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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


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ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

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Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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Nombre: Rescate felino
Rango de la misión: D
Paga de la misión: 250 Ryous.
NPC de Staff: No permitido.
Lugar: Kusagakure no sato.
Número de post:30 líneas.(Calibrí,11).
Descripción: Kurumi ha perdido a Kuro, un gato completamente negro y bastante gordo, la chica ha buscado por todos los alrededores pero no ha podido encontrarlos, la última información que consiguió es que al parecer, un gato de similares características estaría atrapado en lo alto de uno de los más grandes árboles de la aldea. La misión consiste en averiguar si se trata del mismo felino, de ser así traerlo de regreso al hogar de su dueña. De lo contrario, recaudar información y encontrarlo por otros medios.

Los rayos de sol entraban por la ventana en la que plácidamente dormía la rubia kunoichi, esta se dedicaba a dormir, sus ronquidos eran algo notorios, todo el que pensara que esta era bella cambiaría de pensar al ver la forma en la que la Yamanaka dormía, era bastante tarde como para seguir durmiendo, llevaba demasiadas horas abrazada a su peluche de kitsune, no es que deseara despertar tampoco, estaba bien dormida, quizá luego saldría a pasear o haría algo. El dulce sueño que Ino estaba viviendo como si fuera real fue interrumpido por los chillidos de regaño por parte de su madre. La madre de Ino era idéntica a su hija, la única diferencia entre ellas era que la mayor era castaña, y además mayor, aunque no llegaba a los 40 años. La madre de la rubia entró a la habitación con notable molestia, Ino hizo como que seguía dormida, no deseaba oír a su madre regañarla. - ¡Ino! Levántate ya, hija, haz el favor. - le pidió la castaña a su hija, Ino seguía haciéndose la dormida. - ¡Sé que estás despierta! Como no me hagas caso te juro que te arrastro a la Academia a pasar el día ahí conmigo. - esta vez la amenaza fue demasiado lejos, tanto que Ino se sobresaltó por simple impulso, no deseaba volver a ver la Academia, había sido buena alumna en su tiempo y no quería ver tal lugar otra vez a menos que fuera estrictamente necesario.

Mientras su madre la regañaba, Ino estaba sonrojada fuertemente, el sueño tan... realista y sensual que había tenido en el que aparecía el Kusakage le había debilitado todas sus defensas, "Maldición mamá, tenías que despertarme..." pensó Ino con fastidio y regaño mental hacia su madre. "Qué guapo es el Kusakage, algún día me casaré con él." pensó la rubia emocionada. - ... Ahora he acabado, espero que me hayas entendido, Ino. - La rubia suspiró tranquila, su madre luego de un minuto había acabado de regañarla, odiaba que la hicieran sentir como una niña, pero odiaba aún más que le quisieran quitar el derecho a dormir sus 12 horas, no era justo. - Sí, mamá, he entendido todo lo que me has dicho, ahora puedes irte a la Academia o llegarás tarde, seguro que papá te está esperando. - respondió la rubia con un tono de remedo a su madre, esta sólo sonrió cariñosamente a su hija y le besó la frente para marcharse de casa en camino a la Academia. La Yamanaka se desnudó en la oscuridad de su habitación, sacó una toalla de lo alto del armario y se cubrió con ella mientras se dirigía rápidamente al baño, la piel se le congelaba si estaba muy expuesta.

Al finalizar su agradable ducha, Ino se cambió de vestimentas cansada, primero se secó y luego se puso sus prendas algo pasadas de tono, aunque Ino siempre solía decir que no eran subidas de tono, simplemente realzaban más sus atributos y belleza, nadie le podía decir nada. La rubia bajó las escaleras de su casa hasta llegar a su destino, la cocina, el lugar más visitado en toda su vida, la rubia amaba comer, pero cuando engordaba 1 mísero kilo de peso se volvía loca y adelgazaba de cualquier forma que leyera o le dijeran.  La Yamanaka se preparó un té de hierbas, tenía la extraña costumbre de siempre tomar eso al inicio de su día, siempre que tomaba el té con hierbas, Ino recordaba a su hermano mayor, quería pensar que este descansaba en paz, pero era algo imposible de saber. Ino acabó de tomar su té, se dirigió al baño a hacerse un lavado en la cara, se la lavaría por segunda vez y se pondría lo mínimo de maquillaje. Debido a su alta autoestima, la rubia deseaba permanecer perfecta ante todo el mundo siempre, por eso se cuidaba tanto, si perdiera su cara no sabría lo que haría, lo más probable sería volverse loca.

 Luego de haber pasado un cuarto de hora poniéndose guapa por si algún casual veía al Kusakage, aunque fuera desde lejos, la Yamanaka se puso a pensar qué haría ese día, "¿Debería entrenar?" pensó, era cierto que debía entrenar, sus habilidades no eran precisamente altas, aunque entrenar la cansaba, no aguantaba mucho y esperaba algún día poder cambiar eso de ella, debía ser más paciente. "No, mejor no, voy a pasear, como tenía todo planeado en un principio." acabó decidiendo la kunoichi, era una fácil solución, aunque esperaba que ni su madre ni su padre se enteraran de que la rubia se escapaba de sus tareas de casa y entrenamientos para salir a dar un paseo. "Espero que ningún conocido me vea y les cuente." pensó la kunoichi más pálida aún que su tono normal. Al empezar a correr con velocidad por la aldea, Ino acabó sin darse cuenta en la torre del Kusakage, tragó saliva fuerte, se sentía nerviosa, no debía estar ahí si no era para algo importante, pero para ella el Kusakage lo era todo, dejaría todo por irse con él a algún lugar lejano, todo menos su religión, claro está. La kunoichi amaba los sacrificios que su religión le permitía hacer. La rubia estaba tan nerviosa que empezó a correr con intención de ir lejos del lugar, pero antes de que pudiera ir lejos, alguien la cogió por la cintura con una velocidad asombrosa.

La rubia giró para ver quien la había parado, era su padre, - ¿Papá? ¿Qué haces aquí? - preguntó Ino confundida. - Hija, mi turno es en poco tiempo, sólo quería avisarte que he solicitado una misión para ti hoy, tu madre me dijo que te aburrirías y envejecerías rápido si no estabas en movimiento. - contestó el Yamanaka mayor, Ino simplemente bufó sobre el flequillo que le caía por un ojo, provocando que este se moviera con brusquedad por unos instantes. - Pero tranquila, me han dicho que estarás acompañada. - añadió el rubio padre de Ino, esta sólo sonrió ligeramente bajando de los brazos de su padre. - Has sido injusto conmigo, papá, pero bueno... - respondió la rubia algo molesta. - Vamos, acompañame, el señor Kurumi está esperando impaciente. - le dijo su padre mientras le hacía señas para que lo siguiera, ambos empezaron a correr. "¿Kurumi?" pensó la Yamanaka dudosa.


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La rubia se dirigía con velocidad al destino que marcaba cada paso rápido que daba su padre, no tenía mucho tiempo, pues su turno como profesor en la Academia comenzaba pronto, Ino bufaba molesta mientras corría por la aldea, - Sigo pensando que estás siendo injusto conmigo, papá. Me refiero, no es que haya matado a alguien como para que me hagas hacer una misión acompañada, hoy tenía pla... - decía la rubia con tono de queja hasta que su padre la interrumpió, - ¡Ino, ya dejate de quejas y reproches, por favor! La misión ya ha sido enviada y Kurumi nos está esperando... - pidió alterado ya el padre de Ino. - Lo siento, papá, es que creo que me ha sentado muy mal el desayuno. - se lamentó Ino sobre actuando, pobre ingenua, creía que su padre le creería el falserío, se equivocaba, su drama era tan actuado que se notaba falso, más para su padre, el cual ya habría experimentado mucho en cuanto a drama, era profesor de Academia, ¿Cuántos alumnos habrían fingido estar enfermos sólo por no hacer un exámen? Muchos, sin duda, pero Ino tenía esperanza, se que la esperanza es lo último que se pierde. - Hija, sé que finges, como no dejes de hacerte la pobrecita... Pobrecita serás si te llevo a la Academia. - al finalizar sus palabras, Ino casi grita un largo y dramático "No".

A Ino no le hacía gracia que su padre y su madre la amenazaran con lo mismo, ella sólo quería estar libre, pero por lo visto aquel día no sería de estar en libertad. - Está bien, papá. No te me enfades así. - respondió la Yamanaka menor mientras redireccionaba su carrera siguiendo a su padre, volviendo nuevamente a correr. Después de varios minutos, llegaron a la otra punta de la aldea, una zona residencial. La rubia iba detrás de su padre, siguiéndolo. "Este día será muy aburrido..." pensó pesimista la rubia, al cruzar una calle, sus pensamientos cambiaron, se había animado un poco. "¿Kaede?" pensó al observar los cabellos de su conocida, la conocía de hacía un par de años, sabía que los viajes de su padre la habían llevado un par de veces a su aldea, la chica le caía muy bien, de hecho, en cierta forma, la admiraba, sin embargo, la Yamanaka la consideraba una rival a tener en cuenta. Admiraba su carácter tan intenso, le recordaba al fuego, si juegas con él, puedes quemarte. Con Kaede era diferente desde el punto de vista de Ino, para ella el dicho era, si juegas con Kaede, te quemas.

"Sí, sí que es ella" pensó Ino observando bien a la otra rubia. La kunoichi y su padre llegaron hasta el lugar en el que iniciaría la misión, era una villa pequeña, aunque a Ino le pareció reconfortante desde fuera. Ino se quedó observando a la otra kunoichi que se encontraba cerca, la mirada de Ino transmitía confortar, adornado por una sonrisa simpática de oreja a oreja, se llevaba bastante bien con la otra chica, quizá le devolviera la sonrisa, al menos eso esperaba la Yamanaka, la rubia de pelo claro iba a hablar, pero fue interrumpida por su padre, - Ino, ¿Tú ya conoces a esta chica? - preguntó el rubio mayor a su hija, esta sólo lo miró sonriente, - Papá, ya puedes irte a la Academia, si no llegarás tarde, no te preocupes. - le dijo Ino al hombre, este asintió ante el pedido de su hija y se dirigió con velocidad a la Academia Ninja, donde debería haber estado desde antes,  el problema era la preocupación que sentía por los ánimos de Ino, pero finalmente, estaba feliz de que su querida hija hubiera cambiado la cara al ver a su compañera en la misión. Mientras, en la pequeña villa en la que estaban Ino, Kaede y Kurumi, la rubia pensaba en las tontas ocurrencias que solían tener sus padres, "¿Cómo es posible que crean que por no moverme mucho voy a envejecer rápido?" la rubia de pelo claro se encontraba frustrada, no estaba muy orgullosa del comportamiento exagerado de sus padres.

La chica, de nombre Kurumi dio palmadas delante de la cara de Ino para llamar su atención, Ino sonrió torpemente. - Bueno, chicas... La razón por la que os hice venir aquí es simple, mi gato, Kuro, ha desaparecido. - explicó la joven delante de las rubias, Ino escuchaba bien a lo que decía para tener la máxima información y completar la misión sin problemas. En verdad, el teatro que había hecho anteriormente delante de su padre no era del todo una mentira, realmente tomar té todos los días no sería algo bueno, o es que simplemente el atracón de comida que se había llevado a la boca el día anterior había resultado haberle provocado dolores estomacales. Aunque no era algo exagerado, Ino se sentía algo molesta. "Miraré en el libro de recetas, a ver si cuando vuelva a casa puedo hacerme algo que me haga recuperarme de esto" pensó Ino. - Una vecina de aquí cerca dijo que había visto un gato parecido a Kuro en un árbol grande de por aquí. - explicó la vecina. "¿Y cómo es Kuro?" pensó Ino, - Antes de que alguna de las dos me lo pregunte, Kuro es un gato negro y está rellenito. Por favor, encontradlo y os pagaré como merecéis. - pidió la joven Kurumi con alguna que otra lágrima saliendo de sus ojos, a Ino le dio algo de pena verla en ese estado, se notaba que amaba a su gato, ¿Qué haría ella con un gato? Se volvería loca si se le llegaba a escapar algún día, no sabría qué hacer si eso pasara, por suerte para la rubia de pelo claro, no tendría jamás que pasar por ello, no quería tener gatos, en cualquier caso algún que otro perro. Hasta el momento no le había prestado mucha atención a su compañera en la misión, Kaede.

Ino asintió ante el pedido de Kurumi, no sin antes pedirle algo. - Está bien, pero necesitamos algo como... - Ino hizo una pausa en su frase para quedarse un par de segundos pensativa. - Como un collar o una manta, algo que haya tocado no hace mucho. - Vio a la joven Kurumi asentir e ir corriendo dentro de su casa, mientras esperaban, Ino rompió el hielo hablándole a su compañera de misión. - Hace mucho que no te veía, Kaede, ¿Qué te trae por aquí? - la mirada de Ino era de infinita paciencia mientras esperaba una respuesta, sin embargo, desesperó al recordar cómo iba vestida, no se había puesto ropa cómoda, era una manía suya ponerse ropa acorde a su estatus de kunoichi cuando tocaba hacer una misión, aunque fuera una tontería de misión. - ¡Ay! - se alteró Ino llevándose una mano a la frente con frustración. "Tendré que aguantarme o quedaré mal ante ella." pensó la Yamanaka, "¿Cuando vendrá esta chica?" la chica a la que se refería Ino en sus pensamientos era la dueña de Kuro, Kurumi, que estaba tardando bastante, ¿Qué sería lo que les llevaría para que Ino pudiera utilizar sus habilidades sensoriales?


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Al parecer, el "importante" padre de su amiga rubia estaba allí por motivos de shinobis de alto rango, y la había arrastrado a ella y a su hermano hasta ahí con él, "Vaya, qué padre más bueno" penso Ino cuando su compañera de misión acabó de relatarle las razones por las que estaban allí. Ino no conocía al hermano de Kaede, sólo sabía que se llamaba Goro, "¿Tendrá las mismas habilidades que Kaede?" pensó la kunoichi de Kusagakure, "No, es difícil igualar a una chica como Kaede, no hay Gennin lo suficientemente bueno para igualarla..." pensó algo frustrada la rubia de pelo claro, quería llegar a ser tan fuerte como su compañera, luego superarla y superar a todos los otros shinobis y kunoichis, si no lo conseguía, jamás podría considerarse Kusakage, la meta de Ino. Oyó a Kaede llamarla "perrito rastreador" algo de furia se encendió en el interior de Ino, no le había gustado que la llamara así, por muy cierto que fuera, y es que Ino planeaba encontrar al gato utilizando una técnica sensorial que podría ser similar a las habilidades sensoriales de los perros. A veces Ino pensaba en lo tonto que era ser una kunoichi de tipo sensor, por mucho que le gustara, a veces se sentía inútil, era alguien que no podría hacer nada en el frente, sus habilidades eran íntegramente de soporte, pero, ¿Qué pasaría con ella si algo les pasaba a sus compañeros? Ino no podría hacer nada, eso era lo malo de ser una ninja sensor, aun así, Ino amaba sus habilidades, quizá más de lo que Kaede amaba las suyas propias.

Kaede era una chica bastante rara a los ojos de la rubia de pelo claro, ella era muy seca a veces, era sumamente difícil entablar una conversación de más de 4 palabras con ella si no la conocías, Ino nunca supo por qué era así, aunque prefería mantenerse al márgen de la vida personal de Kaede, ella no era quien para meterse en ese tipo de asuntos tan ajenos. Así como Kaede era rara, Ino no se quedaba atrás, luego del quejido que había hecho antes por no llevar ropa adecuada se avergonzó un poco, sus actos a veces eran demasiado llamativos y espontáneos, quizá habría quedado mal a los ojos de su compañera en ese entonces. La rubia juró que la rubia de cabello más oscuro iba a hablar, pero fue interrumpida por Kurumi, la ridícula pierde gatos. Ino giró a observar a la joven con curiosidad de qué le llevaría para practicar sus habilidades sensoriales, aunque no le hacía mucha falta, controlaba a la perfección todas las técnicas sensoriales que un Gennin debía controlar. Llegar hasta el paradero de Kuro, el gato, sería coser y cantar para Ino, "Tanto que se burla de mis habilidades sensoriales y ella se pasaría un día entero buscando al maldecido bicho con pelo ese." pensó la rubia de pelo claro mirando algo cabreada a la otra rubia, de cabello más oscuro. Realmente, todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba Ino, quizá su padre tenía razón, quizá no había sido mala idea obligarla a hacer una misión, al menos estaría con su amiga Ino que, a pesar de su pequeña rivalidad en ocasiones, se llevaban muy bien, y eso era verificable con la frase tan larga dicha por Kaede anteriormente a que Kurumi las interrumpiera, el simple hecho de que le haya dado explicaciones ya demostraba que eran algo cercanas.

La joven Kurumi levantó en su mano un collar de color escarlata que llevaba una especie de campana con él, al menos eso le pareció a la Yamanaka. "Ah, no, es un cascabel" pensó Ino corrigiéndose. El casacabel que tenía el collar sonaba demasiado agudo y demasiadas veces, oír el meneo de este le provocaba dolor de cabeza a Ino y ganas de sacrificar a la maldecida Kurumi a los dioses, ¿Cómo le hacía eso al gato? Si tenía un gato como mascota debía cuidarlo bien, de lo contrario no sería un gato de compañía, sería un simple bicho más para los dioses de la sagrada religión que fervientemente seguían la Yamanaka y su amiga, Kaede. La kunoichi de Kusa cogió el collar que sostenía Kurumi debido a las prisas de su amiga, sabía que Kaede no quería coger el collar, era demasiado tiquismiquis a veces, de todas formas, Ino sería la que tendría que coger el collar con el cascabel, era ella la que tenía que usar sus técnicas de sensor para detectar dónde estaba Kuro. - Sí, vámonos ya, no vaya a ser que te pierdas y te devoren los bichos, Kaedesita. - respondió Ino con una mirada temeraria hacia su rubia compañera acompañada de un tono lento en la última palabra que acentuaba el tono burlón usado, le hacía gracia ver cuando se enfadaba, era simplemente muy gracioso para la rubia de Kusa, ¿Lo conseguiría aquella vez? La rubia de pelo claro rió por lo bajo mientras intentaba adelantarse a Kaede en la salida para correr. Pensaba dirigirse cerca de las afueras de la aldea, en una zona donde abundaban los altos árboles, Ino conocía su aldea más de lo que se conocía a ella misma, había nacido ahí, se había criado ahí, era una kunoichi de ahí, estaba orgullosa de ser ahí.

La Yamanaka amaba su lugar de procedencia, la hacía sentirse orgullosa, si le tocaba dar la vida por él, quizá lo haría encantada, sólo había algo que amaba más que el País de la Hierba... La religión, el Shuha Shinto la llenaba de placeres inexplicables, ver cuando sacrificaban a alguien lenta y dolorosamente la llenaba de vitalidad y la hacía sentir más fuerte y motivada, sólo pensar en el bien que le hacían a los dioses la hacía emocionarse y que se le saltaran las lágrimas, y pensar que ella en principio no quería creer... se había transformado en toda una mujer, era más madura, devota, amaba todo lo que tuviera que ver con aquellos dioses a los que muchos maldecidos llamaban "oscuros", si Ino llegaba a toparse con algún infiel o algún ofensor hacia su religión, lo mataría si cabía en sus posibilidades, de lo contrario, se escondería y se haría más fuerte para darle el placer a los dioses de observar desde su hogar cómo la rubia se deshacía de un maldito más. Mientras ambas kunoichis corrían, Ino redució el ritmo paulatinamente hasta parar, no se encontraba bien. Irónicamente, su dolor era en la barriga, "¿Pero qué he hecho mal? Con lo resistente que es mi cuerpo... ¡Maldita sea!" pensó enfadada la rubia en su interior, le daba igual lo que pensara Kaede de ella en esos momentos.

Pasaron unos segundos e Ino se recompuso un poco, - Kaede, podemos seguir, no sé si te importa, pero... Estoy bien. - aclaró Ino luego de haberse recompuesto, antes, al parar con Kaede, habría dado imagen de estar muy débil, ¿Qué pensaría la chica de Sunagakure de ella? Lo que le había dicho a su padre no había sido del todo mentira, quizá si no hubiera sobre actuado tanto no estaría así y en su lugar estaría Kaede buscando gatos por todos los lugares de la aldea. - Bien, ahora me concentraré con todo en este collar. - dijo Ino apretando el collar con fuerza entre su mano. - Esto es para saber si estamos dirigiéndonos al lugar correcto o al equivocado. - aclaró la Yamanaka. Mientras concentraba sus sentidos se imaginaba el físico de aquel gato negro descrito por Kurumi. "Vamos, Ino, tú puedes... Gato negro, rellenito, gato negro, rellenito..." luego de unos segundos Ino abrió los ojos con sorpresa, se disponía a dar la mala noticia a su compañera, aunque no deseaba verla furiosa de verdad. - Kaedesita... - empezó la rubia de pelo claro con simple tono de broma mirando fijamente a la otra rubia, estaba esperando su completa atención. - Bueno... Verás, resulta que el gato no está por esta dirección, es en dirección completamente opuesta... - la Yamanaka sabía que debería haber usado la técnica de rastreo con anterioridad, pero se le había pasado. Antes de que la otra rubia le contestara, Kaede habló, - De veras lo lamento, Kaedesita. - pedía perdón Ino, no le temía a Kaede, pero no deseaba verla enfadada, quizá se pondría más arisca con ella, eso no lo sabía Ino, sólo lo podía saber Kaede.
84 líneas, Calibri 11



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山中いの

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La rubia amiga de Ino era en ocasiones demasiado agresiva, no sabía ni si quiera cómo le podía caer bien, quizá todo era debido a que ambas eran muy devotas en su religión, darían todo por ella, la rubia de pelo claro deseaba sacrificar gente junto a su compañera, todo con el fin de complacer a los dioses, y claro está, ¿A quién no le gusta ver sufrir a otros? A veces Ino se perdía en sus pensamientos sádicos, demasiado orgullo era el que sentía por su devoción en el Shuha Shinto. Se llevaba considerablemente bien con la otra rubia, sin embargo a veces sus personalidades se rozaban duramente entre ellas, Ino sabía de la triste historia de Kaede, por eso a veces intentaba si quiera sacarle una risa burlona entre las bellas facciones de su rostro, ayudarla no le costaba nada, además, ella era una chica que se mostraba constantemente feliz cuando estaba junto a los otros. Cuando paró de correr por su dolor, Kaede rió, eso alegró un poco a Ino, de normal se solía mostrar seria e inexpresiva. A veces, debía admitirlo, le agradaba bromear con la rubia y sacarla de sus casillas, la divertía mucho verla enfadada, mostraba sentimientos y expresiones faciales. La rubia podría jurar que en el momento en que Kaede la confrontó por llamarla con el gracioso mote de "Kaedesita" se le paró el tiempo y se le heló la sangre como si hubiera estado metida en un cubito de hielo por años, las bromas se habían acabado, así era cuando Kaede se enfadaba, la asustaba ligeramente en ese estado. Fuera de su limbo de pensamientos, la rubia de la arena le llamó la atención con un seco "Vamos", Ino interpretó esa palabra como una indicación para indicarle el camino, era obvio, pues la Yamanaka era la que sabía el camino.

La rubia de pelo claro tomó la delantera para correr, era bastante ágil, debía admitirlo, para ser una simple Gennin sí lo era, sin embargo, no lo era más que su compañera rubia en aquellos momentos, quedaba atrás que ella siempre, sin embargo, en la misión tomaría la delantera. Hacía un tiempo la rubia estaba deseosa de un ascenso a Chunnin, pero estaba algo asustada, no quería tomar riesgos ni precipitarse en vano, los sentimientos de miedo no eran muy propios de Ino, por lo general se mostraba feliz y temeraria ante todo, además, ser muy veloz no le servía de mucho en un examen para graduarse a Chunnin. La rubia Yamanaka corría mientras seguía con confianza su "Sexto sentido" ya que así ella llamaba a sus habilidades como sensor, era una buena forma de llamarlo, pues los otros sentidos ya eran de por sí perceptivos, pero un ninja especializado en las habilidades sensoriales tendría algo así como otro sentido que le ayudaría a mejorar los otros, era raro, pero a Ino le parecía cierto ese pensamiento. Ino corría velozmente por la aldea, sentía algún que otro escalofrío, el clima en su país no era seco para nada como era el de Kaede, el de la rubia de pelo claro era frío y húmedo, siempre rodeado de insectos que intentaban sacar de quicio siempre a la kunoichi, alguna que otra vez Ino había pensado en irse de su aldea hasta quizá otro país, el problema era que no sabía a qué país iría o si renegaría. Con la última opción había un problema bastante grave, si renegaba de la aldea y era encontrada no sabía lo que le harían, pero sabiendo cómo era su país de devoto y siempre pensativo en los dioses, la ofrecerían en sacrificio a estos con largas torturas como condenas, pensar en ella misma siendo torturada por la gente de su aldea la dejaba algo más helada de lo que la podía dejar el clima. Mientras corría junto a Kaede, la rubia iba metida en sus pensamientos, sin embargo, concentrando al máximo sus sentidos en el collar del gato negro de nombre Kuro. - Kaede. - empezó hablando la rubia de Kusa mientras seguía corriendo y menguando la concentración en el collar. - Siento haberte ofendido con lo del mote ese... Sé que te fastidia... Pero es que a veces eres tan inexpresiva que pareces muerta, me transmites esa sensación, igualmente no esperaba que te lo tomaras así. - aclaró la Yamanaka algo triste, el sentimiento a veces se le expresaba mediante los ojos, en esa ocasión fue así.

Una vez notó que sus sentidos habían disminuido la concentración en el collar que sostenía en su mano derecha, volvió a concentrarse en este, no quería volver a equivocarse, Kaede pensaría que era una completa inútil, en cierta forma, la rubia de pelo claro se había sentido así cuando le confesó a la otra rubia sobre su equivocación de dirección, sin embargo, la Yamanaka no había perdido la esperanza en demostrar de lo que eran capaces sus habilidades sensoriales. La joven de Kusa soltó un sonido desde su boca que demostraba felicidad, aunque podía confundirse con incredulidad. - Estamos cerca de ese gato, Kaede. - le dijo feliz a su compañera mientras aceleraba el paso. Llegaron hasta un parque donde unos cuantos niños habían acorralado al gato, uno de los niños, grande y gordo, parecía querer llevarse al gato negro y gordito, pues lo estaba cogiendo fuertemente por la cola, el gato lloriqueaba del dolor producido por aquel chico, para Ino no cabía duda, ese era el gato que buscaban, sus habilidades sensoriales lo verificaban, la rubia de la aldea de los insectos se acercó hacia el chico gordo sin mirar lo que estaría haciendo su compañera. "Maldito gordinflón" pensó Ino, sólo estaba interponiéndose entre ella y su misión con su compañera, "Si no lo sueltas te daré la paliza de tu vida." siguió pensando, esta vez con una mirada recelosa dirigida de forma directa al chico rellenito. - Suelta al maldito gato ya, mezcla de puerco y humano. - le espetó la Yamanaka al niño gordito mientras le cogía de la camisa que llevaba puesta y lo levantaba, no pesaba tanto como aparentaba y, al fin y al cabo sólo era un simple crío con ganas de tener un gato.

Aún no se había molestado en girar a ver lo que hacía su amiga, sin embargo oía gritos de niños al rededor, no sabía si se dirigían a ella o a su amiga, sin embargo la rubia se había molestado, y mucho, en uno de los despistes del niño gordo, el gato negro, que finalmente había sido capturado, saltó de los brazos del gordito y se fue corriendo por las calles. "Genial, otra vez a buscar al maldito gato de los..." pensó esta vez ya más enfadada la Yamanaka, ¿Por qué todo le salía mal? Primero sus padres la obligaban a hacer una misión que no quería, después creía que todo iría bien por que Kaede la acompañaría, pero después esta se enfadaría con ella por una simple broma. Para colmar la gota que derramaría el vaso, llegarían a encontrar el gato, pero este se escaparía y tendrían que empezar de nuevo. La Yamanaka estaba muy furiosa, vaya que sí, si encontraba a Kuro en ese estado, lo estrangularía, ya que decían que tenían 7 vidas, que lo demostraran... La joven de pelo rubio claro se giró hacia su compañera y amiga con una mirada cargada de puyas, no iban para ella, su mirada estaba cargada de puyas que irían directas hacia el gato de verlo. - Kaede, ya me he hartado, ¡Mataré a ese gato! - gritó furiosa Ino, aunque en realidad no sabía qué haría con Kuro si lo encontraba, seguramente no cosas muy agradables... - Vámonos ya, Kaede. - soltó con furia contenida Ino mientras volvía a correr sin si quiera fijarse si Kaede la seguía, antes de irse del lugar, miró de forma letal a los niños y les lanzó alguna que otra puya de las que guardaba en su visión, no estaba nada contenta en cuanto a cómo estaba saliendo la misión. "Si pillo a ese maldito escurridizo lo mataré yo misma, hoy será un buen día para los dioses" pensó la Yamanaka relamiéndose la comisura de los labios con una mirada cruel y despiadada, mataría al gato si lo encontraba, estaba fuera de sus cabales, a pesar de todo, no era una furia de locura, era un simple estallido en su personalidad. Al fin y al cabo, a nadie le importaría la muerte de un minino, pues en su país sacrificaban pequeños animales en honor a los dioses, ¿A quién le dolería la muerte de Kuro?


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山中いの

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La rubia kunoichi corría velozmente en búsqueda del gato, sus habilidades sensoriales dieron con él en seguida, no fue difícil encontrar al desgraciado, además estaban a una distancia considerablemente reducida, lo cual la aventajaba. Ino no sabía qué pensar de todo lo que estaba viviendo, era rídiculo que la enviaran a buscar a un gato que cuando viera a ella y a su compañera se iría, ¿Tan mala era la niñata que se encargaba de él? Kurumi era amable y parecía débil, un cristal cayendo al suelo, Kurumi le daba esa sensación a Ino, una chica muy inútil a la cual se le escapaba el gato, y como muy mimada era, hacía que sus padres se gastaran dinero para contratar los servicios de alguien, realmente todo lo que pensaba Ino la estaba cabreando aún más. "¡Lo mataré! ¡Lo mataré! Maldito gato, te estrangularé con tu propia cola" pensaba más que furiosa la kunoichi, el ambiente se sentía pesado, alguna que otra persona que pasaba cerca de ella la miraba ligeramente asustado, Ino sentía soltar fuego a través de sus ojos, nariz, boca y piel. "Y a la desgraciada de Kurumi... Le llevaré la cabeza del bicho negro este" pensó muy metida en sus pensamientos, sería un buen manjar para sus adorados dioses, quizá la rubia tendría más suerte en el amor, o sería más fuerte, aunque el mero pensamiento de alimentar a los dioses la llenaba de placer, mataría al gato cuando lo viera. En un momento dado de forma extremadamente lenta en la mente de Ino, ella y su compañera, de la cual no se había percatado aún, encontraron al gato, rápidamente, Ino saltó al otro lado del gato, dejando a Kaede al otro, Kuro estaba rodeado, no tenía escapatoria segura, tan sólo tendría oportunidad de escapar, sin embargo, era peligrosa. Kaede desenvainó su abanico ante la sorprendida mirada de la rubia de la aldea en la que estaban, no se esperaba que fuera a usarlo, de hecho, le resultaba imposible creer, ¿Qué podía hacer con él? ¿Enviarlo volar? Las dudas de la kunoichi se resolvieron solas al escuchar lo que su compañera le decía, esperaba que ella hiciera los honores.

La Yamanaka colocó una mueca terrorífica dirigiéndola al gato, hizo fuerza en sus manos, practicando para estrangularlo. Claro que, la rubia estaba desconcentrada y cegada por la furia y se enfrentaba a un gato, los gatos eran escurridizos y demasiado veloces y perceptivos, Ino a veces deseaba tener uno. Para la rubia de pelo clara habían distintas posibilidades para los gatos, primero de todo, podían ser, obviamente, animales domésticos de compañía, a la rubia le daba pena ver a ancianos ya jubilados sin compañía, las nuevas generaciones ignoraban a las antiguas, por eso, la rubia veía necesaria la existencia de estos animales domésticos, acompañaban a la gente, y eso no era malo. Otra utilidad que le veía a estos seres extraños era meramente religiosa, servían a la perfección para ser sacrificados a los dioses. También servían de alimento para animales de mucho mayor tamaño. Mientras la rubia observaba cómo el escurridizo Kuro se escapaba de ella subiendo con velocidad a uno de los árboles más altos pensaba en la única vez en la que le habían agradado los gatos. Hacía tiempo que su abuela había muerto, pero como de pequeña a Ino no le agradaba la religión, amaba al gato que tenía su abuela, la cual la educó de buena forma y la intentó guiar en el mundo del Shuha, su abuela tenía un gato hermoso, blanco, con un pelaje perfecto y ojos verde esmeralda que maravillaban al que lo mirara, al morir la abuela de Ino, su hermano lo degolló, en cierta forma, eso afectó a Ino, puesto que le tenía cierto cariño al gato de su abuela, además, a esta no le hubiera gustado que pasara lo que ocurrió.

La rubia oyó el comentario de maldición dicho por lo bajo por su amiga, la miró, le caía bien por que a veces resultaban ser iguales, en esa ocasión rodearon al gato a la perfección, al parecer tenían un buen trabajo en equipo, "Ojalá ella viviera aquí o yo en su aldea" pensó Ino soñadora mientras miraba a su compañera con una ligera sonrisa dentro de su expresión demoníaca, seguía decidida a sacrificar a ese bicho para el placer de los dioses. Miró hacia su meta, estaba cercana, se había acercado hasta la base del gigantesco árbol, quería ser ella quien diera fin al gato, miró fijamente a su compañera y le asintió, dándole a entender que sería ella la que subiría hasta arriba a por el gato, quería mostrarle que tenía buen control sobre su chakra. Ino empezó a concentrar chakra en sus pies para poder escalar, no le costó mucho, alguna que otra vez había practicado sobre este, una vez, luego de que Ino tuviera como meta ser una gran ninja médico, una kunoichi del hospital le dijo que debía tener un gran control de chakra y le recomendó libros, gracias a estos, la kunoichi de cabellos rubios consiguió aprender más sobre el chakra, pero nunca llegó a aprender ninguna habilidad médica, aún sería tedioso para ella, quizá más adelante, hasta mientras se centraría en leer libros de tal categoría como si fuera un ratón de biblioteca, leer era poder. Hasta el momento, Ino sólo sabía sobre el chakra y sobre plantas medicinales y venenosas, sin embargo, jamás, desde que se puso a buscar, pudo encontrar la planta que mató a su hermano mayor.

La Yamanaka consiguió perfectamente concentrar su chakra en los pies, por lo que procedió a empezar a subir por el árbol. No tardó mucho en dar con el maldecido Kuro, el cual pronto, si todo salía bien, pasaría de estar maldecido a estar bendecido por los maravillosos y admirados dioses a los que la Yamanaka les era fiel. El gato no tenía escapatoria, a menos que fuera peligrosa, tan sólo ir de árbol en árbol era su opción para escapar, el gato empezó a lanzarse de árbol en árbol mientras la rubia lo seguía tenazmente. Mientras perseguía al felino, estaba algo sumida en sus pensamientos "¿Cómo un gato puede ser tan escurridizo?" pensó enfadada con ella misma por no atrapar al gato, ya no estaba utilizando las habilidades sensoriales, ya que tenía al gato delante suyo, tampoco sabía si Kaede también había trepado el gran árbol y estaba siguiéndola con la vista o a paso rápido también. Finalmente, luego de unos segundos, Ino atrapó al gato entre sus brazos. La kunoichi se dirigió a su amiga feliz de haber atrapado al felino. No estaba feliz por que iba a completar la misión, estaba feliz por que no la completaría, en lugar de ello, buscarían una planta carnívora que se lo tragara de golpe, sonaba más grandioso en la mente de la rubia, le agradaba mucho tal idea. - Kaede, se me ha ocurrido una idea mejor para el corto destino de esta bestia menuda. - le dijo a la rubia, luego de un par de minutos hablando, Ino salió disparada por la aldea en búsqueda de hambrientas plantas carnívoras, en el interior de esta sería difícil encontrar plantas tan salvajes como para comerse un gato, si veía alguna, de normal sólo comían bichos, simples y pequeños insectos, los cuales eran escasos en su aldea, muchos se habían hecho gigante y nadie encontraba una explicación de por qué habían "Evolucionado" de tal forma. La rubia kunoichi sólo deseaba acabar ya de matar al gato, dirigirse a casa de Kurumi sobreactuando con tristeza y decirle que lo sentía mucho, a ver si se apiadaba de Kaede y ella y a pesar de todo les daba el dinero, Ino ya estaba cansada de rodeos, aunque estaba dando uno mucho más grande ahora que tenía a Kuro, acabaría más rápido yendo a casa de la estúpida niña a entregarle al gato, ahí sí que tendría asegurado el dinero. La Yamanaka y la Akagawa llegaron hasta más o menos las afueras de la aldea, a un lugar donde habían hambrientas plantas carnívoras, la rubia de pelo claro no se había percatado de la cercanía del lugar con la casa de Kurumi.

La pobre ingenua entregaría amablemente al gato negro a la primera planta carnívora con la que se cruzara. La rubia miró a Kaede con una sonrisa en la que mil demonios se habían personificado en ella, la Yamanaka no era bipolar, pero había explotado, y una mujer cuando explotaba, tenía unos ataques que la volvían loca y desagradable hasta cumplir con su objetivo, y eso estaba haciendo Ino, cumpliendo con su objetivo, ya había encontrado a Kuro, este se había escapado, lo habían seguido con intenciones de matarlo de forma rápida y sin dolor, y este se había escapado, ahora que se esperara lo peor, moriría de forma lenta y dolorosa en las mandíbulas de un ser al que helaba la sangre observar, al menos eso sintió la Yamanaka cuando estaba por tirar a Kuro. Estaba a punto de tirarlo, ya que la inocente Kurumi apareció de repente, interrumpiendo la cruel escena y dándole un toque ciertamente cómico, - ¡Ah! Menos mal estábais aquí, estas plantas carnívoras ponían en peligro la vida de Kuro, ¿Cómo y dónde lo encontrásteis? - dijo con un toque interrogante al final, la chica estaba feliz, antes que Ino dijera algo, Kurumi ya le había robado a Kuro de las manos y estaba restregando los mofletes con él. El gato maulló asustado por la presencia de las dos rubias, Ino miraba a Kuro encendida, maldiciendo por dentro, aunque quizá morir en honor a los dioses no era su destino. Pasaron unos segundos y Ino se relajó un poco.

No miró a Kaede, pues sabía que esta estaría mirando en otra dirección, molesta por el fracaso de la misión que se habían impuesto las dos. - Bu... Bueno... - empezó la Yamanaka algo nerviosa, - Justamente lo encontramos aquí... - rió nerviosamente. - Estaba pasando por aquí cerca, demasiado cerca del bicho asesino este. Seguro que te echaba de menos y quería volver a casa. - explicó Ino, paró de hablar para hacer un hueco de diálogo, esperaba que Kaede hablara. - Ah, ya veo, muchas gracias por encontrarlo chicas, de veras, no sé qué haría yo sin Kuro. - respondió a todo la joven, la cual no despegaba al gato, que parecía quedarse sin respiración por la fuerza que ejercía Kurumi sobre su delicado abdómen. Luego de un rato en el que la joven e inútil chica se puso pesada a hablarles a Ino y Kaede sobre su vida como si fueran amigas de toda la vida, la rubia de pelo claro se mostraba cansada, "Esta niñata no calla, si la pillo sola, sin nadie al rededor, la mato" pensó Ino con pesadez. - Bueno, gracias y hasta luego, Kurumi. - soltó la Yamanaka irritada mientras hacía un simple gesto que indicaba su ida y le hacía un ademán a la chica de Suna para que la acompañara a sentarse, había comprendido que el gato Kuro no estaba destinado a ser sacrificio, pero aun así le molestaba mucho su fracaso. - No entiendo por qué, Kaede. Ese escurridizo tuvo suerte en todo. - dijo deprimida. - La misión ha sido un éxito, pero no un éxito. - dijo la Yamanaka comenzando a reír. - Te vas hoy, ¿verdad? - la rubia no quería que su otra amiga rubia se fuera, a pesar de que a veces su relación era algo fría, estaba segura de que Kaede le tenía al menos algo de afecto, al igual que Ino hacia ella, se respetaban siempre. "¿Por qué hoy hace tanto frío?" pensó la de pelo claro mientras se cruzaba de brazos intentando abrigarse, pero es que sus "frescas" ropas no la ayudaban contra la humedad de su aldea, estaba helada, sus padres le habían comentado una vez, antes de graduarse de la academia, acerca de una aldea en la que abundaba la nieve y era extremadamente fría, la Yamanaka recordó el nombre "Yukigakure", alguna que otra vez había deseado ir, bien abrigada obviamente, para observar la fauna, si es que había. La kunoichi deseaba salir alguna que otra vez de su país natal y visitar otro, por ejemplo, el de Kaede, el cual era aliado, Yukigakure era una aldea enemiga, en cambio, pero aun así despertaba un gran interés en la Yamanaka.

Ino soltó un bufido deprimida, seguido de un inevitable bostezo que soltó con pesadez, su rostro estaba neutral, aunque por dentro, Ino seguía más que molesta. Irónicamente, en esos momentos deseaba tener un gato, no precisamente para sacrificarlo, sino para cuidarlo, algo que la loca de Kurumi seguramente no hacía. "Quizá a la que siempre tuve que sacrificar fue a esa pobre perra" los pensamientos de la Yamanaka, en ocasiones, se pasaban de turbios y descontrolados. - ¿Cuándo te vas? ¿Ahora? - preguntó la rubia a la otra interesada en la contestación, caminando a lo lejos pudo ver un chico de pelo castaño, con extrañas marcas en los ojos y una vestimenta para nada propia del país de la hierba "¿Quién es este?" pensó Ino interesada, no por que le pareciera atractivo, que de hecho, le parecía feísimo, pero le interesaba saber si tenía alguna relación con Kaede, ya que ambos vestían de una forma similar en un país extranjero. La Yamanaka seguía esperando la contestación de la otra rubia.
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TÉCNICAS:
• Kinobori no Waza(Trepar árboles)
• Rango de técnica:Gennin.
• Entrenamiento:0.
• Sellos:Ninguno.
• Duración:Un turno, el de ejecución.
• Gasto de chakra:20 por turno.
• Descripción: El usuario se le permite escalar árboles concentrando chakra en la planta de sus pies, esta técnica se enseña para tener conocimientos sobre el chakra.
• Extras;Para esta técnica se necesita un stat en ninjutsu de 10.



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山中いの

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Lineas totales: 440
Lineas para la misión: 30
Lineas totales para stats: 410
Lineas adicionales por registro de recompensas : 25
Lineas totales para stats finales: 435

Solicito +11 en Ninjutsu (184 líneas) por utilizar habilidades Taipu Kanchi (utilizo Ninjutsu para ello).
Solicito +5 en Velocidad (120 líneas) por correr por la aldea durante bastante tiempo.
Solicito +5 en Percepción (128 líneas) por rastrear al gato y observar atentamente el clima en la aldea.
Solicito +1 en Taijutsu (8 líneas) por conseguir atrapar al gato.

Líneas Restantes: 0 líneas inútiles



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