta nueva informacion me hacian estar muy seguro de mi respuesta.- Aquellos a los que admiras pueden ser tu espejo en muchas cosas, pero tu cuerpo es solo tuyo y tus preferencias corporales personales son solo tuyas. -le pedi prestado entonces una de sus herramientas colocando mi mano boca arriba, a lo que respondio dejando encima de esta un par de shurikens.- Quiero que te fijes bien, no en mi mano, sino en mi postura.

Me puse a su lado encarando la diana y baje las rodillas adelantando mi pierna de equilibrio, la zurda, ligeramente. Obviamente estaba exagerando el gesto para que pudiera verse con claridad, puesto que con el tiempo acabaras acostumbrandote cada vez mas a lanzar desde todo tipo de posiciones. Entonces, en un movimiento continuo de adelante a atras, lance el primero de los shurikens a una velocidad moderada, porque la verdad era que si lanzaba con todas mis fuerzas no sabia si acertaria de pleno.

- Ahora mismo no tienes que preocuparte de hacer el lanzamiento mas mortal o mas certero, -le comente ya en una posicion mas erguida, mientras le devolvia el segundo shuriken que me habia prestado.- Solo tienes que encontrar tu postura y tu punto de equilibrio, y entonces podras darle al blanco. La velocidad o la precision ya vendran con la practica ¡Pero escucha primero lo que te dice tu propio cuerpo!

OFF: 34 Lineas
ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




Se limitó a escuchar, estático, observando como su compañero le indicaba como debía lanzarse un shuriken. No era muy distinto a como él mismo lo hacía, sin embargo algunas preguntas comenzaron a surgir. ¿Nadie nunca había mostrado a ese chico como se lanzaba un shuriken, o un kunai? ¿Tan poca atención prestaba a las clases? Algo básico para un ninja era el lanzamiento de esos objetos, pero no porque fuesen un arma decisiva en un combate, sino por su mero potencial. Un shuriken por sí solo no es nada, pero la oportunidad de posicionar a su oponente en el lugar que él quería era una ventaja que no se podía negar

Observó en silencio como el joven estudiante lanzaba los shurikens. Si bien no eran lanzamientos perfectos, se notaba una cierta mejoría. Hacía los mismos movimientos que Saigo Uzumaki, sin embargo poco a poco los iba cambiando, haciendo que fuera más fácil para él lanzarlos. No tardó demasiado en poder acercarse al nivel que debería dar para graduarse en la academia.

Generalmente cuando lanzas un kunai, o un shuriken, lo lanzas porque quieres alejar a alguien de ti, que se acerque, o que tome otra dirección. Este tipo de herramientas ninja no matan salvo que seas un especialista en kenjutsu o tengas algún as bajo la manga. No te centres siempre en intentar dar a tu enemigo. Los lanzamientos deben ser rápidos, y certeros. Pero nunca debes lanzar uno pensando que vas a ganar con solo eso.

Dijo mientras miraba al shinobi, esperando que entendiera su punto de vista. Y dado que él era malo en la utilización de esas herramientas, era mejor dejárselo claro. No iba a matar con ellas. Aunque a decir verdad, él no era un experto precisamente en el arte del combate, y de hecho prefería rehuirlo a enfrentarse a un oponente fuese superior o inferior a él. Los enfrentamientos, en su opinión, iban en contra tanto de su convicción personal como de su rol como ninja.

Tu problema con los jutsus es algo… común, me atrevería a decir. Varias personas en mi academia tenían dificultad a la hora de realizar los jutsus más simples. Es algo nuevo para ellos a fin de cuentas. Te dicen que hay una energía, llamada chakra, que reside en tu interior y que eres capaz de manipularla. Es como si despertaras con otra mano y te dijeran que la controlaras. Sería extraño, incluso caótico. —Diarmuid nunca había explicado algo así antes, pero desde su infancia había manipulado su chakra con el uso del fuinjutsu. Sabía bastante bien de lo que hablaba— El chakra es una energía que los ninjas respetan mucho, pues sin ella estarían desnudos. Los sellos nos permiten manipular el chakra, y convertirlo en lo que nosotros queremos. Una mala sucesión de sellos, exceder por demasiado, o todo lo contrario, ofrecer poco chakra, es peligroso. Puede hacer que la técnica salga mal, y nadie quiere que una bola de fuego explote a un metro de su cara.

Diarmuid se colocó en la posición inicial en la que todo shinobi aprende a usar sellos. O al menos eso pensaba él. De pie, con la espalda recta pero no rígido. Tenía la mente muy clara y sabía lo que quería hacer. Juntó las manos realizando el primer sello, el perro. Canalizó su chakra a través de ese sello, y pasó al siguiente, jabalí. Repitió el mismo proceso, hasta llegar al carnero. Su cuerpo se transformó y tomó la forma del estudiante al que estaba entrenando. Era idéntico. Mantenía la concentración para que la técnica no desapareciera.

Si hubiera hecho los sellos mal, habría tomado una forma no deseada, o no hubiera pasado nada, gastando chakra inútilmente. Cuando pierdes chakra inútilmente, te debilitas aunque no lo sientas. Si gastas todo tu chakra, has muerto. Tienes que mantener tu mente concentrada y buscar mantener la transformación. Centrarte, pero manteniendo todo l oque te rodea en tu punto de vista, simulando que todo está bien. Ahora inténtalo tú.

Tras decir esas palabras, Diarmuid volvió a la normalidad, dejando de visualizar su transformación. El estudiante le hizo caso y se puso en su misma posición, realizó los sellos en su orden, pero no pasó nada. Le miró, como si pidiera ayuda. Diarmuid con un dedo le hizo una seña para que lo repitiera. Era el jutsu más difícil que se estudiaba en la academia, capaz de confundir incluso a doujutsus, si se hacía correctamente. Si el joven era capaz de hacer ese jutsu, sería capaz de hacer todos los demás. Estuvo cinco minutos sin dar resultado, solo gestionando mal su chakra, hasta que, de forma sorpresiva, el estudiante se convirtió en su compañero, Saigo. Era una transformación bastante decente. Se podían notar a simple vista algunos problemas, por ejemplo, era más pequeño que el original, pero había estado bastante bien.

Todos y cada uno de los jutsus son iguales. Te posicionas, concentras chakra, la moldeas usando los sellos, y obtienes un resultado. En algunas ocasiones no podrás posicionarte y tendrás que hacer los sellos muy rápido. Te aconsejo practicar eso aprovechando tu estadía en la academia, y las misiones de rango bajo, antes de enfrentar problemas reales.

OFF: 55 LÍNEAS







PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Velocidad
=
20
+
5
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0
+
0
=
25
Percepción
=
25
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5
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0
+
6
=
36
Ninjutsu
=
1
+
0
+
4
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0
=
5
Fuinjutsu
=
10
+
0
+
0
+
0
=
10
Genjutsu
=
1
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0
+
0
+
0
=
1
Kenjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Taijutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)




PASA EL RATÓN SOBRE LA IMAGEN
ENTRENAMIENTOS ESPECIALES {RANGO D} — CON SAIGO UZUMAKI




El estudiante se mostraba bastante agradecido por los consejos que los shinobis de la nieve y la  roca le habían brindado, y durante el resto del día los practicó bajo su supervisión para corregir los errores más obvios. Diarmuid también aprovechó bastante ese día, pues logró ver algunas de las técnicas propias de la aldea oculta entre las rocas, que el estudiante practicaba para su examen de ascenso para convertirse en un auténtico gennin. Diarmuid no sería capaz de replicarlas, pero conocerlas era bastante útil. Uno de ellos consistía en algo semejante a ser uno con la tierra, a permitir que dicho chakra cubriera tu cuerpo para que fuera más fácil hacer jutsus de este mismo estilo. La otra, en cambio, hacía que su cuerpo se recubriera de tierra, o al menos eso parecía. Era una armadura muy ligera, aparentemente no muy resistente.

Un pensamiento comenzó a deprimirle, a pasarle por la cabeza. ¿Qué ocurriría si por algún motivo las aldeas de la nieve y la tierra rompieran sus pactos y hubiera una guerra entre ellas? Sería algo horrible, y lo peor, posiblemente él tendría ahora información sobre el interior de la misma, y el adiestramiento de sus shinobis. Sabía una distribución aproximada de ese lugar, dónde se encontraban algunos edificios importantes. Era un pensamiento muy negativo que le invadió repentinamente, sin ninguna explicación. Lo eliminó de sus pensamientos y terminó de ayudar a entrenar a ese joven para que rindiera el siguiente día.

Por la ausencia de luz en el interior de la cueva se podía notar que comenzaba a ser de noche, y que el brillo del sol paulatinamente terminaría extinguiéndose del cielo ese día. Pudo dormir en un barracón en la academia ninja de la roca, donde pasó gran parte de la noche pensando. Se encontraba tan cerca de su familia, tan cerca, pero a la vez tan lejos. Conocía la noticia de la muerte del Kazekage, ¿quién no? El destino de su familia le era tan incierto… y sabía que si acudía a sus puertas terminaría muriendo él sin lograr nada. Solo esperaba que el shuha shinto no se hubiera cobrado víctimas tan cercanas a él.

Al amanecer solicitó ver el examen de acceso del chico al que había entrenado. A pesar de que no era obligatorio, pues ya había cumplido su misión, quería ver si había logrado resultados, si realmente había sido útil su estancia. Vio un desfile bastante largo de estudiantes, y comprobó que la mayoría había logrado aprobar. Algunos se quedaban mirándole si le veían, pues el símbolo de la aldea oculta de la nieve les debía parecer curioso.

El joven parecía tomárselo con calma pero un deje nervioso en su voz le delataba. Un ninja no debería mostrar sus sentimientos de una forma muy abierta, aunque él no era el mejor ejemplo para ello, dado que era muy expresivo. Realizó todas las pruebas que le pidieron, y si bien no fue excelente, demostró un nivel considerable. No era el más fuerte, ni el más rápido, ni el más inteligente, pero parecía ser competente. Diarmuid le sonrió, felicitándole al asentir con una sonrisa. Se limitó a continuar su camino hacia el tablón de misiones, con el fin de ver si podía ayudar con algo más.

OFF: 34 LÍNEAS







PARÁMETROS:

Resistencia
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Fuerza
=
20
+
0
+
5
+
0
=
25
Velocidad
=
20
+
5
+
0
+
0
=
25
Percepción
=
25
+
5
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0
+
6
=
36
Ninjutsu
=
1
+
0
+
4
+
0
=
5
Fuinjutsu
=
10
+
0
+
0
+
0
=
10
Genjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Kenjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Taijutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1
Iryoninjutsu
=
1
+
0
+
0
+
0
=
1

INVENTARIO:


PESO (11'5 / 20) kg

Kunai x3 (1,5 kg)
Shuriken x5 (2,5 kg)
Bomba de humo x2 (2 kg)
Bomba de luz x1 (1,5 kg)
Bomba pimienta x1 (0,5 kg)
Cuerda de alambre x1 (0,5 kg)
Pergamino de sellado x1 (1 kg)
Pergamino de invocación x1 (2 kg)


OFF:

Le he dado más de un mes a Saigo por si volvía, pero al ver que no ha avisado ausencia ni ha dicho nada termino la misión obviando a su personaje.



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En total he roleado: 216 líneas.
La misión pedía: 30 líneas
Solicito: Subir de 10 a 22 en fuinjutsu (10 x 12 = 120 líneas) || Subir de 40 a 41 percepción (20 líneas) || Subir de 28 a 31 Velocidad (10 x 2 + 20 = 40 líneas)
Restan: 216 - 30 - 120 - 20 - 40 = 6.

Misión:

Nombre: Entrenamientos especiales.
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Iwakagure no sato.
Número de post: 30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Una persona desea ser ninja e iniciar en la academia, pero no es capaz de superar el examen necesario para entrar. Tu objetivo es ayudar a esa persona con el objetivo de que sea capaz de superar los exámenes de acceso.


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