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Bienvenido al foro de Shinobi’s Justice, esperamos que tu estancia en el foro sea agradable y lo encuentres entretenido.

Shinobi’s Justice es un foro de rol interpretativo basado en el mundo y la ambientación de Naruto, donde el usuario tiene total libertad para crear el personaje que desee, sin que le falte rol.

El foro posee un equilibrado sistema de subida de parámetros y rangos que permite que se vea una progresión constante, e infinidad de opciones para que el personaje sea único. ¡Te invitamos a comprobarlo por ti mismo!
El ocaso cae en Daichi, y la noche comienza a reinar. En el palacio del feudal, tras meses de planficación, Hikari Aika, feudal de la nación del fuego, aliada con las naciones de la nieve y la tierra, acuerdan terminar definitivamente con los estados practicantes del Shuha Shinto. Los soldados marchan, liderados por sus mejores generales y con pertrechos suficientes para entrar en una cruel guerra. Samuráis, soldados, y ninjas han sido llamados por igual. La guerra se ha desatado, solo queda esperar que no lo consuma todo.

Sin embargo Hikari Aika no marcha con sus tropas. Por primera vez, decide quedarse en su palacio, rezando en el templo de Amaterasu. Es el día de su veinticinco cumpleaños, y espera pacientemente a una sombra del pasado.


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ENLACE AL ÍNDICE DE TRAMAS
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Es la estación del año más cruel y desgarradora, comprendida entre otoño y primavera. Comienza el día 13 de Node y termina el último día de Gami.

Los días ahora tienen tan solo ocho horas de luz al día, disminuyendo cada vez más cuanto más avance la estación, llegando hasta tan solo cinco horas de luz. La temperatura baja en todas las regiones de Daichi, volviéndose un clima frío, desolador. Los días en la Nación del Viento ahora son más agradables, sin embargo al caer la noche el frío se vuelve casi tan insoportable como en la Nación de la Nieve, la cual, ahora experimenta constantes tormentas que cubren todo el país, salvo en la península. Todas las naciones se resguardan ahora del frío, pues los días y las noches son insoportables. Se dice que en los inviernos los yokais proliferan y cubren más el mundo de los humanos.

Precipitaciones constantes en forma de nieve, lluvia, o granizo, descargando en forma de tormentas de nieve cuando el frío se vuelve insoportable, o incluso en granizo en la Nación de la Nieve. Cuanto más se acerca a la primavera, menos frío hará, sin embargo eso no quita lo horrible que de las precipitaciones, que dependiendo del año algunas islas de la Nación del Agua pueden inundarse, y los refugiados ir a la capital hasta que termine la estación.

Los árboles pierden sus hojas hasta quedar en solo un tronco cubierto de nieve, en el mejor de los casos la nieve cubre las hojas y estas aguantan hasta primavera. Sin embargo las bosques de las Naciones del Fuego y la Hierba logran aguantar estas horribles temperaturas sin perder apenas hojas, algo que otros países no logran entender.
¡Bienvenidos a Daichi Magazine, la revista oficial de Shinobi's Justice! En esta revista podréis encontrar entrevistas a diversos usuarios ganadores de awards o cuya participación en una trama haya decantado la misma. Resúmenes de tramas y eventos, y anuncios anticipados de tramas próximas. ¡Si quieres verlas todas, solo haz click en la imagen que hay debajo!

Daichi Magazine
¡Ha habido una enorme actualización en el foro! Ya ha pasado un año desde que abrimos nuestras puertas para mostrar Daichi y todo aquello que lo engloba este pequeño universo, y queremos agradeceros a todos por apoyarnos en este ambicioso proyecto.

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Como habéis podido observar la estética del foro ha sufrido un cambio bastante importante con respecto a la que hemos tenido el pasado año. La gana de colores claros ha dado lugar a una combinación cromática nueva, usando colores que permitan un mayor contraste.

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Modificada la guía de ambientación y cronología, dejando enlaces, descripciones y todo mejor redactado en un solo lugar. Añadido el F.A.Q ambientativo a esta misma guía.

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Nuevo tablón de anuncios que condensa toda la información que había anteriormente en el anterior, más la propia del banner.

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Modificadas las técnicas básicas de la academia para un mejor balance, añadida la técnica de invocación.

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Han sido añadidas las historias y modificado por completo los resúmenes de los 31 clanes y artes que tiene el foro.

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Creado el sistema de profesiones que tanto se pedía, sin embargo este es añadido como algo narrativo y con lo que ganar un poco de dinero. ¡Tenéis más de 100 puestos para escoger!

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El inventario ha cambiado por completo, siendo un precioso y útil código creado por nuestro diseñador, que facilitará mucho las cosas de ahora en adelante.

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Añadida la raza ''Poseído''. que efectivamente hace que en un porcentaje un ser del otro mundo os posea y tome control sobre ciertas acciones.

¿Por qué no te animas a verlo todo por ti mismo? ¡Solo tienes que hacer click a este enlace!

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Gritos sonoros como aclamo, el olor a hierro, a sangre privada de libertad de fluir por las venas, a miedo, a pavor… rápidas imágenes, casi tan rápidas como la respiración agitada de la rubia que yacía sobre una perlada sabana, como siempre.
El día anterior bajo a uno de los únicos posibles ríos en los que la lava no era dueña, para lavar las prendas de su compañera y las suyas propias, ya llevaba algunos días sin salir de aquel lugar llamado hogar, y es que parecía que su salud no era la más adecuada para ir por según que lares. Reposaba el cuerpo mientras una turbulenta pesadilla le azotaba, ¿Dónde estaba Echo para salvarla? Las lágrimas manchaban sus mejillas, la preocupación, el olor desagradable que aquel país poseía le daba nauseas, la ceniza hacia que sus ojos lloraran si estaba demasiado expuesta, y como de costumbre cada cierto mes tenía algo de fiebre a causa de estos cambios climáticos tan bruscos. País de los volcanes, una nación que la acogió en su seno sin demasiado problema, la hija de unos profetas de la misma religión no sería demasiado problema, pero desde lo sufrido en aquel horrible sótano, parecía tenerle algo de nauseas a pesar de ser criada como una devota de tal atroz religión.

Susurraba en sueños, cosas imperceptibles, arañaba la almohada, rasguñándola, realmente, realmente temía por su vida, su sueño era real, el cuerpo de sus padres seccionado, el olor a muerte y desespero, las lágrimas de su madre en vida solo de manera física, todo eso presenciado por ella, se repetía tanto, tantísimo que dolía, no sabía cómo mirar realmente a la morena que la acompañaba casi todas las mañanas para relajarla.
Solo los dioses eran testigos de aquello, de cómo la muchacha rompía su cascaron de mujer dura con ella, de cómo la trataba gentilmente, de cómo acariciaba su cabello en las mañanas de invierno frías, y como esto persista con tanta paciencia en las de verano. Una vez conjurada sus palabras sus ojos angelicales abrieron, buscando aquel olor a tostado que provenía de algún lugar cercano de la habitación, no hacía falta decir nada, quizás era lo más adecuado, ni siquiera quitarse las legañas era necesario, solo quería abrazarla.

Sus manos buscaron la tela que no fuera parte de la cama, agarrando con firmeza estas para acercarse a ella, obligando a su cansado cuerpo posar la cabeza sobre el pecho de la ajena. Avergonzada, no sabía porque lo hacía, se relamió y una vez en aquel lugar frotó un poco sus ojos para volver a distinguir, mirando fijamente sus propias piernas en aquella ortopédica postura. -Hueles a ceniza- acerco su nariz para respirar profundamente, imitando a un perro para mirarte de manera cómica y empezar a carcajearse, de pronto el ambiente triste, desolado y temeroso había cambiado a uno dulce, entrañable.

Separo sus manos del cuerpo de esta, para mostrarle una sonrisa inocente bajo la almohada que ahora abrazaba. -¿Qué hora es? Parece temprano…- Musitó de manera holgazana, estaba cansada, parecía que aquel virus, fuese el que fuese estaba pasándole factura a su cuerpo, se ponía notar en el sudor femenino que impregnada sus ropas aun húmedas de los llantos de su  madre, por otros segundos, una vez más, se mostraba dubitativa ¿Qué le pasaba? No era normal en ella mostrar dos caras opuestas tan rápidamente, en solo cuestión de minutos. Movió su propio cabello para hacerlo hacia un lado, revuelto de la noche tan ajetreada y suspiró para mirar directamente a su compañera, aun avergonzada por el abrazo propiciado segundos atrás, tenía la extraña sensación de querer sentir la voz de Echo todas las mañanas como cantar de pájaro colarse por sus pequeñas orejas.


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Regodeada en las sabanas podía notar como su fiebre estaba creciendo, pero no quería decirle nada, quizás así no se daba cuenta y no se preocuparía por ella, pero era obvio por su rostro que si estaba enferma o almenos muy cansada. Notaba que no estaba sana, pero suele ocurrirle a alguien que siempre necesita a terceros para cuidarse, a alguien que si lava su cabello requiere a su compañera para ser secado, realmente podríamos decir que incluso le hacía chantaje sin ella saberlo, pero así de inocente era, o eso parecía.
Una vez tumbada entre las risas vio a la mujer de pelo recogido acercarse peligrosamente, tan peligrosamente que le temblaban los labios, abrió algo más los ojos despertándose de golpe, y parecía como si los cabellos revueltos se le encresparan más, seguro que estaba roja y la contraria pensaría que quizás se trataba de la fiebre, maldición, no podía ocultarlo.
Observó cómo se apartaba, parecía molestarle. Se notó en la enarcación deprimida de su ceja, aunque la rubia lo negase constantemente, le gustaba sentir a la Nara siempre cerca de ella, le gustaba abrazarla o compartir de un mismo plato. Se sentía segura por alguna razón a su lado, ya la había rescatado de una muerte horrible ¿Qué más podían pedir los dioses?

Era cierto que muchas veces pensaba de manera negativa sobre lo ocurrido, ¿Realmente quién era aquella? Negó con la cabeza borrando todo pensamiento, solo quería pensar en lo pronunciado por los labios de la morena.
- ¿Fresas? - Se puede notar, está contenta, sonríe con todos sus dientes mostrando los delanteros, juraría que por unos segundos parecía como la muchacha le salían orejas y cola de algún animal adorable de pequeño tamaño y estas se empezaban a mover. Adoraba las fresas, tanto que seguramente la boca empezó a salivarle y los ojos le brillaban, parecía por segundos curarse de golpe. La escucho con sigilo y al ser separada suspiro sacando sus pies aun descalzos pisando el frio suelo, para mirárselos, y cuando esta volvió a hablarle en tono burlesco, se quejó.
Su mueca no fue más que la de un cachorro enfadado, y el sonido gutural que salió de igual forma lo fue, tenía hambre ¿Quién se creía la morena para comerse las fresas que le había sido regaladas? Se iba a enterar.

Con avidez bajó al onsen, a aquel lugar tan típico, a aquel lugar de paz. Se sentó sobre aquel taburete de madera ya algo desgastado y comenzó a frotar todo su cuerpo, todas sus impurezas, tratando de quedarse completamente libre de cargas, ¿Pero solo físicas realmente? O por el contrario ¿Quería borrar algo más de aquel frágil carácter oseo?
En ningún momento se levantaba, estaba mareada, quizás demasiado, pero sabía de sobra que no podía estar así o Echo comería por completo aquel manjar.


Despejaba su mente como el agua, dejándola clara como la susodicha, para minutos después cerrar el agua que recorrería su cuerpo como caricias agarro una toalla algo desgastada para secarse. Cuando termino de hacerlo se retiró para vestir una camisa blanca de manga larga algo arrugada y unos pantalones apretados negros, para ir casi corriendo al lugar.
Sus pasos apenas eran escuchados si no fuera porque las tablillas crujían y ya en el lugar, al verla de espaldas apoyo su cuerpo sobre el de la contraria y cogió unas fresas.
-Siempre me regala fruta, debo de caerle muy bien- se giró para sentarse en una de las sillas de madera, para ingerir aquel manjar rojizo como si no hubiera un mañana.

A los segundos y sin decir nada, apoyó su mejilla sobre la mesa suspirando, sabía que era día de misión, no quería ir, quería quedarse en casa descansando. Las gotas de agua no secadas se marcaba en la camisa, y aun en esa extraña postura alargaba su mano para coger otra fresa y comérsela como un roedor, en ocasiones así, Krysta parecía mucho más que una niña caprichosa. -¿Sabes que tenemos que ir a misión… verdad? – La miro con cara prácticamente de súplica.


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Suspira, el frio calaba cada parte de su ser. Soñaba, soñaba despierta en que aquella mujer de flacucha apariencia la abrazara, tan fuerte que el frio desapareciera, y con él, todos sus miedos y tristezas. Tomó una de las fresas sin levantar la cabeza ya recostada sobre aquella madera húmeda, lo hacía de tal manera que daba la sensación de un pequeño roedor robando algo que no es suyo con cierto disimulo, pero obviamente, eran para ella.
Estaban mojadas, su compañera hizo lo que le gustaba, lavarlas con delicadeza para retirar otras huellas, y con un pequeño trozo del fruto rojizo en su boca se pronunció con desdén.

- Creo que nunca hice nada para agradarle a nadie – Su tono fue bastante más desagradable, como si estuviera enfadada por alguna razón incomprensible seguramente, pero, realmente la rubia se sentía molesta, era obvio, aquel comentario le hizo vibrar de la silla ¿Acaso su compañera estaba insinuando cosas feas?
Comió aquel fruto con pocas ganas, ya no tenía hambre, desde afuera parecería una niña de cinco años a la que le ha dado la pataleta, pero realmente le había dado, ella ya debería de conocer a Echo, una chica despreocupada que parecía amar molestarla. Escucho el crujido de la madera, ya volvía a jugar la morena con la gravedad, se iba a caer, no sería la primera vez que se hacía daño de esa estúpida forma, y ni hablar del estado del inmueble, a ese paso partiría un día de estos la madera que hacía de suelo. - A este paso te vas a caer – No levanta cabeza, pero si la gira para apoyar la barbilla sobre el lugar, mostrando una cara entre enfado y preocupación. Serpenteó sus brazos por todo el macizo y se agarro al otro extremo de la mesa, sin dejar de mirarla en ningún momento.
Se relame, el rojo mancha su cara y labios, pero esta vez no es sangre, si no el dulce sabor de aquellas piezas, y se lo retiraba, pero no del todo. Alza por fin el cuerpo y suspira mirándola, viendo que ella jugaba mientras la rubia solo le da vueltas a las palabras de aquella mujer. Se pone nerviosa y sin saber si aun tenia algún resto sobre su dulce rostro, empieza a hablar de nuevo, de manera casi cantarina, con un tono más alegre.

-Yo puedo ir perfectamente Echo, no te preocupes tanto por mi, solo es un poco de fiebre- dijo haciendo una breve pausa para tomar otra fresa y rozar la yema de los dedos con la mano de la contraria, avergonzándose segundos más tarde y alejarse fresa en mano. – Además, de vuelta podemos pasar por el mercado, y conseguir algo más de fruta – Dijo ya en tono picaro, tanto que era hasta excitante, aunque ella misma no se diera cuenta de lo sucedido.
Levanto el vuelo y se dirigió a una pequeña caja de madera que estaba en la entrada de la cocina, esta era completamente artesanal, fabricada con sus propias manos. En su interior había muchos papeles desgastados o manchados, per un pergamino se coronaba sobre todos, de un color morado muy oscuro, en el que dentro tenia escrita la misión de debian de hacer… ¿Gatos? Sonrio mucho y miro a la más alta acercándose para apoyas el pecho sobre tu cuello, desplegando el pergamino frente su fría mirada.
- Estoy muy enfermita… ¿Podríamos tener un gato? – Susurro cerca de su oído para no molestarla con el tono de voz más elevado de lo normal, quería ir de inmediato aunque su fiebre no disminuía , no creemos que sea lo más correcto para alguien tan frágil.

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